La ruta hacia la transformación del ecosistema constructivo: innovación y resiliencia como ejes del desarrollo

Desde el uso de asistentes digitales en obra hasta la nueva reglamentación térmica, los referentes de Construye2025, la CChC y el Instituto de la Construcción proyectan una década de cambios profundos.

En nuestro país, la industria de la construcción se prepara para una transformación sin precedentes durante los próximos años. La capacidad de “salir de la caja” es el gran desafío para enfrentar las brechas de productividad y cambio climático. 

Para profundizar en este tema, conversamos con Francisco Costabal, presidente de Construye2025; Marisol Cortez, presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC); y Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción (IC).

La revolución de los métodos modernos y la inteligencia artificial

Francisco Costabal proyecta que, para los próximos diez años, la obra artesanal habrá cedido terreno definitivo a los Métodos Modernos de Construcción (MMC). En su opinión, esta evolución no solo será física, sino también digital, y se reflejará en aspectos como:

  • Industrialización total: La prefabricación 3D y el control de calidad robótico serán estándares en la obra gruesa.
  • IA como copiloto de gestión: La inteligencia artificial actuará como un “ayudante” capaz de organizar tareas y reducir la carga administrativa.
  • Integración temprana: Se  vislumbra un cambio en los contratos hacia modelos más colaborativos, donde el diseño y la construcción se funden para acotar riesgos.

Sobre el rol de la tecnología, Costabal destaca que “la planificación de la obra será tomada por un ‘ayudante’ de inteligencia artificial, que propondrá las tareas por hacer de cada miembro de la organización, para cumplir con las metas de la semana, el mediano plazo y lograr cumplir el plazo total del proyecto”.

Normativa y desarrollo confiable

Masificar la innovación no es posible sin un marco técnico sólido. Mauricio Salinas enfatiza que, más que nudos normativos, el desafío actual es la velocidad de respuesta frente a las nuevas necesidades del mercado. Para lograrlo, se perfilan las siguientes opciones:

  • Estandarización y BIM: Contar con estándares definidos es clave para que tecnologías como la industrialización y el BIM disminuyan las asimetrías de información.
  • Canales de coordinación: Se busca fortalecer el Consejo de Normalización para que la industria transmita sus necesidades de estandarización al Estado con mayor agilidad.

Documentación técnica: El IC trabaja en manuales y guías para generar la confianza técnica necesaria entre mandantes y constructores.

Salinas subraya la importancia de este soporte técnico. “Durante los próximos años, buscaremos que estas tecnologías se masifiquen a través de normas, manuales, guías y actividades de difusión, para que así disminuyan las asimetrías de información y se pueda mejorar el estándar de manera transversal en el sector”.

Sostenibilidad y resiliencia: el nuevo estándar base

Marisol Cortez y Mauricio Salinas coinciden en que la sostenibilidad ha dejado de ser una opción y se ha convertido en un requisito de mercado. Según los expertos, con la nueva Reglamentación Térmica (RT), en vigor desde fines de 2025, Chile se posiciona a la vanguardia regional en temas como:

  • Carbono neutralidad: El 2035 marcará una etapa de transición crítica, con reducciones relevantes en la huella de carbono, alineadas con la meta nacional de 2050.
  • Economía circular: Se proyecta una transición progresiva donde la circularidad ganará espacio mediante incentivos tributarios y nuevas cadenas de valorización.
  • Planificación urbana resiliente: Los planes reguladores deben incorporar con fuerza la adaptación climática.

Cortez es enfática en que “la planificación urbana tiene que incorporar con mucha más fuerza la adaptación al cambio climático. Eso significa ciudades más resilientes, con reutilización del agua en la vida útil de los edificios o uso de aguas grises, mayor infraestructura verde y estándares de construcción que consideren el contexto ambiental de cada territorio”.

Por su parte, Salinas hace hincapié en que “se requiere que vayamos avanzando hacia normativas por desempeño”.

Si bien el panorama es ambicioso, su éxito depende de la gobernanza colaborativa entre el sector público, privado y la academia. 

Cronología de una transformación: El camino de Construye2025 hacia la sostenibilidad

Lo que comenzó como una hoja de ruta multisectorial en 2016 se convirtió en el motor de proyectos estructurales como el Plan BIM, DOM en Línea, CCI, CIPYCS, CTEC, la Hoja de Ruta RCD, redefiniendo el futuro de la industria para los próximos años.

La industria de la construcción en Chile ha vivido un proceso de metamorfosis sin precedentes durante la última década. Lo que en 2014 se diagnosticaba como un sector fragmentado comenzó a cambiar de rumbo gracias a la Agenda de Productividad, Crecimiento e Innovación. Así, el Estado pasó de ser un facilitador a un articulador de capacidades sectoriales.

A continuación, presentamos una cronología detallada de los hitos que marcaron este recorrido.

2016: El año de las bases sólidas

El inicio formal del programa se consolidó con la conformación de su consejo directivo en diciembre de 2015. En enero de 2016, se entregó la primera hoja de ruta, un documento que sistematizó por primera vez una agenda sectorial compartida.

Este periodo inicial vio el lanzamiento del programa en la planta de Baumax y el inicio del programa Plan BIM. Eduardo Bitran, entonces vicepresidente ejecutivo de Corfo, resumía así la ambición del momento: “Considerando la relevancia que tiene el sector de la construcción en el desarrollo de la economía nacional, como por sus fuertes rezagos en productividad y las grandes oportunidades en sustentabilidad, es que impulsamos el programa para apoyar la transformación de los proyectos de edificaciones mirando el ciclo de vida”.

 

2017 – 2019: La creación de una infraestructura para innovar

Durante estos años, el programa se enfocó en dotar al sector de instituciones permanentes. En mayo de 2017, se aprobó la creación del Consejo de Construcción Industrializada (CCI).

Poco después, la innovación tomó forma física con la adjudicación de fondos para dos centros tecnológicos: CTEC y CIPYCS. En 2018, la transformación digital llegó a los municipios con el lanzamiento de DOM en Línea. Para 2019, el Instituto de la Construcción asumió como la entidad gestora del programa.

2020 – 2021: Resiliencia y nuevos paradigmas ambientales

En 2020, el foco se desplazó hacia el impacto ambiental con el lanzamiento de la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035. Este esfuerzo se complementó con herramientas de visibilización como el Mapa Contech en 2021.

En 2021, la regionalización de estas políticas se materializó con la firma del primer Acuerdo de Producción Limpia (APL) en la Región de Valparaíso.

2022 – 2025: La era de los nuevos tiempos

Al cumplirse un lustro de gestión, se actualizó la hoja de ruta en 2022 para abordar nuevas tendencias. Se lanzaron concursos como el Desafío Net Zero 2030 y, en 2024, se publicó la Guía de Constructabilidad del CCI.

Hacia 2025, el programa celebró sus 10 años como programa Transforma. Francisco Costabal, presidente de Construye2025, proyectó el legado dejado: “Entendemos que los cambios estructurales no son inmediatos y requieren una visión de largo plazo. Por ello, el sector deberá asumir nuevos retos como escalar el uso e implementación de la inteligencia artificial en toda la cadena de valor del sector”.

Puedes conocer estos hitos con mayor profundidad descargando nuestra Memoria Corporativa.

El inicio de un nuevo ciclo para la productividad y la sostenibilidad

Por Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción

Me ha tocado participar de Construye2025 en los últimos años, en mi calidad de presidente del Instituto de la Construcción, IC. Cuando llegué, no conocía el valor de este Programa y mi mayor preocupación era que nosotros teníamos la personería jurídica para representar a Construye2025 ante Corfo. Por ello, existía una responsabilidad no menor, velar por el correcto uso de los recursos, y esto de alguna manera encerraba un riesgo reputacional para el IC. De esta manera, mi primer acercamiento era un poco distante, entendiendo mi función como fiscalizadora. Sin embargo, al poco andar y al participar en el Consejo de Construye2025, entendí la importancia del programa y que de aquí nacieron diferentes iniciativas como CCI, CTEC, CIPYCS, Red de Economía Circular y muchas otras. Así, Construye2025 representa una aceleradora de cambios en el ámbito de la construcción y articula a los diferentes actores en temas como sostenibilidad y productividad.

Una vez entendido esto, de inmediato comprendí que la participación del IC debía ser mucho más activa, ir más allá de sólo un trabajo administrativo, al punto de pensar en fusionar al IC con Construye2025. Es indudable que la gobernanza del IC y de Construye2025 tienen elementos en común, por ejemplo, ambas instituciones cumplen un rol articulador entre el Estado, la academia y los gremios, algo que permite tener una posición “imparcial”.

Por otra parte, el IC ha pasado en el último tiempo por un período de cambios que incluyeron reemplazar a su director ejecutivo, y en este cambio se pensó en alguien que pudiese ser nexo entre IC y Construye2025 para amplificar los beneficios de esta alianza entre ambas instituciones. Por ello, pensamos en Marcos Brito, quien no me cabe duda tiene tatuado en lo profundo de su ser este programa. 

Quisiera agradecer especialmente a Corfo por el importante aporte no sólo económico, también su colaboración y visión para llevar adelante el programa.

Si bien en estos años se ha avanzado, queda mucho trabajo por delante, quedan múltiples temas pendientes en el ámbito de mejoras en productividad, capital humano y sostenibilidad. Hay que seguir “tirando el carro”, por lo que esperamos que estos 10 años no sean el fin de un ciclo, al contrario, el inicio de uno nuevo. En este nuevo ciclo confiamos que el Instituto seguirá siendo un aporte a Construye2025, y este programa seguirá siendo un aporte al país.

Construcción de futuro para la sostenibilidad y la economía circular

Por Francisco Costabal, Presidente de Construye2025

Es un honor, como presidente de Construye2025, presentar esta memoria que cierra estos 10 años de una iniciativa que ha redefinido el horizonte de nuestra industria.

Desde nuestro nacimiento en 2015, impulsados por Corfo, nos propusimos un desafío ambicioso: transformar la construcción en Chile desde los pilares de la productividad y la sustentabilidad.

La mayor fortaleza de este programa reside en su gobernanza triestamental, que ha logrado articular de manera inédita la colaboración entre el sector público, el privado y la academia. Este esfuerzo conjunto ha permitido que el Construye2025 sea un ‘semillero de ideas’, donde se incuban soluciones que luego escalan hacia instituciones de todo el ecosistema. Gracias a este rol articulador, hemos sido partícipes de la materialización de hitos estructurales como Plan BIM, DOM en Línea, el Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y los centros tecnológicos CTEC y CIPYCS.

La colaboración no es un concepto nuevo para nosotros; la construcción es, por su propia naturaleza, una actividad que siempre ha exigido una coordinación natural entre actores clave para visibilizar diagnósticos y desarrollar estándares comunes. La historia de nuestra industria demuestra que solo mediante la integración de miradas diversas es posible enfrentar desafíos complejos, y Construye2025 ha venido a profesionalizar y potenciar esa vocación colaborativa que siempre ha estado en nuestro ADN como sector.

Al mirar hacia los próximos 10 años, nuestra proyección es clara: debemos acelerar la transformación de la construcción para consolidar un país más productivo y sustentable. Entendemos que los cambios estructurales no son inmediatos y requieren una visión de largo plazo.

Por ello, para los próximos años la construcción deberá asumir retos como: escalar el uso e implementación de la inteligencia artificial en toda la cadena de valor del sector; asumir la construcción en una nueva condición climática tanto para el diseño como para la obra; y ser un actor clave para alcanzar las ambiciosas metas que la ‘economía circular’ y NetZero nos demandan al año 2035. Todos estos propósitos harán eco en nuevos trabajadores, técnicos y profesionales, que el sector también deberá convocar y preparar para esta nueva transformación que se demanda para mejorar la calidad de vida de todos los chilenos.

En conclusión, la memoria de Construye2025 no solo celebra una década de logros y colaboración, sino que también traza un camino hacia el futuro que nos espera. Llevamos con nosotros la convicción de que la innovación y la sostenibilidad son los pilares que guiarán nuestra próxima etapa. Juntos, con el compromiso de todos los actores involucrados, estaremos listos para enfrentar los desafíos que se avecinan, empoderando a la nueva generación de profesionales que transformará nuestra industria y, en última instancia, mejorará la calidad de vida de cada chileno. El trabajo continúa, y el futuro es prometedor.

Industrialización y economía circular: expertos analizan cómo reducir los impactos ambientales de la construcción

Durante el webinar “Industrialización como estrategia de reducción de impactos ambientales”, organizado por Reduciclo y GreenCom, especialistas del CCI, Construye2025, Red ECC y Colegio de Ingenieros, abordaron los principales desafíos ambientales de las obras y cómo la industrialización, el diseño y la economía circular pueden contribuir a mitigarlos. 

La industrialización aparece cada vez con mayor fuerza como una estrategia para enfrentar los impactos ambientales asociados a la actividad constructiva. Bajo esta premisa se desarrolló el webinar “Industrialización como estrategia de reducción de impactos ambientales”, organizado por Reduciclo y GreenCom, que reunió a especialistas del sector para analizar cómo nuevas metodologías constructivas pueden contribuir a disminuir emisiones, residuos, ruido y otros efectos de las obras en su entorno.

El encuentro fue moderado por Bárbara Silva, coordinadora de proyectos de sostenibilidad ambiental de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción y coordinadora de la Red de Economía Circular de la Construcción. En la instancia, participaron como expositores Lucas Bracho, director y cofundador de Reduciclo; Pabla Ortúzar, vicepresidenta del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y socia de Archiplan; Alejandra Tapia, coordinadora de sustentabilidad de Construye2025; y Marlena Murillo, consejera y secretaria de especialidad civil del Colegio de Ingenieros de Chile.

Durante la jornada, los expositores abordaron desde distintas perspectivas los desafíos ambientales de la industria y las oportunidades que ofrecen la innovación, el diseño y la economía circular para avanzar hacia una construcción más eficiente y sostenible.

Impactos ambientales en obra y criterios de evaluación

La primera exposición estuvo a cargo de Lucas Bracho, director y cofundador de Reduciclo, quien presentó los principales impactos ambientales que se generan en proyectos de construcción a partir de la experiencia de gestión ambiental en terreno.

Bracho explicó que actualmente es posible analizar estos impactos mediante seis criterios de evaluación ambiental: emisiones atmosféricas, ruido, residuos no peligrosos, recursos hídricos y RILES, sustancias y residuos peligrosos, y biodiversidad.

El especialista enfatizó que muchas de las problemáticas ambientales se originan directamente en la dinámica de la obra. Entre ellas mencionó la generación de polvo y material particulado, los altos niveles de ruido que pueden afectar tanto a trabajadores como a comunidades cercanas, y la gran cantidad de residuos que se generan por materiales mal almacenados o dañados durante el proceso constructivo.

En ese contexto, señaló que la gestión ambiental en obra requiere no solo cumplimiento normativo, sino también cambios en la forma de planificar y ejecutar los proyectos.

Asimismo, sostuvo que la industrialización puede contribuir a disminuir varios de estos impactos al trasladar parte importante del proceso constructivo a entornos controlados.

Casos reales de industrialización y control de impactos

Posteriormente, Pabla Ortúzar, vicepresidenta del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y socia de Archiplan, presentó casos concretos de proyectos donde la industrialización ha permitido mejorar la eficiencia y reducir impactos ambientales en obra.

Ortúzar explicó que la construcción tradicional genera múltiples problemas ambientales simultáneamente, como emisiones, residuos, ruido, vibraciones y consumo de agua. Frente a este escenario, planteó que el desafío no solo consiste en incorporar nuevas tecnologías, sino en transformar el modelo productivo del sector.

“Hoy día la pregunta no es si tenemos que cambiar cómo construimos, sino cómo cambiamos lo que construimos”, reflexionó la arquitecta.

Entre los ejemplos presentados destacó el desarrollo de sistemas de prefabricación en fábrica con control riguroso de producción, planificación mediante BIM y logística just-in-time, lo que ha permitido reducir pérdidas de materiales a menos del 3% a la empresa Axis Desarrollos Constructivos, socio del CCI.

También abordó soluciones aplicadas en proyectos urbanos complejos, como el uso de mantas acústicas para mitigar ruido y polvo en obras de rehabilitación de fachadas en el centro de Santiago, logrando disminuir significativamente los niveles de ruido y material particulado en el entorno.

Finalmente, presentó experiencias de vivienda modular en madera, en los proyectos de Renca y Lo Espejo, a cargo de Archiplan, Tecno Fast, Constructora Vive y Entidad Patrocinante Unión, donde la planificación temprana y el montaje de módulos industrializados permitió reducir tiempos de obra y minimizar molestias para las comunidades vecinas.

Industrialización y economía circular en la estrategia sectorial

La tercera presentación estuvo a cargo de Alejandra Tapia, coordinadora de sustentabilidad de Construye2025, quien expuso la visión sectorial sobre el rol de la industrialización en la transición hacia una construcción más sostenible.

Tapia explicó que desde el inicio del programa Construye2025 dos temas han sido prioritarios para el sector: la industrialización y la gestión de residuos, evolución que posteriormente se integró en una mirada más amplia de economía circular.

Según indicó, el desafío actual consiste en replantear la forma en que se diseñan, construyen y gestionan los proyectos a lo largo de todo su ciclo de vida.

“Necesitamos un cambio de paradigma de cómo avanzar entendiendo nuestro entorno y pensando en una nueva forma de hacer las cosas para impactar lo menos posible en forma negativa”, reflexionó.

La especialista señaló que la economía circular propone eliminar la contaminación y los residuos desde el diseño, mantener los materiales en uso durante el mayor tiempo posible y regenerar los sistemas naturales.

En esa línea, destacó estrategias como la construcción modular, el diseño para desmontaje, la reutilización adaptativa de edificios y la gestión circular de la demolición, las cuales permiten extender la vida útil de los materiales y optimizar el uso de recursos.

Diseño, economía circular e industrialización

La última exposición estuvo a cargo de Marlena Murillo, consejera y secretaria de especialidad civil del Colegio de Ingenieros de Chile, quien presentó los resultados de una mesa de trabajo desarrollada durante 2025 para analizar la relación entre economía circular e industrialización en la construcción.

Murillo explicó que el trabajo colaborativo reunió a profesionales de distintas disciplinas e instituciones, con el objetivo de analizar el estado del arte y proponer lineamientos para avanzar hacia un modelo constructivo más circular.

Entre los principales principios destacó la necesidad de eliminar residuos y contaminación desde la etapa de diseño y avanzar desde un modelo lineal hacia uno regenerativo.

Asimismo, subrayó el rol de herramientas como BIM y los pasaportes de materiales para mejorar la trazabilidad de los componentes, evaluar su impacto ambiental y facilitar procesos de reutilización o desmontaje en el futuro.

Hacia una construcción más sostenible

A lo largo del webinar, los especialistas coincidieron en que la industrialización representa una oportunidad para abordar simultáneamente desafíos ambientales, productivos y sociales del sector construcción.

La incorporación de nuevas metodologías de diseño, planificación y ejecución, junto con principios de economía circular, permitiría avanzar hacia proyectos más eficientes, con menor generación de residuos y menor impacto en las comunidades y el entorno.

El webinar está disponible aquí

Coordinación municipal abre nuevas oportunidades para la economía circular en construcción

Jaime Cataldo, secretario ejecutivo de la Asociación de Municipios MSUR, advierte que la gestión de residuos de construcción y demolición en la Región Metropolitana enfrenta brechas estructurales en infraestructura, trazabilidad y regulación. En esta entrevista, aborda los desafíos municipales, el rol de la Ley REP y las oportunidades de articulación con la Red ECC.

La gestión de residuos de construcción y demolición (RCD) se ha transformado en uno de los principales desafíos para los municipios de la Región Metropolitana. De hecho, la Asociación Metropolitana de Municipalidades de Santiago Sur para la Gestión Ambiental y de Residuos, Msur, se creó en 2016. 

Hoy agrupa a 22 comunas,  y ha desarrollado una variedad de acciones que le permiten acercarse a su objetivo: la sustentabilidad ambiental, la gestión integral de los residuos generados en las comunas socias y su valorización, para que sus socios integren y/o fortalezcan en su gestión este ámbito de competencia municipal. 

Desde esta experiencia, ven que la disposición sigue concentrada en rellenos sanitarios y la valorización aún no logra consolidarse como una alternativa estructural. 

A ello se suman problemas persistentes como la proliferación de microbasurales, la falta de infraestructura y la necesidad de fortalecer la coordinación entre actores públicos y privados. En este contexto, el secretario ejecutivo de MSUR, Jaime Cataldo, plantea la urgencia de avanzar hacia un modelo más integrado, con incentivos claros, gobernanza territorial y mayor participación del sector construcción.

¿Cómo están enfrentando hoy los municipios la gestión de los RCD?

En la práctica, la mayoría de los municipios continúa enviando los RCD a rellenos sanitarios autorizados, aun cuando el costo de disposición suele ser mayor que otras alternativas. La disposición en lugares autorizados para escombros y la valorización sigue siendo marginal y depende de iniciativas puntuales más que de una política estructural.

Cataldo explica que, si bien existen esfuerzos para diversificar destinos, estos aún no logran consolidarse. “MSUR ha suscrito un Convenio de Colaboración con Greenrec Lepanto, promoviendo la derivación de RCD hacia esta instalación, donde además de disposición se desarrolla selección de materiales, aunque aún no constituye el destino predominante del flujo”, comenta.

A esto se suma un problema estructural en el territorio: “la formación constante de micro basurales en espacios públicos, particularmente asociados al depósito irregular de escombros y residuos domiciliarios voluminosos.

Frente a esto, el ejecutivo plantea que la respuesta debe ser integral: “resulta clave avanzar en estrategias de educación ambiental, reforzar los mecanismos de fiscalización y actualizar las ordenanzas municipales”. En sus palabras, “infraestructura, educación, ordenanza y fiscalización son fundamentales para abordar de manera más efectiva el problema”.

¿Qué aprendizajes deja la implementación de la Ley REP a nivel municipal?

Ya tenemos más de dos años y medio de implementación de la Ley Rep y creemos que estamos superando una etapa de aprendizaje en lo esencial y ahora entramos en régimen a paso firme.

Uno de los principales desafíos ha sido la trazabilidad. “MSUR y sus 33 comunas socias ya supera el millón de hogares con cobertura domiciliaria, pero aún no podemos identificar cuáles hogares sí reciclan y cuáles no”, cuenta.

Sin embargo, en el ámbito de instalaciones, el sistema muestra avances: “la trazabilidad desde nuestros 15 Centros de Acopio y Puntos Limpios, además de nuestra Planta Metropolitana, se realiza adecuadamente para su envío a plantas de valorización”.

Cataldo también destaca el rol de los recicladores de base: “han sido actores muy importantes y trabajamos en conjunto en la mayoría de los programas de reciclaje de nuestra asociación”.

¿Puede el modelo REP aplicarse a los RCD?

El incluir los RCD en la Ley REP desde ya nos parece de suma importancia, dado que los municipios serían beneficiados de manera importante para disminuir los micro basurales en sus barrios.

En ese sentido, señala que los sistemas de gestión existentes pueden aportar aprendizajes, pero advierte que deben cumplir ciertas condiciones: “es importante que tengan calle, conocimiento del modelo de negocios de la construcción, conocimiento del territorio y que tengan una visión amplia en su propósito” .

¿Existe hoy infraestructura suficiente para valorizar RCD en la Región Metropolitana?

La infraestructura de disposición de RCD en la Región Metropolitana, con permisos sanitarios, es muy limitada y está territorialmente concentrada.

Explica que actualmente “la principal instalación especializada es Greenrec Lepanto, pero solo recepcionan y separan materiales. No hay procesos de valorización propiamente tal”.

Además, existe una brecha territorial relevante: “en la zona norte no existe actualmente una oferta de recepción de este tipo, lo que obliga a trasladar residuos hacia el sur o disponerlos en rellenos sanitarios”.

Incentivos

Cataldo es claro en que se necesitan señales regulatorias y económicas: “se requieren exigencias regulatorias claras, como incorporar porcentajes de material reciclado en obras públicas y sistemas de trazabilidad obligatoria .

A esto se suman condiciones de mercado: “también son necesarios incentivos económicos y contratos estables que reduzcan el riesgo para inversionistas”, dice.

Asimismo, plantea el rol de la escala territorial: “la asociatividad municipal puede generar economías de escala y demanda suficiente para viabilizar nuevas plantas”.

En Países Bajos, por ejemplo, gran parte de las obras de infraestructura incorpora áridos reciclados provenientes de residuos de construcción. En Reino Unido, en tanto, el impuesto al envío de residuos a vertederos ha incentivado fuertemente el reciclaje de escombros. Estos casos muestran que la regulación y la generación de demanda desde el sector público pueden ser claves para desarrollar la valorización de RCD.

¿Qué oportunidades abre la colaboración con la Red ECC?

La colaboración entre MSUR y la Red de Economía Circular de la Construcción abre la oportunidad de impulsar una alianza estratégica para desarrollar un modelo de gestión de RCD con un positivo impacto en nuestros territorios.

En concreto, propone avanzar en pilotos: “se puede implementar un proyecto piloto operativo, con colaboración pública/privada, que permita articular a municipios y actores del sector para acceder a recursos y probar soluciones de manejo y valorización”.

Además, destaca el valor de la información: “el piloto permitiría generar estadísticas sobre generación de RCD, tipologías de residuos y patrones de disposición de la población, información clave para dimensionar el problema y aportar evidencia que facilite, en el futuro, su eventual incorporación en la Ley REP”.

¿Cómo puede aportar la gobernanza territorial de la Red ECC?

La gobernanza propuesta por la Red ECC puede ayudar a fortalecer el trabajo municipal al establecer lineamientos comunes para la gestión de RCD .

Hoy, explica, existe dispersión normativa: “cada municipio define de manera autónoma sus exigencias y criterios”, por lo que un marco común permitiría “armonizar estándares mínimos, protocolos y definiciones técnicas”.

Además, destaca el rol de los municipios en la trazabilidad: “pueden y deben aportar con las obligaciones de solicitar y exigir certificados de disposición de RCD a las empresas constructoras”.

Finalmente, subraya la importancia de una mirada sistémica: “un modelo de gobernanza específico de los materiales y escombros de la construcción debe insertarse en un concepto e instancia de gobernanza de Gestión de Residuos y Economía Circular de la Región Metropolitana, cuya constitución está en proceso en la actualidad”.

Áridos artificiales desde escoria de cobre: entre la habilitación normativa y la activación de mercado

El Decreto N°46 del Ministerio de Salud abre la puerta a la masificación del uso de escorias de cobre en construcción. Sin embargo, actores del sector advierten que la consolidación de este mercado dependerá de superar brechas técnicas, logísticas y, principalmente, de generar demanda efectiva desde la industria.

La reciente entrada en vigor del Decreto N°46 del Ministerio de Salud marca un punto de inflexión en la valorización de escorias de cobre como áridos artificiales en Chile. El reglamento establece condiciones para su uso, habilitando un escenario regulatorio que, por primera vez, permite proyectar una escala mayor en la incorporación de estos materiales en la construcción.

No obstante, desde la industria y el ecosistema de innovación minera, el diagnóstico es claro: la existencia de un marco normativo no garantiza por sí sola la consolidación de un mercado.

Desde la operación productiva, Pedro Venegas, del área de Gestión de Calidad y Producción de Cedric Minería, señala que el nuevo reglamento “constituye, sin dudas, un avance relevante para establecer criterios comunes en el uso de escorias como árido artificial”. Sin embargo, advierte que su implementación no será inmediata: “requerirá un proceso de adaptación gradual de los procesos productivos, no estamos del todo preparados, en materias de trazabilidad, control y certificación”.

A ello se suman desafíos operacionales propios del material. Según explica, “las escorias son más agresivas que el árido natural, lo que impacta en la vida útil de los componentes de chancado y selección”, elevando exigencias técnicas y costos de operación.

En este contexto, subraya la necesidad de articulación: “resulta clave fortalecer la coordinación entre generadores, procesadores y autoridades para asegurar una aplicación técnica y económica viable y sostenible para la industria”.

Demanda: el principal cuello de botella

Uno de los puntos más críticos identificados es la ausencia de demanda estructurada. Desde Cedric Minería, el diagnóstico es categórico: “actualmente la demanda por escorias como árido artificial aún es incipiente o nula”.

La proyección de escalabilidad, por tanto, queda supeditada a cambios en el sector construcción. “Será necesario que el sector construcción incorpore gradualmente este material en sus especificaciones técnicas y proyectos. En ese sentido, la generación de confianza técnica y normativa será clave para consolidar una demanda sostenida”.

Desde una mirada sistémica, David Sepúlveda, Líder de Gestión y Regulación Minera en la Corporación Alta Ley, coincide en que el desafío principal es de mercado: “lo que falta en adelante es la activación de mercado”. En esa línea, enfatiza que será necesario avanzar en “mandantes preferentemente públicos”, junto con la “incorporación de la escoria en bases de licitación, términos de referencia y especificaciones técnicas”.

Además, plantea que será clave “promover un sistema de acreditación para certificar el material” y generar “incentivos al uso de escorias en línea con los compromisos de  sostenibilidad de ambas industrias”.

Usos y viabilidad territorial

En cuanto a aplicaciones, la viabilidad inicial aparece condicionada por factores logísticos. “La generación de escorias suele ubicarse lejos de los principales centros de consumo”, explica Venegas, lo que limita su competitividad frente a áridos naturales.

Por ello, en el corto plazo, los usos más factibles serían de carácter local: “aquellas cercanas a su lugar de generación, mediante procesos de valorización y uso local del material”, incluyendo “caminos internos, infraestructura eléctrica, refuerzo de túneles u otras obras operacionales”.

Esta dimensión territorial refuerza la necesidad de articular oferta y demanda en torno a polos productivos específicos, más que pensar en una distribución nacional inmediata.

Barreras económicas, logísticas y técnicas

Más allá de la normativa, persisten restricciones estructurales. Entre ellas, para Pedro Venegas destacan “la distancia entre los puntos de generación de escorias y los centros de consumo, y los costos de transporte y procesamiento”.

A esto se suma la mayor abrasividad del material, que “incrementa el desgaste en equipos de chancado y selección, elevando los costos de operación y mantenimiento”, afectando su competitividad en el mercado.

Acreditación sanitaria y certeza regulatoria

El Decreto N°46 también introduce exigencias relevantes en materia sanitaria. Desde Cedric Minería, se advierte que “la acreditación de no toxicidad implica desafíos técnicos y económicos relevantes, asociados a ensayos de caracterización química, pruebas de lixiviación y validaciones de estabilidad en el tiempo”.

Estos procesos, agrega, “requieren laboratorios especializados, tiempos de análisis prolongados y costos significativos en relación con el valor de mercado del árido”.

Desde Corporación Alta Ley, en tanto, se releva una mirada complementaria. David Sepúlveda destaca que el reglamento “constituye un avance inédito del enfoque de economía circular entre las industrias minera y construcción” y que “establece una ruta administrativa clara para que la escoria de cobre quede disponible al mercado de la construcción”.

Asimismo, sostiene que existe evidencia técnica acumulada: “la matriz vítrea de la escoria le confiere una estabilidad química que se traduce en lixiviación por debajo del umbral exigido por la normativa; es decir, no es algo por demostrar, sino que es un atributo de no peligrosidad confirmado y documentado por la industria minera”.

De residuo a subproducto: una transición en curso

El avance normativo reciente configura una base robusta para esta transición. Sepúlveda destaca que hoy existen “cimientos sólidamente constituidos”, resultado de un trabajo de articulación entre minería y construcción.

Entre estos avances, releva el “estatus jurídico de la escoria de cobre como subproducto” (definido en la Ley 21.800), así como la normalización de su identidad técnica mediante normas como la NCh3894:2025 y la actualización de la NCh163:2024.

Sin embargo, la consolidación como subproducto dependerá de factores habilitantes adicionales, particularmente en el lado de la demanda y la implementación.

Escalabilidad: condiciones para un mercado real

Ambos actores coinciden en que el paso desde pilotos a mercado requiere condiciones concretas. Desde Cedric Minería, se plantea que será necesario “generar una demanda estable desde el sector construcción mediante la incorporación de estos materiales en especificaciones técnicas y proyectos de infraestructura” .

A esto se suma la necesidad de “fortalecer la trazabilidad desde el origen, asegurar condiciones logísticas viables y avanzar en mecanismos que permitan equilibrar los mayores costos asociados a su procesamiento” .

En paralelo, desde Alta Ley se enfatiza que el desafío es aprovechar la arquitectura normativa ya desplegada. “El creciente compromiso de actores clave —MOP, MINVU, productores de áridos, constructoras, mandantes— será importante para aprovechar en los próximos años la arquitectura normativa que se ha logrado desplegar”, dice David Sepúlveda.

Así, por lo pronto, el Decreto N°46 configura un habilitante clave para la economía circular en construcción y minería, y su impacto dependerá de la capacidad del ecosistema —minería, construcción y sector público— para traducir este marco en demanda efectiva, certezas técnicas y modelos de negocio viables a escala.

La Red ECC entra en su segunda etapa: de la articulación a la implementación

Tras consolidar su modelo de gobernanza y levantar las bases técnicas del sistema, la Red de Economía Circular de la Construcción inicia una nueva fase enfocada en activar el mercado, diseñar infraestructura y viabilizar inversiones para la valorización de residuos en la Región Metropolitana.

La Red de Economía Circular de la Construcción (Red ECC) avanza hacia una nueva etapa en su implementación, marcada por el paso desde la articulación institucional y el levantamiento de información hacia el desarrollo de modelos concretos de gestión, inversión y operación para la valorización de residuos de construcción y demolición (RCD).

Luego de una primera fase centrada en la conformación de una gobernanza público-privada, la identificación de actores clave y el diseño de una hoja de ruta compartida, el proyecto entra ahora en una etapa de profundización técnica y activación, orientada a habilitar condiciones reales para la economía circular en el sector construcción.

En esta segunda fase, uno de los focos principales será el desarrollo del modelo de gestión de oferta y demanda, que permitirá proyectar la generación de residuos, identificar materiales valorizables y estimar las necesidades de infraestructura para su tratamiento. Este proceso considera el levantamiento de información sobre permisos de edificación y demolición, el análisis de capacidades productivas existentes y la caracterización del mercado de materiales secundarios.

A partir de estos insumos, se avanzará en el diseño de una Red Territorial Circular para la Región Metropolitana, que integrará centros de valorización, estaciones de transferencia y puntos de acopio, articulando la oferta de residuos con la demanda del sector construcción.

En paralelo, la Red ECC impulsará el desarrollo de un modelo de inversión y operación, que incluirá el análisis de mecanismos de financiamiento, la identificación de barreras económicas y regulatorias, y la elaboración de propuestas de modelos de negocio. Como parte de este componente, se contempla el diseño de dos proyectos piloto de centros de reciclaje de RCD, que permitirán evaluar su factibilidad técnica, económica y ambiental.

Otro eje relevante será la elaboración de medidas habilitantes, orientadas a identificar orientaciones para destrabar barreras para la inversión, generar incentivos y fortalecer el marco normativo e institucional necesario para el desarrollo de la economía circular en construcción.

Junto con ello, el proyecto continuará fortaleciendo la gobernanza mediante su operación periódica, el seguimiento de compromisos y la articulación entre actores públicos y privados, consolidando un espacio de coordinación clave para el sector.

Finalmente, esta etapa incorpora un robusto componente de difusión y transferencia, que considera el desarrollo de contenidos, casos de éxito, actividades de formación, una gira tecnológica internacional y la generación de herramientas prácticas para empresas y actores del ecosistema.

Asimismo, contempla el Plan de Acción para la Innovación Circular con capacitaciones mediante webinars y talleres presenciales, que se llevarán a cabo entre abril y julio, en temáticas como ISO 59.000, herramientas de diagnósticos, modelos de negocios en economía circular, i+d, emprendimiento, financiamiento, etc.

De esta forma, la Red ECC da un paso decisivo hacia su consolidación, transitando desde el diagnóstico y la articulación hacia la implementación de soluciones concretas, con el objetivo de transformar la gestión de residuos en la construcción y habilitar un mercado circular a escala territorial.

Más de 3.700 sitios ilegales de residuos en Chile: el diagnóstico que evidencia la urgencia de actuar

Un estudio nacional publicado en 2021 revela la magnitud de los sitios de disposición ilegal de residuos en el país y su estrecha relación con la generación de residuos de construcción y demolición. La falta de infraestructura y de sitios autorizados emerge como uno de los principales factores críticos.

La gestión de residuos de construcción y demolición (RCD) en Chile enfrenta un desafío estructural que trasciende lo operativo y se instala como un problema territorial. Así lo evidencia el Diagnóstico Nacional de Sitios de Disposición Ilegal de Residuos, elaborado por Ossio, F. y Faúndez, J. (2021), basado en la investigación del laboratorio CYMA Lab, que levanta por primera vez un catastro a nivel país sobre la magnitud de este fenómeno.

El estudio, basado en información proporcionada por 317 municipios —equivalente al 91,88% del total nacional—, identifica la existencia de 3.735 sitios de disposición final ilegal de residuos a lo largo del país, lo que da cuenta de una problemática extendida y persistente.

RCD: un factor crítico en la proliferación de sitios ilegales

El origen del estudio está directamente vinculado a la alta generación de residuos de construcción y demolición. Según el documento, en Chile se generan 2.753.527 m³ de RCD al año solo por concepto de viviendas nuevas, una magnitud que permite dimensionar la presión que ejerce este flujo sobre el sistema de gestión de residuos.

De este volumen, cerca de la mitad se concentra en la Región Metropolitana, con más de 1,15 millones de m³ anuales, seguida por las regiones de Valparaíso y Biobío.

El estudio advierte que esta generación tiene impactos “a nivel ambiental, social y económico”, los que se ven agravados por la proliferación de microbasurales y vertederos ilegales.

Un problema extendido y concentrado territorialmente

Los resultados muestran que los sitios ilegales se distribuyen en todas las regiones del país, aunque con alta concentración en algunas zonas. La Región Metropolitana lidera con 931 sitios ilegales (24,93% del total nacional), seguida por Valparaíso (603) y Coquimbo (413).

En conjunto, un grupo reducido de regiones concentra una proporción significativa del problema: el 31,25% de las regiones agrupa el 72,74% de los sitios ilegales del país.

A nivel comunal, la concentración también es relevante. Un 3,15% de los municipios concentra el 31,06% de los sitios ilegales, evidenciando una fuerte desigualdad territorial en la distribución del problema.

Microbasurales: la cara más extendida del problema

Del total de sitios identificados, la gran mayoría corresponde a microbasurales. El estudio estima que 3.492 sitios (microbasurales menores a 1 hectárea) y 243 corresponden a vertederos ilegales de mayor tamaño.

Además, se observa que una proporción significativa de estos sitios carece de información detallada sobre su superficie o características, lo que refleja limitaciones en el registro y monitoreo del fenómeno.

En términos de emplazamiento, más de la mitad de los sitios —51,73%— se ubican en bienes nacionales de uso público, lo que complejiza su gestión y control desde el ámbito municipal.

Déficit de infraestructura y disposición legal

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la relación entre la existencia de sitios ilegales y la falta de infraestructura formal. En Chile, a la fecha del estudio, 7 regiones no contaban con sitios legales específicos para la disposición de RCD, lo que implica que más de un 20% de estos residuos no tenía una alternativa regulada en su territorio de origen. Desde el 2021 en adelante, las regiones de Antofagasta, Valparaíso y Los Lagos sumaron sitios de disposición final autorizados. 

El documento señala que esta ausencia de infraestructura contribuye directamente a la proliferación de sitios ilegales, especialmente en regiones con alta generación de residuos.

Una problemática con impacto territorial

La magnitud del fenómeno también se refleja en su escala física. El estudio estima que los sitios ilegales ocupan una superficie total de 1.444 hectáreas a nivel nacional, equivalente al 101% de la superficie de la comuna de Providencia.

Este dato permite dimensionar el impacto territorial de la disposición ilegal de residuos, con efectos sobre el suelo, el agua y la calidad de vida de las comunidades.

El diagnóstico deja en evidencia que la gestión de RCD en Chile no solo es un desafío técnico, sino también institucional y territorial. La combinación de alta generación de residuos, falta de infraestructura y débil trazabilidad configura un escenario donde la disposición ilegal se transforma en una solución de facto, reforzando la necesidad de avanzar hacia modelos integrados de gestión y valorización a escala regional.

El documento está disponible aquí: https://www.economiacircularconstruccion.cl/biblioteca/

Premio BuildUP CCI extiende su convocatoria y actualiza calendario de postulación

a iniciativa del Consejo de Construcción Industrializada amplía el plazo para postular proyectos, reforzando su llamado a visibilizar soluciones industrializadas que aporten a una construcción más productiva, sostenible y segura en Chile.

El Consejo de Construcción Industrializada (CCI) informa la extensión del plazo de postulación del Premio BuildUP CCI, una iniciativa que busca reconocer proyectos que integren soluciones industrializadas y que estén generando impactos concretos en productividad, sustentabilidad y seguridad.

Esta extensión responde al alto interés generado en la industria y al objetivo de facilitar una mayor participación de proyectos en distintas etapas —diseño, en construcción o construidos— provenientes de diversos sectores, como vivienda, infraestructura pública, edificación en altura o proyectos industriales.

Con este ajuste, el nuevo cierre de postulaciones será el 20 de abril de 2026, permitiendo a las empresas contar con más tiempo para preparar sus antecedentes y completar el proceso de postulación.

El calendario actualizado del premio es el siguiente:

  • 20 de abril de 2026: Cierre de postulaciones
  • 20 de abril al 15 de mayo de 2026: Evaluación técnica y selección de ganadores
  • 19 de mayo de 2026: Ceremonia de premiación y difusión pública de los ganadores

El Premio BuildUP CCI contempla distintas categorías que buscan destacar tanto la visión de industrialización en etapas de diseño, como la implementación en obra y los resultados obtenidos en proyectos ya construidos.

Los proyectos serán evaluados por un comité técnico compuesto por representantes del CCI, la Cámara Chilena de la Construcción y la academia, considerando criterios objetivos como productividad, gestión de residuos y seguridad.

Desde el CCI reiteran la invitación a constructoras, inmobiliarias y actores del ecosistema a postular sus proyectos y ser parte de esta iniciativa que busca acelerar la transformación del sector construcción en Chile.

El Premio BuildUP CCI cuenta con el patrocinio de: CIPYCS, CTEC, Construye2025, Centro UC de Innovación en Madera, Colegio de Constructores Civiles e Ingenieros Constructores, Instituto Chileno del Acero, Madera21, Corma, Instituto de la Construcción, Asociación Chilena del Vidrio (Achival), Hoja de Ruta BIM y Colegio de Ingenieros.

Para más información, descarga de bases y acceso al formulario de postulación, visita: https://construccionindustrializada.cl/conoce-mas-premios-cci-2025/

Para resolver dudas de la convocatoria, ingresa aquí: https://construccionindustrializada.cl/2026/03/10/webinar-tecnico-abordo-principales-dudas-para-postular-a-los-premios-buildup-cci-2026/

Áridos reciclados y artificiales: las normas que están habilitando la construcción circular en Chile

La transición hacia una construcción más circular requiere algo fundamental: reglas claras para el uso de materiales reciclados.

En los últimos años, Chile ha avanzado en el desarrollo de normas técnicas que permiten incorporar áridos reciclados y artificiales en distintas aplicaciones, desde pavimentos hasta hormigones. Estos avances son particularmente relevantes en un contexto donde la disponibilidad futura de áridos naturales comienza a ser una preocupación creciente, debido al aumento de la demanda de materiales para edificación, infraestructura, vialidad y desarrollo urbano.

Estas normas son un paso clave para valorizar los residuos de construcción y demolición (RCD), reducir la extracción de áridos naturales y abrir nuevas oportunidades para la innovación en materiales.

Este avance es particularmente relevante para el sector construcción, que enfrenta el desafío de reducir su impacto ambiental y avanzar hacia modelos productivos más circulares, donde los residuos puedan transformarse en nuevos recursos dentro de la cadena de valor.

A continuación, revisamos algunas de las principales normas que hoy están sentando las bases para este cambio.

NCh 163:2024 Áridos para morteros y hormigones

La actualización de la NCh 163:2024 marca un hito relevante para la economía circular en construcción.

Esta norma establece los requisitos para áridos utilizados en morteros y hormigones, e incorpora la posibilidad de utilizar áridos reciclados y artificiales bajo condiciones específicas de calidad y desempeño.

Su actualización permite avanzar hacia un uso más amplio de materiales provenientes del reciclaje de hormigón y otras industrias, contribuyendo a:

  • reducir la extracción de áridos naturales
  • disminuir pasivos ambientales asociados a los RCD
  • impulsar nuevos mercados para materiales secundarios

Se trata de un paso importante para integrar criterios de circularidad en uno de los materiales más utilizados en la construcción.

Normas para áridos reciclados

En paralelo, se han desarrollado normas específicas para el uso de áridos reciclados en infraestructura vial, donde existe un alto potencial de valorización.

NCh 3849 Áridos reciclados en base a hormigón endurecido y materiales de construcción sin clasificar – Clasificación y requisitos

Esta norma define criterios de clasificación y requisitos técnicos para áridos reciclados provenientes de hormigón y otros materiales de construcción, facilitando su incorporación en distintas aplicaciones.

NCh 3848 Pavimentos – Áridos reciclados – Trazabilidad y requisitos para incorporar en bases y subbases

Esta norma establece criterios de trazabilidad y control de calidad para el uso de áridos reciclados en capas estructurales de pavimentos. Su objetivo es asegurar que estos materiales cumplan con los estándares técnicos necesarios para su aplicación en obras.

Ambas normas contribuyen a entregar mayor confianza técnica al mercado, un aspecto clave para ampliar el uso de materiales reciclados en proyectos de infraestructura.

Normas para áridos artificiales

El desarrollo normativo también considera los llamados áridos artificiales, materiales que se obtienen a partir de subproductos industriales y que pueden reemplazar parcialmente a los áridos naturales.

NCh 3851 Áridos artificiales en base a escorias del proceso siderúrgico y del proceso de minería del cobre – Clasificación y requisitos

Define los criterios técnicos para el uso de áridos artificiales provenientes de escorias industriales, permitiendo valorizar subproductos de sectores como la siderurgia y la minería.

NCh 3850 Pavimentos – Áridos artificiales en base a escorias del proceso siderúrgico – Trazabilidad y requisitos para incorporar en bases y subbases de pavimentos.

Establece los requisitos para utilizar áridos artificiales en capas de pavimento, asegurando su trazabilidad y desempeño técnico.

Estas normas amplían las posibilidades de reincorporar materiales al ciclo productivo, fortaleciendo el enfoque de economía circular en el sector construcción.

Normativa: un paso clave para habilitar mercados circulares

El desarrollo de normas técnicas es un elemento fundamental para destrabar barreras en la valorización de residuos de construcción y demolición, y de otras industrias.

Las normas permiten establecer estándares de calidad, generar confianza en el mercado y facilitar la incorporación de materias primas secundarias en nuevas obras. Al mismo tiempo, abren oportunidades para vincular al sector construcción con otras industrias, como la siderúrgica y la minería del cobre, mediante el uso de subproductos industriales —como escorias— que pueden transformarse en áridos artificiales.

En este contexto, avanzar en regulación y normativa es parte de los desafíos identificados para impulsar la economía circular en el sector construcción y fomentar el desarrollo de nuevos mercados de valorización de materiales.

Hacia una construcción más circular

El avance en normas técnicas es una señal clara de que la circularidad en construcción comienza a consolidarse en Chile. A medida que se desarrollan estándares, capacidades tecnológicas y modelos de negocio asociados al reciclaje de materiales, se abre la oportunidad de reducir residuos, disminuir la extracción de recursos naturales y fortalecer nuevas cadenas de valor circulares en el sector.

El desafío ahora es seguir impulsando su adopción en proyectos, infraestructura y políticas públicas, para avanzar hacia una construcción más eficiente, sostenible y alineada con los principios de la economía circular.