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Áridos artificiales desde escoria de cobre: entre la habilitación normativa y la activación de mercado

Fecha: 21/03/2026

El Decreto N°46 del Ministerio de Salud abre la puerta a la masificación del uso de escorias de cobre en construcción. Sin embargo, actores del sector advierten que la consolidación de este mercado dependerá de superar brechas técnicas, logísticas y, principalmente, de generar demanda efectiva desde la industria.

La reciente entrada en vigor del Decreto N°46 del Ministerio de Salud marca un punto de inflexión en la valorización de escorias de cobre como áridos artificiales en Chile. El reglamento establece condiciones para su uso, habilitando un escenario regulatorio que, por primera vez, permite proyectar una escala mayor en la incorporación de estos materiales en la construcción.

No obstante, desde la industria y el ecosistema de innovación minera, el diagnóstico es claro: la existencia de un marco normativo no garantiza por sí sola la consolidación de un mercado.

Desde la operación productiva, Pedro Venegas, del área de Gestión de Calidad y Producción de Cedric Minería, señala que el nuevo reglamento “constituye, sin dudas, un avance relevante para establecer criterios comunes en el uso de escorias como árido artificial”. Sin embargo, advierte que su implementación no será inmediata: “requerirá un proceso de adaptación gradual de los procesos productivos, no estamos del todo preparados, en materias de trazabilidad, control y certificación”.

A ello se suman desafíos operacionales propios del material. Según explica, “las escorias son más agresivas que el árido natural, lo que impacta en la vida útil de los componentes de chancado y selección”, elevando exigencias técnicas y costos de operación.

En este contexto, subraya la necesidad de articulación: “resulta clave fortalecer la coordinación entre generadores, procesadores y autoridades para asegurar una aplicación técnica y económica viable y sostenible para la industria”.

Demanda: el principal cuello de botella

Uno de los puntos más críticos identificados es la ausencia de demanda estructurada. Desde Cedric Minería, el diagnóstico es categórico: “actualmente la demanda por escorias como árido artificial aún es incipiente o nula”.

La proyección de escalabilidad, por tanto, queda supeditada a cambios en el sector construcción. “Será necesario que el sector construcción incorpore gradualmente este material en sus especificaciones técnicas y proyectos. En ese sentido, la generación de confianza técnica y normativa será clave para consolidar una demanda sostenida”.

Desde una mirada sistémica, David Sepúlveda, Líder de Gestión y Regulación Minera en la Corporación Alta Ley, coincide en que el desafío principal es de mercado: “lo que falta en adelante es la activación de mercado”. En esa línea, enfatiza que será necesario avanzar en “mandantes preferentemente públicos”, junto con la “incorporación de la escoria en bases de licitación, términos de referencia y especificaciones técnicas”.

Además, plantea que será clave “promover un sistema de acreditación para certificar el material” y generar “incentivos al uso de escorias en línea con los compromisos de  sostenibilidad de ambas industrias”.

Usos y viabilidad territorial

En cuanto a aplicaciones, la viabilidad inicial aparece condicionada por factores logísticos. “La generación de escorias suele ubicarse lejos de los principales centros de consumo”, explica Venegas, lo que limita su competitividad frente a áridos naturales.

Por ello, en el corto plazo, los usos más factibles serían de carácter local: “aquellas cercanas a su lugar de generación, mediante procesos de valorización y uso local del material”, incluyendo “caminos internos, infraestructura eléctrica, refuerzo de túneles u otras obras operacionales”.

Esta dimensión territorial refuerza la necesidad de articular oferta y demanda en torno a polos productivos específicos, más que pensar en una distribución nacional inmediata.

Barreras económicas, logísticas y técnicas

Más allá de la normativa, persisten restricciones estructurales. Entre ellas, para Pedro Venegas destacan “la distancia entre los puntos de generación de escorias y los centros de consumo, y los costos de transporte y procesamiento”.

A esto se suma la mayor abrasividad del material, que “incrementa el desgaste en equipos de chancado y selección, elevando los costos de operación y mantenimiento”, afectando su competitividad en el mercado.

Acreditación sanitaria y certeza regulatoria

El Decreto N°46 también introduce exigencias relevantes en materia sanitaria. Desde Cedric Minería, se advierte que “la acreditación de no toxicidad implica desafíos técnicos y económicos relevantes, asociados a ensayos de caracterización química, pruebas de lixiviación y validaciones de estabilidad en el tiempo”.

Estos procesos, agrega, “requieren laboratorios especializados, tiempos de análisis prolongados y costos significativos en relación con el valor de mercado del árido”.

Desde Corporación Alta Ley, en tanto, se releva una mirada complementaria. David Sepúlveda destaca que el reglamento “constituye un avance inédito del enfoque de economía circular entre las industrias minera y construcción” y que “establece una ruta administrativa clara para que la escoria de cobre quede disponible al mercado de la construcción”.

Asimismo, sostiene que existe evidencia técnica acumulada: “la matriz vítrea de la escoria le confiere una estabilidad química que se traduce en lixiviación por debajo del umbral exigido por la normativa; es decir, no es algo por demostrar, sino que es un atributo de no peligrosidad confirmado y documentado por la industria minera”.

De residuo a subproducto: una transición en curso

El avance normativo reciente configura una base robusta para esta transición. Sepúlveda destaca que hoy existen “cimientos sólidamente constituidos”, resultado de un trabajo de articulación entre minería y construcción.

Entre estos avances, releva el “estatus jurídico de la escoria de cobre como subproducto” (definido en la Ley 21.800), así como la normalización de su identidad técnica mediante normas como la NCh3894:2025 y la actualización de la NCh163:2024.

Sin embargo, la consolidación como subproducto dependerá de factores habilitantes adicionales, particularmente en el lado de la demanda y la implementación.

Escalabilidad: condiciones para un mercado real

Ambos actores coinciden en que el paso desde pilotos a mercado requiere condiciones concretas. Desde Cedric Minería, se plantea que será necesario “generar una demanda estable desde el sector construcción mediante la incorporación de estos materiales en especificaciones técnicas y proyectos de infraestructura” .

A esto se suma la necesidad de “fortalecer la trazabilidad desde el origen, asegurar condiciones logísticas viables y avanzar en mecanismos que permitan equilibrar los mayores costos asociados a su procesamiento” .

En paralelo, desde Alta Ley se enfatiza que el desafío es aprovechar la arquitectura normativa ya desplegada. “El creciente compromiso de actores clave —MOP, MINVU, productores de áridos, constructoras, mandantes— será importante para aprovechar en los próximos años la arquitectura normativa que se ha logrado desplegar”, dice David Sepúlveda.

Así, por lo pronto, el Decreto N°46 configura un habilitante clave para la economía circular en construcción y minería, y su impacto dependerá de la capacidad del ecosistema —minería, construcción y sector público— para traducir este marco en demanda efectiva, certezas técnicas y modelos de negocio viables a escala.

Hacia la estandarización de la huella de carbono: minería y construcción avanzan en reportabilidad y gobernanza

Fecha: 05/01/2026

Con miras a acelerar la descarbonización, representantes de los sectores construcción y minería compartieron sus estrategias, hojas de ruta, metodologías y herramientas para la medición y gestión de la huella de carbono, destacando el rol clave de la colaboración público-privada y la estandarización de procesos.

En el contexto del décimo aniversario de Construye2025, se llevó a cabo el webinar “Reportabilidad de huella de carbono: experiencias de la minería para la construcción”, instancia en la que se compartieron iniciativas clave, avances metodológicos y herramientas técnicas para enfrentar los desafíos de la descarbonización en ambos sectores. El encuentro reunió a representantes del mundo público y privado, evidenciando sinergias entre industrias con alto impacto en emisiones y gran potencial de transformación.

La actividad tuvo la moderación de Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, quien dio la bienvenida destacando que “esta instancia se abordarán temas como los avances de la hoja de ruta de huella carbono de la construcción 2030 […] y muchos aprendizajes más de cómo se ha organizado, por ejemplo, la minería para abordar los desafíos de la reportabilidad de huella carbono mediante un modelo de gobernanza”.

La importancia de medir

Al inicio, el presidente de Construye2025, Francisco Costabal, resaltó la necesidad de avanzar hacia una construcción más sostenible y destacó la importancia de la colaboración: “tenemos que partir con alguna medición, tenemos que ver cómo lo estamos haciendo y para eso medir la huella de carbono es un primer gran paso”.

En tanto, la presidenta ejecutiva (i) de la Corporación Alta Ley, Elena Moreno, abordó la experiencia minera en articular una gobernanza efectiva para la medición y gestión de huella. “Hemos logrado avanzar en homologar metodologías de medición de emisiones de alcance tres […] y articular a través de las capacidades que tiene el Estado a través de Huella Chile”. También enfatizó el potencial de colaboración con el sector construcción en iniciativas como la minería circular, destacando la utilidad de subproductos como escorias y relaves.

Hoja de ruta de la CChC

Marisol Cortez, como presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Chilena de la Construcción, presentó la hoja de ruta de huella de carbono para la construcción. Este documento incluye: 3 ejes: innovación, marco normativo e incentivos; 8 brechas, 12 acciones y 14 productos concretos.

“Proponemos liderar colaborativamente la transformación y descarbonización del sector”, comentó, a través de “construir con conciencia, responsabilidad e innovación un futuro más resiliente y sostenible para todos”.

Además, destacó herramientas previas como la “Guía para la generación de huella de carbono”, dashboards ambientales y los Acuerdos de Producción Limpia en distintas regiones.

Hoja de ruta cemento

Ricardo Pareja, director de Innovación y Acción Climática de la Federación Interamericana del Cemento (FICEM), contó que “el 75% de la producción mundial de cemento ya tiene hoja de ruta hacia el net zero”.

En este contexto, el profesional compartió la hoja de ruta latinoamericana para la descarbonización del cemento, subrayando que:

  • El cemento es el segundo material más utilizado en el mundo después del agua.
  • América Latina será protagonista del aumento de la demanda de cemento hacia 2050.
  • Chile destaca por su alto nivel de industrialización en el uso de cemento, con baja presencia del saco y mayor uso de hormigón premezclado.

Asimismo, Pareja explicó que se han desarrollado 15 hojas de ruta en la región, y que el modelo de descarbonización incluye cinco líneas estratégicas: eficiencia en el consumo, mejoras en plantas, captura de CO₂, gestión energética y recarbonatación del concreto.

“Todo el CO₂ que está en el concreto depende del cemento. La descarbonización del cemento no se consigue con electrificación de flota, sino con palancas de descarbonización profunda”, explicó.

Gestión colaborativa

Jorge Barrios, líder de Trazabilidad de Insumos y Emisiones de la Corporación Alta Ley, explicó que “la gestión de huella de carbono no puede ser individual”, al hablar del modelo de gobernanza que articula a empresas mineras, proveedores, gremios y organismos públicos. Destacó:

  • Un estudio inicial de 2020, que mostró que el 51% de las emisiones del sector cobre correspondía al alcance 3.
  • La creación de herramientas como Huella Minera, disponibles públicamente, para estimar huellas de productos y servicios.
  • La integración de estas herramientas en la plataforma Huella Chile.
  • Formación y mentorías personalizadas a proveedores para que ellos mismos desarrollen capacidades internas y no tercericen el cálculo.

“Lo que no puede pasar […] es que un proveedor tenga contrato con ocho divisiones y tenga que hacer este ejercicio ocho veces, pero de ocho formas distintas”, precisó.

Instrumento nacional

Como instrumento nacional para la gestión climática, describió a HuellaChile, Arturo Espinoza, coordinador del programa del Ministerio del Medio Ambiente. En su exposición, dio cuenta de lo siguiente:

  • Es el instrumento oficial según la Ley Marco de Cambio Climático.
  • Está basado en normas ISO.
  • Incluye hoy medición a nivel organizacional, comunal, de eventos y ahora también a nivel de productos y servicios, gracias a su trabajo con Alta Ley y Codelco.

Este encuentro dejó en evidencia que tanto la minería como la construcción están dando -en mayor o menor medida- pasos hacia la descarbonización, cada una con sus particularidades, pero con desafíos comunes. La articulación público-privada, el desarrollo de herramientas comunes, el fortalecimiento de capacidades y la estandarización son clave para avanzar. Tal como señaló Jorge Barrios: “La gestión no puede ser individual. Compartimos proveedores, compartimos territorio, y por eso la colaboración es esencial”.

El webinar está disponible aquí:

Construye2025 destaca la publicación de la norma técnica NCh3894:2025 como un gran avance hacia una construcción más sostenible

Fecha: 29/10/2025

La Coordinadora de Sustentabilidad del programa, Alejandra Tapia, destaca el rol de la nueva norma en la recuperación de residuos y la reducción de la extracción de áridos naturales.

La reciente publicación de la Norma Chilena NCh3894:2025 marca un paso crucial hacia una minería más sostenible. Esta norma establece, por primera vez, el marco técnico para clasificar, caracterizar y orientar el uso de escorias de fundición de cobre como áridos artificiales en la construcción.

Desde la perspectiva de Construye2025, este hito es fundamental para la Economía Circular, en un contexto de urgencia climática y uso excesivo de recursos planetarios.

“Una oportunidad para usar eficientemente nuestros recursos”

Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, enfatiza la relevancia de la nueva normativa en el panorama actual:

“Actualmente, la humanidad consume casi dos planetas en recursos al año, situación que la tierra no es capaz de regenerar. Urge la necesidad de hacer un uso más eficiente de nuestros recursos, y en tal sentido, la economía circular entre distintos sectores industriales es una tremenda oportunidad para ello”.

Beneficios clave de la NCh3894:2025

La coordinadora de Sustentabilidad de Construye 2025 destaca la importancia de la norma en varios frentes:

  • Establece condiciones habilitantes para recuperar residuos y convertirlos en áridos artificiales.
  • Ayuda a reducir los pasivos ambientales de la minería.
  • Propicia la alternativa de reducir la extracción de materiales vírgenes (áridos naturales).
  • Contribuye a mitigar el impacto en lechos de ríos, reduciendo la extracción ilegal y los daños ambientales e infraestructurales asociados.

El desafío: Avanzar en normas específicas de aplicación

La NCh3894:2025 (“Áridos artificiales en base a escorias de fundición del proceso pirometalúrgico del cobre – Clasificación, caracterización y orientaciones para su uso como material de construcción”) entrega orientaciones sobre el origen, manejo y tratamiento de las escorias para la obtención de áridos artificiales como materia prima.

Sin embargo, Alejandra Tapia señala que el trabajo no termina aquí. “Como norma de carácter general, no define los requisitos específicos que deben cumplir los áridos artificiales para su uso en bases y subbases de pavimentos u otras aplicaciones, quedando por tanto el desafío de seguir avanzando en otras normas más específicas para su aplicación.” En este ámbito, existen tremendos desafíos para que centros tecnológicos, academia y empresas para avanzar en iniciativas de I+D e innovación.

La vocera de Construye2025 resalta el rol de articulación de la Corporación Alta Ley, que impulsó y acompañó técnicamente la iniciativa. “Esperamos que en su rol articulador siga vinculando a ambas industrias con la misma sensibilidad y efectividad que lo ha hecho hasta ahora”, finaliza Tapia.