ENASUM 2021: Diseñar para innovar

Por Luis Bass, gerente de Suministros de la Cámara Chilena de la Construcción.

La industria de la construcción, frente al gran reto de mejorar su productividad para hacer de ella una industria más sustentable, requiere intensamente de innovación.

Esta no llega por sí sola y si espontáneamente lo hace, al no estar soportada por una estrategia robusta, se diluye fácilmente y más aún, se dificulta cuando se hace solo, sin el enriquecimiento que otorga la vinculación colaborativa con una visión y propósito que vaya más allá de la visión individual de cada empresa.

Desde hace cinco años, nos decidimos a instalar las nuevas tendencias tecnológicas y la innovación en el centro de nuestro quehacer gremial y la experiencia ha sido enriquecedora y de alto impacto, convencidos de que esta sería una herramienta que facilitaría el aumento de la productividad en la industria, ha sido el eje central de nuestro V Encuentro Nacional de Suministros, ENASUM 2021.

El mejorar la calidad de vida de las personas nos aseguró un propósito, un problema que resolver y desde esa mirada de una industria desafiada a resolver el creciente déficit de viviendas, inspiró una conversación junto a Techo, para sumarnos a resolver un desafío país. Frente a crudas cifras que develan un dramático aumento de las familias que habitan en campamentos y que han llegado a más de 80.000 en el último catastro nacional, un 74% mas que en la medición anterior, urge tener una industria que acelere la incorporación de metodologías constructivas que ya son parte del estándar en países desarrollados.

A la velocidad en que construimos hoy, sabíamos que no lo podríamos resolver, sin embargo, orientando la mirada a la industrialización y conociendo a Bryden Wood, empresa de diseño e ingeniería de Reino Unido, pudimos visualizar el nivel de profundidad con el que se desarrolla el diseño de sus proyectos, dando luces al motivo de la falta de masificación a nivel nacional de estas soluciones constructivas, conocimos como en las etapas tempranas, se juega en gran medida los elementos clave que definirán la perfomance de productividad con que se desarrollará la ejecución de una solución habitacional o un proyecto de infraestructura.

Diseñar para industrializar, considerando sistemas constructivos como partes y piezas, solo es factible si esta opción es considerada desde la génesis de un proyecto, lo que es, sin duda, el camino que debe iniciarse con la integración temprana de todos los actores de la cadena de valor, pues el trabajo colaborativo ayuda a lograr una mayor perspectiva de las alternativas disponibles e innovaciones listas para ser implementadas, y también para ser piloteadas y testeadas. Oportunidades de innovación que generalmente se pierden muchas veces por desconocimiento o falta de información relevante para su adecuada implementación.

El segundo desafío que quisimos profundizar para resolver como industria, al que nos enfrentamos como planeta, tiene directa relación con el impacto de la construcción en el medioambiente y el rol que tenemos entre todos de desarrollar una construcción más sustentable, que impacta desde el consumo energético en un horizonte de largo plazo, hasta la gestión de los residuos que debiesen gestionarse con una mirada circular, donde cobra mayor relevancia la asertiva frase: “los residuos son un error de diseño”, con una mirada de principio a fin, con un fin que se inicia en el principio de un nuevo proyecto en un modelo ideal, en el que las piezas de un edificio que cumplió su vida útil, pueden ser reutilizados en una nueva construcción.

Por último, como una herramienta amplificadora, que ya no debemos ver como una amenaza, nos enfrentamos a una acelerada transformación digital de todo nuestro entorno, lo que puede ser un nuevo frente de incertidumbre en las organizaciones tradicionales, para las nuevas empresas es el punto de partida, solo nos queda elegir en que lado queremos estar.

Traspasada esa incertidumbre, la tecnología nos permitirá acceder a una fuente inagotable de datos e información de nuestros clientes y usuarios, quienes esperan que no existan barreras tecnológicas para implementar nuevas soluciones, pues al hacerse masivas y de fácil acceso, son las personas dentro de las empresas las que deben cambiar su forma de pensar y visualizar que la trasformación es en realidad cultural.

Como humanos, somos por esencia creativos, pero eso no asegura que nuestras empresas sean sosteniblemente innovadoras, para lograr una adaptación ágil o los vaivenes de este mundo cambiante, se requiere un ecosistema innovador e intensamente comunicado entre sí.

Diseñar nuestro futuro, nos traerá grandes beneficios, si construimos más rápido y mejor, resolveremos el déficit de vivienda y viviremos en mejores ciudades.

¿Cómo la industrialización puede reducir el déficit de viviendas?

Viviendas de calidad, sustentables y eficientes es el anhelo de quienes impulsan la construcción industrializada, una metodología que podría cambiar el rumbo de las viviendas sociales, si continúa masificándose.

Aunque cambiar las políticas públicas no es un proceso sencillo, según el jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Erwin Navarrete, mejorarlas es el camino, generando incentivos, acortando los tiempos y diversificando los programas habitacionales. “Ha sido un tema que ha cobrado mucha fuerza en la discusión que ha habido en los últimos meses, no solo por el déficit de vivienda, sino porque hay más de 90 mil viviendas en campamentos”, reconoce el gerente de Construye2025, Marcos Brito, quien valora los procesos más rápidos y más costo eficientes de la industrialización.

“Una misma inversión permite construir más unidades habitacionales, con un mejor estándar y en un menor plazo. Se ve que esta es la alternativa que tenemos para poder paliar este déficit y los campamentos, dado que con las metodologías tradicionales no se ha podido disminuir, sino que, por el contrario, van en aumento”, enfatiza Brito.

En este contexto, Erwin Navarrete recuerda el trabajo que convocó a más de 50 actores a nivel nacional y que fue bautizado como ‘Diálogo Nacional de Vivienda y Ciudad’, que arrojó 20 medidas concretas para disminuir el déficit habitacional vinculadas a aspectos económicos, técnicos, administrativos y normativos.

Para construir viviendas de calidad, sustentables y energéticamente eficientes, en el Minvu ya están buscando alternativas y soluciones constructivas innovadoras que permitan llegar a más familias. “Sabemos que la industrialización en la construcción reduce los tiempos en los que se ejecutan las obras, permiten un mejor control de calidad y reduce los desechos de construcción, lo que nos da el gran potencial de entregar viviendas de calidad y sostenibles en menor tiempo a más familias”, indica Erwin Navarrete.

De hecho, el ministerio cuenta con un banco de proyectos de ‘vivienda tipo’ de alto estándar con componentes industrializados, que -según el jefe de la Ditec, son opciones atractivas para que las familias vean en la construcción en madera una buena alternativa. En esta línea, se han desarrollado metodologías para la acreditación de sistemas constructivos no tradicionales para el desarrollo de proyectos habitacionales.

“Dentro del universo de proyectos aprobados, el 80% son con base en construcción industrializada. Hoy existe La Casa Que Quiero (https://www.minvu.gob.cl/la-casa-que-quiero/) una plataforma abierta a la ciudadanía que consolida estos proyectos aprobados y que pone a disposición de los usuarios un catálogo de soluciones de viviendas tipo, que permite agilizar el proceso de construcción de proyectos, al contar con diseños previamente revisados y aprobados” dice el jefe de la Ditec, consciente de que, con este tipo de iniciativas, la arquitectura se acerca a los sectores más vulnerables.

Procesos más rápidos y seguros

Junto con lo anterior, Navarrete destaca el impulso a la incorporación de nuevas metodologías de gestión y tecnologías digitales para agilizar los procesos y hacerlos más seguros, además de invitar a aumentar la trazabilidad, la transparencia y generar ahorros en los costos de producción. “Una de las iniciativas más relevantes es la implementación de BIM en programas Minvu, cuyo objetivo es mejorar la productividad y sustentabilidad de los programas ministeriales, por medio de una metodología basada en trabajo colaborativo y transformación digital”, indica.

En 2020, el Serviu Metropolitano hizo un llamado especial del D.S. 19 con BIM, lo que resultó ampliamente exitoso en términos de la respuesta del sector privado, incluso, más allá de las expectativas del Minvu, señala el jefe de la Ditec, ya que casi el 90% de las entidades desarrolladoras presentaron sus proyectos con BIM, aun cuando estaba siendo solicitado de forma voluntaria.

  Para el mundo privado, la construcción industrializada también se ha convertido en una solución a muchas problemáticas. La presidenta del Comité de Vivienda de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Jacqueline Gálvez, está convencida del potencial de esta herramienta sostenible y de alto estándar que, además, respeta a los diferentes tipos de familias. “Es lo que necesitamos masificar para que se entienda que la industrialización hace la versatilidad. De bajo impacto ambiental, nos permite hacer el mismo trabajo en menos tiempo y es más segura para los trabajadores. Estamos perdiendo tiempo en no usarla lo antes posible para atacar el déficit habitacional”, señala.

  Por su parte, el presidente del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), Sebastián Fourcade, destaca que, en terrenos más complejos, la construcción industrializada permite planificar soluciones diversas que ayudan a enfrentar de mejor manera las complejidades.

“La industrialización en general, en otros lugares se produce como resultado a mayor costo de vida. A medida que hay más restricciones para la construcción o la mano de obra se vuelve más cara, las empresas constructoras se reinventan y eso hace que aparezca la construcción industrializada, pero promover a nivel país estas soluciones hacia una construcción 2.0”, comenta el presidente del CCI.

Industrializar hoy para surfear la ola que se viene en la construcción

Por Pablo Ivelic, presidente del Consejo Directivo de Construye2025. 

Nuestra industria está muy al debe en productividad con respecto a otros países y a otras industrias. Por ello, la primera pregunta que surge es ¿cómo avanzamos? Hay muchas palancas que se pueden activar, varias de ellas se mencionan en el estudio de Matrix Consulting sobre productividad, por lo que los invito a leerlo.

Sin duda, la industrialización juega un rol relevante y hemos tenido avances muy importantes hace varios años; sin embargo, la industrialización incorporando tecnología en los procesos en obra hoy está bastante agotada. Por cierto podemos seguir avanzando, pero donde de verdad podemos generar cambios radicales es trasladando a una fábrica la mayor cantidad de partidas que hoy se ejecutan en el sitio del proyecto.

¿Por qué? La fábrica es, fundamentalmente, un ambiente de mucho mayor control. En una fábrica no solamente eliminamos el desplazamiento vertical, sino que también los desplazamientos horizontales son mucho menores; es factible, de manera real, generar una programación rítmica y por tanto automatizar los procesos.

Si nosotros como industria avanzamos hacia esa industrialización que traslada una cantidad importante de partidas del sitio a la fábrica, lo que hacemos es transformar el problema constructivo a un problema logístico y de montaje.

Los beneficios de este cambio son diversos, como lograr menor cantidad de trabajadores en obra. Un estudio hecho por Construye2025 comparando obras tradicionales con industrializadas, concluyó que se utilizan entre 34% y 50% menos cantidad de trabajadores en las partidas industrializadas, lo que conlleva un beneficio colateral tremendamente importante: la disminución de la exposición al riesgo. Singapur se planteó hace mucho tiempo atrás lograr una tasa de accidentabilidad grave igual a 0 y lo hizo industrializando sus procesos. La industrialización fue el puente, el mecanismo para lograr reducir de manera relevante las tasas de accidentabilidad.

Por supuesto, se reducen los plazos, puesto que en el minuto en que ejecuto partidas en un lugar distinto al sitio de la obra, puedo traslapar los procesos que en obra deben ser secuenciales, mejoro los rendimientos (HH) y costos, tengo menores pérdidas de materiales y menor generación de residuos. En Chile, se genera el doble de los residuos de los países más desarrollados, y según el mismo estudio de Construye2025, en una obra industrializada se puede llegar a generar entre 3 a 3,5 veces menos residuos que en una obra tradicional. A ello se suma la calidad en la ejecución, dado que los reprocesos en obras industrializadas son entre un 8% y un 27% menos que en obras tradicionales.

Entonces, ¿por qué seguimos ejecutando obras de manera tradicional? Por cierto que hay costos asociados, como la logística del transporte, mayores costos eventuales por sobre estructuración de elementos prefabricados, inversión en nuevas tecnologías, así como los costos y barreras culturales para su implementación. Minimizar este último punto es un error, dado que este es un cambio cultural, que implica procesos adaptativos, razón por la cual los colaboradores que participan en estos procesos tienen que estar efectivamente convencidos de lo que se está haciendo.

Con todo, en la ecuación entre los beneficios y los costos podemos decir que con la industrialización se pueden ejecutar los proyectos con mayor velocidad, menor mano de obra y mayor calidad, pero con costos bastante similares a un proceso tradicional (entre 1 a 2% de reducción de los costos según estudio de Matrix Consulting). Sin embargo, eso es desde la mirada del constructor, puesto que desde la visión del mandante, esto es mucho más beneficioso porque el menor tiempo implica menor costo financiero y un adelanto en los flujos de ingreso, y en las obras industriales esta variable es tremendamente.

A ello se suma que si bien hoy los costos y beneficios del proceso constructivo son bastante equivalente, esto irá migrando a un contrapeso mayor de los ahorros, dado que el costo de mano de obra de la construcción sigue incrementándose por sobre el resto de las industrias, razón por la cual el beneficio que otorga la mejora de los rendimientos cada vez va a ser mayor. A ello debemos sumar la cada vez menor disponibilidad de mano de obra: al 2015, se estimaba la relación de 4 trabajadores activos por cada trabajador retirado, en tanto, se estima que al 2050, vamos a tener 2 trabajadores activos por cada retirado. En adición, es necesario mencionar que es cada vez menos “sexy” trabajar en la construcción y hoy hay menos disponibilidad, lo que encarece el valor de la mano de obra.

Por ello, quienes hoy no se suban a este proceso, cuando la transformación sea una obligación, pasarán serios apremios. En cambio, habrá otros que tienen incorporada la industrialización en sus procesos, y estarán surfeando la ola, mientras el resto estará recién aprendiendo a nadar.

¿Qué tan industrializada está tu empresa? Primer estudio de indicadores en tierra derecha

Las empresas chilenas podrán medir el grado de industrialización con que trabajan, analizando costos y variables medioambientales y sociales para tomar mejores decisiones.

Con la finalidad de medir el grado de industrialización en la construcción, Construye2025, programa impulsado por Corfo y administrado por el Instituto de la Construcción, encomendó en 2020 a la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), un estudio para levantar indicadores clave de los proyectos que se desarrollan en Chile. Hoy en etapa de calibración, dicho trabajo será una herramienta para determinar qué tan industrializada está una empresa o sus proveedores.

Según el presidente del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), Sebastián Fourcade, a lo largo del camino, fue posible establecer que una obra o un producto contiene muchas variables, por lo que el índice tenía que integrarlas. “Esta matriz nos entrega un coeficiente y una consultoría externa nos permitió ver cómo se aplicaba la fórmula en cada proyecto. Ahora, queda aterrizar esa calibración”, explica.

El índice se descompuso en las siguientes grandes variables: Costos, que es el indicador sobre el cual hay más información, porque incluye productividad y mano de obra, por ejemplo; otro más relacionado con el Medioambiente y, un tercero vinculado al tema Social. “Creemos que tener las variables en la mesa va a motivar a las empresas a medirse”, afirma Sebastián Fourcade.

Por qué medir

De esta manera, tal como sucede en Singapur, país donde cuentan con los edificios industrializados más altos del mundo, los planes reguladores podrían permitir, eventualmente, construir solo a las constructoras con una mayor calificación, al menos en ciertas zonas. “Eso puede suceder a medida que este índice se internalice. Por ahora, es importante que la mayoría de las empresas se auto midan, para saber dónde mejorar”, añade el presidente del CCI.

Asimismo, la subgerente de Gestión de Proyectos de la CDT, Carolina Tapia, cree que el estudio de indicadores de industrialización permitirá sentar una base para comparar proyectos con distinto grado de implementación de soluciones modulares o industrializadas. “En la medida que se pueda probar este indicador en la mayor cantidad de obras, se podrá ir calibrando para entregar un resultado que permita tomar decisiones como, por ejemplo, determinar cuánto incidirá en mis resultados, el hecho de industrializar mi proyecto”, argumentó.

En Construye2025, se espera que este índice sea de motivación para las empresas que valoren la nueva forma de construir y busquen mejorar sus procesos. En este sentido, el gerente de Construye2025, Marcos Brito, señala que “contar con una metodología de medición estándar, que permita comparar resultados de obras, de una misma empresa o bien contra promedios del sector entre distintas empresas, permitirá mejorar la competitividad del sector. Lo cierto es que podremos saber qué sistemas constructivos, qué aspectos de coordinación temprana y qué beneficios se puede obtener al industrializar partidas o proyectos completos de edificación. Con esto, buscamos evidenciar los beneficios de la industrialización y facilitar una herramienta que pueda ser utilizada para todo tipo de obras, privadas y públicas”. Así, una vez consolidado será posible desarrollar nuevas herramientas y manuales para que los constructores y personas que hacen productos para la industria puedan mejorar su productividad y la sustentabilidad de sus obras.

Construcción en madera: Desafío de industrialización para Chile

El programa estratégico nacional Construye2025, ha resaltado en su hoja de ruta (2015) la importancia de considerar a la madera como un material especialmente importante para la sustentabilidad del sector construcción. A la vez, este es un material que presenta desafíos en cuanto a las diversas alternativas y alcances que ofrece, siendo tal vez el más importante declarado en esta estrategia, el desarrollo de una industria para la madera como material de construcción.

Lee la columna completa de nuestro gerente Marcos Brito AQUÍ.

2020: El año de la industrialización

Para el próximo año, en el CCI esperamos lograr mayor coordinación temprana, con mejor planificación, mano de obra tecnificada, más tecnología, partidas off-site y más innovación para una industria más competitiva.

Dicen que toda crisis ofrece una oportunidad y, aunque el coronavirus puso al mundo de cabeza, para la construcción industrializada así ha sido, pues, ahora más que nunca, es reconocida por su rol en el aumento de la productividad y en la disminución de los aforos en obra. “Todo esto hace pensar que este año marcará un impulso significativo para la construcción industrializada, la que, sin duda, asumirá un rol preponderante en los próximos años. En este sentido, el 2020 es un año a ser evaluado positivamente”, dice el director del CCI y gerente de estudios de Icafal Ingeniería y Construcción, Fernando Moreno.

En este sentido, el gerente general de la Corporación de Desarrollo Tecnológico de la Cámara Chilena de la Construcción, Juan Carlos León, cree que todo lo relacionado con la prefabricación de partes y piezas, se ha convertido en tendencia frente a la necesidad del sector de mejorar la productividad y, sobre todo, de cara a las nuevas condiciones laborales que la pandemia ha establecido. “Esta situación ha sido el gran gatillante para impulsar el interés por parte de las empresas de la construcción”, afirma.

Asimismo, el gerente de Construye2025, Marcos Brito, reconoce que durante 2020 se valoró aún más la productividad, no solo porque nos permite ejecutar de manera más eficiente las obras, sino porque “dadas las condiciones altamente restringidas de producción, había que aprovechar al máximo las horas con las que se contó para trabajar en obra”. Por eso, invita a cambiar de paradigma, aprendiendo a trabajar de manera mucho más eficiente y sostenible, con mayor coordinación temprana, con mejor planificación, con mano de obra tecnificada, incorporando tecnología, partidas off-site y buscando siempre innovar para ser más competitivos.

Según Priscila Becerra, líder de Innovación de Echeverría Izquierdo (EI), uno de los logros más destacados en industrialización y productividad, fue la conformación de tres comités de trabajo con focos en KPIS de soluciones industrializadas, normativas-regulación y educación. En este contexto, la secretaria ejecutiva del CCI, Katherine Martínez, destaca el trabajo colaborativo de más de 200 profesionales en torno a distintas líneas de trabajo para promover la industrialización. “Muy pronto pondremos a disposición del mercado un Índice de industrialización, con indicadores que permitirán medir aspectos relacionados a plazos, productividad, sustentabilidad, entre otros”, detalla.

Asimismo, desde el CCI se impulsó la creación de un lenguaje común, que irá de la mano de un anteproyecto de norma de industrialización con definiciones y términos generales, guiado por el Instituto de la Construcción, con el apoyo del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Esto, sumado a una matriz de roles de industrialización, que permitirá orientar a las empresas respecto al capital humano que requieren para sus proyectos y, al mismo tiempo, informar a las entidades educacionales sobre los perfiles, competencias y habilidades requeridas por el mercado para la formación de futuros profesionales y técnicos. “Adicionalmente, se está trabajando en metodologías de industrialización, que permitan acercar los conceptos a la práctica en proyectos de construcción. Y por último, un trabajo coordinado con BIM Forum Chile, para abordar BIM y estandarización para la industrialización”, complementa Katherine Martínez.

Otro hito clave fue la invitación hecha a la presidenta del CCI, Francisca Cruz, a ser parte del panel de expertos, junto al presidente CChC y al presidente de la CNP, del lanzamiento del Estudio Nacional de Productividad en la construcción, donde su llamado fue enfático: “no hipotequemos el avance en industrialización y en productividad, sin tener una etapa de diseño colaborativo que la habilite”.

Asimismo, Priscila Becerra, valora las líneas de trabajo definidas y los recursos asociados para implementación. “Además de levantar las redes sociales y generar tracción más allá de la Región Metropolitana, llegando a distintas regiones del país”, añade. Como complemento, la secretaria ejecutiva destaca que migrar todas las actividades a formato online permitió dar continuidad al plan de trabajo propuesto para el año y facilitar la participación activa de todos los socios a nivel nacional.

“Esta pandemia ha dejado de manifiesto que la construcción industrializada no es solo una tendencia sino una necesidad imperiosa en nuestro rubro para hacer frente a los desafíos del futuro. Con esta logramos estandarizar procesos y otorgar un mayor nivel de certeza a los procesos constructivos. Sin duda, un rubro más industrializado; disminuiría el nivel de exposición de los trabajadores de la construcción a contagios, ya que entre otros, promueve la prefabricación, la cual permite trasladar la mayor cantidad de partidas desde una obra a una fábrica, que es un ambiente más controlado para el personal”, afirma la presidenta del CCI, Francisca Cruz.

Y es que la industrialización permite subir el estándar del rubro, no solo a los clientes sino también a los trabajadores. “A su vez, sería un tremendo aporte poder contar con un rubro de la construcción industrializada más desarrollado en nuestro país, lo cual nos permitiría poder contar con construcciones para estas emergencias en menor tiempo, estar mejor preparados y tener mejor capacidad de respuesta, lo cual es tan necesario en países como Chile donde sabemos de emergencias cada cierto tiempo”, concluye la presidenta del CCI.

Los planes 2021

Acciones concretas para el levantamiento de brechas y propuestas de tres comités son parte de los deberes que se impuso el CCI para el próximo año. “En el caso de KPIs de soluciones industrializadas, y, por ejemplo, publicar los acuerdos tomados respecto a los criterios en cuanto a indicadores de construcción industrializada y con ello generar un portal donde recopilar data del sector, con la cual las empresas puedan tomar mejores decisiones en sus proyectos desde etapa temprana”, señala Priscila Becerra, líder de Innovación EI.

En el caso del comité de normativa, la apuesta es iniciar el año con el anteproyecto de norma de Industrialización, que permitirá contar con un lenguaje común y consensuado. Asimismo, uno de los grandes desafíos es iniciar una serie de talleres y capacitaciones que permitan fortalecer los conocimientos de profesionales y técnicos a nivel nacional, de la mano con universidades y centros de formación técnica, complementa Katherine Martínez, secretaria ejecutiva CCI.

“Esperamos un 2021 con nuevos socios con el deseo de liderar la transformación de la industria hacia una más tecnológica e industrializada. Además, esperamos contar logros en nuestras tres líneas de acción, pudiendo difundir soluciones y resultados de las implementaciones de acuerdo a los distintos actores de la cadena de valor”, comenta Priscila Becerra. 

En tanto, Katherine Martínez aspira a que la construcción en Chile de un gran salto en innovación, productividad y sustentabilidad, a través de la industrialización. “Creemos que seguir trabajando de forma colaborativa nos permitirá alcanzar ese sueño, y ver que una disrupción como la pandemia puede ser catalizador de cambios positivos y duraderos para el sector construcción”, argumenta.

Fuente: CCI

Normativa de construcción industrializada permitirá importantes avances en el sector

El Instituto de la Construcción formó recientemente, el comité “Anteproyecto de norma industrialización”, que tendrá como misión establecer una mirada común respecto a los términos y definiciones de construcción industrializada.

Mayor productividad, precisión y optimización, aseguramiento de la calidad, disminución en los plazos de construcción y menores costos generales de una obra, son algunas de las ventajas de la construcción industrializada.

Se trata de que en una obra se usen métodos más definidos de ejecución de las actividades programadas, permitiendo un trabajo continuo, que evite los vacíos, los tiempos muertos y por ende reduzca en forma significativa las mermas y pérdidas.

“La construcción industrializada permite una mirada integral en un proyecto, comprometiendo a toda la cadena de valor, desde los que diseñan hasta los que desarrollan y ejecutan la obra”, señala Francis Pfenniger, director del Instituto de la Construcción y académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile.

Sin embargo, para que la construcción industrializada tenga un desarrollo efectivo, es fundamental contar con una normativa que establezca estándares mínimos para el funcionamiento de los sistemas constructivos.

Para ello, el Instituto de la Construcción formó recientemente, el comité “Anteproyecto de norma industrialización” que tendrá como misión establecer una mirada común respecto a los términos y definiciones de construcción industrializada.

Este trabajo surge luego de que el Consejo de Construcción Industrializada conformara, a principios de este año, el grupo técnico denominado “Brechas, Normativa y Regulación CCI”, en el que se identificó la necesidad de una norma chilena.

“Aún hay mucha confusión en el uso de los términos, por ejemplo, se confunde industrialización con prefabricación, por lo tanto, debemos trabajar para que todos estemos de acuerdo en cómo nos vamos a referir a las partes que componen una construcción industrializada”, comenta Francis Pfenniger, presidente de este comité.

Y agrega que “nuestro desafío es tener a fin de año el anteproyecto de norma terminado. Tenemos un comité extraordinariamente masivo, formado por representantes de la academia, constructoras, asociaciones, proveedores y servicios públicos, donde todos hacen muy buenos aportes”.

Sin duda que una norma es el soporte técnico de entendimiento común entre los actores que participan en la industria, por lo tanto contar con un anteproyecto de norma es fundamental para el desarrollo normativo.
“El Instituto de la Construcción es la entidad más idónea para llevar a cabo este trabajo, no solo por su experiencia en el desarrollo de documentos técnicos y su capacidad articuladora, sino también porque es una entidad transversal que reúne a la academia, los colegios profesionales, empresas privadas, asociaciones gremiales y los ministerios”, señala Francis Pfenniger.

La atractiva agenda de Construye2025 para el próximo trimestre

Innovación, creatividad y tecnología marcarán la pauta de los próximos meses, la cual incluirá al Encuentro de Construcción Industrializada en noviembre.

A pesar del confinamiento que se ha extendido durante la mayor parte del año, debido a la pandemia del coronavirus, para Construye2025, el año ha sido fructífero. Una serie de charlas, conferencias y encuentros, tanto nacionales como internacionales, en formato virtual, han sido la tónica y aún queda mucho por hacer.

Para el próximo mes, por ejemplo, está programado un Encuentro de Gamificación en la Construcción, organizado por Construye2025 junto a Chile Creativo, en el que se abordarán experiencias en la construcción, aplicaciones de realidad aumentada, realidad mixta y realidad virtual, que son herramientas que toman cada vez más fuerza en la  digitalización de procesos.

Además, edificación en madera, economía circular e industrialización serán parte de los temas a tratar en los encuentros tipo networking preparados por el Comité Gestor en Investigación Aplicada y Desarrollo. Este evento tendrá como objetivo la generación de redes entre las empresas y el sector público con la academia, laboratorios y centros tecnológicos, para acelerar los procesos de proyectos, ayudándolos a abrir puertas a nuevos conocimientos.

Finalmente, el Encuentro de Construcción Industrializada, a realizarse durante la primera semana de noviembre, coronará el cierre del año con una serie de temáticas clave para la productividad y la sustentabilidad de la industria, además de espacios para el intercambio de experiencias y exposiciones virtuales sobre innovadores soluciones constructivas.

Por otra parte, la Estrategia de Economía Circular para la Construcción, instancia en la que participan CChC, IC y Construye2025, articulados por la CDT, generará una serie de talleres durante el último trimestre del año, para recoger inputs del sector en ámbitos de sustentabilidad y economía circular. Sus fechas serán anunciadas prontamente.

Industrializar y estandarizar: el secreto de una reactivación temprana y competitiva

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025, programa impulsado por Corfo

La reducción del riesgo y la precisión en la estimación de costos y plazos son algunas de las ventajas, para algunos desconocidas, que ofrece la construcción industrializada. En el mundo, la construcción estandarizada -que pone por delante la digitalización, la especialización del capital humano y la innovación- ha ido ganando terreno, mejorando la competitividad de la industria.

Aunque la pandemia fue una sorpresa para todos, también aceleró un proceso que venía gestándose lentamente en la industria de la construcción.  La escasez de recursos, la baja inversión y la capacidad productiva de alto estándar que se encuentra ociosa se hicieron más visibles en medio de la crisis que ha movilizado a todos los sectores productivos en la búsqueda de una pronta reactivación.

Ser más eficientes en nuestros procesos, aumentando la productividad al máximo posible, equivale a eliminar completamente los tiempos muertos en obra, secuenciar partidas, integrar especialidades e intensificar el uso de herramientas digitales. Para ello, las tecnologías de información, la manufactura avanzada y los procesos de certificación de mano de obra especializada son grandes aliados. 

La estandarización en cada eslabón de la cadena de valor se presenta como uno de los firmes puntales de la reactivación. Asimismo, la tramitación digital de permisos de obra, la planificación, la coordinación con proveedores y la logística de obras, además de nuevos factores a considerar en higiene y seguridad laboral allanan el camino al despegue económico tras el duro golpe que nos dio el coronavirus.

Empresas e instituciones públicas y privadas -que hoy forman parte del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), impulsado por Construye2025, están remando en este sentido. De hecho, en CCI y Construye2025, estamos trabajando para eliminar barreras, derribar mitos, resaltar ventajas y difundir casos de éxito, junto con desarrollar metodologías de control y medición, que nos permitan ser más autoexigentes en los resultados de nuestras obras.

Por eso, es tan importante contar con una normativa acorde, que establezca estándares y favorezca la interoperabilidad de sistemas constructivos, para lograr obras híbridas con foco en la calidad y la eficiencia. En un ambiente cada vez más competitivo y exigente, es fundamental innovar y adaptarse y qué mejor vehículo para ello que la construcción industrializada, que beneficia a todos los que intervienen en el proceso, sin tiempo perdido y con recursos utilizados de manera óptima.

Instituto de la Construcción cumplió seis meses como entidad gestora de Construye2025

En diciembre de 2019, el Instituto de la Construcción asumió como entidad gestora del programa Construye2025, impulsado por Corfo.

Para ello, el organismo se ha ido involucrando en el quehacer del programa con el objetivo de, en un mediano plazo, tener injerencia en sus lineamientos y desafíos -tanto técnicos como de gestión-, de manera de alinearlos con los del IC y así optimizar los recursos disponibles.

Gustavo Cortés, jefe de Proyecto de Construye2025, señala que “nuestro objetivo es colaborar en el desarrollo del programa, participando en la planificación estratégica, en la elaboración de futuros planes de acción, y en lograr mejoras organizacionales y de gestión”. 

En definitiva, se trata de propiciar la integración y colaboración entre ambas instituciones que representan al sector. “Construye2025 tiene una estructura en la que participan más de 20 entidades, muchas de ellas también socias del IC y nuestra idea es que ambas estén alineadas y trabajen en forma convergente”, añade Gustavo Cortés.

Para el período 2020-2022, Construye2025 trabajará en cuatro ejes estratégicos que son:

  • Construcción industrializada: se espera aumentar los aportes y socios del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), abordar proyectos públicos industrializados, así como un glosario y manual de contratos de edificación.
  • Construcción sustentable: se lanzará la Hoja de Ruta de Residuos de Construcción y Demolición (RCD) y Economía Circular en Construcción, y se espera contar con al menos una planta de áridos reciclados al 2022, así como generar licitaciones públicas con gestión sustentable de RCD.
  • Innovación y mejora continua: el objetivo es potenciar el trabajo de los centros tecnológicos que se crearon al alero de Construye2025, así como emprendimientos tecnológicos articulados.
  • Transformación digital: el énfasis es la integración de BIM con la industrialización en proyectos públicos y privados, a través de cuatro pilotos, junto con el desarrollo y masificación del proyecto DOM en Línea.

Fuente: Instituto de la Construcción