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Consejo Estratégico de Construye2025 releva el legado de una década y proyecta una nueva hoja de ruta para la construcción chilena

Fecha: 28/04/2026

En la sesión realizada el 24 de abril, Construye2025 puso en perspectiva diez años de trabajo colaborativo entre sector público, privado y academia, destacando una comunidad de más de 625 personas activas, avances concretos en industrialización, economía circular, digitalización y productividad, y una transición hacia nuevos desafíos como capital humano, resiliencia, regiones, pymes y uso estratégico de los datos.

El Consejo Estratégico de la Construcción de Construye2025, realizado el 24 de abril en Corfo, dejó una señal clara: más que cerrar una etapa, el programa deja un legado instalado en la industria y una base concreta para seguir empujando la transformación del sector en los próximos años. Durante la jornada se destacó que, a lo largo de una década, Construye2025 articuló una comunidad de más de 625 personas activas, vinculó a 150 instituciones, impulsó más de 60 seminarios y más de 40 manuales, además de consolidar una gobernanza capaz de mantener una conversación sectorial de largo plazo.

Ese balance se expresó también en resultados concretos. En la sesión se informó que el programa llegó al 24 de abril con 100% de avance en 56 actividades, organizadas en 18 iniciativas y 34 acciones, además de haber sostenido 109 comités ejecutivos y 54 consejos estratégicos. A ello se suman hitos como la instalación de la industrialización en la agenda pública, la consolidación de la Hoja de Ruta RCD de Economía Circular en Construcción, la expansión del trabajo en BIM y el fortalecimiento de capacidades en capital humano, con efectos visibles tanto en la industria como en la academia.

La productividad fue uno de los puntos más relevantes del balance. Según lo expuesto, las empresas medidas en 2020 y nuevamente en 2025 mejoraron en torno a un 17% cuando incorporaron herramientas y enfoques impulsados por el programa, como industrialización, digitalización, economía circular y gestión productiva. Junto con ello, el Consejo relevó que hoy existen temas instalados que hace una década no formaban parte de la conversación sectorial de la misma manera, lo que da cuenta de un cambio cultural profundo en la construcción chilena.

En la ocasión, Fernando Hentzschel, gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, destacó que este programa ha funcionado como una piedra angular en el diseño de las políticas públicas de largo plazo. Según el ejecutivo, “lo que valida este tipo de programas es justamente la capacidad de generar una instancia de interacción directa entre la Corporación y los sectores productivos”.

El gerente enfatizó que la colaboración multisectorial permitió mantener las condiciones necesarias para apostar por cambios estructurales, superando el escepticismo inicial que rodeaba a proyectos como la agenda de economía circular o la implementación de BIM. Para Corfo, Construye2025 no solo representó una asignación de recursos, sino un espacio donde se alinearon expectativas y objetivos comunes, transformando la manera en que se solicita y construye el país.

“El principal aprendizaje que nos deja Construye2025 fue que la colaboración entre el mundo público, el mundo privado y la academia es fundamental para lograr los cambios y proyectar una mejor productividad y sostenibilidad para el sector de la construcción”, afirmó Marcos Brito, director ejecutivo del Instituto de la Construcción y exgerente del programa.

Qué sigue

La proyección también ocupó un lugar central. A partir de una consultoría, talleres y entrevistas a actores del ecosistema, el Consejo revisó los temas que podrían orientar la próxima hoja de ruta: actualización y atracción de capital humano, resiliencia e infraestructura frente al cambio climático, regionalización, foco en pymes, observatorios de datos, inteligencia artificial, sostenibilidad, reforma normativa y una relación más permanente con la política pública. 

En ese horizonte, el rol futuro del programa aparece menos como ejecutor de acciones puntuales y más como articulador estratégico, habilitador de cambios estructurales y plataforma de inteligencia sectorial. 

Durante la jornada, las distintas voces coincidieron en que el principal activo de Construye2025 ha sido la capacidad de articular intereses diversos en torno a un propósito común. Francisco Costabal, presidente del programa, sostuvo que “la gobernanza que se ha creado ha sido útil para transformar el sector de la construcción” y destacó que el encuentro permitió “reflexionar en la nueva hoja de ruta de los próximos 10 años más”. Fernando Hentzschel, por su parte, afirmó que el programa permitió “construir en conjunto metas y expectativas muy concretas” y expresó su expectativa de que este espacio de consenso pueda extenderse “por 10 años más y por todos los años que sea necesario”.

En la misma línea, Erwin Navarrete, gerente de Construye2025, planteó que la sesión mostró “los avances de 10 años, pero también los temas relevantes que vienen para los próximos 10 años”, subrayando que se trata de “una transición a un nuevo programa”. Pabla Ortúzar, presidenta del Consejo de Construcción Industrializada (CCI), instancia nacida a partir del programa, resumió el momento como “una pausa para ver lo que sigue” y valoró que hoy exista “un CCI robusto” y que “la industrialización hoy día sea un tema país”.

Los asistentes también reforzaron los temas que deberían marcar la siguiente etapa. Susana Jara, profesional del Departamento de Tecnologías de la Construcción de la Ditec del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), destacó que Construye2025 logró “levantar las temáticas, transferirlas a las personas” y valoró especialmente que “el tema del capital humano” haya trascendido “incluso a las universidades”.

Por su parte, Carolina Garafulich, expresidenta del programa y gerenta general de PlanOK, habló de “nostalgia” por esta instancia, pero al mismo tiempo de “un impulso de seguir una nueva etapa con nuevos desafíos”, invitando a que empresas, instituciones públicas y academia sigan movilizando al sector. 

Liliana Calzada, encargada de Economía Circular en Depto Sostenibilidad y Cambio Climático del Ministerio de Obras Públicas (MOP), en tanto, valoró que esta instancia de encuentro entre academia, sector público y privado haya sido “tan efectiva” y expresó que “ojalá logremos darle algún tipo de continuidad”.

Una opinión similar manifestó Mauricio Salinas, presidente del Instituto de la Construcción: “Esperamos que estos 10 años no sean el fin de un ciclo, al contrario, el inicio de uno nuevo”.

La dimensión territorial también apareció como uno de los énfasis de futuro. Frane Zilic, gerente de Biobío Madera, sostuvo que la nueva articulación debe incluir “una mejor vinculación con las regiones”, recordando que “la construcción no sucede solamente en Santiago” y que cada zona del país enfrenta desafíos propios. Edelmira Soto, coordinadora de la Unidad de Articulación Sectorial de Corfo valoró que el programa haya logrado “instalar capacidades” y “fortalecer el ecosistema”, abriendo espacio a “nuevos desafíos” que podrían ser abordados en una próxima iniciativa sectorial.

Si algo dejó este Consejo Estratégico, fue la constatación de que Construye2025 no solo impulsó proyectos, pilotos o herramientas: también ayudó a instalar una comunidad, una manera de coordinar al sector y una agenda de transformación que hoy ya forma parte del lenguaje de la construcción chilena. Ese legado —hecho de gobernanza, evidencias, aprendizajes y temas ya instalados— es el punto de partida para una nueva etapa, con desafíos más complejos, pero también con una base mucho más robusta para abordarlos.