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Una invitación a hacer las cosas de manera diferente

Por Carolina Garafulich, presidenta de Construye2025

Como Construye2025 estamos comprometidos con el desarrollo sostenible de la construcción, por lo que nos embarcamos en el gran reto de sacar adelante el concurso nacional Desafío Net Zero 2030. Hoy, con una gran motivación vemos los resultados del proceso, con la convicción del impacto positivo que generó esta iniciativa en todos los equipos que participaron y que tuvieron la posibilidad de ser parte y motor transformador de la industria de la construcción. 

Esta experiencia nos ha mostrado la posibilidad de hacer las cosas de manera diferente. Un grupo de estudiantes de distintas carreras relacionadas al desarrollo de proyectos de construcción logró diseñar viviendas de calidad y respetuosas con el medio ambiente. Como país tenemos el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono y este desafío impulsa innovaciones significativas en diseño, materiales y procesos constructivos que buscan cumplir con el objetivo señalado.

Consideramos clave involucrar esta nueva consciencia y forma de trabajo desde los estudios superiores, ya que ahí es donde se están formando los líderes del futuro que tendrán la responsabilidad de permear una nueva cultura en la forma de hacer las cosas y de relacionarse, incorporando el trabajo colaborativo e integración temprana en el desarrollo de proyectos, entre otras cosas.

Agradezco y celebro a todas la universidades que impulsaron este desafío al interior de sus carreras, también a todos los profesores y profesionales que motivaron y acompañaron a los alumnos para llegar a término con sus entregas. Estamos seguros que todos los equipos participantes fueron ganadores por los beneficios de haber sido parte del proceso, accediendo a distintas charlas y otras experiencias que fueron parte de este desafío.

Felicito también a todos los protagonistas que hicieron posible este desafío, los estudiantes, todos ellos comprometidos con hacer un mejor país a través de una mejor solución habitacional. A su vez, invito a todas las universidades, a sumarse al Comité Gestor Académico que estamos formando como programa, puesto que necesitamos que estos proyectos dejen de ser novedades de un concurso y pasen a formar parte de las mallas curriculares de los profesionales de Chile.


Construye Zero: A paso firme hacia una construcción sustentable

Por Daniela Vásquez J., arquitecta y gerente general de Construye Zero. 

En medio de la crisis climática, donde la urgencia de abordar y ser resilientes al cambio climático se hace más evidente, surge Construye Zero. Este Programa Tecnológico liderado por CTEC y apoyado por Corfo, que completa su primer año de avance de un total de tres, se centra en el desarrollo de 10 Tecnologías de Adaptación al Cambio Climático (TACC) destinadas a transformar la industria de la construcción y contribuir a la descarbonización del país.

Innovación tangible y ejemplificadora en marcha

La iteración constante de prototipado, medición y mejora es esencial para desarrollar soluciones tecnológicas pertinentes. En el Parque CTEC, la construcción de “Parawatts” es un hito significativo en el testeo de energías renovables, siendo este un kit de energía solar autónomo y de “plug and play”. Parawatts colabora con el “Módulo NetZero”, que aspira a reducir la huella de carbono en construcción modular mediante soluciones de bajo impacto, desde el diseño BIM hasta la fase inminente de construcción y operación.

En cuanto a soluciones constructivas, “Impresión 3D y Eco Hormigón” está por iniciar su fase física, ofreciendo un sistema que optimiza el uso de materias primas y reduce la generación de residuos, transformando la construcción tradicional de viviendas sociales. En simultáneo, se lanzará el prototipaje de “Fachadas adaptables industrializadas”, con avances que incluyen el desarrollo de tipologías, conexiones y detalles, reduciendo tiempos y residuos para cambiar la forma de construir edificios en Chile. 

Finalmente, el “Laboratorio de Materiales”, proveerá al mercado nacional un espacio de prueba y validación con foco en el cambio climático. Hasta ahora se han definido requerimientos de ensayo y el diseño de la cámara para iniciar su construcción en 2024.

Plataformas digitales para la construcción del ahora

La digitalización y gestión de la información es clave en la toma de decisiones, por lo que está siendo abordado por medio de tres TACC. “Pasaporte de Materiales P+” ha logrado avances claros, colaborando estratégicamente con otras plataformas y anticipando el desarrollo de la etiqueta “+GreenProduct”. “Plataforma de Optimización y EE” también ha progresado, destacando la creación de una red neuronal predictiva para reducir el consumo energético en viviendas. Simultáneamente, el “Gemelo Digital” se presenta como una herramienta esencial, centralizando información de otras TACC, para mejorar la eficiencia y sustentabilidad de los proyectos, buscando cambios sustanciales desde las etapas tempranas de diseño hasta la operación utilizando modelos BIM e instrumentos de medición.

Construye Zero como un agente transformador en la construcción, abre caminos hacia un futuro donde la eficiencia y la adaptabilidad deberán ser esenciales en la industria. Con un año de avances cruciales, este programa ejemplifica que la innovación, el compromiso y la colaboración son las claves para construir un futuro más sustentable y resiliente al cambio climático.

*Construye Zero es liderado por el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción CTEC. Participan como coejecutores la CDT de la CChC, Acciona, USACH, IDIEM y Echeverría Izquierdo. Participan como asociados y partners: Melón, VerdeActivo, Inves, Kaptus, Recylink, Grupo Cintac, Watgen, Revaloriza, Chile GBC, EcoAza, Vorwerk, Efis, Bioasilant, Injas, Falabella Inmobiliario, Volcán, AZA, Catálogo Arquitectura y René Lagos Engineers. Más en www.ctecinnovacion.cl/construye-zero


El desafío de participar en el Concurso de Vivienda Social Net Zero

Por Daniel Schmidt M., decano Facultad de Arquitectura, Construcción y Medio Ambiente de la Universidad Autónoma de Chile

¡Primero había que entender lo que NetZero significaba!

Aprendimos que el concepto de NetZero se refiere a edificaciones de consumo energético y emisiones de CO2 casi nulo. Una aspiración que normalmente está orientada a edificios de alto estándar y presupuesto. Luego cabía hacerse la pregunta: ¿Es posible que una vivienda social en Chile pueda alcanzar esta aspiración? 

¡De acuerdo con los resultados del concurso podríamos concluir que sí! El equipo de estudiantes de Arquitectura e Ingeniería en Construcción de la Universidad Autónoma de Chile sede Temuco, liderados por su profesor guía, el Dr. Juan Pablo Cárdenas logró dar con una solución que cumplió con todos los parámetros evaluados por el jurado, dando respuesta así a la pregunta que subyace en la organización del concurso Desafío Net Zero 2030 organizado por el programa estratégico de Corfo Construye2025, el Instituto de la Construcción y el Colegio de Arquitectos de Chile.

Para nuestra Facultad, la organización de este concurso nos entregó la oportunidad de poner a prueba la forma en que estamos educando a nuestros futuros profesionales y a cuestionarnos los énfasis que hoy ponemos en los contenidos que entregamos en las aulas. El proceso que vivieron nuestros alumnos durante la participación en el concurso supera con creces la experiencia de aprendizaje que pudieron haber tenido en su proceso normal. El enfrentarse a un desafío real y poner a prueba sus conocimientos y convicciones frente a un jurado de alto nivel los obligó a indagar, a investigar en profundidad sobre la construcción sustentable, a proponer formas novedosas de resolver los problemas técnicos y a trabajar en un equipo multidisciplinario para alcanzar el objetivo. Es así como el rigor técnico que este concurso exigía se conjugó con una propuesta a escala humana, práctica y con gran sensibilidad hacia el usuario, sellos de nuestra propuesta de formación académica.

La experiencia que ahora les tocará vivir en Nottingham, como premio por haber alcanzado el primer lugar en el concurso, será, sin duda, otro gran aporte a su formación. Ninguno de ellos ha viajado al extranjero con anterioridad y el poder participar de este viaje y conocer los estándares constructivos y la forma de enfrentar los desafíos del diseño, la planificación y la construcción en Inglaterra es una oportunidad única de crecimiento personal y de ampliación de sus marcos de referencia profesionales. Esta experiencia les permitirá, además, relacionarse con pares, con académicos y con profesionales del ámbito de la construcción en Europa, ampliando así sus redes de colaboración futuras. Sin duda, este grupo de alumnos comenzará su futuro laboral con una mirada distinta sobre su rol como profesionales, particularmente con el compromiso de avanzar hacia una construcción más sustentable. 

Nos interesa avanzar hacia la concreción de la construcción a escala real de este prototipo, de manera de poner a prueba lo que hoy está en el papel y en los modelos que arrojaron los software de cálculo. Sin duda, ésta sería otra gran experiencia para este grupo de alumnos y un gran aprendizaje para avanzar hacia una vivienda social NetZero.

Es fundamental que sigamos promoviendo y participando en estas instancias de reflexión y encuentro para afrontar los desafíos que tenemos en la industria de la construcción y, en espacial, el desafío de reducir el impacto de las edificaciones en nuestro medio ambiente, haciéndonos cargo de la huella que estas dejan durante todo su ciclo de vida. 

Son estas instancias las que nos desafían a repensar las estrategias y los énfasis que imprimimos en la formación de nuestros futuros profesionales. 


NCh3744: Ya podemos hablar de Construcción Industrializada en Chile (no confundir con prefabricada)

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025.

En el año 2020, mientras nos encontrábamos confinados, se produjo el inicio de un primer trabajo mancomunado -en formato “virtual”- para desarrollar lo que sería el Anteproyecto de Norma de Construcción Industrializada – Definiciones y Términos Generales (prNCh3744), al alero del Instituto de la Construcción y con financiamiento del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu)

La participación fue masiva, habiendo llegado a contar con 64 destacados representantes del sector, quienes, tras más de un año de comprometido trabajo, lograron generar un primer borrador para esta norma, que se revisó en consulta pública, como el procedimiento establece. Luego de varios meses adicionales de trabajo, se revisaron uno por uno los comentarios de la consulta. Así, finalmente, la NCh3744 fue aprobada como Norma Chilena a finales de agosto de 2023, por el Instituto Nacional de Normalización (INN), tras un proceso que fue impecablemente conducido por Emilio Rojas, de la misma institución.

La norma logra establecer términos y definiciones de construcción industrializada y prefabricada, aplicables al diseño y construcción de obras de edificación, obras civiles e infraestructura, aunando criterios de un conjunto de profesionales de empresas privadas, arquitectos, ingenieros calculistas, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y Construye2025. El camino al consenso fue arduo, ya que al tratarse de conceptos que han ido evolucionando en el tiempo, es complejo aunar criterios generales para definir acepciones, que tengan sentido para quienes las utilizan, en diversos tipos de proyectos, con diferentes sistemas constructivos, así como alcances, aplicaciones, materialidades, etc.

En definitiva, en Chile, la construcción industrializada se refiere a una forma de construir que busca lograr mejoras: en productividad, sostenibilidad, gestión RCD, plazos y costos, entre otros, y que, además puede o no incluir prefabricados. Este último punto es muy relevante, ya que ambos conceptos, la prefabricación y la industrialización no son sinónimos. Ver NCh3744 en www.inncoleccion.cl.

Gracias al empuje que Construye2025 le ha dado al concepto mismo de la Construcción Industrializada, como cambio de paradigma hacia una construcción más eficiente, productiva y sustentable, se crea en Chile, en 2017, el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), organización que ha sido clave en lograr difundir este nuevo paradigma, relevar su importancia, dar un espacio de difusión a quienes han trabajado en la industrialización de la construcción y concientizar a todo un sector con la relevancia de incorporar en mayor o menor medida los elementos clave que conlleva la industrialización, entre otros objetivos. 

En 2023, se logra un hito sin precedentes, con el Encuentro Nacional de Construcción Industrializada #ENCI2023, que logra reunir a más de 2.000 personas en una semana, en diversas actividades presenciales y virtuales sobre construcción industrializada. También se releva este concepto en diversas mesas de trabajo, en organizaciones privadas y públicas, tales como la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios (ADI), la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA), el Colegio de Arquitectos y el Minvu, en su Plan de Emergencia Habitacional. Asimismo, la construcción industrializada ya forma parte de gran parte de los cursos de postgrado en diversas casas de estudio. Hoy, al menos, ya tenemos la atención de todo el sector.

La norma NCh3744 establece, en definitiva, una mayor claridad sobre lo que la construcción industrializada involucra y sus objetivos. Asimismo, ofrece claridad sobre otros conceptos clave, tales como la construcción modular, la constructabilidad y la prefabricación, que muchas veces pueden entenderse de otras formas en el idioma coloquial, pero que es importante definir bajo una estructura normativa, para que así estos sean entendidos de manera clara en Chile. 

Por otra parte, el Minvu está preparando una Norma Técnica llamada “Construcción industrializada – Planificación, diseño, fabricación y montaje”, la que fue sometida a consulta pública durante 2023 y se está a la espera de sus resultados. 

Con todo, avanzamos como país en la construcción de un relato técnico consensuado, que, sin duda, ayudará a utilizar estos conceptos en futuros documentos formales, tales como contratos o reglamentos públicos. La construcción industrializada avanza hoy rápidamente, pero también es importante que lo haga de manera ordenada y desarrollando estándares técnicos, así también como un lenguaje claro y unificado.


Debemos estar alineados para un futuro que no espera

Por Claudia Petit, directora del Colegio de Constructores Civiles e Ingenieros Constructores

El 2023 ha sido un año complejo para nuestro país. Más que nunca, se ha visto la inexistente anticipación a problemas gravísimos que hemos tenido de acuerdo al cambio climático.

Eventuales lluvias centenarias, que demuestran la fragilidad de la conectividad, vivienda, y distribución urbana, comprometiendo transversalmente a sectores de distinta realidad económico-social y extendiéndose a diferentes regiones del país.

Debemos estar articulados, conectados y convocados a nuevos y más exigentes estándares de calidad y planificación adecuada. La autoconstrucción no es la solución ante estos eventos y menos, con la sismicidad de nuestro país. Un país de climas y geografía extrema, que no se puede abandonar a la suerte de quienes no cuentan con los conocimientos mínimos para elevar la inversión más importante para cada uno, como es su vivienda.

Por tanto, nuevos desafíos, que se suman a una baja productividad que por años sacude nuestro sector, requieren de nuevas visiones, complementarias y que permitan un mejor futuro.

Construye2025 es un programa que desde 2016 ha convocado grandes actores para producir un cambio, respaldado por la Corfo, y con la gran misión de aportar a la productividad, con un sector que no quede ajeno de los nuevos requerimientos sociales y ambientales que son fundamentales. El Colegio de Constructores Civiles e Ingenieros Constructores de Chile A.G., está muy agradecido de esta invitación para ser parte del Consejo Estratégico de la Construcción y asumir los desafíos que nuestro rubro necesita.

Nuestro Directorio Nacional se ha reactivado y estamos con optimismo de aportar dentro de este organismo a sus requerimientos cuanto antes.

Los objetivos del nuevo Directorio Nacional son representar a las regiones, aportando desde la experiencia y el conocimiento, promocionando la identificación clara de las competencias, de los profesionales, para muy diferentes instancias y etapas de los proyectos. La mayor productividad y calidad de los proyectos está estrictamente relacionada con la calidad de los actores involucrados.

Estaremos permanentemente articulando con la RENADEC y la CUNEC para transmitir los requerimientos y necesidades de esta gestión.

El Colegio tiene 68 años de historia, representando una carrera que conecta y coordina, analiza y ejecuta los proyectos en terreno. El origen del Colegio está en los graves desastres nacionales, que exigieron controlar a los profesionales responsables de la construcción. Reconstrucción que una y otra vez nos acecha, y ahora más que nunca nos exige esta responsabilidad de excelencia. 

Un alto nivel ético para lograr resultados efectivos, y con un comportamiento a largo plazo que permita el deseado retorno de la inversión, y la calidad que los habitantes de Chile se merecen.

La tecnología de modelación digital es clave para reducir los tiempos ante problemáticas de cruce de disciplinas. La planificación también juega un rol decisivo, los espacios digitales permiten simular ciclos de hormigonado agregando la dimensión del tiempo, optimizando los tiempos de cubicaciones, control de flujos de hormigón/día y elementos a hormigonar para cumplir las metas impuestas, implementar, ambientes virtuales permitiría el desarrollo de diseños complejos. 

La IA podrá ser un aporte a planes de trabajo, informes, procedimientos de trabajo o planificación lo que generaría la reducción de tiempos de gestión en terreno de los profesionales, supervisores, y trabajadores, brindando mejor calidad de vida, permitiendo la conciliación familiar y personal.

D+I es fundamental para seguir explorando tecnología, eliminar materiales tóxicos, o reemplazar aquellos que requieren incorporación excesiva de agua.

Medioambientalmente, la necesidad de desarrollar planes para el control de residuos en obra, reciclaje, reducción de huella de carbono, lograr implementar proyectos energéticamente sostenibles.

Debemos estar alineados para un país con una construcción de excelencia, preparados para un futuro que no espera.


Diseño dinámico orientado al cambio: estrategias relevantes para aplicar economía circular desde la activación de proyectos (inversionistas y proyectistas)

Por Anamaría De León, consultora en economía circular y académica de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

El gran paraguas de la Economía Circular [EC] es el desarrollo sostenible, definido por primera vez en 1987 en el Informe Burtland como: “La capacidad de satisfacer nuestras necesidades presentes sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones”. Me detengo en esta frase tan conocida solo para hacer mención al tiempo: La sostenibilidad en general y, sobre todo la EC, busca la integración equilibrada y sistemática del desempeño económico, social y ambiental a lo largo del tiempo, pensando tanto en lo que sucede en el presente como en futuros ciclos.

El sector de la construcción es capaz de producir los bienes de mayor longevidad entre todos los sectores productivos. En prácticamente todos los continentes de nuestro planeta es posible ver construcciones de cien, quinientos, mil o aún más años de antigüedad. Es por ello que los bienes que construimos traspasan varias generaciones. Sin embargo, el dinamismo propio de nuestra sociedad se contradice con la alta longevidad (estática) con la cual tradicionalmente concebimos los edificios.

Imagen 1: Pirámide Chichén Itzá, México. Luis Aceves, Unsplash.

La vida técnica, económica y funcional va sufriendo variaciones en el tiempo y cambian los requerimientos. Aplicar un diseño que responda a estos cambios tiene el potencial de disminuir el impacto ambiental, debido a que las estrategias de adaptabilidad y desmontaje promueven un menor consumo de materiales y generan menor cantidad de residuos de construcción y demolición.

A grandes rasgos, un diseño circular es aquel que está preparado para el cambio, que puede ser adaptable, desmontable y que permite recircular fácilmente los materiales. Por supuesto que incorpora otras estrategias como reducción, reparación, remanufactura, etc.: Todas ellas buscan tanto ralentizar, estrechar como cerrar los ciclos de materiales y energía. Estos conceptos forman parte de lo que comúnmente se conoce como Estrategias-R, Imperativos-R o Listados-R. Más allá de esta relación a través de la letra R, el concepto que hay detrás son los Procesos de Retención de Valor [PRV]. El mismo material puede finalizar un ciclo de uso funcional, pero su vida técnica puede estar intacta todavía y por lo tanto aún conserva un valor que puede ser procesado e incorporado en un nuevo ciclo. Para aplicar estas estrategias es relevante concebir el edificio como un sistema de capas, las cuales tienen sus propios ritmos de cambio. Francis Duffy propone que no existe tal cosa como un edificio: “Un edificio adecuadamente concebido son varias capas de longevidad de los componentes construidos”.

Imagen 2: Sistema de Capas y Ritmos de Cambio. Elaboración propia en base a Duffy 1979, Brand 1994, Arup 2016.

A pesar de que fácilmente podemos comprender los beneficios ambientales que existen al aplicar modelos circulares y es necesario incorporarlos, existen varias brechas para transitar hacia una EC en el entorno construido. La principal barrera radica en la intención que el propio mandante imprime en el proyecto. Desde esta perspectiva, es fundamental asociar la variable tiempo no solo a aspectos ambientales, sino también a económicos. En 1989, Francis Duffy también hizo mención al costo del edificio a través de los años: “en 50 años el gasto en construcción puede alcanzar tres veces el costo del edificio original debido a un desarrollo financiero acumulativo de tres generaciones de la vida de un edificio”.

Imagen 3: Diagrama del Costo Total Acumulado en el
Tiempo. Elaboración propia en base a Duffy, Henney,
DEGW, 1989.

Es por ello que aplicar un pensamiento de ciclo de vida circular es crucial, incorporando tanto análisis ambientales (Análisis de Ciclo de Vida, ACV) como económicos (Costos del Ciclo de Vida, CCV) y relacionarlos a Procesos de Retención de Valor, a Métodos de Planificación de Escenarios y a Capas y Ritmos de Cambio. Investigadores de EC y entorno construido italianos, holandeses y belgas han profundizado en los impactos ambientales y económicos que subyacen en las distintas escalas de una edificación, demostrando que es factible entrecruzar ambos análisis (económico y ambiental) para tomar decisiones integrales más acertadas y que, a lo largo de los años, los escenarios que incorporan estrategias de Diseño Circular traen mayores beneficios tanto en lo económico como en lo ambiental.

Fuente: Economía Circular Construcción


Avanzar juntos por el desarrollo sustentable del país

Por Antonia Biggs, gerenta general de la Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR)

La Asociación Nacional de la Industria del Reciclaje (ANIR) es una asociación gremial fundada en el año 2013, siendo la única que reúne a empresas de soluciones, servicios, logística, pretratamiento y tratamiento de residuos tales como los de aceite mineral y vegetal, baterías, biomasa forestal y agrícola, cartones, hospitalarios, orgánicos, papeles, plásticos, metales, neumáticos, vidrio, entre muchos otros.

Desde sus inicios, ha trabajado por visibilizar la realidad del rubro, velar por la formalidad y una correcta implementación de la ley particular, decretos, norma general y normativa sectorial.

Su propósito es articular, impulsar y promover la recuperación de materiales en coherencia con la jerarquía en el manejo de residuos, de forma sostenible y descentralizada, colaborando con el sector público y privado a lo largo del país.

Para ANIR los residuos son materiales valorizables y, por tanto, un recurso, el séptimo recurso se podría decir y, por lo tanto, es de especial interés pertenecer al Consejo Estratégico de Construye2025, dado el potencial que tiene la construcción en poder recuperar materiales y reincorporarlos en sus procesos productivos. Esto, sin duda, generaría un impacto positivo y disminución de la huella de carbono de esta importante industria. 

Es sabido que la construcción es uno de los seis sectores que pueden generar cambios importantes en patrones de consumo y producción de un país y, por otra parte, desde ANIR existe la capacidad de ofrecer alternativas para gestionar y procesar los materiales que se generan tanto en la construcción como demolición para darles una segunda vida y mantenerlos en circulación por el mayor tiempo posible; las sinergias entre la industria de la construcción y la del reciclaje son evidentes. 

Para los próximos años, ANIR ha definido una planificación estratégica que incluye seis objetivos bien claros: 

Todo lo anterior deberá realizarse en conjunto y de forma colaborativa con distintos actores y sectores, por lo mismo, pertenecer al Consejo Estratégico de Construye 2025 es clave para avanzar juntos por el desarrollo sustentable del país. 


CDT: Motor de la productividad y sostenibilidad ambiental de la construcción

Por Carlos López R., gerente general CDT.

Los últimos años han sido especialmente desafiantes en nuestra sociedad. Al terminar 2022, el mundo comenzó un proceso de recuperación tras la pandemia y un entorno complejo.

En este contexto, nuestro sector no ha estado ajeno a múltiples cambios que nos desafían. En particular, sabemos que en materia de productividad no tenemos buenas noticias. Diversos estudios e indicadores nos reafirman que el sector no ha crecido en esta materia y que, si nos comparamos con otros países, lamentablemente tenemos mucho que mejorar.

De forma similar, sabemos que el impacto medioambiental de nuestras obras es relevante y que, cada día más, las empresas se ven en la necesidad de ejercer diversas acciones para reducir dicho impacto y ser mucho más sostenibles.

Estos temas, de los que hoy se está haciendo cargo la Cámara Chilena de la Construcción, motivaron a revisar el rol de la CDT, con el objetivo de avanzar de forma contundente en proyectos e iniciativas que aporten a la industria de manera concreta.

Sin duda, estamos orgullosos de los más de 30 años en los que hemos sido un actor relevante para el sector. Desde una mirada técnica, hemos prestado soporte en diversos ámbitos alcanzando un importante reconocimiento como referente en materias de transferencia tecnológica para enfrentar los diversos desafíos sectoriales.

Es por ello que, luego de un profundo trabajo de análisis y reflexión estratégica, optamos por focalizar nuestra acción redefiniendo un nuevo propósito: “ser el motor de desarrollo y articulador de la productividad y la sostenibilidad ambiental de la Industria a través de la Cámara Chilena de la Construcción”.

Esta transformación estratégica, fue acompañada de un profundo proceso de adaptación que nos permitió concentrarnos  en nuestros focos de trabajo fundamentales y adecuar nuestras acciones de forma clara en torno al propósito. Lo anterior, se acompañó de una revisión y adecuación de la estructura organizacional, el gobierno corporativo y los procesos internos, de modo de ser más eficientes en nuestro actuar.

De este modo, es que hemos impulsado iniciativas concretas en materias de productividad y sostenibilidad ambiental, transformándolos en nuestros principales ejes estratégicos. A ellos, sumamos acciones vinculadas al desarrollo técnico, capital humano y la gestión de contenidos. Estas últimas buscan brindar soporte a ambos ejes centrales y colaborar con el desarrollo de nuestro propósito.

Para responder a todos estos desafíos, junto con nuestro nuevo propósito, desarrollamos un proceso de redefinición de marca, en la que participaron diversos actores de nuestra industria, con talleres de co-creación realizados en Santiago y regiones.

Así, a partir de esta redefinición, creemos que la colaboración y vinculación es el medio para ser más sostenibles, innovadores y productivos. Es por ello que queremos mirar siempre adelante para difundir nuevas formas de construir y generar las transformaciones que impacten y eleven los estándares de nuestra industria.

Queremos ser articuladores de los distintos actores de la construcción, generando una red virtuosa que propicia resultados óptimos y eficientes, con un sello de cercanía que contextualice las necesidades en terreno y permita concretar avances de nuestro sector.

En suma, este último tiempo fue un periodo de transformación para la  CDT.  Hoy evolucionamos. Con este propósito y una nueva imagen, avanzamos como motor de la productividad y la sostenibilidad ambiental de la industria y, junto a todos los actores, queremos continuar articulando este camino que busca afianzar a nuestro sector, lo que es fundamental para el desarrollo de nuestro país. Queremos articular el futuro, transformando colaborativamente el presente de la construcción.

 


La materialización de la alianza academia – sector productivo

Por Rodrigo Becerra Arias, jefe de Vinculación con el Medio, Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte Pontificia Universidad Católica de Valparaíso 

Como Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, a través de la Escuela de Ingeniería de Construcción y Transporte, desde el año 2017 formamos parte de la gobernanza del programa Construye2025 de Corfo, con participación, primero, en su Consejo Directivo y, actualmente, también en el Comité Ejecutivo. 

Desde este rol, hemos tenido la oportunidad de aportar a enfrentar los desafíos de la hoja de ruta del programa con nuestras capacidades asociadas al quehacer de la Universidad: docencia, investigación y vinculación con el medio, en el contexto de un espacio público-privado en el cual participan instituciones del Estado, de la academia, representantes de los gremios y de la empresa en general.

Este vínculo es bidireccional debido a la valiosa retroalimentación que recibimos desde las organizaciones, de la mirada común del sector y de la industria de la construcción, las que nos han impulsado a mejorar nuestro quehacer en términos de los planes de estudio, la formación de nuestros estudiantes, la pertinencia de nuestra investigación y las capacidades de nuestros laboratorios e infraestructura.

Nuestra participación en Construye2025 nos hace absoluto sentido al coincidir en diversas aristas: tanto la hoja de ruta inicial como la actualizada, plantean objetivos que están asociados con nuestras líneas de investigación, que son coherentes con la actividad que realizamos, entre ellas, la pertinencia de nuestro cuerpo académico y la orientación formativa que queremos darle a nuestros profesionales. Asimismo, la Universidad en su constante relación con el medio, avanza de manera bastante pionera y decisiva en tópicos que hoy ya son un consenso en la hoja de ruta del programa, como es la sustentabilidad en la industria de la construcción, la productividad y la transformación digital.

Todo esto no sólo relato, sino que se materializa en la actualización de mallas curriculares, desarrollo de proyectos de título en sintonía con la hoja de ruta, ejecución de iniciativas con empresas y con organismos públicos, el fortalecimiento del Magíster con mención en Gestión de la construcción (MIC), así como también en la línea de las publicaciones que desarrolla nuestra Escuela.

Algunos ejemplos tienen que ver con los trabajos llevados a cabo en materia de BIM, Industrialización, Estandarización, Gestión de residuos, Contratos Colaborativos y otros que están asociados a resiliencia frente a la emergencia climática.

Todas estas adaptaciones las hemos efectuado en diálogo con la industria y con los actores de los sectores público y privado que están desarrollando proyectos, no sólo en el área de la edificación, sino también de infraestructura crítica para el desarrollo. Otro actor relevante para la materialización de dichas mejoras es nuestra red de ex alumnos, los Alumni PUCV, que están en todo Chile y en todas las áreas de la construcción, quienes son, sin duda, embajadores de este sello valórico y formativo que significa formarse en nuestra Universidad.

El programa Construye2025, de carácter estratégico para una industria compleja y relevante para el país como es la construcción, nos fija una ruta con ejes claros y cuyos desafíos debemos enfrentar con asociatividad, capacidad de amplificar a regiones, a distintos segmentos de empresa y a distintos subsectores dentro del mismo rubro, además de gradualidad en atención a las contingencias que afectan a la industria y al contexto económico que vive el país, pero que no puede dejar en ningún caso de atender urgencias como por ejemplo, lo que estamos viviendo hoy respecto a los efectos de la emergencia climática. Es un consenso que el desarrollo de la construcción en Chile va de la mano con productividad, con reducción de costos (optimización de recursos) y con beneficios a largo plazo para los usuarios de las edificaciones e infraestructuras también.

Adicionalmente, otro foco debe estar puesto en la sustentabilidad. Un ejemplo de una buena forma de enfrentar los desafíos de la industria y de la hoja de ruta es lo que se realizó en el APL (Acuerdo de Producción Limpia) que impulsó la Cámara Chilena de la Construcción en la región de Valparaíso y que hoy se va a replicar en otras regiones del país.

Como PUCV, en particular, destacamos el trabajo que estamos impulsando con algunas empresas, en particular Polpaico, con la que hemos desarrollado tesis y trabajos de final de titulación relacionados con el tratamiento de los restos de sus faenas productivas. 

En el contexto de la sustentabilidad, un proyecto relevante es el de revalorización de algunos residuos que Polpaico recupera producto del mal cubicaje, con el objetivo de recuperar áridos del proceso de construcción y también hay unos residuos que se originan en el lavado de los áridos que son unos lodos, con los cuales la idea es generar elementos constructivos no estructurales, pero que le den una salida a ese material que actualmente se dispone en botaderos. Representa una vuelta de mano para el entorno ya que se recupera un recurso que se está extrayendo desde zonas que son bastante vulnerables como las riveras de ríos.

De manera adicional, hemos generado trabajos con la comunidad, en particular acá en Valparaíso, para profundizar la relación que debemos tener como universidad que permita permear el conocimiento que estamos produciendo hacia el ámbito comunitario y trabajar con estas comunidades que se hacen cargo de los territorios y de su espacio, y así regenerar un sistema sustentable no solamente desde el punto de vista ambiental, sino que también social. Se trata de una labor que llevamos a cabo como Escuela de Ingeniería en Construcción y Transporte porque es parte de nuestra vocación, pero que también es una línea de trabajo institucional.


Creatividad e inventiva: los atributos del liderazgo femenino y la ingeniería

Por Carolina Garafulich, presidenta de Construye2025

El Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería fue creado en 2014 por la Women’s Engineering Society (WES) en el Reino Unido, para la celebración de su 95° aniversario. En 2016, la UNESCO entregó el patrocinio a esta efeméride, distinguiendo anualmente a 50 ingenieras en todo el mundo que se hayan destacado de manera sobresaliente en su profesión. A partir de 2017, la fecha adquirió el carácter internacional que tiene actualmente.

Hoy, desde un puesto de liderazgo en la industria de la construcción, quisiera reconocer a todas las mujeres ingenieras, en especial a Elisa Leonida Zamfirescu, rumana que sobresalió por ser una de las primeras mujeres del mundo en alcanzar esta profesión, cosa que hizo en 1912, y a Justicia Acuña, quien, en 1919, fue la primera mujer ingeniera en Chile.

Estas mujeres abrieron las puertas a tantas otras que hemos optado por desarrollarnos en espacios que parecían ser solo para hombres.

Sin embargo, muchos años después de que esas pioneras nos abrieran el camino, en 2022, se compartió que el ingreso de mujeres a las carreras de educación superior relacionadas a la ingeniería solo alcanzaba el 28%, un número todavía bajo que nos deja un gran desafío hacia adelante.

La ingeniería es clave en el desarrollo de los países. Los ingenieros aplican la ciencia y la tecnología para mejorar el desarrollo económico y calidad de vida de las personas, entre otras cosas.

La palabra ingeniería se relaciona con la palabra ingenio, concepto relacionado a la creatividad e inventiva, dos características muy ligadas a los atributos del liderazgo femenino, por lo que no es de extrañar que cada día visualicemos a más mujeres que se destacan en el ámbito de la ingeniería.

Por ello, hoy hacemos el llamado a que más mujeres desarrollen sus talentos al servicio de la ingeniería y del desarrollo sostenible de nuestro país en los distintos niveles profesionales, tanto en el ámbito ejecutivo como en la alta dirección, y por otra parte, a que más hombres faciliten estos espacios de desarrollo, considerando que cada día hay más respaldo de que la complementariedad en los liderazgos mejora el resultado de las empresas, logrando mayor productividad y eficiencia, y una mejora en el clima laboral, entre otras cosas.


El camino de la construcción hacia la sostenibilidad

Por Marisol Cortez, presidenta Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Chilena de la Construcción.

Para nadie es ajeno hablar de cambio climático, economía circular y huella de carbono, así como de impactos negativos por contaminación por exceso y/o falta de gestión de residuos. Estos y otros temas son una amenaza latente, permanente y creciente que tiene nuestro planeta. 

Frente a este escenario, desde el sector de la construcción hemos trabajado en Acuerdos de Producción Limpia (APL), en industrialización, innovación, mejoras desde el diseño y adición de tecnologías a la creación y gestión de los proyectos. Asimismo y para enfrentar esta problemática se están gestionando permanentemente mesas público privadas que permitan incorporar iniciativas que vayan en pro de cambiar el comportamiento en la industria de la construcción, algunos ejemplos, el Compromiso PRO, la generación de proyectos cada vez más verdes, la reutilización de residuos, entre otros.

Como Comisión de Medio Ambiente de la CChC nuestro propósito es levantar las tendencias en esta materia, tanto nacionales como internacionales, así como las inquietudes que las cámaras regionales y los comités gremiales tienen en materia medioambiental, donde es necesario precisar y conocer el escenario actual y futuro del sector relacionado a tendencias y/o cambios impulsados. 

Respecto a temas más específicos queremos visualizar de mejor manera las tendencias mundiales relativas al medio ambiente y sustentabilidad que tengan efecto en la construcción, caracterizar estas tendencias en términos de crecimiento y casos de estudio en los últimos años e identificar las tendencias y normativas nacionales y su efecto en el sector.

Esta Comisión tiene una oportunidad para innovar y proponer formas distintas de hacer las cosas. Vincularse con el sector público y la academia desde una forma propositiva que ayude a articular para concretar proyectos en conjunto. Estos desafíos son permanentes y cambiantes, y debemos ser un aporte en los ejes de mitigación y adaptación ante el desafío del cambio climático, donde coordinados con los grupos de trabajo de las regiones y los comités gremiales impulsaremos de forma decidida cambios trascendentales hacia una construcción cada día más sostenible.


Cómo la Universidad del Bío-Bío avanza en sustentabilidad

Por Dr. Ariel Bobadilla Moreno, profesor titular de la Universidad del Bío-Bío, secretario técnico del Comité Ejecutivo Programa UBB Sustentable 2023-2050.

La Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, elaborada en el contexto del Programa Construye2025, declara en su parte introductoria, la ambición de impulsar políticas de Estado en torno a la economía circular, integrando al sector privado y a la academia, para los fines de promover trabajo colaborativo, definiciones comunes, acuerdos, políticas, prácticas y metas de mejora, que den un impulso a la transición hacia una economía circular del sector construcción y sus cadenas de valor. A nivel operativo, define estrategias y acciones concretas para superar desafíos y brechas, con un sueño en común, el de “un país que gestiona sus recursos en forma eficiente, impactando positivamente en los ámbitos social, ambiental y económico”; condición que el colectivo de la industria debe entender como premisa de sustentabilidad básica y, más que un problema, una oportunidad para la generación de nuevos mercados y empleos verdes.

El rol de la academia es fundamental para el cumplimiento de ese sueño común. En dicho entendido, la Universidad del Bío-Bío (UBB) junto a un importante grupo de instituciones de educación superior (IES) forma parte del Acuerdo de Producción Limpia II (APL II). EL APL II para IES, es el único instrumento de política pública que certifica a las instituciones como Campus Sustentables, conforme a un detallado y minucioso proceso que toma 36 meses; acuerdo gestado por la Red Campus Sustentable y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, con el objetivo de fortalecer la sustentabilidad de las Instituciones de Educación Superior, promoviendo acciones que contribuyan a la reducción de gases de efecto invernadero y a la adaptación al cambio climático.

Con la firma del APL II por parte de la UBB, el nuevo gobierno universitario comprometió, además, la construcción de una Hoja de Ruta 2023 – 2050 UBB Sustentable, con metas al 2035 y 2050 que se hacen coincidir con las metas comprometidas por el Estado de Chile a esos años. El gran desafío institucional es desarrollar e instalar capacidad para crear más valor con menos impacto sobre el medio ambiente a lo largo de su ciclo de vida, medir y monitorear el impacto y obtener certificación tercera, toda vez que hoy no basta decirse sustentable

El proceso se inició con la instalación de una gobernanza triestamental (estudiantes, funcionarios administrativos y académicos) y un comité ejecutivo asesor, que cuenta con la participación de investigadores líderes del país en disciplinas atingentes a la sustentabilidad, que por diversas razones habían estado fuera de este proceso. En paralelo, se desarrolla la política de sustentabilidad de la institución, en proceso de consulta pública actualmente, y un levantamiento de línea base de consumos de energía, agua y residuos, que compromete la revisión de más de un centenar de edificios y reparticiones en los tres campus universitarios, el Campus de la sede Concepción en la región del Biobío y los campus la Castilla y Fernando May en la sede Chillán de la región de Ñuble, trabajo que ejecutan un grupo de más de 20 alumnos de los últimos niveles de las carreras de arquitectura e ingeniería en construcción de la Universidad, capacitados previamente con ese fin. Con este trabajo se busca establecer a lo menos cuatro indicadores básicos a medir y monitorear en las décadas que vienen: cantidad de energía, de agua, de residuos y de emisiones de gases de efecto invernadero por alumno año. 

Para esos propósitos, el plan considera intervenciones en las bases de diseño y construcción de edificios, en las de compra y adquisiciones, así como en la de gestión de todos los recursos que la institución destina a sus funciones de formación, investigación y vinculación con el medio. Promueve una operación amigable con el medio ambiente, muy importante en una institución de educación superior, que forma profesionales en esos temas, considerando el gran valor que tiene el ejemplo como método de enseñanza.


Buenas noticias para la construcción industrializada

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025

La construcción industrializada se estima que está hoy en el 1% de la edificación y podemos aspirar a que, por lo menos, ésta aumente orgánicamente a un 5% de aquí al año 2025, como una estimación sobre la base de la tendencia actual. 

Ahora bien, considerando actuales estimaciones sobre la capacidad productiva de las plantas prefabricadoras en Chile, que estaría entre 7.000 y 12.000 unidades habitacionales anuales, dependiendo de la demanda, la tasa de penetración de la industrialización en la vivienda -al menos- podría estar superando el 10% del total, considerando el actual Plan de Emergencia Habitacional y las políticas públicas que se han impulsado para favorecer la construcción de viviendas industrializadas en Chile.

Desde esa perspectiva, es una buena señal el avance que se dio este 25 de abril, con la publicación de la Ley Miscelánea (Ley 21.558), que amplía el plazo para acceder al 100% del Crédito Especial de Empresas Constructoras (CEEC), con lo que las empresas podrán ingresar sus permisos de edificación ante las respectivas DOM hasta el domingo 30 de abril. Además, permite ingresar permisos con el Informe de Mitigación de Impacto Vial en trámite y faculta al Minvu a dictar normas técnicas de industrialización. Todo en el marco del Plan de Emergencia Habitacional.

Sin duda, este plan ha sido un gran desafío y una importante oportunidad para la industria. Especialmente para plantas prefabricadoras, que podrán contar con una demanda más estable y, con ello, la oportunidad de invertir en una mayor capacidad productiva, aumentando turnos o bien, añadiendo líneas de producción. Con esto, además, estamos ganando experiencia y capacidad de respuesta, involucrando no solo a las plantas, sino que a proveedores de materias primas e insumos, transportistas, montajistas y constructoras. También ha permitido a quienes realizan las inversiones para los desarrollos inmobiliarios integrarse de mejor manera con la cadena de valor de la edificación, concibiendo los proyectos con una mejor coordinación temprana de especialidades y proveedores, pudiendo elaborar proyectos más certeros en sus estimaciones de riesgo.

Por otra parte, para quienes esperan sus viviendas, la oportunidad también es significativa, ya que los plazos se acortarán cada vez más y si a la capacidad productiva le logramos agregar una mayor rapidez en la tramitación de permisos, el resultado será un mayor compromiso desde el sector privado, pudiendo paliar el déficit habitacional de una vez por todas, con eficiencia, calidad y compromiso.

Y es que, en ese sentido, el potencial de las viviendas industrializadas es alto y, además, está creciendo. Tenemos que ser capaces de construir viviendas sociales mucho más rápido que al ritmo que la demanda crece, para así eliminar el déficit actual, a la vez que, evitar volver a ser deficitarios. 

Para esto se requiere trabajar sobre varios frentes; por una parte la capacidad productiva, que con la industrialización se hace especialmente más rápida y eficiente, la mayor rapidez en las tramitaciones y la mayor certeza jurídica para los inversionistas. 

Con todo, poder hacer frente a la construcción convencional, además de la que se requiere para enfrentar emergencias producto de desastres naturales, la creciente inmigración y la proliferación de campamentos y tomas, requiere de esfuerzos conjuntos, así como una mayor y mejor capacidad productiva. La construcción industrializada, como concepto productivo y organizacional, aúna mejoras que el método y la técnica hoy ofrecen, para desplegar obras de manera rápida, eficiente y con un alto estándar de calidad.


Desafíos vigentes 

Por Pablo Ivelic, Past President de Construye2025

El programa Construye2025 entra en su fase final. A partir de este año enfrenta su último trienio dentro del marco del período que contemplan los programas Transforma de Corfo. Ya han transcurrido seis años de trabajo intenso con el propósito de transformar la industria de la construcción en Chile desde la productividad y la sostenibilidad ambiental y vale la pena repasar algunos hitos relevantes. 

A partir de la articulación de diferentes actores ligados a la construcción, desde la empresa privada, los organismos públicos y la academia, se han lanzado e implementado iniciativas, como Planbim, DOM en Línea, los centros tecnológicos CTeC y CIPYCS; se creó el Consejo de Construcción Industrializada, se diseñó la hoja de ruta para avanzar en la reducción y tratamiento de residuos de construcción y demolición, y se elaboró la estrategia de economía circular para la industria, que cuenta hoy con un plan de iniciativas y una gobernanza para su control y seguimiento. Este año estamos lanzando el desafío universitario netzero, que busca imprimir en los futuros profesionales del rubro la necesidad de diseñar infraestructura sostenible.

Pero mirar los avances del período pasa por entender también el contexto en el que nos desenvolvimos. Sin duda, la pandemia, con las cuarentenas, las restricciones a la movilidad y los protocolos sanitarios movieron el tablero de juego. ¿Qué pasó en este periodo? En forma transversal, los procesos de transformación digital se aceleraron y la productividad durante este período se vio mermada. Revisemos algunas cifras para nuestro rubro: la adopción de BIM en la construcción alcanzó un 41% el año 2021, progresando 19 puntos desde 2016. El índice de transformación digital en la construcción se situó a sólo 4 puntos bajo el promedio nacional, lo que considerando lo tarde que se sumó el rubro al proceso de digitalización es un resultado esperanzador. Lamentablemente, en forma paralela, la productividad media laboral disminuyó un 4,2% en septiembre de 2021 y 3,8% en 2022. Si bien otras industrias que normalmente resultaban aventajadas con respecto a la construcción -como la minería y la industria manufacturera- sufrieron caídas mayores (27% y 9%, respectivamente), estos retrocesos deben hacernos tomar acción.

¿Qué debe esperarse para los próximos años? La dicotomía entre el avance en la transformación digital y el retroceso de la productividad es sólo entendible en un contexto especial como el que vivimos los últimos tres años. Sin las restricciones por la pandemia debiéramos de ser capaces de capitalizar con eficiencia el proceso de digitalización. Si a eso sumamos los esfuerzos multiplicadores que el país en su conjunto (organismos públicos, empresa privada, centros tecnológicos y academia) ha puesto en la industrialización, debiéramos de ser capaces de cosechar cambios positivos en el valor agregado por cada hora hombre trabajada.

Y el trabajo de sostenibilidad ambiental debe redoblarse. La toma de conciencia empieza a apoderarse de los tomadores de decisión en nuestra industria. Una muestra de aquello fue la puesta en escena de la economía circular en el patio de Edifica 2022. También lo es que somos el primer rubro en contar con una estrategia de economía circular sectorial en el país. 

Con todo, los desafíos marco por los que existe Construye2025 se mantienen vigentes. Junto con el comienzo del tercer trienio se da inicio también a una nueva presidencia en el programa. Hoy me toca despedir mi periodo, pero por sobre todo, dar la bienvenida al trabajo que asumirá Carolina Garafulich, quien liderará junto al equipo ejecutivo estas últimas millas. Conocedor de las competencias, la calidad humana y profesional y la energía de Carolina, estoy seguro de que al final de este periodo podremos ver los cambios que ha buscado Construye2025 desde sus inicios.


La necesidad de perfeccionar el proceso de actualización de la normativa

Por Lucio Ricke G., Past President de AICE.

Recurrentemente, nos preguntan si Chile está preparado para volver a vivir un terremoto de la magnitud del que sucedió en 2010. Desde el punto de vista normativo, inmediatamente después del 27F, se reaccionó modificando la normativa de diseño sísmico de edificios mediante decretos emitidos por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, en base a las primeras conclusiones del comportamiento de las estructuras en el sismo. Posteriormente, con conclusiones más robustas disponibles, se ha actualizado y/o se están actualizando las normas de cálculo sísmico de edificios y de estructuras industriales, así como las de diseño de los distintos materiales que se utilizan en la construcción, ya sea, hormigón, acero, madera, etc. 

Además, se han ido incorporando con mayor fuerza los conceptos de edificios y/o infraestructura resiliente, lo cual ha influido directamente en los diseños y también en la incorporación de dispositivos de aislación basal y/o de disipación de la energía que recibe la estructura, lo cual ha requerido actualizar la normativa vigente y las soluciones técnicas a utilizar.

Por otro lado, en base a la experiencia vivida el 27F, donde varios edificios no sufrieron daños estructurales, pero sí muchos daños de sus componentes internos, como tabiques, cielos falsos, etc., se ha mejorado el diseño de estos componentes y sistemas no estructurales que contiene una estructura, para lo cual el año 2015 el Instituto Nacional de Normalización (INN) publicó una norma y esperamos que pronto sea norma oficial de la República.

A ello se suma que los edificios habitacionales o de oficinas son verificados, de acuerdo con la normativa vigente, cada vez que son modificados estructuralmente o se cambia el uso del inmueble, especialmente cuando las cargas que afectan a la estructura son modificadas. Por otro lado, las estructuras industriales son verificadas cada vez que su propietario lo requiere, habitualmente por un cambio en los procesos productivos que alberga la estructura. En ambos casos, se verifica la estructura para que resista las nuevas solicitaciones de acuerdo con la normativa vigente en el momento de su modificación.

No debemos olvidar que la normativa de diseño estructural en nuestro país es mundialmente reconocida por sus buenos resultados estructurales en los grandes terremotos que nos ha tocado vivir. Hoy se podría decir que tiene un buen estándar técnico para los tipos de estructuras que históricamente se han diseñado en Chile y para los terremotos de subducción que principalmente nos afectan.

En base a lo ya expuesto, creo que estamos mejor preparados para un gran terremoto, aunque no debemos olvidar que todavía tenemos mucho que aprender de estos fenómenos de la naturaleza, y que es necesario seguir estudiando y desarrollando nuevas tecnologías en base a las evidencias que día a día nos revelan los terremotos que se producen en distintas partes del mundo, para estar mejor preparado día a día.

Pero sí se quiere innovar en las tipologías estructurales y/o lograr mejores comportamientos estructurales. Es necesario perfeccionar el proceso de actualización de la normativa en todos sus ámbitos, construyendo una instancia que disponga de recursos económicos y dirija un proceso periódico de actualización de las normas y, además, hay que incorporar instrumentos en las estructuras que permitan obtener datos del comportamiento estructural que respalde dicho proceso de actualización periódica de las normas.