TOL Pucón: la startup de la Araucanía que busca evitar que el 30% de los residuos se convierta en escombros

Minimizar la generación de residuos, promover la reutilización de materiales en la obra e incentivar la recuperación para reciclaje son los principales objetivos de la empresa que opera en La Araucanía.

Con soluciones innovadoras para los residuos que se generan en las distintas etapas de la obra, TOL Pucón espera ir más allá de asegurar la trazabilidad. Su meta es implementar acciones que contribuyan al ahorro de materiales y minimicen las pérdidas, para evitar que se transformen en escombros y terminen en botaderos clandestinos, sitios eriazos, quebradas u orillas de lagos y ríos.

En este contexto, la empresa hizo suya la misión de medir volúmenes de materiales valorizables y, gracias a su metodología, ha logrado reducir hasta en 40% los residuos que terminan en escombreras. “En el Hospital de Villarrica nos creyeron. Allí subimos los indicadores de la gestión y volúmenes de los distintos plásticos, madera, materiales que segregamos para reciclaje y para reutilización”, relata la directora de Gestión de Residuos de  TOL Pucón, Francisca Díaz.

Efectivamente, en el establecimiento hospitalario construido por Sacyr Chile, se logró la segregación de hasta un 46% de los residuos con un ahorro mensual estimado de seis millones de pesos. Algo similar sucedió con la obra Parque Pinares de Constructora Ambienta, donde la empresa logró segregar 30% de los residuos con un ahorro mensual estimado de un millón y medio.

Nuevo material

En la Araucanía, TOL Pucón comenzó también a buscar soluciones para la transformación de los materiales. Así nació POCK, que hoy convierte residuos plásticos en “madera plástica”. “Este material, que es 100% plástico reciclado, es un material de construcción que se puede usar para infraestructura y construcción de mobiliario”, detalla Francisca Díaz.

Según la ingeniera en Recursos Naturales, la sustentabilidad aporta a la rentabilidad del negocio y, en este ámbito, mejora los procesos y genera ahorros considerables. “Ahora, con la pandemia, los materiales están mucho más caros. Por eso, hay que visibilizar todo lo que se bota. Al comprar material gastas también en transporte y luego en botar el sobrante. Pero, si reduces tus pérdidas, reduces todos los costos”, señala.

Para lograr lo anterior, TOL Pucón se incorpora en el diseño del plan de gestión reconociendo las partidas más incidentes y los porcentajes de pérdidas asignados.“Puedes modificar los medidas de materiales que te permitan   minimizar la pérdida según el diseño, por ejemplo poner una palmeta de 60 en vez de una de 40”. Eso tiene un costo que se puede calcular. En el tema de los residuos, nosotros generamos la estadística y se puede segregar o disminuir un 30% de los residuos en obra como mínimo”, comenta Francisca Díaz.

La nueva propuesta de TOL Pucón es la valorización de los residuos plásticos y comercializar proyectos de economía circular, en los que incluye el retiro de los residuos y su transformación, es decir, el plástico que antaño se desechaba hoy pasa a convertirse en bancas y separadores viales, por ejemplo. “La idea es que la misma empresa visibilice la gestión que hizo en la construcción con este mobiliario o infraestructura, logrando un círculo perfecto. Estamos trabajando también con otras industrias y organizaciones como municipios, donde también se generan residuos plásticos”, dice la ingeniera.

Los perfiles POCK de diversos tamaños ofrecen cien años de garantía, al convertirse en plástico compactado. “En el sur se pudre todo y tiene una vejez muy rápida. Pero este material no se pudre, no se astilla, tiene buena apariencia, no necesita mantención, no necesita pintura ni barniz y la durabilidad es enorme. Por eso, es ideal para climas húmedos en el sur de Chile y para climas salinos en la costa”, explica Francisca Díaz.

Caminar en círculos nos lleva al futuro

Desde el inicio de la Revolución Industrial la humanidad ha estado dominada por un sistema económico absolutamente lineal: producir, consumir y desechar. No es necesario detenerse a explicar el impacto que este modelo ha tenido en nuestro medio ambiente. Son tan graves que según un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU nuestro planeta va a alcanzar el decisivo límite de 1,5 ℃ por encima de la temperatura de la época preindustrial en el año 2030.

Es por eso por lo que urge cambiar la economía lineal por una circular y el desafío es trabajar con una visión de largo plazo que permita generar un modelo que vaya más allá del reciclaje y en el que las empresas y organizaciones de todo tipo y tamaño se hagan cargo adecuadamente de sus residuos, valorizarlos y dándoles una nueva vida o uso.

Todos lo sabemos, pero muchos olvidamos que vivimos en un planeta de recursos finitos y cada día somos más humanos con un modelo de vida que es imposible sustentar, el principal pilar de la economía circular es la regeneración. Sus acciones buscan restaurar el equilibrio que necesita el ecosistema para que nuestra especia pueda prosperar en armonía con la naturaleza.

Ya entrando en materia, en la construcción es habitual la recuperación de los despuntes de acero para reciclarlos y fabricar acero nuevo. Pero no sólo los despuntes de acero son residuos en una obra, también hay madera, hormigón, plásticos y vidrios, entre otros. En el mundo, la construcción es responsable del 35% de los residuos sólidos.

“Actualmente los Residuos de la Construcción y Demolición (RCD), son un gran problema en el mundo, y en Chile generamos mucho más. Por ejemplo, en un país desarrollado la construcción de un edificio habitacional genera 0,14 metros cúbicos (m3) de residuos por cada metro cuadrado (1m2) construido. En cambio, en nuestro país, para ese mismo edificio generamos 0,26 m3 por m2, casi el doble”, explica Felipe Ossio, académico de la Escuela de Construcción de la Pontificia Universidad Católica de Chile y vicepresidente del SubComité de Economía Circular del Instituto de la Construcción (IC).

“En una primera etapa en Chile hemos abordado la economía circular en la construcción a través del concepto de gestión de residuos. Tanto públicos como privados han dado pasos fundamentales y con grandes resultados en esa línea, pero es indispensable transitar a modelos circulares que incluyan las etapas de gestión y diseño. Primero, hay que tener claro que los materiales y componentes deben mantenerse circulando en la tecnósfera (ciclos técnicos) y biosfera (ciclos biológicos) por el mayor tiempo posible con la mayor calidad posible; debemos privilegiar uniones físicas antes que químicas que permitan el desmontaje, adaptación, recuperación y mantenimiento de estos”, señala Anamaría De León arquitecta y consultora en economía circular, miembro del SubComité de Economía Circular del IC.

Y agrega que “en la etapa de diseño arquitectónico y de materiales se define entre el 60% y 80% de la sostenibilidad de una obra o producto. El diseño para la deconstrucción, diseño para la reversibilidad, banco de materiales, modulación y estandarización reversibles y diseñar por capas, son algunas de las estrategias que podemos activar en etapas tempranas de un proyecto.”

Para enfrentar este problema, el programa Construye2025, impulsado por Corfo y administrado por el Instituto de la Construcción, elaboró una Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción, que se lleva a cabo en conjunto con los ministerios de Vivienda, Medio Ambiente y Obras Públicas.

El objetivo es lograr un país que gestiona sus recursos en forma eficiente, por lo cual trabajan en cinco ejes estratégicos: el ordenamiento y planificación sustentable del territorio; la coordinación y articulación pública; la cadena de valor sustentable y circular; la necesidad de desarrollar y fortalecer plataformas de datos que entreguen información para el diseño de políticas públicas y creación de nuevos mercados en torno a la economía circular en construcción; y la remediación ambiental de los resultados de la extracción de áridos y disposición inadecuada de los RCD.

La iniciativa busca generar una industria más productiva disminuyendo en un 20% los costos de producción; aumentar en un 20% las edificaciones sustentables y disminuir en un 30% las emisiones de CO2 al 2030.

La coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025 a cargo de la iniciativa, Alejandra Tapia, señala que la economía circular busca optimizar los recursos mejorando la sustentabilidad, productividad y competitividad de las empresas, así como también impulsar la innovación para la creación de modelos de negocios y servicios que disminuyan la extracción de recursos, constituyendo una oportunidad para ampliar la base de la economía del país.

Así, no sólo tenemos una industria más sustentable, sino que también la economía circular ayuda a generar nuevos empleos que la OIT los cataloga como “empleos verdes” y los califica de la siguiente manera: “Empleos decentes que contribuyen a preservar y restaurar el medio ambiente ya sea en los sectores tradicionales como la manufactura o a la construcción o en nuevos sectores emergentes como las energías renovables y la eficiencia energética”. Más aún hace hincapié en que estos empleos verdes permiten: aumentar la eficiencia del consumo de energía y materias primas; limitar las emisiones de gases de efecto invernadero; minimizar los residuos y la contaminación; proteger y restaurar los ecosistemas; y contribuir a la adaptación al cambio climático.

Desde hace más de un año, el Instituto de la Construcción articula, junto a un gran número de reparticiones gubernamentales, universidades, oficinas de ingenieros y arquitectos, además de empresas privadas y organismos que las representan, como el Instituto Chileno del Acero y la Corporación de Desarrollo Tecnológico; el Subcomité de Economía Circular, que está trabajando para promover y aplicar en la construcción este modelo, cuyos beneficios son claros y muy palpables. Además de la disminución en el uso de la energía, lo que permite reducir la huella de carbono en la construcción, está el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, pues permite contar con ciudades más sustentables y pensadas en beneficio de la sociedad.

Este es un tema muy relevante, pues el Foro Económico Mundial (WEF, por su sigla en inglés) estimó que en 2050 el 90% de la población latinoamericana vivirá en ciudades, es decir alrededor de 570 millones de personas. Si somos conscientes y trabajamos en beneficio de ellas, muchas de estas personas podrán disfrutar de un medioambiente más sano y una mejor calidad de vida para mediados de este siglo.

Fuente: Instituto de la Construcción

Construye2025, Axis DC, Viconsa y Suksa impulsan certificación para trabajadores en el manejo de residuos de la construcción

A través de un proyecto colaborativo presentado a ChileValora, buscan desarrollar perfiles para trabajadores y dar herramientas para el manejo de los residuos de la construcción que definan un adecuado desempeño en su quehacer. 

Ante el desafío climático global, la industria de la construcción en Chile está trabajando hace varios años en una transformación cultural. Tras los lanzamientos de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 y la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025, se hizo necesario fortalecer un ecosistema para el desarrollo de la economía circular y el manejo de residuos de la construcción y demolición.

Una de las formas es contribuir a generar capacidades en el sector, para lo cual Construye2025, con el apoyo del Instituto de la Construcción, junto con las empresas constructoras Axis DC, Viconsa y Suksa se adjudicaron un proyecto cofinanciado por ChileValora, que tiene por objetivo desarrollar perfiles laborales y planes de formativos que definan el desempeño adecuado de trabajadores en actividades relacionadas al manejo de los residuos de la construcción.

El proyecto denominado “Nuevos perfiles ocupacionales y planes formativos para trabajadores en el manejo de residuos de la construcción”, ha visualizado tres perfiles relacionados a este manejo en obras e instalaciones: perfil maestro manipulador, capataz y encargado de bodega y logística para manejo de residuos de la construcción.

“Hemos tenido un importante avance con el reciente lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que se sumó a la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, por lo que los desafíos para este año son promover tanto la valorización de los residuos como generar las capacidades para la gestión”, explica Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025. La profesional también destaca “la importancia de avanzar en distintos frentes en el sector, a través del apoyo a las distintas iniciativas, como es el caso del Acuerdo de Producción Limpia de Economía Circular en Construcción de la Región de Valparaíso, que entre sus acciones y metas busca promover la capacitación en todos los niveles.

Beneficios para la industria

“Esperamos que una vez aprobados los perfiles, mucha gente de obra se capacite y certifique, con los beneficios que tiene para las empresas contar con gente cuyas competencias están certificadas, y para los trabajadores contar con una certificación de sus aprendizajes y competencias, que sin duda los posiciona y fortalece”, declara José Pedro Campos, director ejecutivo del Instituto de la Construcción.

Así también lo esperan desde el sector privado. Empresas como Viconsa, Axis DC y Suksa han apostado por este proyecto, por los beneficios que implica para ellas y sus equipos. 

A juicio de Lucas Bracho, jefe del Departamento de Medio Ambiente de Constructora Viconsa, “este proyecto es fundamental para avanzar en el correcto uso de nuestros recursos”. Y es que “los perfiles de cargo que se están desarrollando están enfocados a disminuir el impacto ambiental que se genera en todo el ciclo del proyecto de construcción, desde la llegada de los materiales, la optimización de estos y el adecuado manejo de los residuos basada en una jerarquía de residuos”, precisa.

Por ello, Bracho resalta “la importancia de las personas, de cada integrante del equipo, para que se sientan parte de estos cambios que son de suma urgencia. Hacemos un llamado al rubro a tomar las medidas necesarias para disminuir el impacto ambiental de sus proyectos y a unirse a esta nueva forma de construir”.

Y esto también repercute en la productividad de las constructoras. “A la construcción entran personas sin conocimientos y con esto, la empresa puede estar mucho más tranquila de que sus trabajadores van a ser más productivos. Por otra parte, el trabajador puede ser reconocido por su capacitación formal”, dice Joaquín Cuevas, especialista en gestión de residuos. 

El cambio cultural es un punto clave para Axis DC, empresa que lleva un par de años trabajando en gestión de residuos. Por ello, “tener estos nuevos perfiles o competencias es un tremendo plus para la gestión de residuos y buscamos que cada vez más profesionales y trabajadores de la obra manejen estos conceptos, porque mientras más personas adquieran estos conceptos, va a ser mejor para la industria”, cree Mikel Fuentes, líder de Innovación de Axis DC. 

En Axis DC tienen altas expectativas una vez que se publiquen estos perfiles, porque “sí o sí el rubro va a avanzar hacia allá”, a juicio de Fuentes, quien también destaca la colaboración de este proyecto. “Ha sido una experiencia súper enriquecedora, entre el ámbito privado y público, con distintas miradas”, precisa Fuentes. 

Luego de seis años implementando gestión de residuos, desde Constructora Suksa se manifiestan muy contentos de ser parte de este proyecto. “Constantemente estamos capacitando a nuestros trabajadores, pero hoy cobra relevancia poder avanzar hacia competencias formales para nuestros colaboradores, que son quienes, finalmente, llevan a cabo los planes para lograr los objetivos ambientales, para cumplir con nuestro compromiso ambiental respecto a la reducción de nuestras emisiones”, comenta Victoria Leiva, jefa de procesos del Grupo BIBA.

Por qué certificar

“La capacitación y certificación de competencias laborales ha sido uno de los temas que ha estado en la agenda del Instituto de la Construcción desde sus inicios, hace ya más de 20 años, oportunidad en que hicimos un diagnóstico y propuestas al respecto. Posteriormente, en el marco de una colaboración entre países del sur de América, este tema saltó con fuerza, mirando las experiencias de países vecinos, especialmente la de Argentina”, precisa José Pedro Campos.

Por ello, “haber colaborado en la presentación y haber logrado la aprobación por parte de ChileValora de la elaboración de tres perfiles de competencias laborales en un ámbito tan importante y vigente, como es el manejo de residuos de construcción y demolición en obra, nos es muy satisfactorio”, añade.

En tanto, Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, comenta que “el Certificado de Competencias Laborales que otorga ChileValora implica un reconocimiento del Estado a las habilidades y conocimientos que cuenta una persona para ejercer un oficio y, por tanto, constituye un importante instrumento de empleabilidad y un aporte significativo al sector. Estos nuevos perfiles y planes formativos serán una herramienta fundamental para impulsar trayectorias formativas y laborales en los trabajadores y trabajadoras de la construcción, abriendo así un camino de desarrollo profesional y personal para ellos”.

Finalmente, cabe resaltar que la formación de estas capacidades contribuirá a la implementación del “Reglamento Sanitario para el manejo de residuos de las actividades de construcción y demolición”, el que se espera que entre en vigencia a principios del 2023, y que regulará toda la cadena de manejo de residuos.

Fotos gentileza Viconsa.

Empresas emplean el reciclaje como principal estrategia de economía circular

Encuesta realizada por la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción, www.cdt.cl, indicó que el 41,4% de sus usuarios emplea esta alternativa como principal iniciativa para reducir el impacto ambiental de sus empresas.

Con el objetivo de conocer cuál es la principal acción que actualmente implementan las empresas en materias de Economía Circular, la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT, de la Cámara Chilena de la Construcción, CChC, realizó un sondo online en su Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción (www.cdt.cl) durante todo el mes de agosto.

De este modo, con más de 200 respuestas, el 41,4% de los usuarios que participaron de la instancia, indicó que el reciclaje es la principal acción que su empresa realiza en materias de economía circular.

Este número marcaría una preocupación creciente por esta temática, pero también un gran desafío, puesto que solo sería una parte de una estrategia que implica conjugar una serie de iniciativas, entre las que destaca un profundo cambio cultural en la organización. Una nueva forma de ver y hacer las cosas.

Y es que, de acuerdo al artículo publicado en Revista BiT N°135, la economía circular, “es una nueva forma de diseñar, hacer y usar todo lo que nos rodea dentro de los límites del planeta. Un cambio de sistema que involucra tanto al sector público, como el privado y las personas, en escalas de ciudades, productos y formas de trabajar. La economía circular reconoce que el modelo de ‘economía lineal’ en el que estamos insertos y que está basado en ‘tomar, hacer y desechar’, terminará por alcanzar el límite de los recursos, lo que no es compatible con los modelos de sostenibilidad donde debemos procurar un debido equilibrio entre crecimiento económico, medioambiente y sociedad”.

Un desafío fundamental y atractivo para el sector construcción, particularmente de la mano de los beneficios y oportunidades relacionadas al desempeño medioambiental, económico y social que podría traer consigo.

Claro, porque de acuerdo al artículo antes citado, “la economía circular es un modelo económico que cambia el paradigma de las formas de producir y consumir mediante una transformación en toda la cadena de valor a partir de tres conceptos, que en síntesis, se entienden de la siguiente manera: desacoplar la extracción de recursos vírgenes del modelo económico, extender la vida de productos y materiales y diseñar las externalidades negativas; es decir, tener en cuenta los impactos desde el diseño”.

Esto se traduce, en atractivas oportunidades para la industria, donde la innovación en productos y servicios, nuevos modelos de negocios, tecnologías y otras iniciativas, surgen como crecientes polos de desarrollo.

Industrialización y otras alternativas

Es así como en materias relacionadas directamente con la industria de la Construcción, el 18,7% de los usuarios que respondieron la encuesta, indicó que la prefabricación es la principal estrategia que emplea su empresa en temas de economía circular.

En este ítem también resulta fundamental puesto que, en general, la industrialización presentaría ventajas desde la perspectiva de reducción de impactos ambientales, como polvo, ruido, tránsito de camiones en el sitio de construcción, etcétera. Esto, generalmente, debido a un proceso de montaje, que puede tener un plazo menor de ejecución y, por tanto, menor irrupción en el lugar, generando menor impacto en las comunidades aledañas. Asimismo, por sus características de unión de partes y piezas, habilita el desmontaje y desensamblaje,  pudiendo ser más flexible a lo largo del ciclo de vida.

La gran cantidad de residuos y escombros que genera el sector han sido un tema de preocupación desde hace bastante tiempo en la industria. Es por ello que el concepto de Economía Circular se perfila como una relevante alternativa para mejorar en ese ámbito. Es así que un 15,3% de los usuarios de la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción indicó que su empresa incorpora la reutilización como principal estrategia, seguido por un 14,8% que señaló aplicar diseños libre de residuos en sus proyectos.

La economía circular es hoy una materia fundamental para el sector construcción, con grandes desafíos que están generando una serie de iniciativas. Es un cambio de paradigma, una visión de futuro que llegará más temprano que tarde.

Fuente: CDT

Proyecta Circular: Herramienta digital para promover la simbiosis industrial

Por Macarena Guajardo Mavroski, arquitecta, fundadora y directora ejecutiva de Fundación Basura

Al igual que la industria de la construcción, Chile es líder -a nivel latinoamericano- en generación de residuos. Para atacar este problema, las primeras iniciativas de las que hemos escuchado, tanto a nivel político como cultural, han girado en torno al reciclaje de residuos, una iniciativa fundamental, sin duda, pero que, sin embargo, pone los énfasis en el final de la jerarquía. Lo más importante y eficiente es y seguirá siendo la prevención. 

Pero, ¿cómo evitar la generación de residuos en una industria que crece constantemente?, ¿cómo evitar que todos estos residuos tengan el impacto negativo que tienen en la ciudad y sus barrios, a través de la generación de microbasurales y vertederos de escombros? Desafortunadamente, personas y seres vivos que no tuvieron nada que ver con esa seguidilla de sucesos, sufren las consecuencias del síndrome del patio trasero (NIMBY – not in my back yard). 

El estallido social y la pandemia del COVID-19 han dejado marcas, reflexiones y cuestionamientos que espero puedan quedarse por largo tiempo en nuestra retina. La detención total del mundo podría significar un atisbo de esperanza a la realidad tragicómica que vivimos, donde buscamos la felicidad a través de objetos que no necesitamos para impresionar a personas que no conocemos, donde construimos guetos verticales en barrios de casas de un piso, con planes reguladores precarios, generando beneficios económicos para algunos y tacos de ascensor para otras personas. Edificios cuyos residuos -desde su fabricación, uso y demolición- atentan contra nuestra propia salud, bienestar y calidad de vida. Esto se refleja en las ciudades, en la arquitectura, en la manera de habitar, en la manera de pensar, de hablar y de votar.

Frente a esta realidad es que hemos creado una alianza entre Fundación Basura y la Facultad de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica, para dar origen a Proyecta Circular, una plataforma de información y apoyo para arquitectos y equipos de profesionales en el proceso de proyecto, permitiéndoles diferenciar los atributos de circularidad de manera homogénea, considerando materiales y componentes que a menudo no los explicitan en sus especificaciones o lo hacen de manera desigual, como sucede desde siempre, hasta en los empaques de los alimentos que compramos en el supermercado. 

Proyecta Circular busca ser una nueva manera de cambiar la competencia por la colaboración, el crecimiento indiscriminado por bien común, la linealidad por circularidad en una de las industrias que más lo necesita: la arquitectura & construcción.

Y ustedes, ¿están listos para la construcción circular?

Gestión de residuos en la construcción del aeropuerto de Santiago permite potenciar la reducción de emisiones de CO2

Más de 228 mil kilos de madera, 32 mil kilos de cartón y más de 1.000 kilos entre latas y botellas plásticas, son algunas de las impactantes cifras de reciclaje que ha logrado el consorcio a cargo de la ampliación del principal terminal aéreo del país.

Junto con proponer un diseño basado en BIM, que favoreció el trabajo colaborativo en una mega obra de ingeniería como es el Aeropuerto Internacional Arturo Merino Benítez, el consorcio Vinci Construction Grands Projets Astaldi, complementó su oferta con un completo programa de gestión de residuos en obra. Mandatado por el Ministerio de Obras Públicas, el proyecto de más de 250.000 m², no solo duplicaría la capacidad de acoger pasajeros, también generaría una gran cantidad de residuos en su construcción, pero CJV tenía un plan preparado desde el inicio.

En su Resolución de Calificación Ambiental, el consorcio presentó un programa de gestión sustentable que aplicaría a la empresa y a todas las contratistas durante la construcción del proyecto, con la visión de reducir las emisiones directas de carbono en 40% antes de 2030, respecto al 2018. En una entusiasta conversación con Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, la encargada de medioambiente de Vinci Construction Grands Projets Astaldi, Carolina Véliz, explicó el camino recorrido en la gestión de residuos del aeropuerto.

 La propuesta de economía circular de Vinci Construction Grands Projets Astaldi buscaba proteger los recursos, reforzando la oferta de materiales reciclados y valorizando los residuos, en un contexto de respeto al medio ambiente, reduciendo el consumo de agua, previniendo la contaminación acústica y con un enfoque de cero pérdidas netas. 

“En residuos, hacemos la gestión para el reciclaje de algunos elementos como metales; madera, con acopios en varios puntos de la obra, la que se utiliza para la generación de energía; reciclaje de cartón, que se retira mensualmente de la obra; y puntos de acopio para reciclaje de latas, botellas y polietileno expandido que una empresa usa para generar pintura vial”, explica Carolina Véliz.

Mejor segregación, más reciclaje

Han sido cerca de dos años trabajando fuertemente, no solo en estas acciones, sino también en la concientización sobre la adecuada gestión de residuos. De hecho, en septiembre, hicieron una serie de charlas para incentivar el reciclaje y mejorar la segregación de residuos. Además, en una jornada dedicada al medio ambiente, la empresa dispuso un buzón de ideas, para que los trabajadores pudieran presentar soluciones susceptibles de ejecutar en la obra. De ellas, se preseleccionaron alrededor de 40, que están en evaluación.

 “Con gestión del cambio, reforzamos los mensajes para que la gente se de cuenta del impacto que genera no segregar y que no solo se aplica esto en una obra, sino que también se puede aplicar en el futuro”, señala Stephane Chaing, gerente de Logística & Lean de Vinci Construction Grands Projets Astaldi. La importancia de gestionar los residuos, según el profesional, radica en la presión que imponen los accionistas para cumplir con el Acuerdo de París y en tener que llegar, a 2050, con una generación de CO2 que sea igual a cero, compensado. “Este año hay un concurso en todas las filiales de Vinci para incentivar nuevas ideas que sean replicables en varias obras”, dice. Junto con los resultados económicos, en CJV, valorizan la reducción de la huella de carbono como un criterio más. “Tenemos la ambición de que sea parte del ADN”, explica Chaing. 

Gracias a los grandes volúmenes de material, destinados a reciclaje  -en una obra en la que priman el hormigón y el metal- se calcula una reducción de 230 toneladas de CO2, es decir, “un 3,1% del total de emisiones generadas solo por residuos”, comenta la encargada de medio ambiente del consorcio. Lograr la segregación en obra ha sido un desafío diario, donde el cambio de mentalidad ha sido fundamental. 

“Quizá los protocolos han tenido que adaptarlos a la realidad chilena. Eso lo veo súper positivo, porque no son procesos de tecnología grande sino de cambio de mentalidad. Aportan una visión, una política de reducción de huella de carbono. El aeropuerto es un espacio gigante, con varias áreas y se destaca el orden, se ve un despeje del área”, destaca Joaquín Cuevas, especialista en el manejo de Residuos y Medio Ambiente, quien apoyó a la empresa en las jornadas.

Según Cuevas, el futuro -en este ámbito- es prometedor, pues la gestión del residuo en Chile debiera generar nuevos puestos de trabajo. “Las empresas, así como tienen prevencionista de riesgos, debieran tener un jornal de aseo y reciclaje”, enfatiza.

Alejandra Tapia: “No estamos acostumbrados a visibilizar cómo nuestro quehacer impacta a otros y al medioambiente”

Para la coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025 el actual modelo económico no resiste más y se hace urgente desacoplar el crecimiento económico mediante una economía baja en carbono y eficiente en el uso de recursos, mejorando el bienestar del ser humano y la equidad social, y al mismo tiempo reducir el impacto planetario de sus actividades.

A nivel global, la industria de la construcción utiliza un 40% de los recursos naturales, consume el 40% de la energía y emite el 40% de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) en su ciclo completo, al tiempo que genera sobre el 30% de los residuos sólidos -en Chile esta cifra llega a 35%-, siendo esto último el principal problema ambiental generado por el sector.

Para enfrentar este problema, el programa Construye2025 -impulsado por Corfo- elaboró una Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción, junto a los ministerios de Vivienda y Urbanismo, Medio Ambiente y Obras Públicas, la que fue lanzada en agosto tras dos intensos años de trabajo y la participación de distintos actores del mundo público, privado y la academia.

Conversamos con Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, sobre el propósito de esta iniciativa, la experiencia de coordinar a tantos actores, los avances logrados hasta la fecha y cuál será su aporte en la ansiada economía circular que busca la industria.

 

¿Cómo fue la experiencia de generar esta Hoja de Ruta y cuáles fueron los principales aprendizajes durante el proceso?

El trabajo colaborativo es muy importante y, sin duda, la inteligencia colectiva, donde muchos piensan para identificar los problemas y buscar soluciones, permite trabajar desde distintos puntos de vista y disciplinas, y esto, genera una mayor riqueza en las soluciones, sinergias y compromisos para la implementación de iniciativas.

Los principales aprendizajes se relacionan con los esfuerzos para tomar compromisos concretos, escuchar y visibilizar al otro, reconocer su experiencia e integrar las distintas acciones.  Si bien siempre existió un alto compromiso de parte de todos los participantes, el adquirir compromisos institucionales fue uno de los objetivos más difíciles de lograr, así como el posicionamiento de la temática con las autoridades y otras divisiones dentro de los ministerios. Esto, debido a que estamos acostumbrados a trabajar en silos, compartimentos independientes, y desconocemos o no nos interesamos por lo que están haciendo otros.

¿Cuáles son las principales brechas que dificultan hoy una gestión sustentable de recursos y residuos en la construcción?

Las principales brechas en gestión de residuos se deben a un cambio cultural en la forma de pensar y hacer las cosas. Esto involucra a toda la cadena, desde el marco regulatorio y fomento hasta las competencias profesionales y técnicas para la reducción de extracción de recursos, despilfarro, y la gestión de los residuos en obra.

En un taller de co-creación de soluciones en la Asociación de Oficinas de Arquitectos, un importante arquitecto dijo “generalmente diseñamos y construimos hasta la línea de edificación y no pensamos qué pasará con lo que se desecha desde la obra”. Esto refleja claramente, que no estamos acostumbrados a visibilizar cómo nuestro quehacer impacta a otros y al medioambiente. En cuanto al cierre de brechas relacionadas al marco regulatorio, actualmente, se está trabajando en un reglamento para el manejo sanitario de los residuos de la construcción y demolición, el que define aspectos básicos para su plan de gestión, desde su generación hasta los requisitos para instalaciones de valorización y disposición final. Este reglamento ha sido liderado por el Ministerio de Salud quien ha trabajado en una mesa pública con los ministerios de Medio Ambiente, Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas, Subdere y Construye2025.

¿Cuáles son los ejes y metas concretas de esta Hoja de Ruta?

Se definieron  cinco ejes estratégicos que impulsan la economía circular en construcción: el ordenamiento y planificación sustentable del territorio; la coordinación y articulación pública; ecosistemas y cadenas de valor sustentables y circulares; la necesidad de desarrollar y fortalecer plataformas de datos que entreguen información para el diseño de políticas públicas y creación de nuevos mercados en torno a la economía circular; y la remediación ambiental para los impactos resultantes de la extracción de áridos y disposición inadecuada de los residuos de construcción y demolición (RCD).  En cuanto a las metas, éstas se plantean al 2025 y 2035, algunas de las destacadas son:

EJE 1 – META 2035: El ordenamiento y la planificación del territorio consideran el crecimiento de la edificación e infraestructura y los impactos que genera su construcción, estableciendo instrumentos que fomentan la economía circular y uso eficiente de los recursos en las actividades productivas que se llevan a cabo en la región.

EJE 2 – META 2035: El 50% de la edificación e infraestructura pública nueva de Chile cuenta con criterios y atributos circulares, acreditados a través de certificaciones.

EJE 3 – META 2035: A nivel nacional, el 40% de la oferta de materiales, productos, piezas y componentes para la construcción cuenta con atributos circulares.

EJE 4 – META 2035: El país cuenta con plataformas de trazabilidad de materiales y residuos para la economía circular del sector construcción.

EJE 5 – META 2035: El país cuenta con programas a nivel regional para la remediación, restauración y mitigación de los riesgos generados por la extracción ilegal de áridos y disposición inadecuada de RCD.

¿Por qué la economía circular juega un rol tan relevante para lograr una transformación real en la industria de la construcción?  ¿Cómo lograr que todos los actores de este sector estén convencidos de seguir este camino?

El actual modelo económico no resiste más, no solo desde el punto de vista de la disponibilidad de recursos, sino que también desde el bienestar del ser humano y la equidad social. No es posible que el modelo económico beneficie solo a unos pocos, no solo económicamente, sino que también en desmedro de la calidad de vida de otros, a partir del deterioro del medio ambiente y la inequidad que conlleva todo esto en el ámbito territorial. A raíz de esto, surge la necesidad de desacoplar el crecimiento económico mediante una economía baja en carbono y eficiente en el uso de recursos, mejorando el bienestar del ser humano y la equidad social, y al mismo tiempo reducir el impacto planetario de sus actividades.

Es perentorio avanzar hacia un modelo de economía circular, considerando los desafíos globales vinculados a la disponibilidad de materias primas, agua y energía, movilizar a las empresas hacia un cambio de paradigma, en el que la economía circular y la innovación son una clara oportunidad de creación de valor para adaptarse a los nuevos contextos y exigencias de comunidades más conscientes de su entorno.

¿Qué implicancias tiene esta transformación hacia una economía circular en términos de capital humano?

En la hoja de ruta, en el eje 3 se plantea una serie de acciones conducentes a habilitar el capital humano, por ejemplo, fomentar la economía circular en la formación profesional, técnica y oficios de la cadena de valor, y ecosistema, y la difusión de buenas prácticas. La formación de capital humano puede desempeñar un papel fundamental, al preparar a los futuros profesionales para un nuevo paradigma económico, especialmente para crear la base de competencias que impulsen la innovación circular.

¿Qué oportunidades trae este cambio de paradigma para emprendedores y startups de la industria de la construcción?

La economía circular es un modelo económico que plantea nuevos modelos de negocio a partir de tres principios (Fundación Ellen McArthur 2015), que en síntesis corresponden a preservar y mejorar el capital natural, es decir reducir la extracción de materiales vírgenes; optimizar el rendimiento de los productos, dándole la mayor duración y usos posibles; y diseñar las externalidades negativas de manera de reducirlas, como el cambio climático y efectos dañinos para la salud de las personas.

Bajo este nuevo paradigma, existen muchas posibilidades de innovación para emprendedores y startups, desafíos para formular nuevos modelos de negocios que consideren estos principios, así como la creación de plataformas, tecnologías y la transformación digital para el desarrollo de la economía circular.

¿Cómo proyectas la industria de la construcción en los próximos 10 años?

Sin duda, mi anhelo es un sector de la construcción más sustentable y circular, pero esto no pasa solo por las edificaciones e infraestructura, tiene que ver con una cultura que considera que mi comportamiento y entender que el cómo hago las cosas también impacta en los demás.

Ser responsables de los impactos de nuestras actividades y empatizar, es parte del comienzo. Espero que en 10 años más se haya repensado el diseño y construcción de nuestros edificios e infraestructura, de tal manera de haber reducido la extracción de recursos, que su duración y utilidad sea el mayor tiempo posible, alargando la vida de materiales y haciendo recircular los recursos.

Fuente: Masisa LAB

“Construye sustentable”: el proyecto que llevó a la constructora EBCO a reducir en un tercio sus residuos

Con sensibilización, organización y revalorización, no sólo se redujeron los residuos de la construcción en 30%, sino que también lograron valorizar al menos el 15% de ellos.

  Hace un año, comenzó a gestarse el proyecto “Construye Sustentable” de EBCO, que está cambiando la cultura y la forma en que se gestionan los residuos. La primera etapa, explicó Patricio Bravo, coordinador de Gestión en la Gerencia de Obras de la constructora, fue sensibilizar. “Generamos la instancia para reunirnos con los gerentes de obras y poder explicarles lo que estaba pasando en el mundo en cuanto a los impactos medio ambiente”, recordó.

Según el ingeniero especializado en gestión Lean, la industria de la construcción abarca un gran trozo de la torta nacional de generación de residuos: 34%. Con esa dura realidad al frente, el equipo a cargo del proyecto cotejó las obras de EBCO y revisó 87 obras terminadas, para calcular el índice de generación de escombros por metro cuadrado, que resultó ser 0,26%.

Además, se calcularon los volúmenes de hormigón: “nos dimos cuenta que por cada dos edificios, generábamos el equivalente a un edificio en volumen escombros, es decir, 0,5 metros cúbicos por metro cúbico de hormigón”, detalló Patricio Bravo, que lideró el desafío de bajar esa cifra.

Por ello, lo primero que hicimos fue comprar carritos y, así, entre dos personas podían llevar 500 kilos sin mucho esfuerzo. Luego, armamos un equipo multidisciplinario, en el que participaban el área de obras, la de prevención, la de asuntos corporativos y el área de capacitación”, comentó el coordinador de Gestión en la Gerencia de Obras de EBCO.

La meta era alcanzar 150 obras y llegar a 0,18 metros cúbicos de escombros por metro cuadrado. “Según nuestros estudios estábamos en 0,26. También queríamos darle un espacio a la valorización de al menos un 15%. Sin embargo, había un objetivo más grande: ayudar a que esto permee a toda la industria”, sostuvo Bravo. 

Control de materiales

El camino implicaba mejorar la gestión de bodega, lo que no solo disminuía la generación de desechos, sino que, además, facilitaba el ahorro de cerca de 100 millones de pesos. “Nos propusimos hacer un buen control de los materiales y comprar lo estrictamente necesario; hicimos un instructivo con todos los pasos del proyecto, enfocados en el reciclaje; y enseñamos cómo armar los puntos limpios”, afirmó el especialista en Lean. 

Durante las capacitaciones se definieron roles que conversaran con los distintos perfiles y, además, se confeccionó un listado de recicladores en el que se detallaban sus características. “A veces hay obras en las que sobran materiales y se dejan en otras donde hay espacio, pero cuando éste tiene que desocuparse, muchas veces terminan desechándose”, aseguró Patricio Bravo. Para evitar este desperdicio de recursos, en EBCO armaron una plataforma que publica los materiales que están disponibles, informa el estado en que se encuentran y conecta la oferta con la demanda, entre las 150 obras de la empresa.

En este aspecto, Fernanda Aguilera, encargada de Control de Gestión de Ebco, hizo hincapié en el ahorro que representa el solo hecho de hacer un control de los materiales. “Hay un personaje que debe llevar el material al recinto donde se va a utilizar y después volver a bajarlo, eso tiene un costo asociado. Nos ahorraríamos un 30% más si pudiéramos hacer una gestión de bodega, es decir, si saliera realmente el material que se va a utilizar en la obra”, señala.

Ahora, pese a la complicación que podrían enfrentar las empresas debido a la gran  cantidad de materiales en la bodega, finalmente los ahorros son muy altos y, “efectivamente, podríamos generar menos escombros, porque el material que está dando vueltas generalmente se destruye”, dice la ingeniera en Construcción Civil. 

Pero este no es el fin de la historia, el equipo de gestión reconoce que hay camino por recorrer, por lo que continuará sensibilizando a los colaboradores, reforzando la entrega de información y capacitándolos, así como disminuyendo aún más la generación de residuos y desechos.

Investigadores de la UC buscan convertir a las municipalidades en agentes de cambio medioambiental

Cuatro especialistas estudiaron el manejo de los residuos de construcción y demolición e hicieron propuestas orientadas a la construcción sustentable, en línea con los desafíos actuales.

Para elevar los estándares ambientales y favorecer una construcción centrada en el medio ambiente, cuatro investigadores se unieron para trabajar en el capítulo IX del Concurso de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica “Políticas municipales estandarizadas para el manejo sustentable de residuos de construcción y demolición”.

Felipe Ossio y Juan Molina de la Escuela de Construcción Civil; Homero Larraín de la Escuela de Ingeniería y Cristián Schmidt de la Escuela de Arquitectura fueron los responsables de abordar la problemática de los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), desde un enfoque interdisciplinario, considerando sus impactos ambientales, sociales y económicos. 

“Nos dimos cuenta que la alta generación de RCD y su inadecuada disposición final es un problema multifactorial, que involucra a todos los actores en el ciclo de vida del proyecto y al cuadro normativo, regulatorio y legal respectivo. Sin embargo, este último se encuentra atomizado y fragmentado, lo que puede apreciarse en la cantidad de instrumentos asociados a diferentes actores”, explica Felipe Ossio. 

De hecho, para el caso específico de los RCD existen más de 20 tipos de normativas dependientes de diferentes organismos públicos. Según el estudio, lo anterior dificultaría su conocimiento y aplicación, dejando al Estado una capacidad limitada de fiscalización en materias sanitarias y ambientales, algo que agudiza el problema. En efecto, el 60% de las empresas constructoras en Chile declara no conocer leyes, reglamentos, normativas ni manuales sobre gestión de residuos. 

El equipo interdisciplinario de la UC se propuso contribuir proponiendo una política pública que lleve a las municipalidades a ser un agente de cambio y aportar al cumplimiento reglamentario ante las instituciones de nivel regional y nacional. Al mismo tiempo, su trabajo apuntó a elevar los estándares ambientales y permitir así una construcción centrada en el medio ambiente que responda a los desafíos que hoy exige la humanidad.

Disparidad normativa

El estudio reveló que los municipios en Chile presentan un dispar nivel de exigencias en materia de gestión de RCD, desde la nula consideración hasta una serie de normativas no necesariamente bien enfocadas. “Pero, principalmente, pudimos identificar comunas generadoras y receptoras de RCD. Las primeras se caracterizan por generar una alta proporción de los residuos a nivel de su región y no poseen sitios de disposición legal de residuos. Por su parte, las receptoras no producen una gran proporción de RCD a nivel regional y, en general, son comunas que poseen sitios de disposición final legal en su jurisdicción y/o deben hacer frente a sitios de disposición ilegal como micro basurales o vertederos ilegales”, detalla Ossio.

Luego de que el estudio reconociera dos tipos de comunas: generadoras y receptoras de RCD, los investigadores establecieron recomendaciones de acción que, si bien son vinculadas a un tipo de comuna, no son excluyentes para las otras. Asimismo, hicieron sugerencias generales que toda comuna, independiente de si es generadora o receptora de RCD, debería adoptar. “Estas 15 propuestas tienen por objetivo avanzar en la minimización de la generación de RCD y la disminución de sus impactos socioambientales, basados en los principios de la justicia ambiental (Hervé, 2010) y siguiendo la jerarquía de manejo de los residuos”, acota el profesor de la Escuela de Construcción Civil de la UC.

De este modo, las propuestas para las comunas generadoras se asociarán a los primeros eslabones de esta jerarquía, es decir, se centrarán en reducir la generación de RCD en origen y fomentar la valorización de los RCD mediante su reutilización, recuperación o aprovechamiento para otras aplicaciones. Mientras que las propuestas asociadas a las comunas receptoras buscarán asegurar el correcto destino de los residuos no valorizados que son llevados a un botadero.

Y es que, según la investigación, las municipalidades son actores clave dentro de la cadena de instituciones encargadas, tanto en la definición de reglas para la adecuada disposición de RCD como en la supervisión de su cumplimiento en el territorio comunal.

El estudio puede ser descargado desde AQUÍ.

Fotografía gentileza Plataforma Industria Circular + Viconsa.

Alejandra Tapia: “Faltan incentivos para promover la inversión de empresas en plantas de reciclaje”

Hoy en día a nivel mundial, existe la tecnología para reciclar los escombros inertes para su conversión en áridos reciclados que, de acuerdo a sus características y composición, pueden utilizarse en diversas aplicaciones.

Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, conversó con Revista Negocio&Construcción sobre la necesidad de que el sector avance en la gestión de residuos de la construcción y demolición (RCD).

Puedes leer la entrevista completa AQUÍ.

 

Plan Nacional de Construcción Sustentable aplicará la Evaluación Ambiental Estratégica

Para incentivar la sustentabilidad del sector construcción y su desempeño ambiental, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU), anunció que este año se actualizará el “Plan Nacional de Construcción Sustentable (PNCS), incorporando la Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) con el propósito de establecer metas a corto y mediano plazo que tiendan a la neutralidad del sector.  

La iniciativa fue presentada al Consejo de Ministros para la Sustentabilidad el 19 de diciembre del año pasado, y por una votación unánime de los ministros que lo componen (Agricultura, Hacienda, Salud, Economía, Fomento y Turismo, Energía, Obras Públicas, Vivienda y Urbanismo, Transportes y Telecomunicaciones, y Minería), se decidió someter a EAE al primer Plan Nacional.  El trámite que resta es que el Presidente de la República apruebe la solicitud del CMS y dé el vamos a ésta iniciativa este 2020. 

Respecto de ésta iniciativa Paola Valencia, Secretaria Ejecutiva de la “Mesa Interministerial de Construcción Sustentable”, responsable de llevar a cabo la actualización del “Plan Nacional de Construcción Sustentable”, señaló que “se hace necesario contar con información, mecanismos e indicadores que ayuden a establecer políticas públicas en el corto, mediano y largo plazo en materia de edificación e infraestructura, para disminuir la huella de carbono y los impactos del sector sobre el medio ambiente”.  

Agregó que “la actualización del Plan con EAE, permitirá evaluar las mejores alternativas para la toma de decisiones, a través de un proceso que esperamos sea participativo y representativo a nivel nacional”.  

Uno de los temas ambientales que al Ministerio del Medio Ambiente (MMA) le interesa y que este Plan considerará en su elaboración y evaluación ambiental, son los Residuos de Construcción y Demolición (RCD) que, por su volumen y disposición, generalmente inadecuada, dan origen a una serie de vertederos ilegales, basurales y microbasurales que provocan serios daños ambientales, riesgos de incendios, y grandes gastos para el país. 

Según fuentes del MMA, en Chile los RCD corresponden a una de las mayores fracciones de residuos generados y se estima que al 2050, el volumen anual superará los 10 millones de toneladas, solo por concepto de ejecución de nuevas edificaciones, sin considerar los residuos de infraestructura, desastres naturales y demoliciones.  

Hacia una gestión sustentable de los Residuos de Construcción y Demolición. 

Una gestión integral de estos residuos, que incluya la prevención de la generación de residuos, la manipulación correcta de los que son peligrosos, la valorización de aquellos que sí lo permiten, y una adecuada disposición final de los que no, podría generar importantes beneficios para la sustentabilidad territorial y la calidad de vida de las personas. 

Actualmente el país no cuenta con la infraestructura necesaria para la valorización y disposición de estos residuos, ni con la capacidad instalada para fiscalizar esta materia, a lo que se suma la escasa información disponible sobre su generación y destino debido a que los generadores, en su mayoría, no reportan en el Sistema Nacional de Declaración de Residuos (SINADER). 

En este marco, un equipo interministerial (compuesto por el MMA, MINVU, MOP, CORFO, y “Construye 2025”), se encuentran elaborando la “Hoja de ruta para los RCD” en economía circular, que espera ser lanzada en julio de este año y que servirá de insumo para el proceso de actualización de la PNCS. Esta entregará lineamientos estratégicos para incorporar la sustentabilidad y la economía circular en el sector construcción”, indicó Guillermo González, jefe de la Oficina de Implementación Legislativa y Economía Circular del MMA.  

Agregó que “como Ministerio estamos trabajando además de la Hoja de Ruta Nacional para la Economía Circular, en la actualización del marco regulatorio actual, y en el mejoramiento del SINADER, para generar los cambios que se requieren”. 

Respecto a la actualización PNCS, valoró la iniciativa y dijo que “esperamos que constituya una herramienta potente para impulsar la economía circular en la gestión ambiental del sector construcción y en el territorio, para transitar a una industria baja en residuos, eficiente en el uso de materiales y responsable con el medio ambiente”

Para Rubén González, encargado de RCD en la Oficina de Economía Circular, “el rol de la EAE en la implementación de economía circular es crucial, además de aportar a la construcción de la política pública en la materia, podría facilitar la incorporación de este tema, en los Instrumentos de planificación y ordenamiento territorial, permitiendo, por ejemplo, a través de la discusión,  la definición de criterios y directrices para la instalación de sitios de valorización y disposición final para los RCD en el territorio. Aspecto que hemos destacado en la hoja de ruta RCD y que sin duda será parte del Plan Nacional de Construcción Sustentable”, concluyó.  

Fuente: MMA

El 50% de los municipios chilenos no cuenta con instrumentos asociados a gestión de residuos

Fue una de las conclusiones arrojadas por estudio presentado por académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Cada año en la Región Metropolitana se podrían construir dos y medio edificios Costanera Center, a partir de los residuos que deja el sector. Ese fue uno de los datos entregados en el lanzamiento del estudio “Políticas municipales estandarizadas para el manejo sustentable de residuos de construcción y demolición”, en el contexto del Seminario Residuos de la Construcción y Demolición: propuesta para un manejo sustentable a nivel municipal, organizado por el Centro de Políticas Públicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Durante un año, un equipo de docentes de dicha casa de estudios investigó sobre los residuos de la construcción y demolición, con el fin de crear propuestas concretas para un manejo sustentable a nivel municipal, que, conforme al marco normativo reglamentario y legal vigente, permita avanzar en materia de sustentabilidad
Dentro de los resultados que arrojó este trabajo realizado con más de 240 municipalidades, destaca que casi el 50% de ellas no tiene ningún instrumento asociado a residuos de ningún tipo, “los que tienen lo hacen a través de ordenanzas que es más fácil de gestionar”, indicó Felipe Ossio, académico de la Escuela de Construcción Civil de la PUC.

Asimismo, el 44% de las municipalidades encuestadas señaló que no tienen un departamento encargado de la gestión de RCD, mientras que el 22% lo gestiona el departamento de obra municipal, el 19% aseo y ornato y 6% medio ambiente.

“Los RCD son un problema a nivel mundial, la industria de la construcción es la industria que más genera residuos; solo en Europa entre el 24% y 35% de los residuos que se generan son de este sector, lo que tiene una serie de implicancias, porque genera un gran impacto económico, social y ambiental”, explicó.

A ello se suma una gran falta de productividad, cuyo costo no está considerado actualmente, a juicio de Ossio. En Chile, el sector genera más RCD que en países desarrollados. “Por ejemplo, Gran Bretaña y Reino Unido, por cada metro cuadrado construido, generan alrededor de 0,14 metros cúbicos de residuos; por ese mismo m2 construido, en Chile llegamos a 0,26 metros cúbicos de residuos”, comentó Ossio.

Problemáticas de los RCD

Construye2025 está desarrollando una Hoja de Ruta RCD, en cuyo contexto se realizó un árbol de problemas que identificó más de 190 causas de los residuos, como el incumplimiento de leyes, regulación, normas; escasa valorización de RCD; escasa prevención en la generación de RCD; falla de mercado y fallo pasivo del Estado.

Para Ossio, la solución la explica el autor Domingo Acosta, y “puede pasar por cuatro grandes ítems. En primer lugar, necesitamos mejores diseños, que consideren desde el primer minuto los residuos y cómo evitarlos, también es necesario que nuestros procesos constructivos mejoren, y ser capaces de optimizar y mejorar en obra cómo disminuir los RCD. En este punto, la academia tiene un rol en el sentido que necesitamos más información, cuantificar los RCD, ideas innovadoras para valorizarlos y, finalmente, los municipios tienen que hacerse cargo de la legislación específica e instrumentación de programas de información y educación ambiental de lo que pasa en sus territorios o fuera de ellos”.

Propuestas de políticas públicas

Frente a los resultados recopilados, el equipo decidió trabajar en tres propuestas diferentes, una para todo tipo de municipio, otra para comunas generadoras, y una última para comunas receptoras.

En las propuestas mínimas para todo tipo de municipio destacan tener un fondo regional de gestión de RCD, que los municipios cuenten con un departamento responsable de RCD, tener presentes a los RCD en los permisos de edificación y recepción municipal, vigilar la aplicación de la normativa municipal para RCD y la gestión de residuos en obras del municipio.

A su vez, las propuestas para comunas generadoras corresponden a tener un programa de información y educación ambiental; favorecer la segregación en origen de residuos valorizables; contar con un programa de recicladores base; implementar puntos limpios bidireccionales y un centro de transferencias.

Para finalizar, las propuestas para comunas receptoras están orientadas a la fiscalización de transporte ilegal de residuos; establecimiento de canales de denuncia comunitaria; fomentar el desarrollo de competencias al interior del municipio; controlar y fiscalizar sitios de disposición legal; creación de un plan de recuperación de sitios afectados.
Además de Felipe Ossio y Juan Molina, académicos de la Escuela de Construcción Civil UC, en el estudio también participaron Cristián Schmitt, de la Facultad de Arquitectura UC; y Homero Larraín, de la Facultad de Ingeniería UC.

 

Mesa de Economía Circular del MOP analiza compromisos para 2020

Representantes de distintas áreas de la cartera analizaron los pasos para avanzar en el impulso de la economía circular.

Con el objetivo de avanzar y asumir compromisos de mediano y largo plazo, se llevó a cabo el 8 de enero la primera reunión de la Mesa de Economía Circular del Ministerio de Obras Públicas, en la que se definieron las principales líneas de acción de la cartera en temas de economía circular y gestión de residuos de la construcción y demolición (RCD).

En esta mesa liderada por Evelyn Galdames, jefa de la Unidad de Gestión Ambiental de la Secretaría Ejecutiva de Medio Ambiente y Territorio (Semat) del MOP, los representantes de las distintas divisiones del ministerio analizaron las metas concretas que esperan alcanzar para 2020.

“Desde hace varios años que en la Semat tenemos identificada la necesidad de avanzar en temas de residuos y crear un plan de gestión. Hoy está en nuestras manos el poder hacer cambios, y entregar las herramientas necesarias para hacerlos, por eso es importante el trabajo que tenemos por delante como Mesa de Economía Circular, y ponernos metas concretas que podamos cumplir a corto y mediano plazo”, explicó Evelyn Galdames, jefa Unidad de Gestión Ambiental de la Semat.

Por lo pronto, los asistentes se comprometieron a trabajar en el levantamiento legal y administrativo necesario para incluir el cumplimiento de la norma NCh3562 en las bases de licitaciones públicas. De la misma forma, presentarán los avances del plan de gestión de residuos en obra del MOP.

Los asistentes a esta primera reunión fueron:

  • Valeska Barrera, de la Dirección de Obras Hidráulicas.
  • Cristina Contzen, de la Dirección de Obras Portuarias.
  • Carolina Ortega, de la Dirección de Aeropuerto.
  • Consuelo Villalobos, de la Dirección de Arquitectura.
  • Víctor Pérez, de la Dirección General de Obras Públicas.
  • Andrés Vergara, de la Dirección General de Concesiones.
  • Evelýn Galdames, jefa Unidad de Gestión Ambiental de la Semat.
  • Alejandra Tapia, de Construye2025.

 

Programa CONSentido cerró año con cerca de 3 mil beneficiados

Iniciativa, que buscar introducir y dirigir a las empresas del sector Construcción hacia el nuevo paradigma de “Economía Circular”, concluyó su ejecución 2019 dando cuenta de su impacto en la industria.

El pasado 18 de diciembre se realizó el cierre 2019 del Programa CONSentido, iniciativa promovida por los programas sociales de la Cámara Chilena de la Construcción, CChC y que fue impulsada y ejecutada por la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT.

En la ocasión, cerca de 50 invitados se congregaron en la terraza de Espacio CDT, en el piso 22 del Edificio Corporativo de la CChC, para conocer de mano de sus ejecutores, los resultados obtenidos durante este año de aplicación. Así, Paola Yáñez, Jefe de Proyectos de la CDT, presentó los principales resultados de este programa, entre los que destacaron los más de 3 mil beneficiados en diversos ámbitos de acción. De este modo, la profesional subrayó la realización de talleres prácticos con trabajadores y profesionales en materias de gestión de residuos y economía circular. En total, fueron 50 obras que recibieron talleres de sensibilización (visibilización de residuos), de definición de roles y de identificación, separación y acopio.

Junto a lo anterior, se sumó la realización de un seminario internacional de gestión de residuos, con experiencias nacionales e internacionales que permitieron abordar los desafíos que estas temáticas presentan a la industria.

“El programa nació como respuestas a brechas que se identificaron en un diagnóstico preliminar y, si bien había mucho por qué trabajar el 2019, priorizamos mejorar las respuestas que se puedan dar a la problemática pensando en que hoy la urgencia está en gestionar los residuos de la construcción. Esto, sin dejar de lado que el Programa CONSentido, busca dar los primeros pasos para encaminar al sector en lo que es la Economía Circular. En ese contexto, en 2019, abordamos distintos ámbitos de trabajo: participamos de mesas público-privadas, durante todo el año, velando por cómo estos nuevos lineamientos pueden apoyar al sector; realizamos ediciones técnicas, que tratan de darle una bajada práctica estos temas; impulsamos una misión tecnológica, con la idea de poder ir a ver qué se está haciendo afuera, para ver qué se puede aplicar acá y también tuvimos un año para implementar un proyecto en obra, con el foco de que las empresas constructoras, comenzaran a hacer una separación de residuos y comenzar a mover el sistema de valorización de los mismos. Nuestra meta era llegar a mil beneficiarios y llegamos a cerca de 3 mil. Hemos sido el puntapié inicial para muchas obras que hoy ya tienen instalados puntos de separación de residuos y han comenzado a valorizarlos”, comentó Paola Yáñez.

Misión Tecnológica

En septiembre, en el marco del programa CONSentido, se realizó una misión tecnológica a España con el objetivo de descubrir y rescatar buenas prácticas en esta materia. José Pedro Campos, Director Ejecutivo de Instituto de la Construcción, junto con Alejandra Tapia, Coordinadora Técnica de Construye 2025, dieron cuenta de la experiencia de la Misión y del aprendizaje obtenido en cada una de las actividades en España.

“Fue una muy buena experiencia, yo felicito a la CDT y al programa CONSentido, fue una misión muy completa, desde el punto de vista de tener entrevistas con la academia, con las asociaciones, con la industria, con los ayuntamientos, con las empresas de reciclaje y participar, finalmente, de un congreso internacional que nos permitió a los participantes mirar lo que se está haciendo en Europa, en Latinoamérica y en Chile. De modo que fue una misión muy interesante y muy completa”, comentó José Pedro Campos.

Desafíos

La gestión de residuos en obra y el caminar hacia una Economía Circular en el sector ha dejado una serie de desafíos para la industria. En esta materia, Andrés Mondaca, reciclador de base que ha sido parte de las actividades de CONSentido, indicó que con este programa “se ha generado una pequeña conciencia de los que es el reciclado. Están dejando el espacio adecuado para ir separando el cartón, el plástico, los metales, las botellas, etc. Y eso de a poco se ha ido generando y eso es bueno, positivo. Espero que con el tiempo, se haga más habitual y la obra cuando comience la obra tenga los espacios listos para acopiar los materiales y así poder trabajar de forma más agilizada”.

Por su parte, para Paola Yáñez el principal desafío está en “no perder el impulso y tratar de sumar a más actores a este cambio y a esta optimización de los procesos. Hay que mover el mercado de valorización de residuos y es una tarea pendiente. Hasta la fecha no se ha vinculado con estos actores que son claves para incorporar lo que hoy hemos definido como residuos, dentro de un sistema a que vuelvan a tener la vida de un material o como nueva materia prima”.

El programa

Programa CONSentido tiene como principal objetivo el articular un grupo de colaboración dispuesto a generar información, estandarizar procedimientos, capacitar e innovar, con el compromiso de aportar al sector y contribuir a la Hoja de Ruta de Economía Circular a nivel País.

Desde ahí, su compromiso es dar bajada de los temas estratégicos, al día de las empresas de construcción y proveedores de materiales, brindando conocimientos, instalando capacidades y herramientas aplicables. De este modo, busca cerrar círculos entre eslabones de la cadena, inicialmente, proyectistas, proveedores de materiales, y empresas constructoras, con el fin de avanzar en soluciones concretas enfocadas a la economía circular.

Fuente: CDT

 

DIRECTOR EJECUTIVO DEL IC PARTICIPA EN MISIÓN TECNOLÓGICA EN ESPAÑA

José Pedro Campos tuvo la oportunidad de participar en reuniones, visitas en terreno y un seminario sobre residuos de la construcción.

Con el objetivo de sostener reuniones con profesionales españoles sobre temas relacionados con el Código Modelo Sísmico para América Latina y El Caribe (CMS AL&EC) y participar en la Misión Tecnológica organizada por el Centro de Desarrollo Tecnológico (CDT) en materias sobre economía circular y la gestión de residuos, es que José Pedro Campos viajó al país europeo durante la última semana de octubre.

En una primera instancia, el director ejecutivo del Instituto de la Construcción se reunió con Amadeo Benavent y José María Goicolea, presidentes del subcomité nacional del Eurocódigo 8 y del comité nacional CTN140 (versión española del Eurocódigo 8) respectivamente. El encuentro se realizó en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, y durante la conversación, Campos les pudo contar sobre el desarrollo y trabajo detrás del CMS AL&EC.

De acuerdo con José Pedro Campos, ambos profesionales se mostraron muy interesados en el trabajo que se ha venido desarrollando en la región y posteriormente han compartido valiosa información relacionada tanto con normativa europea como latinoamericana. Cabe destacar la importancia de este encuentro, pues según comenta, el Eurocódigo 8 es una referencia para el Código Modelo Sísmico.

También se conversó la posibilidad de realizar un convenio de colaboración entre la Comisión Permanente y la UNE – Asociación Española de Normalización, y que José María Goicolea asista a la 5° Jornada de Trabajo de la Comisión Permanente que se realizará en Colombia en abril del año 2020.

El director ejecutivo del IC definió esta instancia como muy provechosa pues pudo conocer cómo operan los Eurocódigos y la forma en que trabaja la comisión española que debe acoger al primero, además de la labor sus comités, entre otros, y al mismo tiempo dar a conocer en mayor profundidad el trabajo que se viene realizando desde el año 2017 en la región en relación al CSM AL&EC.

Sobre economía circular y gestión de residuos

Durante la segunda parte de su estadía en España, José Pedro Campos fue parte de la misión tecnológica que realizó la CDT, que tenía como foco la economía circular y gestión de residuos de la construcción.

Es así como, en el primer día de actividades, los participantes sostuvieron reuniones con la Asociación Española de Reciclaje de Residuos de Construcción y Demolición, en el Torroja, para luego juntarse con representantes de la Asociación Española de Demolición, Descontaminación, Corte y Perforación, para terminar el día con una visita en terreno a una planta de prefabricados (fachadas, y tabiquería externa).

Al día siguiente, realizaron un viaje al ayuntamiento de Majadas, donde tuvieron la oportunidad de visitar una de las más modernas plantas de reciclaje y posteriormente, durante la tarde, sostuvieron una reunión en el ayuntamiento en la cual pudieron comprender cuál es el modelo con el que Europa y España manejan la gestión de residuos de la construcción y demolición.

Finalmente, durante el 30 y 31 de octubre, la misión fue parte del Congreso Internacional de Reciclaje y Residuos de Construcción y Demolición, donde se expusieron, mayoritariamente, experiencias europeas y otras latinoamericanas desde México, Colombia y Chile. Según comenta José Pedro Campos, esta actividad les permitió tener una visión bastante interesante respecto de la situación nacional en relación a este tema.

En el mundo el 30% de los residuos son de la construcción y en Chile la cifra se eleva al 40%, mientras que en Europa la legislación obliga a que el 70% de estos residuos sean tratados en plantas autorizadas y que el 20% de los materiales para obra nueva provengan del reciclaje de residuos. Esta realidad que contrasta con la nuestra, donde la única obligación es que estos se trasladen a un vertedero autorizado.

Fuente: Instituto de la Construcción