Capital humano: los desafíos del Plan de Emergencia Habitacional

Las empresas contratistas tendrán que ocuparse de la formación y certificación de los trabajadores que, idealmente, deben contar con alguna experiencia previa en construcción industrializada, según el director nacional de Simoc Chile.

Los ministerios del Trabajo y Previsión Social y de Vivienda y Urbanismo, en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), lideran el programa “Maestros/as para viviendas de calidad”, enfocado en la formación de mano de obra calificada para la construcción de las nuevas viviendas sociales que propone el Plan de Emergencia Habitacional.

El objetivo de la iniciativa público-privada es capacitar tanto a hombres como mujeres en oficios relacionados con la construcción, para llevarlos a trabajar como mano de obra calificada a los diferentes proyectos del país. “Las empresas contratistas deben contar -al inicio de las obras- con un porcentaje de trabajadores formados y certificados en los perfiles ocupacionales que postulen a construir y, a medida que avanzan las obras, incrementar el personal formado y certificado para darle continuidad a los procesos constructivos”, afirma Raúl Letelier Rubio, director nacional de Simoc Chile e integrante del Consejo Directivo de Construye2025.

La oferta gratuita de cursos de capacitación implementada a través de la línea sectorial de construcción de los Programas Formación para el Trabajo y Becas Laborales del Sence, además formar en el oficio escogido, busca desarrollar habilidades blandas en sus egresadas y egresados. No obstante, según Letelier, lo ideal es darle formación y certificación a trabajadores que ya cuenten con conocimientos en construcción industrializada.

“Se ve muy difícil sacar trabajadores de primer nivel si no tienen experiencia en obras, independiente del perfil que postulen, en cursos de 100 o 130 horas sin una evaluación de sus habilidades para postular a los diferentes perfiles”, afirma. En este contexto, el director nacional de Simoc Chile, destaca las habilidades físicas, manuales y cognitivas con las que debe contar todo trabajador para desarrollar su labor, independiente de cómo hayan sido adquiridas.

 “Cada uno de los perfiles presenta diferencias en su forma y modo de realizar las tareas cotidianas. Por lo tanto, todos los cursos de formación deben enfocarse en los perfiles de ChileValora para poder evaluar y certificar en una misma línea”, comenta Raúl Letelier.

Según el integrante del Consejo Directivo de Construye2025, usualmente este tipo de construcciones quedan retiradas de los centros urbanos. Por eso, afirma que se deben contratar personas que vivan en localidades cercanas. “Estos muchas veces no cuentan con locomoción”, señala. En este sentido, añade que “sería más estricto en el levantamiento de instalación de faenas, donde los trabajadores tengan las condiciones mínimas de higiene y seguridad para desarrollar su labor”.

Gobierno anuncia más de 8 mil cupos gratuitos para capacitarse como maestras y maestros de construcción

Los ministerios del Trabajo y Previsión Social y de Vivienda y Urbanismo, en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción, implementaron el programa “Maestros/as para viviendas de calidad”, iniciativa público-privada, enfocado en la formación de mano de obra calificada para la construcción de viviendas sociales, en el marco del Plan de Emergencia Habitacional.

Los ministros del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, y de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Carlos Montes, en conjunto con el presidente la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Antonio Errázuriz, anunciaron 8.075 becas de capacitación gratuita, enfocada en el sector de la construcción.

“Maestros/as para viviendas de calidad” es el resultado de la alianza entre los ministerios del Trabajo y Previsión Social y de Vivienda y Urbanismo, Sence, ChileValora, y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y consta de una oferta de cursos de capacitación sin costo que serán implementados a través de la línea sectorial de construcción de los Programas Formación para el Trabajo y Becas Laborales del Sence y estarán disponibles para postulación en todas las regiones del país a partir de la tercera semana de septiembre de 2022 a través del sitio web www.sence.cl.

El ministro Montes indicó que “esperamos que, a través de este programa, tengamos más personas formadas para poder responder a la necesidad de vivienda. Pero no de cualquier vivienda, sino de una de calidad, digna y que responda a las necesidades de las familias chilenas. Estamos muy contentos por este paso, sabemos que esto va a traer repercusión directa en una mejor construcción, de mejor calidad, con mejores maestros, lo que finalmente se va a traducir en lograr las metas del Plan de Emergencia Habitacional”.

Por su parte, la ministra Jara valoró el nuevo programa de capacitación, señalando que “este hito es muy significativo para el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, porque, por un lado, avanzamos en competencia y formación para el trabajo, con un enfoque de género, con una perspectiva en la cual sectores tradicionalmente masculinizados van a formar también en habilidades para el trabajo a muchas mujeres”.

En la actividad también participaron el director nacional (s) del Servicio Nacional de Capacitación y empleo (Sence), Rodrigo Valdivia y la secretaria ejecutiva de ChileValora, Ximena Rivillo.

La iniciativa, que corresponde a una inversión público-privada de $6.972 millones y que se mantendrá vigente hasta el año 2026, se enmarca dentro del Plan de Emergencia Habitacional, estrategia gubernamental que abordará con urgencia el déficit habitacional de Chile, construyendo 260 mil viviendas durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric.

“Maestros/as para viviendas de calidad” implica capacitar en oficios relacionados al área de la construcción a mujeres y hombres, quienes podrán adquirir conocimientos, formación y certificación de competencias laborales para trabajar formalmente como mano de obra calificada en los diferentes proyectos del país.

Al respecto, el presidente de la CChC, Antonio Errázuriz, enfatizó que “esta iniciativa es fundamental, porque refuerza el trabajo público y privado. Para cumplir con este anhelo de construir 260.000 nuevas viviendas, necesitamos más trabajadores y trabajadoras en la construcción. Actualmente en nuestra actividad hay un 18% de mujeres trabajando, queremos que esa cifra siga creciendo”.

Perspectiva de género

Esta nueva iniciativa de Gobierno busca eliminar las barreras de género de la que hoy existen en los oficios construcción, asegurando la participación de las mujeres a través de la implementación de un subsidio de cuidado infantil, cuotas de participación femenina de un 20% desde el 2023, implementación de módulos de formación en perspectiva de género y asesorías técnicas a los equipos.

Cursos
Cada curso tendrá una duración de entre 90 y 130 horas e incluirá, además de la formación en el oficio escogido, capacitaciones en habilidades blandas, que permitan un desarrollo laboral más integral de sus egresadas y egresados.

Sus temáticas (2022) serán:

  • Albañil
  • Carpintero/a de Terminaciones
  • Carpintero/a de Obra Gruesa
  • Ceramista
  • Ductero
  • Enfierrador/a
  • Instalaciones Sanitarias
  • Gasfíter Instalador/a Clase 3
  • Mayor Yesero/a
  • Postventa
  • Pintor/a
  • Trazador/a
  • Yesero/a
  • Ayudante instalaciones sanitarias
  • Ayudante de Topografía

Fuente: Minvu

Construye2025 lanza su hoja de ruta para los próximos cuatro años

En línea con las nuevas tendencias y las necesidades más urgentes del país, el programa estratégico de Corfo presentó la actualización del documento que incorpora a diversos actores que buscan acelerar la transformación de la construcción.

Para aumentar la productividad, articulando a diversos actores y considerando también a los usuarios de las edificaciones, Construye2025 se ha guiado por una serie de lineamientos que apuntan a transformar al sector construcción.

Desde su creación en 2016, año en que se fijaron los objetivos y focos de acción para un período de 10 años, el programa impulsado por Corfo cuenta con una hoja de ruta clara y certera. Hace pocos días se presentó un nuevo documento actualizado tras un trabajo colaborativo, que incorporó diversas visiones de diferentes actores de la industria sobre brechas y oportunidades que se presentan en la construcción.

“Hay una tremenda oportunidad en sostenibilidad ambiental. Nuestra industria es la que más materiales, más residuos y más emisiones de gases de efecto invernadero genera. Con eso en mente, en 2015, Corfo impulsó el programa estratégico Construye2025, que articula las diferentes hélices (de innovación) existentes. En este tiempo, se han producido avances y transformaciones, entre ellas, el nacimiento de dos centros tecnológicos: CTeC y Cypics”, afirmó el presidente de Construye2025, Pablo Ivelic.

Además, el líder del programa destacó iniciativas como el Consejo de Construcción Industrializada, Planbim, DOM en Línea y la Estrategia de Economía Circular en Construcción. “Se elaboró una nueva hoja de ruta porque el mundo ha cambiado y Chile también. Este trabajo de revisión se hizo convocando a todos, con muchos talleres; fue bien participativo y dio fruto a una mirada colectiva para 2025. Estamos convencidos de que con esto vamos a transformar a nuestra industria desde la productividad y la sustentabilidad”, añadió Ivelic.

Más coordinación, más oportunidades

De esta manera, manteniendo el trabajo conjunto de todos los actores del rubro, Construye2025 irá acelerando la transformación que demanda un contexto de cambio climático. “Aunque la industria de la construcción no es muy atomizada, tiene desafíos que son difíciles de resolver. Era necesario tener una hoja de ruta clara en torno a la circularidad. Asimismo, mostrar que la sustentabilidad no solo es un costo por asumir, sino que una oportunidad. Es muy importante que la coordinación sea público-privada, porque hay ciertas capacidades que sin estas instancias de coordinación no se explotan”, añadió el gerente de Capacidades Tecnológicas de Corfo, Fernando Hentzschel.

En tanto, el gerente de Construye2025, Marcos Brito, presentó los diversos ejes que cruzan la hoja de ruta, donde la innovación y el capital humano se configuran como ejes transversales de las diversas acciones. Además, recordó los objetivos y valores del programa, los aprendizajes y los próximos retos.

“Queremos ser un referente para la industria nacional y también a nivel latinoamericano, porque hemos hecho nexos y ha sido positivo ver que otros países nos quieran seguir el paso. Además, tenemos un propósito que nos llama a trabajar juntos, acelerando esta transformación para ser un país más productivo y sustentable”, afirmó Marcos Brito.

Durante, el proceso de actualización de la “Hoja de Ruta 2022-2025” se hicieron entrevistas a muchos de los profesionales involucrados en la gobernanza del programa, se elaboró una matriz que identificó más de 150 brechas; y se estructuró el trabajo futuro en cinco ejes: industrialización, sustentabilidad, transformación digital, capital humano e innovación.

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El desafío es de todos

Por Marcos Brito Alcayaga, gerente de Construye2025.

Recientemente, presentamos la Hoja de Ruta 2022-2025, que incorpora diagnósticos sectoriales actualizados y pone especial acento en continuar y fortalecer iniciativas originales de la estrategia. 

La estrategia se organiza en cinco ejes estratégicos: industrialización, sustentabilidad, transformación digital, capital humano e innovación, en donde hemos agrupado 13 iniciativas y 25 acciones, que nos guiarán de cara a los esfuerzos que nos imponen los desafíos del cambio climático y la carbono neutralidad al sector construcción.

De esta manera, en el ámbito de la industrialización, buscaremos articular esfuerzos para el desarrollo de un manual de constructabilidad, que ayude a mejorar el diseño con foco en industrialización; junto con manuales de aplicación que promuevan el uso de componentes estandarizados de construcción. Asimismo, gestionar el levantamiento de soluciones constructivas, productos y servicios disponibles a nivel nacional, que puedan ser visualizados y así potenciar su adopción en la industria. 

Por otra parte, creemos que es importante seguir difundiendo casos de proyectos y soluciones constructivas exitosas en Chile, para que se repliquen y multipliquen; y junto con ello, medir la mayor cantidad de obras, con la herramienta que desarrollamos junto al Consejo de Construcción Industrializada (CCI), para así poder descubrir dónde están las principales oportunidades de mejora para las obras de construcción tradicional e industrializadas.

La sostenibilidad es un eje vertical, en el que se enmarca la propia Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 del programa y su importante rol frente a la Estrategia Nacional de Economía Circular. Es en este eje donde se articulan iniciativas para propiciar modelos de negocio, productos y servicios de economía circular, apoyando otras iniciativas a través de distintas instancias de colaboración. Además, promover la economía circular en certificaciones e, incluso, en la rehabilitación de edificios existentes. En este contexto, destacar, además, la importancia de contar con plataformas de medición estandarizada de huella de carbono, que es el principal indicador de sostenibilidad.

En el eje de capital humano hay un compromiso con buscar herramientas para fomentar y fortalecer la capacitación y certificación de los trabajadores, trabajar en el desarrollo de nuevas capacidades en el mundo técnico para la construcción y renovar las mallas curriculares de los profesionales del sector, incorporando cada vez más la integración femenina. Finalmente, todo tiene que ver con las personas y cómo estás asumen los desafíos que el sector se plantea, por lo que será importante en este eje trabajar con un comité transversal de instituciones académicas y de formación.

Sin duda, el apoyo de Corfo durante estos seis años y del Instituto de la Construcción, durante los últimos dos, ha sido crucial para poder observar cómo poco a poco los temas que impulsamos al inicio hoy ya están cada vez más incorporados en los sectores público y privado, así como en la academia y sus mallas curriculares. El cambio de paradigma ya ha comenzado a ocurrir.

Pero no podemos avanzar solos, como siempre, uno de nuestros principales desafíos es reunir y congregar a representantes del sector que puedan generar los cambios necesarios, aunar esfuerzos y voluntades y trabajar unidos en forma estratégica. Tal vez una de las principales variables de éxito en esta etapa es medir. Midiendo y conociendo indicadores en ámbitos de productividad, sustentabilidad y transformación digital, podemos detectar con mayor precisión las áreas de mejora y, con ello, apuntar las iniciativas a objetivos que logren mejorar estos indicadores.

Por lo mismo, y más que antes, el principal esfuerzo estará centrado en contar con todas aquellas instituciones y personas que puedan aportar en el logro de estas mejoras, que estén dispuestas a trabajar en conjunto para movilizar esfuerzos sectoriales, con convicción y determinación, ya que -a la luz de las nuevas leyes de Eficiencia Energética y Cambio Climático– se nos agota rápido el tiempo para lograr todas las mejoras que nos estamos proponiendo como país. Asimismo, la urgente necesidad de eliminar campamentos y combatir el déficit habitacional, para lo cual urge una mayor productividad en nuestra capacidad productiva y despliegue de proyectos. El desafío es de todos.

Construye2025 traza su hoja de ruta para los próximos cuatro años

Industrialización, transformación digital, sustentabilidad, innovación y capital humano serán los ejes estratégicos del programa que está transformando a la industria de la construcción.

Durante el Consejo Directivo N°41 del Programa Estratégico Nacional: Productividad y Construcción Sustentable de Corfo, Construye2025, se conoció la actualización de la hoja de ruta trazada para 2022-2025. En el encuentro del 11 de marzo, el presidente del programa, Pablo Ivelic, destacó las acciones y logros alcanzados tras seis años de ejecución y trabajo mancomunado.

“Se han movilizado esfuerzos súper importantes que se han materializado en iniciativas muy relevantes, tales como la operación del CTeC y CIPYCS; y la industrialización de la vivienda, que es parte del relato y la existencia del Consejo de Construcción Industrializada, a las que se suman acciones desde el punto de vista de la digitalización y de la sustentabilidad”, destacó Ivelic.

El año pasado, considerando las visiones de todos los actores de la industria, Construye2025 trabajó en la actualización de la hoja de ruta para el último cuatrienio. “Como Consejo Directivo tenemos la convicción que este trabajo nos posiciona a la vanguardia sectorialmente. Estamos convencidos de que, manteniendo esfuerzos mancomunados y bajo esta guía, vamos a poder acelerar la transformación de nuestra industria y vamos a contribuir a hacer un país más productivo y sustentable”, dijo el presidente de Construye2025.

La consultoría para las directrices sobre las cuales trabajará el programa en los próximos años fue encabezada por la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), cuya subgerente de Desarrollo, Katherine Martínez, detalló los objetivos definidos en este proceso: Aumentar la productividad y competitividad del sector; articular para impactar positivamente en el ámbito económico y social; colaborar en la mejora de la salud de los usuarios de la edificación; impulsar la sustentabilidad y el uso eficiente de los recursos en el ciclo de vida de la construcción; promover y desarrollar la industria de proveedores y servicios.

Además, se definieron cinco ejes estratégicos para los próximos cuatro años. Sobre este punto, el gerente de Construye2025, Marcos Brito, destacó tres pilares clave: la industrialización, la transformación digital y la sustentabilidad; más otros dos ejes transversales: la innovación y el capital humano.

“El capital humano se colocó como un eje transversal, ya que la gran mayoría somos técnicos -arquitectos, constructores civiles e ingenieros-, visualizamos los procesos de cambio como procesos técnicos, y eso es un tremendo error, porque si esos procesos no se consideran como un proceso adaptativo, en él que se coloca a la persona en el centro de la transformación los procesos están condenados al fracaso”, complementó Pablo Ivelic.

Ejes estratégicos

Posteriormente, el Consejo Directivo ahondó en los ejes estratégicos y sus respectivas iniciativas. En el caso de la industrialización, estas corresponden a la estandarización de componentes y procesos; desarrollo y promoción de proveedores: y proyectos demostrativos. En tanto, el eje de sustentabilidad comprende: la economía circular en construcción; gestión de residuos de construcción y demolición; reportabilidad y huella de carbono.

“Hemos trabajado colaborativamente con Minsal y Minvu, MOP, MMA y Subdere, en el ámbito de la coordinación pública-pública, en un reglamento sanitario para el manejo de residuos de la construcción y demolición con foco en economía circular, el que aborda toda la cadena de manejo. En el siguiente período nos va a tocar implementar y apoyar a la industria en esto e impulsar la infraestructura habilitante para facilitar la valorización de los residuos, sostuvo la coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, Alejandra Tapia.

Además, la arquitecta explicó que se logró introducir una glosa para el procesamiento de los residuos inertes. “Al convertirse en áridos reciclados pierden su condición de residuos y ello facilita la comercialización y todas las trabas en las autorizaciones sanitarias”, añadió.

En el eje de transformación digital se contemplan como iniciativas estratégicas: la macrogestión basada en datos; y la promoción de iniciativas digitales estructurales. Igualmente, en capital humano, se establecieron las siguientes prioridades: oferta-demanda de formación para capital humano profesional y técnico; capacitación y certificación; atracción, formación y retención de capital humano. Por último, en el eje innovación se priorizará: la promoción y desarrollo de startups, y la promoción de innovación empresarial.

Los grandes hitos

Adicionalmente, el gerente de Construye2025, Marcos Brito informó de una serie de hitos alcanzados para el rubro de la construcción, detallando que se estableció un marco regulatorio y fomento de valorización de residuos de construcción y demolición (RCD) desarrollado por Moraga & Cia. Además, el Grupo Centinela desarrolló una herramienta de autodiagnóstico en innovación.

De igual manera, Brito resaltó iniciativas como el trabajo que se efectúa en conjunto con el Colegio de Arquitectos para impulsar el Desafío NetZero2030, con la finalidad de motivar a los estudiantes de las universidades, junto con empresas profesionales, a incorporar nuevas maneras de diseñar e integrar las inminentes exigencias que tendrá el rubro hacia el año 2030, así como todo lo que promueve Construye2025 para mejorar la sustentabilidad y la productividad.

Finalmente, el ejecutivo valoró la inauguración del campus de innovación de CTeC; la operación de dos plantas de recuperación de áridos Revaloriza, en la Región de Valparaíso; y la de Río Claro, en la Región Metropolitana; así como la elección del nuevo directorio del Consejo de Construcción Industrializada (CCI); y la pronta recepción del edificio IMA por parte del CIPYCS.

Mayor capacitación sería clave para aumentar la productividad en la Construcción

Un 31% de los usuarios de la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción, www.cdt.cl, indicó que aumentar los planes de formación de los trabajadores representa un factor relevante para mejorar la eficiencia de la Industria.

Mejorar la productividad del sector Construcción ha sido un objetivo que, en el último tiempo, ha movilizado a diversos actores de la Industria. Y es que, de acuerdo a datos del “Estudio de productividad: impulsar la productividad de la industria de la construcción en Chile a estándares mundiales”, realizado por Matrix Consulting (OCDE; análisis Matrix Consulting), entre 2000 y 2018, el incremento de la productividad laboral de la economía chilena aumentó en un 20%, en cambio, la de la construcción prácticamente no experimentó variación.

Este escenario ha obligado a la industria a explorar profundamente diversas soluciones que impliquen estrechar las brechas en términos productivos y elevar su competitividad. Es por ello que la industrialización, las nuevas tecnologías, la innovación, la digitalización, entre otras, se presentan como caminos claves para lograr dicho objetivo.

En este contexto, es que en octubre pasado, la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT, a través de su Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción (www.cdt.cl), realizó un sondeo online que preguntó respecto de cuál sería la mejor estrategia para potenciar la Productividad en el Sector Construcción. Así, con cerca de 500 respuestas, un 31% de los usuarios indicó que una mayor capacitación sería la principal estrategia para elevar y potenciar los índices de productividad en la Industria.

Esta opción coincidiría con una de las nueve palancas que propone el estudio de Matrix en materias de mejoramiento de la productividad. Se trata del “Desarrollo de competencias claves”, que hace referencia al hecho que la creación de un nuevo modelo operativo, más integrado, digital y eficiente, requiere de personas que cuenten con ciertas capacidades técnicas y de gestión que permitan aprovechar su potencial.

Tecnologías y más industrialización

En el segundo lugar de las preferencias, con un 21% se ubicó la adopción y aplicación de nuevas tecnologías. Una alternativa que también se condice con la propuesta de Matrix, pues, en relación a la “adopción de tecnología y desarrollo de proveedores, los esfuerzos a nivel sectorial deben apuntar a acercar a constructoras y mandantes, con proveedores y la Academia, para que estos últimos desarrollen soluciones que se ajusten a los dolores reales de la industria”, se explica en el documento.

La industrialización, por su parte, sigue presente como una de las principales soluciones para fortalecer la productividad en el sector. En esta línea, un 18% se inclinó por esta opción, dando cuenta que esta es una palanca que permitiría obtener más control sobre los procesos, con diversos mecanismos de optimización y ejecución de metodologías que apunten al diseño integrado y colaborativo.

Finalmente, la integración temprana, con un 17% y los contratos colaborativos, con un 13%, se ubicaron en la cuarta y quinta posición, respectivamente. Dos factores relevantes en términos de una participación más entrelazada entre mandantes, diseñadores, contratistas y proveedores. Estas prácticas harían frente al alto nivel de fragmentación de la cadena productiva y, para que sean más efectivas, la integración debe comenzar lo más temprano posible, idealmente, desde la concepción del diseño. Así, se podrían tomar decisiones que, de acuerdo al estudio de Matrix, busquen optimizar “un resultado global, en lugar de maximizar partes independientemente, lo cual limita el potencial de productividad”.

Para más información visita la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción en www.cdt.cl, revisa el contenido y participa de los diversos sondeos que se publican periódicamente.

El ineludible camino de la construcción para subir su baja productividad

El presidente de nuestro consejo directivo, Pablo Ivelic, en entrevista con Radio Pauta, comentó que la industrialización de faenas es un aspecto central para revertir este severo problema de la industria.

Mayor rapidez, optimización de recursos, menor accidentabilidad de los trabajadores, aumentos de la productividad y reducción de los traslados horizontales y verticales de materiales y del personal. Disminuir la generación de residuos y generar labores más sustentables. El rubro de la construcción vive un punto de quiebre hacia la transformación de sus procesos y, en ese contexto, la industrialización aparece como un camino que hay que tomar.

Esa es al menos la visión que entrega Pablo Ivelic, presidente del consejo directivo de Construye2025, en conversación con el programa Plaza Pauta, de Radio Pauta.

De acuerdo con cifras de Construye2025, comparando el levantamiento de obras tradicionales con las industrializadas, se requiere entre 34 y 50% menos de trabajadores en estas últimas.

Para contextualizar, el programa Construye2025 nació en 2016 como una alianza público-privada financiada por Corfo. “Lo que busca es articular a todos los actores, como empresas privadas, entes públicos, academia y trabajadores, para transformar la industria de la construcción en una industria más productiva y sustentable. Tenemos varios ejes estratégicos de trabajo, entre ellos la industrialización, la gestión de residuos de demolición y de construcción, la innovación y la digitalización”, dijo Ivelic.

El diagnóstico, según Ivelic, es negativo. “Lamentablemente, en términos de productividad no es muy auspicioso. Desde 2000 a 2018 la economía en Chile aumentó su productividad en un 20% y la construcción, durante ese mismo período, estuvo estancada. Es decir, no generó mayor valor por hora hombre trabajada. Nuestro rubro ha estado caracterizado por procesos más tradicionales, un quehacer un poco más artesanal y nos vemos en la obligación de transformar nuestro sector en uno más productivo y sustentable”.

Con industrialización, Pablo Ivelic, se refiere a la incorporación de maquinaria para producir grandes volúmenes de estructuras. “La industria ha sufrido, en el buen sentido de la palabra, procesos de industrialización antaño. Hoy el gran paso, el clave, y que nos puede generar un aporte significativo en productividad es la industrialización, entendida como trasladar la mayor cantidad de partidas que se ejecutan en una obra a una fábrica y, con eso, trasladamos el problema no a un sitio que es complejo de administrar, que tiene poco espacio y que es dinámico, sino a un ambiente de mayor control. Y transformamos el problema de construcción en uno de logística y de montaje”.

¿Y el empleo?

Retomando las cifras de menor mano de obra que calcula Construye2025 en un escenario industrializado, Ivelic apuntó a que ese porcentaje es de menos trabajadores en obra. “Si se trasladan las partidas, si se traslada la ejecución, parte, no el 100%, de esos trabajadores, tienen un puesto laboral en las fábricas. La gracia de trasladar las partidas es que al disminuir la cantidad de personas en obras tienes menos supervisión que contratar, menos instalaciones de faena, menos consumo en obra y, súper relevante, menos exposición al riesgo”. 

¿Habría impacto laboral? “Sí hay una reducción de empleo. Ya que el ambiente de una fábrica tiene mayor control, se eliminan muchos traslados horizontales, pero sobre todo verticales de los materiales y del personal, por lo que los rendimientos son mejores, ya que en una fábrica todo es en el plano. Y tienes la posibilidad real de automatizar los procesos, es decir, incorporar maquinaria o robotizar ciertos procesos constructivos gracias a la producción en serie. En virtud de lo anterior, es por todo eso que la productividad mejora. Un rendimiento por hora-hombre trabajado es mucho mayor. Se producen más elementos -baños, tabiques, cocinas, elementos modulares completos- con menor necesidad de mano de obra”.

Ivelic citó el caso de Singapur. “En diez años, aplicando procesos de industrialización, aumentó su productividad en un 20%”. El ejecutivo recordó que Singapur llevó adelante un programa de industrialización en la construcción con el único objetivo de disminuir las tasas de accidentalidad.

Factores medioambientales

Pablo Ivelic sumó otro factor determinante para avanzar en la industrialización de la construcción: la sustentabilidad de los procesos y la disminución en la generación de residuos. “El 35 % de todos los residuos que se generan en el mundo provienen de la construcción y de la demolición, y Chile tiene una tasa de generación de residuos un 50% más alta que la de los países desarrollados. La industrialización de la construcción, que permite incluso realizar hasta el 100% de los trabajos en un sitio de mayor control, reduce la generación de residuos“.

Fuente: Radio Pauta

Industrializar hoy para surfear la ola que se viene en la construcción

Por Pablo Ivelic, presidente del Consejo Directivo de Construye2025. 

Nuestra industria está muy al debe en productividad con respecto a otros países y a otras industrias. Por ello, la primera pregunta que surge es ¿cómo avanzamos? Hay muchas palancas que se pueden activar, varias de ellas se mencionan en el estudio de Matrix Consulting sobre productividad, por lo que los invito a leerlo.

Sin duda, la industrialización juega un rol relevante y hemos tenido avances muy importantes hace varios años; sin embargo, la industrialización incorporando tecnología en los procesos en obra hoy está bastante agotada. Por cierto podemos seguir avanzando, pero donde de verdad podemos generar cambios radicales es trasladando a una fábrica la mayor cantidad de partidas que hoy se ejecutan en el sitio del proyecto.

¿Por qué? La fábrica es, fundamentalmente, un ambiente de mucho mayor control. En una fábrica no solamente eliminamos el desplazamiento vertical, sino que también los desplazamientos horizontales son mucho menores; es factible, de manera real, generar una programación rítmica y por tanto automatizar los procesos.

Si nosotros como industria avanzamos hacia esa industrialización que traslada una cantidad importante de partidas del sitio a la fábrica, lo que hacemos es transformar el problema constructivo a un problema logístico y de montaje.

Los beneficios de este cambio son diversos, como lograr menor cantidad de trabajadores en obra. Un estudio hecho por Construye2025 comparando obras tradicionales con industrializadas, concluyó que se utilizan entre 34% y 50% menos cantidad de trabajadores en las partidas industrializadas, lo que conlleva un beneficio colateral tremendamente importante: la disminución de la exposición al riesgo. Singapur se planteó hace mucho tiempo atrás lograr una tasa de accidentabilidad grave igual a 0 y lo hizo industrializando sus procesos. La industrialización fue el puente, el mecanismo para lograr reducir de manera relevante las tasas de accidentabilidad.

Por supuesto, se reducen los plazos, puesto que en el minuto en que ejecuto partidas en un lugar distinto al sitio de la obra, puedo traslapar los procesos que en obra deben ser secuenciales, mejoro los rendimientos (HH) y costos, tengo menores pérdidas de materiales y menor generación de residuos. En Chile, se genera el doble de los residuos de los países más desarrollados, y según el mismo estudio de Construye2025, en una obra industrializada se puede llegar a generar entre 3 a 3,5 veces menos residuos que en una obra tradicional. A ello se suma la calidad en la ejecución, dado que los reprocesos en obras industrializadas son entre un 8% y un 27% menos que en obras tradicionales.

Entonces, ¿por qué seguimos ejecutando obras de manera tradicional? Por cierto que hay costos asociados, como la logística del transporte, mayores costos eventuales por sobre estructuración de elementos prefabricados, inversión en nuevas tecnologías, así como los costos y barreras culturales para su implementación. Minimizar este último punto es un error, dado que este es un cambio cultural, que implica procesos adaptativos, razón por la cual los colaboradores que participan en estos procesos tienen que estar efectivamente convencidos de lo que se está haciendo.

Con todo, en la ecuación entre los beneficios y los costos podemos decir que con la industrialización se pueden ejecutar los proyectos con mayor velocidad, menor mano de obra y mayor calidad, pero con costos bastante similares a un proceso tradicional (entre 1 a 2% de reducción de los costos según estudio de Matrix Consulting). Sin embargo, eso es desde la mirada del constructor, puesto que desde la visión del mandante, esto es mucho más beneficioso porque el menor tiempo implica menor costo financiero y un adelanto en los flujos de ingreso, y en las obras industriales esta variable es tremendamente.

A ello se suma que si bien hoy los costos y beneficios del proceso constructivo son bastante equivalente, esto irá migrando a un contrapeso mayor de los ahorros, dado que el costo de mano de obra de la construcción sigue incrementándose por sobre el resto de las industrias, razón por la cual el beneficio que otorga la mejora de los rendimientos cada vez va a ser mayor. A ello debemos sumar la cada vez menor disponibilidad de mano de obra: al 2015, se estimaba la relación de 4 trabajadores activos por cada trabajador retirado, en tanto, se estima que al 2050, vamos a tener 2 trabajadores activos por cada retirado. En adición, es necesario mencionar que es cada vez menos “sexy” trabajar en la construcción y hoy hay menos disponibilidad, lo que encarece el valor de la mano de obra.

Por ello, quienes hoy no se suban a este proceso, cuando la transformación sea una obligación, pasarán serios apremios. En cambio, habrá otros que tienen incorporada la industrialización en sus procesos, y estarán surfeando la ola, mientras el resto estará recién aprendiendo a nadar.

Campus CTeC y su aporte al capital humano, un factor clave para el desarrollo del sector construcción

Una productividad estancada por más de tres décadas, bajos niveles de digitalización, alta fragmentación en las diferentes etapas del proyecto, un bajo nivel de especialización de sus trabajadores, son algunas de las problemáticas que enfrenta la industria de la construcción en la actualidad.

De acuerdo al artículo “The next normal in construction: how disruption is reshaping the world’s largest ecosystem”, desarrollado por McKinsey & Company en junio de 2020, la crisis del COVID-19 está acelerando la transformación del sector, por lo que se hace necesario innovar y buscar alternativas que permitan desarrollar proyectos más eficientes, sustentables y productivos.

Según el reciente estudio publicado por la consultora Matrix “Impulsar la productividad de la industria de la Construcción en Chile a estándares mundiales”, las industrias más digitalizadas y con mayor grado de industrialización son más productivas. Por lo que la transformación digital y la construcción fuera de sitio parecen ser el camino por el cual se debe transitar.

A partir de lo anterior, es que hoy la construcción tiene la necesidad de mejorar la gestión de plazos, costos y calidad de los proyectos, fomentar el desarrollo de entornos más controlados y con mayores medidas de seguridad, disminuir riesgos y externalidades y por sobre todo, fortalecer la fuerza laboral, a través de una mejor formación, educación y capacitación de sus colaboradores, esto último alineado con las nuevas metodologías y tecnologías emergentes.

Para ello, es crucial entender que el cambio no se puede lograr sin invertir en la reestructuración de una fuerza laboral, que por cierto año a año se va volviendo más escaza y longeva (menos del 10 por ciento de la fuerza laboral actual tiene menos de 25 años, Emily Peiffer “El principal desafío de la fuerza laboral de la industria de la construcción y 3 posibles soluciones”, Construction Dive , 12 de octubre de 2016). Por lo que, tanto las empresas como los programas de estudios, deben enfocarse en desarrollar nuevas competencias y habilidades para los desafíos que conlleva la construcción 4.0, que permitan a los profesionales utilizar la tecnología a su favor, reconvirtiendo la actual forma de trabajar a un nuevo modelo, con una actitud de apertura hacia el cambio, la innovación y la mejora continua.

Con el propósito de contribuir en esa transición, CTeC lanzará el próximo 11 de marzo “Campus CTeC”, plataforma de cursos e-learning, que busca fortalecer las capacidades de profesionales y estudiantes en áreas como la industrialización, la sustentabilidad y la transformación digital, aspectos claves para transitar de un proyecto tradicional a uno construtech.

El lanzamiento consistirá una actividad online, que contará con la participación de destacados expertos de Zaha Hadid, importante oficina de arquitectura de carácter mundial y Arup, una de las más destacadas empresas de ingeniería, quienes expondrán la importancia de incorporar en los proyectos tecnologías y cómo la transferencia de conocimiento, la formación de capital humano y la colaboración temprana, resultan claves para lograr resultados exitosos.

La plataforma contará inicialmente con tres cursos, los cuales fueron desarrollados junto a Eurecat, asociados a la transformación digital con temáticas como: Gestión de la TD en empresas de la construcción, IoT y Sensorización, para posteriormente ampliar la oferta de cursos disponibles.

La industrialización, es otra línea de trabajo en la cual CTeC está centrando sus esfuerzos. Para ello, el Centro participa de forma activa en el subcomité de “Educación, sensibilización e investigación sobre construcción industrializada de Capital Humano”, liderado por el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), a través del cual se encuentran desarrollando una matriz de roles que busca definir las capacidades teóricas y técnicas sobre industrialización, las que se suman a las competencias de cada disciplina (arquitectura, construcción e ingeniería). Esta matriz, permitirá:

  • Guiar a las empresas a instituciones en comprender las competencias sobre industrialización que requieren sus equipos de trabajo, para introducir soluciones de componente industrializados en el diseño temprano de sus proyectos.
  • Guiar a las instituciones académicas, para introducir nuevos contenidos en sus mallas, crear nuevos programas y actualizar los ya existentes.

Si bien la industria de la construcción se ha visto muy afectada a partir de la crisis sanitaria, también es cierto que permitió acelerar el proceso de transformación del sector, donde la adopción de tecnología nunca ha sido más fuerte y necesaria. Hoy se hace imprescindible correr la frontera de lo posible, donde el sector de la construcción tiene el beneficio de aprender de muchas otras industrias que ya han experimentado esa transición, aumentando su ventaja competitiva, lo que sin duda debe ir acompañado con el desarrollo de nuevas capacidades y estructuras organizativas dispuestas a “pensar fuera de la caja” asumiendo riesgos de innovación.

Fuente: CTeC

Desafíos en formación en la edificación chilena

Por Marcos Brito, gerente de Construye2025

En los cinco años de existencia de Construye2025, programa estratégico impulsado por Corfo para enfrentar los desafíos de la construcción, en productividad y sustentabilidad, hemos constatado que la voluntad para avanzar es alta.

Y sin duda, para ello es necesario incluir un eslabón importante de la cadena: los trabajadores de las obras. Por ello, el Día del Maestro Obrero Constructor es una excelente instancia para hablar del desarrollo del capital humano en la industria.

El Organismo Sectorial de la Construcción (entidad tripartita, cuyo objetivo es definir las prioridades a nivel sectorial a través del levantamiento y validación de productos), desarrolló un Marco de Cualificación para el sector construcción, subsector edificación. Éste se materializó con la ayuda técnica del Área de Estudios del OTIC de la CChC.

El MCTP fue presentado y validado frente a empresas, trabajadores y entidades públicas en enero de 2020 y contempla un catálogo de perfiles laborales que incluye a la mayoría de los oficios presentes en la industria.

En este sentido, la certificación se presenta como la pieza clave para avanzar hacia la especialización y productividad de los trabajadores, puesto que permite identificar lo que cada trabajador domina y lo que necesita incorporar a su conocimiento, dando pertinencia a la capacitación. Así se optimizan los recursos, enseñando sólo lo que cada uno necesita aprender.

En la actualidad, se está certificando a los trabajadores en oficios, midiendo las brechas por capacitar, y se está desarrollando una oferta formativa orientada al cierre de las mismas, liderados por la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC) de la CChC, con su Escuela de Oficios y su Programa de Formación en Obra.

Esta herramienta ya demostró ser muy exitosa en países desarrollados y, localmente, en años de trabajo conjunto entre trabajadores, sector público y sector privado, se han identificado mapas de procesos y validado con mesas técnicas, para llegar a poblar el catálogo de ChileValora con los perfiles del trabajador de la construcción.

El desafío que aún tenemos pendiente es dar el paso a un nuevo sistema y usar la certificación primero y la capacitación después, cuando se necesite. Entender que la certificación no es simplemente el diploma al cierre de un curso, sino la mayor herramienta de gestión de capital humano.

Dado el potencial del Marco de Cualificación, tanto en optimizar recursos de formación como en promover especialización y mejoras en productividad, desde Construye2025 invitamos a todas las empresas del sector y a todos los trabajadores a que se informen y se sumen a este sistema.

La construcción requiere especialistas y el cambio de paradigma en formación está siendo efectivo en prepararlos. El compromiso con la certificación seguramente será recordada como una decisión estratégica de alto impacto en esta década para mejorar la productividad sectorial.

 

 

Cómo asumir el desafío de la seguridad en las obras

Seguridad, gestión de residuos y productividad son elementos comunes para el buen desarrollo de un proyecto. En el escenario actual, la construcción industrializada se plantea como el camino para una industria más productiva y segura.

En 2018 se registraron 23.356 accidentes de los cuales 38 fueron fatales, según los datos del Reporte Anual de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso). Por ello, no pasó desapercibido el llamado que hizo la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) para sumarse al Día de la Reflexión por la Seguridad, el 5 de noviembre pasado.

“Esta iniciativa nació con el objetivo de hacer una pausa en nuestras labores para reflexionar sobre la seguridad y así avanzar juntos –trabajadores, ejecutivos, empresarios y autoridades– hacia la meta de erradicar los accidentes fatales de nuestras obras, fábricas y empresas”, señaló ese día Patricio Donoso, presidente de la CChC, desde una obra en San Bernardo. Asimismo, explicó que los hechos ocurridos recientemente “no han dejado a nadie indiferente y, por lo mismo, ampliamos nuestro llamado a que nos encontremos y conversemos como sociedad sobre la seguridad laboral, pero también sobre lo que hemos sentido y pensado en estos días y cómo podemos ayudar a que avancemos como país”.

Y es que la seguridad “apunta a una condición mínima que es que el trabajador llegue sano a la obra y regrese sano a su hogar”, a juicio de Jacqueline Galvez, gerente general de la empresa Gestión Urbana y vicepresidenta del Comité de Vivienda de la CChC.

En ese sentido, planteó que la seguridad “es un aprendizaje continuo y sirve para reforzar aquellas materias que son de su competencia, agregando otras áreas de la obra, capaces de generar interacciones en el ambiente laboral y llevarlo a un ambiente controlado”.

Además, se ven beneficios reflejados en distintos ámbitos, entre los que destacan la salud y la calidad de vida de los trabajadores, de acuerdo con Daniel Flores, jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena Inmobiliaria. “También se puede identificar un aumento del sentido de pertenencia y, como consecuencia, beneficios en el trabajo en equipo, reducción del número de accidentes y enfermedades profesionales, entregando a las personas una cultura de vida en torno a la seguridad, que no solo se puede aplicar en el trabajo, sino que también en la vida diaria, pudiendo permear incluso a su núcleo familiar más cercano”, confirma Flores.

“La seguridad en el trabajo es muy valorada por los trabajadores de la construcción, ya que los instala como prioridad, privilegiando su cuidado frente a las exigencias de producción. Les entrega entrenamiento permanente en autocuidado y los empodera en la prevención de accidentes laborales”, comenta Marisol Saavedra, subgerente en gestión de calidad e innovación de Axis DC.

Por el contrario, los accidentes sí generan impactos en la productividad, paralizaciones por accidentes graves, la generación de un ambiente de inseguridad y desmotivación que afecta a los trabajadores.

Seguridad & productividad

Otro factor considerable dentro de la obra es la productividad, a la que la seguridad impacta de manera positiva, al entregar las herramientas necesarias para que la faena se planifique anticipadamente y de buena forma. Para el gerente general de SK Capacitación, es necesario hablar de productividad cuando no haya accidentes, “cuando el maestro sepa usar las herramientas, eso es lo que tenemos que mostrar al público”.

Porque con la seguridad “se evitan incidentes y accidentes que podrían paralizar la obra. Con estas medidas estamos generando una mayor productividad al tener un trabajador sano, informado, con mayor compromiso con la obra”, precisa la gerente general de Gestión Urbana.

La seguridad laboral promueve la productividad y es parte integral de ella, asegura el jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena Inmobiliaria. “Esta tiene la ventaja de abarcar múltiples tareas y áreas de una faena de construcción, lo cual permite entregar beneficios que se reflejarán en una mejor productividad, debido al control del orden y aseo, y como derivada, una mejor cadena de abastecimiento de materiales e identificación con claridad de los avances en productividad y sus desviaciones”, asegura. A ello se suma que los trabajadores sin enfermedades del trabajo se pueden enfocar mejor en sus actividades, alcanzando rendimientos constantes y sostenibles en el tiempo.

De manera similar opina Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, quien señala que “no hay certificación sin seguridad, no hay productividad sin seguridad y no hay tranquilidad para la familia sin seguridad”. Por ello, a su juicio, si se quiere dar una buena capacitación a los trabajadores, “la primera cosa que debemos tomar en cuenta es que la seguridad es la que permite hacer todas las actividades”.

Y va más allá: “Tomando conciencia de la seguridad a nivel país tendremos mayor productividad, mayor eficiencia, sobre todo hoy que estamos discutiendo una hora más o una hora menos de jornada laboral”.

En una obra industrializada

Los riesgos asociados a la construcción tradicional han generado una serie recursos adicionales en horas de participación en charlas de seguridad y elementos de protección personal que encarecen la producción, afectando la productividad de la industria, de acuerdo con la ejecutiva de Axis DC.

Por el contrario, “los procesos industrializados en ambientes controlados disminuyen los recursos asociados a este tema por la especialización de los trabajadores, generando espacios más seguros y de confianza que mejoran sus rendimientos y motivación, lo que finalmente mejora el desempeño de los procesos”, opina Saavedra.

Se ha visto que cuando la obra incorpora partidas de construcción industrializada, “se minimizan varios riesgos y muchas formas de incidentes”, dice Jacqueline Galvez.

El actor clave es la planificación que se requiere para generar un flujo continuo de actividades, al industrializar los procesos constructivos. “Tanto las soluciones constructivas y métodos como los recursos que se requieren se encuentran estudiados y optimizados, evitando la improvisación, tan característica de nuestra industria y que tantos accidentes genera”, especifica Marisol Saavedra.

En ello coincide Daniel Flores, quien ve que una mayor industrialización de sus procesos puede significar menor intervención e interacción en la etapa de fabricación, modulación e interacción de los materiales por parte del trabajador en obra, “por lo tanto condiciones y acciones fuera de estándar de seguridad más controlados y como resultado de esto reducción de la tasa de accidentabilidad (acompañado con sus respectivos procedimientos de trabajo seguro), además la industrialización permite trabajos en ambientes controlados en donde a supervisión en general de las actividades es más eficiente”.

En este escenario, “claramente se tiene un mejor control en los indicadores de accidentabilidad, ya que al industrializar los procesos el trabajador puede desenvolverse en ambientes controlados, donde los recursos están disponibles, sabe qué hacer y qué estándares se deben lograr, lo que disminuye los riesgos de accidentes”, agrega la subgerente de Axis DC.

Pese a ello, sí es necesario estar atentos a nuevos riesgos, como los izajes en altura de gran tonelaje, que visualiza Galvez. “La diferencia se marca en capacitar a las personas constantemente y siempre hay riesgos más allá de la forma de construir”, considera.

El factor residuos

El volumen de residuos que genera una obra está directamente asociado a la gestión integral del proyecto. “Es así como una buena planificación y optimización de recursos, con la logística adecuada generará menos residuos”, opina Marisol Saavedra.

En ese sentido, la buena gestión de residuos es claramente una herramienta para bajar incidentes y, con ello, la probabilidad de accidentes. “Se debe generar una política de trabajo donde un trabajador de una partida precedente debe entregar limpio su puesto de trabajo a la siguiente, eso es social, respeto por el otro. La ejecución de elementos en fábrica disminuye la cantidad de elementos particulados, con lo cual se evitan incidentes que pueden derivar en accidentes”, comenta la vicepresidenta del Comité de Vivienda de la CChC.

Mejorar el orden y el aseo de las áreas de trabajo y con ello los flujos de circulación de todo el proyecto son elementos que permite manejar la gestión de residuos valorados y no valorados. Con ello se aumenta el estándar, se evita la cercanía de los equipos pesados con los trabajadores, se disminuyen los riesgos de caída al mismo nivel, cortes y punzamientos, además de no bloquear señaléticas de seguridad y equipos de emergencia, según enumera el jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena.

“Al gestionar los residuos desde la prevención, reduciendo al máximo su generación, identificando los residuos que podamos reutilizar dentro de la misma obra y segregando desde el origen aquellos que puedan ser reciclados fuera de ella, generamos una obra ordenada, con menos residuos y menos materiales en terreno, mejores vías de circulación, disminuyendo los riesgos de accidentes y mejorando los indicadores de accidentabilidad”, añade Saavedra.

Y concluye: “A mi juicio, claramente seguridad, gestión de residuos y productividad están directamente relacionados y son cruciales para el buen desempeño de un proyecto. En este sentido, la construcción industrializada es nuestro desafío y el camino que nos permite proyectarnos hacia una industria más productiva y segura para nuestros trabajadores”.

 

La certificación para mejorar la productividad y la empleabilidad de los trabajadores del sector

En el Seminario Formación en Construcción se realizó un llamado a las empresas a utilizar la evaluación y la certificación para avanzar en el cierre de brechas de capital humano del sector.

Si bien la construcción representa alrededor de 8% de la fuerza de trabajo del país, sólo 2,4% de la capacitación vía franquicia tributaria es realizada en el área de la construcción. En ese sentido, Patricia Aranda, gerenta del Área Social de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), ve un problema, como señaló en el Seminario Formación en Construcción, organizado por Construye2025, puesto que “no tenemos tanta participación de las empresas en este tipo de herramientas”.

A estas cifras se suman otras, como que en el sector, 70% de los trabajadores no tiene más estudios que enseñanza media, y que en 2018 se registraron 23.356 accidentes, de los cuales 38 fueron fatales, de acuerdo con Claudio Valenzuela, gerente de Competitividad y Redes de Corfo, según datos del Reporte anual de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).

En este marco, las iniciativas que buscan mejorar la competitividad y productividad del rubro se encuentran con que esta realidad es una brecha y un desafío por superar. “El sector privado quiere trabajadores certificados”, afirma Joaquín Díaz, coordinador de Formación de Construye2025.

Precisamente el capital humano es una de las principales brechas que busca cerrar el programa impulsado por Corfo. “Estamos disponibles para colaborar en las cuestiones centrales que una industria como esta se plantea, respecto de la mejora de competitividad, de hacer de este un buen sector para trabajar, porque estamos seguros que el país lo necesita y genera gran impacto desde el empleo y la calidad de vida de los chilenos”, dice Claudio Valenzuela.

Y es que “la participación de diversos actores en este tipo de iniciativas es fundamental: el centro formativo, el Estado y sobre todo, el mundo empresarial, entregando sus necesidades como sector productivo”, asegura Patricia Aranda.

En ese camino y con el entendimiento de que hay una oportunidad permanente para la formación de trabajadores, la CChC lanzó recientemente el Consejo de Formación de Capital Humano para el Sector Construcción, cuyo desafío es articular los distintos esfuerzos del sistema formativo para atraer a los mejores talentos a la industria. “Para ello también requerimos una industria que pueda ofrecer al trabajador buenas rentas, estabilidad y posibilidades reales de movilidad, lo que solo se puede lograr con espacios de formación pertinentes y de calidad, que se asocien a mejor empleabilidad del trabajador y a un crecimiento en sus trayectorias laborales”, comenta Aranda.

Seguridad para la productividad
“La franquicia tributaria para la capacitación es una herramienta que las empresas pueden ir ocupando para formar a sus trabajadores o a sus futuros trabajadores a través de pre contrata, por ejemplo”, señala Ricardo Ruiz de Viñaspre, subdirector del Sence.

La autoridad del Sence también anuncia que el servicio está a pasos de una reforma legal que impactará de manera importante en el uso de las franquicias: “nosotros vemos que los incentivos no están 100% en capacitar, creemos que necesitamos ciertas mejoras legales para así tener un incentivo fuerte por parte de esas OTEC y OTIC para capacitar a los trabajadores del país”.

Y es que “no buscamos la capacitación por un fin en sí mismo, sino como un medio para encontrar empleo o acceder a uno mejor, por eso la conexión que se tenga con el sistema productivo y las empresas es vital, son ellas las que nos pueden ayudar a decidir y evaluar si la capacitación que está en el mercado hoy es de calidad o no”, comenta Ruiz de Viñaspre.

De acuerdo con Martín Contreras, gerente general de SK Capacitación, “la visión del sistema actual es perfectible y proyectable en la medida que ponemos los incentivos correctos y también en la forma que logramos mostrarle a las empresas del rubro, en este caso la construcción, los que van a ser los beneficiarios, el aporte que la formación, capacitación y certificación, representa en las empresas”.

Como ejemplo, cuenta que en 2014 hicieron obligatoria la capacitación en altura básica, porque se dieron cuenta que estaban teniendo una alta tasa de accidentabilidad por caída de distinto nivel. “Desde esa fecha hasta entonces, hemos construido más de 45 millones de horas hombre (HH) y hemos tenido accidentes, pero ninguno de altura. Lo único que cambió fue que en nuestras obras había personal capacitado, es lo que tenemos que mostrar a las empresas, hay una relación directa entre capacitación, accidentabilidad y productividad”, asegura Contreras.

Y es que para el gerente general de SK Capacitación, es necesario hablar de productividad cuando no haya accidentes, “cuando el maestro sepa usar las herramientas, eso es lo que tenemos que mostrar al público”.

A ello añade que tampoco existe una certificación o inspección de calidad para las OTEC, “y las echamos de menos. Existe en el mercado una gran distorsión y desorden respecto de la calidad de las OTEC que prestan servicios de capacitación y si me preguntan, el encargado y quien debería ayudarnos a mejorar y subir la vara son los organismos como el Sence”.

De manera similar opina Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, quien señala que “no hay certificación sin seguridad, no hay productividad sin seguridad y no hay tranquilidad para la familia sin seguridad”. Por ello, a su juicio, si se quiere dar una buena capacitación a los trabajadores, “la primera cosa que debemos tomar en cuenta es que la seguridad es la que permite hacer todas las actividades”.

Y va más allá: “Tomando conciencia de la seguridad a nivel país tendremos mayor productividad, mayor eficiencia, sobre todo hoy que estamos discutiendo una hora más o una hora menos de jornada laboral”.

Certificación y evaluación
Aún falta mucho por trabajar en este anhelo. Por una parte, existe una alta rotación, debido al tipo de contrato característico del sector y, por la otra, en regiones hay escasez de mano de obra más calificada, lo que afecta la productividad, de acuerdo con Patricia Aranda.

Por esta razón, el Consejo de Formación de Capital Humano está priorizando a los trabajadores de obra, que a juicio de gerenta del Área Social de la CChC, son aquellos con empleabilidad general más precaria. “El desafío está en que podamos atraer, retener y desarrollar a nuestros trabajadores. El objetivo es prepararnos para la inclusión de las nuevas tecnologías y los nuevos puestos de trabajo que ello nos generará”, añade.

En ese sentido, “la certificación de competencias laborales, sin duda, es una herramienta muy útil, que bien usada puede contribuir tanto a trabajadores como empleadores, porque este tipo de credenciales ayuda a fortalecer la empleabilidad de los trabajadores y representa una mejora en todos los procesos de reclutamiento y selección de las personas en las empresas”, asegura Aranda.

Y es que, como señala Joaquín Díaz, hace mucho más sentido apoyar la adopción de un sistema que permita accionar el desarrollo del capital humano y “ChileValora entrega la fórmula para avanzar colaborativamente en pos de lograr este desarrollo con un sistema que se basa en los perfiles ocupacionales generados por el sector, a través del Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL) de Construcción, con la participación del gremio, los trabajadores y el sector público”.

En términos simples, este sistema identifica cuál es el quehacer correspondiente al sector y propone, además, una herramienta de evaluación de estos perfiles que permita hacer gestión como uso de herramientas de capacitación, en pos de contribuir a la formación y especialización de los trabajadores, y que todos los conocimientos y aprendizajes puedan ser incorporados e integrados de forma alineada con el Marco de Cualificaciones.

Así, el OSCL, con apoyo de ChileValora, ha logrado levantar y validar 59 perfiles en las principales áreas del sector construcción, como la edificación y la industria, según asegura Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, junto con planes y rutas formativo-laborales, “que son las que alimentan y logran centrar el marco de cualificaciones técnico profesional nacional”.

Hasta el momento, también ChileValora ha logrado evaluar a 125.000 personas y de ellas, 16.000 son del rubro de la construcción y lo ha hecho a través de nueve centros de evaluación y certificación avalados por este organismo.

“La evaluación es la herramienta clave, es la instancia que me permite lograr dos posibles resultados: identificar al trabajador que conoce su empleo para poder certificarlo y saber que esa persona ya sabe un oficio o perfil, o bien, voy a identificar las brechas de aquello que le falta por aprender en relación a ese oficio”, explica Joaquín Díaz.

Por ello, Francisco Silva hace un llamado a que más empresas crean en el sistema de certificación y a que los perfiles y oficios que necesite el sector sean más específicos.

 

La certificación de competencias conduce la capacitación y da pertinencia a la formación laboral

En los últimos dos años, se han certificado más de 6 mil trabajadores en el sector construcción, demostrando el valor real de la herramienta en los sectores productivos.

Los trabajadores de todos los sectores productivos son una pieza clave para el desarrollo y la productividad del país y, por lo tanto, su preparación en el nuevo contexto del mercado laboral es fundamental. “La OIT dice claramente en el Informe de la Comisión Mundial Sobre el Futuro del Trabajo: “Trabajar Para un Futuro Más Prometedor”, que los avances tecnológicos marcados por la automatización y la Robótica generarán nuevos puestos de trabajo y quienes tiene más posibilidades de perder sus trabajos son quienes estén menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades”, señala Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora.

Es por ello que desde ChileValora, “asumimos nuestro rol articulador entre el mundo laboral y el de la formación, recogiendo las necesidades de los sectores productivos y generando estándares que permitan reconocer las competencias de los trabajadores en distintos oficios, detectar brechas y, por tanto, orientar su capacitación para reforzar aquellas habilidades que realmente se requieren, promoviendo la formación a lo largo de la vida”, comenta el secretario ejecutivo.

En ese sentido, la certificación y capacitación se han vuelto cada vez más importantes para las empresas y los trabajadores y así lo demuestran las cifras. Si en 2010 se lograron poco más de 550 certificaciones, solo en los últimos dos años se han certificado más de 6 mil trabajadores en el sector construcción, según cifras de ChileValora. “Y eso nos indica que existe una real valoración por el certificado, particularmente en los subsectores de edificación e instalaciones eléctricas, de gas y climatización”, dice Francisco Silva.

Y agrega: “La participación de ChileValora en el programa Construye2025, impulsado por Corfo, ha permitido poner a disposición nuestra metodología, para el levantamiento de perfiles, planes formativos, mapas de procesos y para la nivelación en base al Marco de Cualificaciones Técnico Profesional, entre otros aspectos”.

¿Cómo evaluaría usted los avances de la certificación en el sector?
Hay señales muy importantes que nos permiten asegurar que la formación a los trabajadores del sector es un tema relevante para la industria. En primer lugar, el compromiso y trabajo permanente del Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL), constituido en el 2012, conformado por representantes de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), de sindicatos, empresas y de la academia del sector, que no solo han sido parte de los proyectos de levantamiento de perfiles ocupacionales de la construcción, sino que además, han promovido e impulsado procesos de evaluación y certificación de trabajadores.

En este sentido, la CChC, a través de la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC), ha ejecutado un Plan de Formación en Oficios que permite optar a la certificación de competencias laborales y, por otra parte, la Corporación Educacional de la Construcción (COREDUC), ha impulsado la certificación de técnicos egresados de sus liceos y ha comprometido para los próximos años ampliar las especialidades de certificación.

Debemos considerar también nuestra participación en Construye2025, que es una muestra de la relevancia que la certificación tiene para el sector construcción. A través de esta instancia, hemos logrado articular el uso de los perfiles ocupacionales, planes formativos y rutas formativo laboral con las que cuenta el sistema en el cierre de brecha de capital humano, identificadas en la hoja de ruta del programa.

¿Cuáles son los beneficios y ganancias de usar el marco de cualificación y la certificación?
La certificación de competencias no solo permite reconocer las habilidades, conocimientos y conductas de los trabajadores, sino que constituye una herramienta importante para conducir la capacitación y darle pertinencia a la formación laboral.

Un marco de cualificaciones organiza los aprendizajes en niveles, de acuerdo a su complejidad y autonomía, de manera que el trabajador puede ir avanzando de nivel en la medida en que se prepara para ello, esto facilita el desarrollo de trayectorias laborales de las personas y puede promover el reconocimiento de aprendizajes previos a través de la certificación de competencias.

Por ejemplo, en el caso del Marco de Cualificaciones Técnico Profesional recientemente lanzado por el Ministerio de Educación, se entrega información importante a los sectores productivos respecto de los tipos de competencias que se encuentran disponibles en el mundo del trabajo y la oferta de las instituciones formativas, la que, a su vez, debiera estar más sintonizada a las necesidades sectoriales. En el mismo sentido, el Consejo de Competencias Laborales para la Construcción anunciado este año, orientará su quehacer en articular a los actores relevantes del mundo público y privado para promover la formación de trabajadores en lo que la industria requiere, tomando en consideración los cambios tecnológicos que se están produciendo.

Seminario Formación en Construcción
Para presentar el sistema formativo basado en los perfiles ocupacionales identificados por el sector (catálogo ChileValora), alineado con el Marco de Cualificación Técnico Profesional, Construye2025, en conjunto con ChileValora y Sence, invita al Seminario “Formación en Construcción”, patrocinado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
La evaluación de competencias da pertinencia a la capacitación para el cierre de brechas y permite reconocer a los trabajadores competentes con la certificación en oficios, favoreciendo así la especialización de los trabajadores en uno o más oficios y aumentando la capacidad productiva del sector.

El Seminario Formación en Construcción contará con la participación de la CChC; Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora; Juan Manuel Santa Cruz, director de Sence; Martín Contreras, gerente general de Sigdo Koppers Capacitación, y Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad. En la moderación, estará Gabriela Navarro, directora del Programa de Formación Técnico Profesional de Fundación Chile.

La actividad se llevará a cabo el miércoles de septiembre, en el Auditorio de la CChC (Av. Apoquindo 6750, Las Condes), a partir de las 8:30 horas. Los interesados pueden inscribirse en este link: https://forms.gle/KwTKvc1FKqjgf7B67

 

 

Construye2025 organiza su primer Seminario de Formación en Construcción

La actividad se realizará el 11 de septiembre, con patrocinio de la CChC y el apoyo de Sence y ChileValora.

Las deficiencias de capital humano continúan siendo la brecha número uno en el sector construcción y uno de los factores importantes que afecta directamente la productividad. Por ello, una de las principales labores de Construye2025, programa estratégico de Corfo, es mejorar la productividad, pero no sólo va de la mano de la tecnología y la innovación, sino que de una mejora en la preparación del capital humano de una organización.

En este contexto, Construye2025 está organizando su primer Seminario “Formación en Construcción”, patrocinado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y apoyado por el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) y ChileValora, Comisión Sistema Nacional de Certificación de Competencias Laborales, con el objetivo de presentar el sistema formativo basado en la evaluación de competencias por perfiles ocupacionales, la capacitación para el cierre de brechas y la certificación en oficio e instalar la importancia que tiene para el sector este sistema alineado con el Marco de Cualificaciones Técnico Profesional.

“Presentar a todos los actores alineados con este sistema y el trabajo realizado hasta la fecha serán clave para generar confianza en el sector privado, que tendría un rol clave en el uso de este sistema por su acceso a la utilización de recursos públicos como franquicia tributaria”, señala Joaquín Díaz, coordinador de formación de Construye2025.

Y es que el desarrollo del capital humano “es una de las principales herramienta con la que la empresa puede mejorar la capacidad productiva de sus colaboradores, junto con motivarlos y estimularlos a lograr su mejor rendimiento, sentando el compromiso e interés mutuo en las bases de la relación laboral”, afirma Díaz.

El Seminario Formación en Construcción contará con la participación de Patricia Aranda, gerente del Área Social de la Cámara de la Construcción (CChC); Claudio Valenzuela, gerente de Competitividad y Redes de Corfo; Francisco Silva, director ejecutivo de ChileValora; Juan Manuel Santa Cruz, director nacional de Sence; Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, y Martín Contreras, gerente general de Sigdo Koppers Capacitación.

En la instancia conversarán sobre las “Oportunidades para la formación en el Sector Construcción: Una mirada público – privada”, con la moderación de Gabriela Navarro, directora del Programa de Formación Técnico Profesional de Fundación Chile.

La actividad se llevará a cabo el miércoles 11 de septiembre, en el Auditorio de la CChC (Av. Apoquindo 6750, Las Condes), a partir de las 8:30 horas.

Programa

08:30 Acreditación y Café

09:00 Bienvenida – Cámara Chilena de la Construcción y Corfo

09:15 Bienvenida – Construye2025

09:20 Presentación de Contexto: La importancia de la Formación en el Sector Construcción – Construye 2025 Joaquín Díaz – Coordinador Formación

09:45 Conversatorio: Oportunidades para la formación en el Sector Construcción: Una mirada público – privada.

ChileValora: Francisco Silva – Secretario ejecutivo
SENCE: Juan Manuel Santa Cruz – Director nacional
SK Capacitación: Martín Contreras – Gerente general
Mutual de Seguridad: Lorenzo Constant, presidente

Moderación: Fundación Chile – Gabriela Navarro – Directora de Programa de Formación Técnico Profesional

11:20 Preguntas asistentes

11:50 Video testimonios

12:00 Palabras de cierre Construye 2025 Joaquín Díaz – Coordinador Formación

Inscripciones aquí.

 

 

El gran dilema de la construcción: ¿Automatizar destruirá empleos?

El problema es que si abre la puerta a la tecnología, podría destruir puestos en uno de los rubros que ofrece más trabajo.

Hay una historia entre constructores de que cuando Henry Ford cambió el mundo con la cadena de producción moderna, también puso una fábrica de casas, pero la terminó cerrando al poco tiempo. A la gente no le gustaban los productos, así que siguió usando el proceso manual de construcción que, Ford además sabía, era una de las mayores fuentes masivas de trabajo que le quedaban a Norteamérica.

La historia es un reflejo de lo que pasa hasta el día de hoy en el rubro de la construcción, uno que lucha por remontar en una carrera tecnológica donde otras industrias lo dejaron atrás. ¿Pero será bueno que esta industria, que en el mundo emplea al 7% de las personas en edad de trabajar y en Chile al 8,4%, le abra la puerta a la automatización, que muchos creen podría destruir hasta millones de empleos?

“La destrucción de empleos por el avance de la automatización es una amenaza que no se puede desconocer. Y si bien aún no se constata en forma masiva, podría suceder principalmente por la industrialización y montaje in situ de distintos componentes de las obras”, comenta el gerente de Estudios de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Javier Hurtado.

El problema es que la construcción necesita urgentemente ser más eficiente y la tecnología, con automatización y más, podría ser una de las soluciones. Según Clapes UC, la productividad total de factores de la construcción en Chile cayó 46,6% entre 1997 y 2017, lejos de la baja de 0,3% de la economía total, mientras que la productividad de un trabajador llegó a US$37 mil en 2016, lo que representa un crecimiento medio anual nulo en dos décadas.

Y para ser justos, el problema no es de Chile. En el mundo, la situación es solo un poco mejor. Según la consultora McKinsey, la productividad del sector en el mundo creció solo 1% en las últimas dos décadas, versus un 2,8% del total de los sectores productivos. Pero es la misma consultora la que cree que la automatización podría destruir 800 millones de trabajos en el mundo a 2030. Y según Clapes, para los empleos en construcción, la probabilidad promedio de automatización es de 42,3%, por sobre el comercio.

¿Qué pasa con los robots?

Un vistazo al futuro de la automatización en la construcción quizá lo da la empresa de construcción modular Tecno Fast, que utiliza robots para producir las diferentes partes de un edificio de hasta 6 pisos, que después se arman in situ.

“Sin duda que hay un impacto en el trabajo cuando uno comienza a operar así”, comenta el gerente de Ingeniería de Tecno Fast, Mario Yáñez. La empresa comenzó a automatizarse en marzo de 2018, cuando tenían 480 trabajadores.

Yáñez admite que se despidieron personas mientras las máquinas reemplazaban tareas que antes realizaban manos humanas. Pero también hubo reconversión. “En seis meses tuvimos un proceso de selección interno para ver quiénes cambiaban de tareas. La gente con labores físicas pasó a nuevas áreas que crecían, como logística, y otros con más capacitación técnica, que eran más flexibles o sabían de tecnología, se capacitaron en robótica”, cuenta Yáñez.

Y aunque en un principio el neto de la automatización de Tecno Fast fue una reducción de trabajadores, hoy la empresa tiene 40 empleados más de los que tenía antes de empezar el proceso. ¿Cómo? Se volvieron más eficientes gracias a la tecnología, lo que les permitió abrir nuevas líneas de negocio y crecer.

“Existe considerable evidencia que muestra que cada revolución tecnológica ha generado sostenidos crecimientos en productividad y mejora de calidad de vida de las personas, así como generación de nuevos empleos”, comenta el director de Clapes UC, Hernán de Solminihac.

“Empiezan a aparecer pequeños nuevos roles en la construcción que antes no se veían en el rubro, como en la programación de línea, personal de mantención de obra y otros”, explica el socio fundador de BauMax, Alexis Berczely.

BauMax, una empresa chilena apoyada por Corfo, construye viviendas prefabricadas utilizando impresión 3D con hormigón. Aunque aún no es 100% automatizado, una parte relevante de la línea de producción no tiene humanos, como la lectura de planos, que son digitales, y los trazados.

Según un estudio de 2017 de McKinsey, integrar a la construcción un sistema de producción industrial con algunas máquinas autónomas podría aumentar su productividad entre 5 y 10 veces. En Tecno Fast dicen que se demoran solo 3 meses en tener una casa lista desde cero, mientras que en BauMax comentan que el proceso requiere un 30% menos de tiempo que la construcción tradicional.

Recuadro
8,4% de las personas en edad de trabajar en Chile emplea la construcción.
800 millones de trabajos podría destruir la automatización en el mundo.
46,6% ha caído la productividad total de los factores en esta industria en dos décadas en Chile.

El límite que existe hoy

¿Qué no puede hacer un robot?

Según Yáñez, de Tecno Fast, hoy las máquinas no pueden hacer cosas como instalar puertas o ventanas, colocar los pisos y pintar. ‘Lo más difícil de automatizar, creo que será la encerradura, que es como los huesos de la estructura, y en general, lo que requiera mucha destreza’, agrega Berczely, de BauMax. En cuanto a las capacidades para el futuro, los dos empresarios concuerdan en que la flexibilidad, la capacidad para enfrentar cambios y los conocimientos de softwares serán habilidades importantes.

 

Fuente: La Segunda