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OPINIÓN: LA IMPORTANCIA DE LA INDUSTRIALIZACIÓN EN LA CONSTRUCCIÓN CHILENA

Fecha: 14/03/2017

Por Fernando Yáñez U. Director IDIEM.

La industria de la construcción en Chile representa un 7,5% del producto interno bruto (Sofofa, 2015) y un 8,6% de los empleos nacionales, es decir, cerca de 700 mil empleos (INE 2015). Por lo que no cabe duda de la importancia que tiene este sector en la economía chilena.

Por ello, se están realizando una serie de estrategias que buscan dar un nuevo impulso al actual escenario, a través del Programa Estratégico Nacional en Productividad y Construcción Sustentable, Construye 2025, promovido por el Estado, que tiene por objetivo transformar la forma de construir las edificaciones en Chile, permitiendo con ello mejorar la productividad en la industria a lo largo de toda su cadena de valor, generar un cambio cultural fomentando la sustentabilidad y considerar el impacto del ciclo de vida del inmueble.

Es sabido que el mercado se ha vuelto cada vez más exigente en cuanto a la calidad, plazos de ejecución, costos y escasez de mano de obra calificada, por lo que necesariamente se requiere una modernización en los procesos mediante nuevas soluciones constructivas que permitan aumentar la productividad. Actualmente, la construcción se desarrolla con un método tradicional, el cual implica principalmente la construcción in situ (obra gruesa), mientras que solo algunas partidas de la etapa de terminaciones provienen desde la fábrica directamente para su instalación (ventanas, muebles, entre otros). Pero en el mediano plazo, a medida que el país crezca, la prefabricación entrará en un período de auge.

La prefabricación, si bien no es un método constructivo nuevo pues existen elementos que son fabricados en industrias y trasladados a la obra (tales como vigas y pilares de hormigón, elementos de madera laminada, etc.), presenta mejoras importantes con respecto a los procedimientos actuales, como por ejemplo, disminución de los tiempos de construcción, mejores controles de calidad debido a un mayor control de los procesos productivos, control dimensional superior, reducción de costos, entre otros.

Por otra parte, la construcción modular se basa en un proceso de fabricación en serie, donde el producto va avanzando por distintas estaciones de ensamble en un ambiente controlado y bajo un riguroso control de calidad en cada una de sus etapas. Tal es el caso de los servicios higiénicos modulares, los que son trasladados a la obra completamente terminados interiormente con revestimiento, artefactos, etc., y con los sistemas necesarios para ser conectados en la obra a los principales servicios como desagüe, ventilación y electricidad.

Ventajas

Las construcciones modulares, si son correctamente diseñadas, pueden incluso cumplir con los requisitos nacionales sobre diseño sísmico, térmico, protección contra incendio, y otros aspectos de seguridad e implementación. No obstante, uno de sus puntos débiles sigue siendo el traslado de estos componentes hasta el lugar de montaje, debido al tamaño, peso y cuidados propios del transporte para evitar los daños que puede sufrir el elemento.

Para los fabricantes, en cambio, la necesidad de espacio en las fábricas para almacenar los productos construidos y las modificaciones en el stock de productos en sus bodegas son aspectos a considerar para decidirse a producir en serie.

En China, ya han sido construidos edificios de altura en plazos inferiores a un mes, como el caso de la torre Mini Sky City. Esta torre, compuesta por una estructura modular de acero y de 57 pisos de altura, fue erigida en 19 días aproximadamente. Y en Chile se está comenzando a trabajar en la materia mediante tecnología robotizada en 3D que permite la construcción de viviendas en forma industrializada.

La construcción en Chile tiene espacios para mejorar, mediante soluciones constructivas que apunten a la innovación en sus procesos, permitiéndole con ello reducción de costos y plazos, que beneficiarán a la industria.

 

Fuente: El Mercurio