El programa Construye2025 analiza sus diez años de gestión mediante una encuesta de impacto que revela una alta valoración del sector y los desafíos para profundizar en beneficios tangibles para las empresas.
En el marco de los diez años del Programa Estratégico Nacional Construye2025, impulsado por Corfo, este sigue posicionándose como un catalizador fundamental para la innovación, la productividad y la sostenibilidad en Chile. Durante esta década, su gestión ha permitido hitos como la creación del Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción (CTEC) y el Centro para la Productividad y la Sostenibilidad en la Construcción (CIPYCS), además de impulsar la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular 2035.
Metodología y participación en la red
Para conmemorar esta década, Construye2025 convocó a responder una encuesta de percepción a 59 organizaciones de su red, con el fin de medir el impacto real y la valoración del programa. Los resultados muestran una participación con una media de 6.46 en una escala de 1 a 10, evidenciando una heterogeneidad en el involucramiento de las empresas. Un dato relevante es que el 50% de las organizaciones encuestadas ha logrado concretar proyectos colaborativos directos gracias al programa, mientras que la otra mitad aún no materializa estas alianzas.
La brecha de la atribución directa
Uno de los hallazgos más interesantes de la medición es la alta valoración general del programa, que alcanza una nota de 7.7, la más alta de toda la encuesta. No obstante, existe una diferencia respecto a la percepción de beneficios operativos directos. Mientras el rol macro de Construye2025 es ampliamente reconocido, la atribución de mejoras específicas en visibilidad, posicionamiento o implementación de tecnologías presenta promedios más moderados.
El reporte define esto como una dolencia de posicionamiento de marca, donde las organizaciones reconocen los “frutos” como PlanBim o el CCI, pero no siempre identifican al “árbol” (Construye2025) que los originó como el semillero de ideas. En este sentido, uno de los principales desafíos futuros del programa es posicionarse como articulador detrás de iniciativas que nutren el trabajo diario del sector construcción.
Voces del ecosistema
Los testimonios de los participantes reflejan la diversidad de experiencias en esta década. Tatiana Martínez, gerente general de Hormipret y Past President del CCI, señala que “en 10 años hemos visto cómo la transformación de la construcción se ha ido materializando en nuevas iniciativas, estudios, documentos técnicos, eventos, proyectos y sobre todo la implementación de tecnología”.
Por su parte, Ignacio Peña, gerente de Innovación e Industrialización de Desarrollos Constructivos Axis, destaca herramientas específicas: “El crear el Mapa Contech es de alto valor; y actualmente los mapas son las herramientas que más ocupamos para los benchmark”.
Daniel Schmidt Mclachlan, decano de la Universidad Autónoma, enfatiza el impacto institucional al señalar que “su existencia ha hecho posible que estos desafíos se encuentren hoy en los planes estratégicos de las principales empresas y que hayan surgido nuevos emprendimientos”.
Sin embargo, también persisten desafíos de integración. Representantes de pymes y sectores regionales han manifestado la necesidad de enfoques más transversales. Desde ITO-e, el gerente general Francisco Machuca, menciona que “el programa no ha mostrado apertura para canalizar la visibilidad de nuevas soluciones de carácter tecnológico”. Asimismo, Boris Heredia, académico de la Universidad Católica del Norte comenta que “la participación de nuestra Universidad ha sido baja, principalmente por la lejanía de Santiago”.
Compromiso con la sostenibilidad y el futuro
Desde el ámbito de la gestión ambiental, Lucas Bracho, fundador de Reduciclo, reconoce que “el programa Construye2025 ha sido un aporte concreto para acercar la sustentabilidad y la economía circular a la industria de la construcción”. Valora especialmente la articulación público privada y las instancias prácticas que permiten a las empresas “implementar mejoras reales en gestión ambiental”.
Finalmente, existen testimonios que, aunque breves, muestran un entusiasmo absoluto, como el de Claudia Silva, gerente técnico de Bostik, quien asegura que “las breves instancias de participación han sido 1000% efectivas”, o el de Marcia Salas, subgerente de Vinculación Gremial de la OTIC CChC, quien califica la labor como una “tremenda iniciativa e ideas para implementar y ejecutar”.
Estos comentarios no solo celebran el pasado, sino que, como indica Milton Vicentelo, director de Operaciones Internacionales de Rene Lagos Engineers, muestran a una red “dispuesta a seguir colaborando” en los desafíos que vendrán hacia 2035.
El balance de estos diez años confirma que la participación activa es el motor clave para la satisfacción de las empresas. De cara al futuro, el programa se plantea fortalecer su branding para que las organizaciones perciban de manera más directa su rol como motor de las iniciativas exitosas del sector. Como próximos pasos, se contempla una fase de entrevistas cualitativas para profundizar en estos resultados y un seguimiento para alcanzar al menos al 30% del total de la red de empresas.