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Romper el status quo

Fecha: 28/08/2025

Por Ricardo Flores, gerente de Desarrollo de IDIEM

Hacer lo que siempre hemos hecho y mantener la tendencia a partir de la mejora continua es algo que nos resulta natural, pero ¿qué ocurre cuando entendemos que eso no es suficiente? Y ¿cuándo creemos que tenemos la respuesta para el cambio? Atrevernos a hacer algo diferente es difícil, pero coordinar a todo un sector para que vea una industria de forma distinta es algo realmente complejo y ambicioso. 

Alinear la visión y coordinar a cerca de 30 referentes de la industria de la construcción ha sido uno de los proyectos más desafiantes que me ha tocado liderar. En esos años, me desempeñaba como consultor y lideraba al equipo multidisciplinario que tenía como desafío construir una Hoja de Ruta para que la industria de la construcción fuera más productiva y sustentable.

Cuáles fueron los 3 mayores desafíos y aciertos del proceso:

  1. Coordinar a un grupo de cracks: poner de acuerdo a un grupo de líderes referentes de la industria, con sus propias visiones y convicciones, requirió muchas dinámicas y horas de trabajo.
  2. Darle forma e identificar los pilares estructurales: generar un relato, con forma, pilares y luego identificar iniciativas que pudieran transformar la industria fue otro gran desafío. Muchas ideas daban vueltas, pero no todas tenían la capacidad de generar un cambio y transformar.
  3. Hacer visible el valor de las iniciativas al país: presentar la Hoja de Ruta al consejo de ministros, explicar el valor potencial de cada iniciativa y del conjunto, además de, mostrar que era factible lograrlo con la gobernanza adecuada fue algo realmente ambicioso.

Como todos sabemos, no se puede resolver un problema con las capacidades con que se llega a él. Es necesario aumentar el conocimiento y las capacidades para poder resolverlo. Por ello para la construcción de la Hoja de Ruta resultó clave sumar la visión de profesionales de otros países.

Cuando sabes lo que quieres lograr, solo queda comenzar a construirlo. Definir los ejes de trabajo, fijar los objetivos y estructurar la secuencia de iniciativas fue parte de los aciertos de este plan.

Dentro de los mis recuerdos del proceso: muchas horas de lectura, entrevistas, conversaciones y reuniones, aprender y aplicar una metodología nueva roadmapping, bajo el modelo del IfM de Cambridge, muchas y largas discusiones de domingo en los Starbucks de Santiago y por supuesto, al final, tardes y fines de semana con el comité ejecutivo en la casa de Alejandro (primer presidente del programa).

El futuro del Construye2025 y sus desafíos

El diseño y ejecución del Construye2025 han sido un acierto para el país, pero se requiere una nueva etapa. En mi visión de futuro, resulta clave volver a identificar iniciativas transformadoras en la industria, que permitan crear capacidades distintivas del sector y que resuelvan parte de las brechas o problemáticas actuales. Un indicador podría ser la integración de empresas y actores, que les permita alcanzar economías de escala y competir con empresas internacionales. Respecto de la convocatoria, es necesario volver a sumar a la mesa a los principales ministerios que construyen o participan del desarrollo normativo del sector.

Somos parte de una carrera, pero no una individual, sino una gran carrera. Donde el propósito es mayor. Eso significa que debemos elegir en qué queremos aportar a este equipo. No todos tenemos que correr, pero tenemos que ver en qué parte del equipo estamos trabajando. Por ello, la colaboración y la cooperación, más que nunca, se vuelven fundamentales. Un grupo de conocidos, que se vuelven amigos para contribuir a la construcción de una visión común y una mejor industria, competitiva a nivel internacional.

El futuro del Construye2025 en una frase: Una industria competitiva y sostenible a través de la colaboración en torno a una visión de futuro común.