Seguridad, gestión de residuos y productividad son elementos comunes para el buen desarrollo de un proyecto. En el escenario actual, la construcción industrializada se plantea como el camino para una industria más productiva y segura.

En 2018 se registraron 23.356 accidentes de los cuales 38 fueron fatales, según los datos del Reporte Anual de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso). Por ello, no pasó desapercibido el llamado que hizo la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) para sumarse al Día de la Reflexión por la Seguridad, el 5 de noviembre pasado.

“Esta iniciativa nació con el objetivo de hacer una pausa en nuestras labores para reflexionar sobre la seguridad y así avanzar juntos –trabajadores, ejecutivos, empresarios y autoridades– hacia la meta de erradicar los accidentes fatales de nuestras obras, fábricas y empresas”, señaló ese día Patricio Donoso, presidente de la CChC, desde una obra en San Bernardo. Asimismo, explicó que los hechos ocurridos recientemente “no han dejado a nadie indiferente y, por lo mismo, ampliamos nuestro llamado a que nos encontremos y conversemos como sociedad sobre la seguridad laboral, pero también sobre lo que hemos sentido y pensado en estos días y cómo podemos ayudar a que avancemos como país”.

Y es que la seguridad “apunta a una condición mínima que es que el trabajador llegue sano a la obra y regrese sano a su hogar”, a juicio de Jacqueline Galvez, gerente general de la empresa Gestión Urbana y vicepresidenta del Comité de Vivienda de la CChC.

En ese sentido, planteó que la seguridad “es un aprendizaje continuo y sirve para reforzar aquellas materias que son de su competencia, agregando otras áreas de la obra, capaces de generar interacciones en el ambiente laboral y llevarlo a un ambiente controlado”.

Además, se ven beneficios reflejados en distintos ámbitos, entre los que destacan la salud y la calidad de vida de los trabajadores, de acuerdo con Daniel Flores, jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena Inmobiliaria. “También se puede identificar un aumento del sentido de pertenencia y, como consecuencia, beneficios en el trabajo en equipo, reducción del número de accidentes y enfermedades profesionales, entregando a las personas una cultura de vida en torno a la seguridad, que no solo se puede aplicar en el trabajo, sino que también en la vida diaria, pudiendo permear incluso a su núcleo familiar más cercano”, confirma Flores.

“La seguridad en el trabajo es muy valorada por los trabajadores de la construcción, ya que los instala como prioridad, privilegiando su cuidado frente a las exigencias de producción. Les entrega entrenamiento permanente en autocuidado y los empodera en la prevención de accidentes laborales”, comenta Marisol Saavedra, subgerente en gestión de calidad e innovación de Axis DC.

Por el contrario, los accidentes sí generan impactos en la productividad, paralizaciones por accidentes graves, la generación de un ambiente de inseguridad y desmotivación que afecta a los trabajadores.

Seguridad & productividad

Otro factor considerable dentro de la obra es la productividad, a la que la seguridad impacta de manera positiva, al entregar las herramientas necesarias para que la faena se planifique anticipadamente y de buena forma. Para el gerente general de SK Capacitación, es necesario hablar de productividad cuando no haya accidentes, “cuando el maestro sepa usar las herramientas, eso es lo que tenemos que mostrar al público”.

Porque con la seguridad “se evitan incidentes y accidentes que podrían paralizar la obra. Con estas medidas estamos generando una mayor productividad al tener un trabajador sano, informado, con mayor compromiso con la obra”, precisa la gerente general de Gestión Urbana.

La seguridad laboral promueve la productividad y es parte integral de ella, asegura el jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena Inmobiliaria. “Esta tiene la ventaja de abarcar múltiples tareas y áreas de una faena de construcción, lo cual permite entregar beneficios que se reflejarán en una mejor productividad, debido al control del orden y aseo, y como derivada, una mejor cadena de abastecimiento de materiales e identificación con claridad de los avances en productividad y sus desviaciones”, asegura. A ello se suma que los trabajadores sin enfermedades del trabajo se pueden enfocar mejor en sus actividades, alcanzando rendimientos constantes y sostenibles en el tiempo.

De manera similar opina Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, quien señala que “no hay certificación sin seguridad, no hay productividad sin seguridad y no hay tranquilidad para la familia sin seguridad”. Por ello, a su juicio, si se quiere dar una buena capacitación a los trabajadores, “la primera cosa que debemos tomar en cuenta es que la seguridad es la que permite hacer todas las actividades”.

Y va más allá: “Tomando conciencia de la seguridad a nivel país tendremos mayor productividad, mayor eficiencia, sobre todo hoy que estamos discutiendo una hora más o una hora menos de jornada laboral”.

En una obra industrializada

Los riesgos asociados a la construcción tradicional han generado una serie recursos adicionales en horas de participación en charlas de seguridad y elementos de protección personal que encarecen la producción, afectando la productividad de la industria, de acuerdo con la ejecutiva de Axis DC.

Por el contrario, “los procesos industrializados en ambientes controlados disminuyen los recursos asociados a este tema por la especialización de los trabajadores, generando espacios más seguros y de confianza que mejoran sus rendimientos y motivación, lo que finalmente mejora el desempeño de los procesos”, opina Saavedra.

Se ha visto que cuando la obra incorpora partidas de construcción industrializada, “se minimizan varios riesgos y muchas formas de incidentes”, dice Jacqueline Galvez.

El actor clave es la planificación que se requiere para generar un flujo continuo de actividades, al industrializar los procesos constructivos. “Tanto las soluciones constructivas y métodos como los recursos que se requieren se encuentran estudiados y optimizados, evitando la improvisación, tan característica de nuestra industria y que tantos accidentes genera”, especifica Marisol Saavedra.

En ello coincide Daniel Flores, quien ve que una mayor industrialización de sus procesos puede significar menor intervención e interacción en la etapa de fabricación, modulación e interacción de los materiales por parte del trabajador en obra, “por lo tanto condiciones y acciones fuera de estándar de seguridad más controlados y como resultado de esto reducción de la tasa de accidentabilidad (acompañado con sus respectivos procedimientos de trabajo seguro), además la industrialización permite trabajos en ambientes controlados en donde a supervisión en general de las actividades es más eficiente”.

En este escenario, “claramente se tiene un mejor control en los indicadores de accidentabilidad, ya que al industrializar los procesos el trabajador puede desenvolverse en ambientes controlados, donde los recursos están disponibles, sabe qué hacer y qué estándares se deben lograr, lo que disminuye los riesgos de accidentes”, agrega la subgerente de Axis DC.

Pese a ello, sí es necesario estar atentos a nuevos riesgos, como los izajes en altura de gran tonelaje, que visualiza Galvez. “La diferencia se marca en capacitar a las personas constantemente y siempre hay riesgos más allá de la forma de construir”, considera.

El factor residuos

El volumen de residuos que genera una obra está directamente asociado a la gestión integral del proyecto. “Es así como una buena planificación y optimización de recursos, con la logística adecuada generará menos residuos”, opina Marisol Saavedra.

En ese sentido, la buena gestión de residuos es claramente una herramienta para bajar incidentes y, con ello, la probabilidad de accidentes. “Se debe generar una política de trabajo donde un trabajador de una partida precedente debe entregar limpio su puesto de trabajo a la siguiente, eso es social, respeto por el otro. La ejecución de elementos en fábrica disminuye la cantidad de elementos particulados, con lo cual se evitan incidentes que pueden derivar en accidentes”, comenta la vicepresidenta del Comité de Vivienda de la CChC.

Mejorar el orden y el aseo de las áreas de trabajo y con ello los flujos de circulación de todo el proyecto son elementos que permite manejar la gestión de residuos valorados y no valorados. Con ello se aumenta el estándar, se evita la cercanía de los equipos pesados con los trabajadores, se disminuyen los riesgos de caída al mismo nivel, cortes y punzamientos, además de no bloquear señaléticas de seguridad y equipos de emergencia, según enumera el jefe del Departamento de Prevención de Riesgos de Siena.

“Al gestionar los residuos desde la prevención, reduciendo al máximo su generación, identificando los residuos que podamos reutilizar dentro de la misma obra y segregando desde el origen aquellos que puedan ser reciclados fuera de ella, generamos una obra ordenada, con menos residuos y menos materiales en terreno, mejores vías de circulación, disminuyendo los riesgos de accidentes y mejorando los indicadores de accidentabilidad”, añade Saavedra.

Y concluye: “A mi juicio, claramente seguridad, gestión de residuos y productividad están directamente relacionados y son cruciales para el buen desempeño de un proyecto. En este sentido, la construcción industrializada es nuestro desafío y el camino que nos permite proyectarnos hacia una industria más productiva y segura para nuestros trabajadores”.