La edificación con criterios de sustentabilidad está creciendo en el país. El desarrollo de normativas, las mayores exigencias del mercado internacional y las certificaciones, están empujando este carro.

La construcción con criterios eficientes y de menor impacto medioambiental está creciendo en Chile. Variables como la optimización de la energía utilizada, con menor consumo de agua, con manejo eficiente de los residuos, la incorporación de tecnologías y diseños para un mayor confort ambiental y de salud y hasta un manejo eficiente de la operación, son criterios que se están masificando para contar con proyectos sustentables.

‘El sector privado ha avanzado, movido por el mercado internacional y las certificaciones. Exportar productos o tener edificios con un estándar reconocido internacionalmente, le da un valor agregado’, explica Erwin Navarrete, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).

Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable del Instituto de la Construcción, acota, sin embargo, que si bien la evolución ha sido paulatina y con mayor intensidad los últimos cuatro años, si el país se compara a nivel OCDE, ‘se está bastante por debajo de otros países, en exigencias (reglamentos) y compromiso por parte de los mandantes’.

María Fernanda Aguirre, directora ejecutiva de Chile Green Building Council, añade que estamos en tercer lugar a nivel latinoamericano, después de Brasil y México, en cantidad de proyectos registrados y certificados LEED®, ‘pero cuarto después de Brasil, México y Colombia en cantidad de metros2 registrados y certificados’.

Comentan, eso sí, que la Estrategia Nacional de Construcción Sustentable, creada en 2013 y coordinada por el Minvu, sentó una ruta común y se transformó en una guía para avanzar.

Reducción de costos

‘Una construcción sustentable trata de disminuir al máximo la huella de carbono e incorpora estrategias de diseño bioclimático para disminuir los costos operativos del edificio’, explica el gerente de proyectos de Hidrosym, Miguel Fernández, sobre el impacto de construir bajo estos parámetros. El gerente de Desarrollo de Negocios de Sencorp, Alfonso Barroilhet, coincide y añade que también se producen ‘mejoras en eficiencia energética, una vida útil más extensa y mayor plusvalía’.

Los impactos son cuantificables. Al respecto, María Fernanda Aguirre indica que estudios del World Green Building Council, arrojan que los ‘costos reales de diseño y construcción se han documentado en el rango de -0,42% y 12,5%, siendo este último valor el correspondiente a un proyecto de emisión cero’. Mientras que un proyecto comercial certificado LEED® Oro (la de mayor logro) en Chile, consumirá en promedio 35% menos de energía que uno similar, gracias a ahorros en agua y energía, espacios saludables, mayores caudales de ventilación, mejor desempeño acústico y lumínico, entre otros.

Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad del Programa Estratégico Construye2025, de Corfo, añade que, en el marco de ese programa, están gestionando los residuos en las obras, segregando los materiales y valorizándolos. ‘Han reducido entre 25% y 50% los costos de disposición final, aunque falta desarrollar proveedores que los valoricen’, sostiene.

Las oficinas y el sector residencial son los segmentos con mayor desarrollo de edificaciones sustentables, este último impulsado ‘a partir de la calificación energética de vivienda’, dice la gerente de Arkenergia, Soledad Vargas.

Con todo, se hace necesario seguir avanzando en esta área. ‘Hay que lograr una edificación cero emisión a 2050, también resolver el problema de la gestión sustentable de residuos de construcción y demolición y, por último, la gestión del agua, que es un recurso escaso en gran parte del país, y la construcción tiene bastante que aportar en esto’, argumenta Erwin Navarrete, del Minvu, acerca de los desafíos que quedan.

Fuente: Diario Financiero