¿Puede la industrialización paliar el déficit de viviendas en Chile?

Dada su velocidad de respuesta, los sistemas constructivos industrializados podrían mejorar la eficiencia y competitividad del sector. Además, estas técnicas revolucionarias optimizarían el uso de materiales, la mano de obra y los tiempos de entrega. 

Plantas industriales con la última tecnología para la fabricación de viviendas, materiales de alta tecnología y un mejor diseño de ingeniería le están cambiando la cara a la construcción chilena. Según Marcos Brito, gerente de Construye2025, programa impulsado por Corfo, existen varios casos de éxito que reflejan las ventajas que ofrece la industrialización para la edificación. Y es que el país ha ido avanzando en su aprendizaje, “gracias a los esfuerzos conjuntos entre quienes tienen más experiencia, quienes están invirtiendo y quienes se están transformando hacia este nuevo paradigma”, señala.

Del mismo modo, el jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Erwin Navarrete, cree que la industrialización ha despertado especial atención en el sector construcción, que ha ido reconociendo beneficios como: mejoras en la calidad de la construcción al incorporar procesos repetitivos con equipos y mano de obra especializada; optimización en la velocidad de construcción y montaje; y, principalmente, en la sustentabilidad de los proyectos, gracias a la disminución en la generación de residuos. “Incluso considerando el escenario actual a nivel mundial respecto de la pandemia, donde es aún más relevante el cuidado y control en la interacción de los trabajadores, cobra más sentido pensar en esta forma de llevar adelante la construcción”, explica.

Según Jacqueline Gálvez, presidenta interina del Comité de Vivienda de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), como país hemos avanzado mucho en los últimos años, ya que han ido en aumento las empresas que están utilizando industrialización, tanto en vivienda pública como en privada, aún cuando representan una pequeña parte del mercado. Pero, ese es el desafío: “seguir avanzado en su utilización de forma masiva. Esto requiere un trabajo mancomunado de empresas, proveedores de estos sistemas y sector público”, sostiene. 

Además, para la representante de la CChC es importante capacitar a los trabajadores y apoyarlos en el proceso para que no se queden atrás. También destaca el rol de la academia en la educación de los distintos profesionales que intervienen en el sector construcción, que se van a enfrentar a los avances asociados a la industrialización. En opinión del gerente de Construye2025, se trata de integrar toda la cadena de valor, actuando con un mayor nivel de coordinación entre los actores que intervienen, sumando tecnología y planificando en forma industrial, para maximizar eficiencia y calidad, mientras se minimizan los errores.

  En este sentido, Ignacio Hernández, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) tiene la convicción de que, al igual que otras tendencias que se han visto reforzadas y aceleradas producto de la pandemia, como el teletrabajo y economía digital, se acelerará también la penetración de la industrialización en la construcción. 

La madera se abre paso

La prefabricación en hormigón, que incluye paneles pretensados, postensados, módulos prearmados, así como paneles simples y dobles, ya tiene su historia. Pero, en madera también existen sistemas constructivos marco-plataforma, módulos estructurales prefabricados y elementos en CLT (Cross Laminated Timber). Este material, según Hernández, está avanzando muy fuertemente y con ventaja, puesto que Chile tiene industria maderera de clase mundial, una masa de bosques muy abundantes en relación a nuestra población, e ingeniería y arquitectura de excelencia. 

Igualmente, en Chile han aparecido sistemas constructivos no tradicionales, que ya en su génesis han incorporado la industrialización. “Dentro de ellos podemos mencionar los distintos tipos de paneles SIP (Structural Insulation Panel), algunos sistemas de ferrocemento o los sistemas de madera contralaminada”, comenta el jefe de la Ditec, Erwin Navarrete. 

¿Es la industrialización el camino para enfrentar el déficit de viviendas? Según el Past President de la AOA, definitivamente sí. Incluso, Ignacio Hernández, cree posible una industrialización “personalizada”, que no implique renunciar a la identidad de cada barrio y características de los usuarios. Además, ésta podría hacer un aporte significativo en calidad y sostenibilidad, pero también en términos de volumen y plazos, lo cual es urgente debido a los déficits habitacionales crecientes. 

De hecho, en Canadá, potencia forestal al igual que Chile, se propusieron solucionar el déficit habitacional social basado íntegramente en madera. “Creo que Chile, por su diversidad climática y geográfica, puede hacer lo mismo con la suma de las alternativas disponibles, pero con la condición de reforzar fuertemente la capacidad industrial instalada de madera, hormigón y estructuras metálicas, puesto que son todas perfectamente combinables todas entre sí”, señala Hernández. 

Por su parte, la presidenta interina del Comité de Vivienda de la CChC, Jacqueline Gálvez, cree necesario repensar la construcción a partir de las nuevas tecnologías más allá del sistema constructivo: “desde su diseño; financiamiento; normativas aplicables; programas de vivienda, en el caso de vivienda pública; que internalicen estos procesos”, afirma.

Para el jefe de la Ditec, Erwin Navarrete, el déficit de vivienda exige sumar y, en este aspecto, reconoce el aporte que los sistemas de construcción in situ han hecho a la disminución del déficit. “La industrialización llega como una buena alternativa que presenta excelentes atributos para ser competitiva en el mercado de la edificación. Es importante destacar la posibilidad de que la industrialización, no sólo permite de forma eficiente resolver los problemas de déficit presentes en condiciones normales, sino que, dada su velocidad de respuesta, permite resolver déficits generados frente a distintos tipos de catástrofes naturales, permitiendo enfrentar más rápidamente los procesos de reconstrucción de viviendas”, sostiene. 

Casos de éxito

Los socios del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) han desarrollado los siguientes proyectos de viviendas:

  1. Viviendas E2E+BauMax

  E2E ha llevado adelante dos proyectos con la constructora Convissa y Gestión Urbana. El primero, “Doña Paula” en Santa Cruz, cuyo primer piso fue industrializado con Baumax y, el segundo, con paneles SIP. “El hormigón iba más o menos rápido, pero el panel SIP, uniendo estos paneles de 1,20×1,20 m2, iba un poco más lento. Y eso estaba afectando a toda la obra y también a Baumax”, precisa Felipe Montes, gerente general de E2E Chile. De esta manera, la Inmobiliaria Gestión Urbana y Baumax, pidieron a E2E incrementar la velocidad y mejorar la coordinación de esta obra. 

Luego de cumplir con los desafíos propuestos en el piloto de “Doña Paula”, siguió el proyecto “Casablanca”. Desde el inicio, dos industrializadores trabajaron juntos: Baumax en el primer piso, hecho en hormigón armado prefabricado y E2E con estructura industrializada en madera para el segundo piso, con un total de 394 viviendas de un proyecto con el Subsidio de Integración Social y Territorial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (DS19).

2. Viviendas RC Tecnova 

RC Tecnova combina materiales de alta calidad técnica, como el acero galvanizado y el poliestireno expandido (EPS), para el desarrollo de sus paneles modulares, además, crea revestimientos sostenibles, como morteros elastómeros y corcho proyectado orgánico para fachadas y techo. La combinación de estos materiales es el “Metalpol”, producto que ofrece una mayor resistencia, menor peso y que no tiene puentes térmicos. Con él se fabrican paneles para muros, losas y techos, con los que se pueden realizar ampliaciones, construir casas, conjuntos habitacionales e incluso, tabiques y fachadas para edificios de gran altura.

En el proyecto Valle Noble de Concepción, se entregaron 184 casas prefabricadas en dos meses, las que -gracias a este material- son 80% más eficientes energéticamente si se comparan con las que levanta el sistema constructivo tradicional. La “receta” del Metalpol y las máquinas de RC Tecnova se exportaron a Ecuador y, próximamente, la empresa podrían llegar con sus soluciones a Perú y Colombia.

3. Obras DS19 de BauMax 

Baumax es responsable de 180 departamentos DS19 distribuidos en 11 torres de 3, 4 y 5 pisos, en Rancagua, cuyo plazo de ejecución de obra estaba estimado en 5,8 meses. Con su sistema constructivo, la programación bajó a 3,7 meses, esto es, casi un 35% menos de tiempo en obra gruesa. La obra incorporó, por primera vez, la aislación térmica directamente en los muros. 

En Talca, en tanto, 11 torres de 5 pisos debían ser montadas en 7,5 meses, solo con una grúa y un equipo de montaje compuesto por 4 montajistas más un coordinador, un prevencionista y un Ito. La empresa pudo montar un promedio de 1.100 m2 a la semana.

La empresa destaca también las estaciones de bombeo de Icafal, en Ovalle, un proyecto con muros de más de 3 mts de altura. Las restricciones de acceso a la obra eran tan altas que el montaje lo ejecutó la constructora con el apoyo de un coordinador en obra. 

4.E2E en media-altura

  La búsqueda de una solución rápida de construcción para edificios de mediana altura, llevó al mandante del proyecto “Horizonte del Pacífico” de la Región del Biobío, a optar por la industrialización. E2E tenía que lograr departamentos de excelente comportamiento térmico, evitando instalar EIFS (sistema de aislamiento térmico exterior). Éstos debían ser sustentables y rápidos de construir, sin faenas húmedas dentro de la obra. Fueron, de hecho, los primeros edificios habitacionales en madera construidos en Chile de manera industrializada, en un proyecto de 80 departamentos distribuidos en 5 edificios de cuatro pisos.

 

5. Fourcade & Co, Los Naranjos

Este es un innovador proyecto inmobiliario adjudicado bajo el DS19, que combina distintos materiales aprovechando sus virtudes e introduciendo la construcción industrializada a la vivienda en altura. Acero y hormigón para la parte estructural, una piel de madera en los muros perimetrales, para controlar humedad y temperatura, y hormigón en divisiones entre departamentos, con beneficios acústicos, de fuego y control de temperatura interior (masividad térmica). 

Con una arquitectura de vanguardia, que no sólo entrega luz natural a los departamentos por ambos costados, sino que además tiene baños y cocinas con ventilación natural y control pasivo de temperaturas por medio de ventilación cruzada.

Los edificios están compuestos por vigas y pilares de acero rellenos en hormigón + losas colaborantes en su estructura de obra gruesa. Las partes y piezas llegan prefabricadas a terreno, listas para montar. 

El muro perimetral exterior se fabrica bajo un proceso industrial seriado en terreno que culmina con el proceso de montaje, evitando acopio y traslados innecesarios. Duración de producción y montaje: 1 mes, 15 hombres por edificio. 

6. Martabid Empresas + Canada House

En el holding están convencidos de que la construcción industrializada es el camino para generar rápidamente una vivienda óptima, en base a control de calidad en fábrica y montaje mecanizado. “Durante la emergencia por COVID-19, junto al Minvu, el Serviu y cada municipalidad, hemos acelerado la entrega de conjuntos habitacionales en varias comunas, lo que viene a descomprimir en parte el hacinamiento de miles de personas”, afirma José Miguel Martabid Razazi, director ejecutivo de Martabid Empresas.

Soluciones de arquitectura para enfrentar la pandemia

Toda crisis ofrece oportunidades y en la construcción las encontraron rápidamente. La necesidad de contar con soluciones eficientes y rápidas desencadenó ideas tan creativas como cabinas sin contacto para tomar exámenes y hospitales modulares que pueden levantarse en solo unas semanas.

La infraestructura de salud es muchísimo más que “una caldera con una serie de camas alrededor”. Así lo cree Jaime Sáez, socio en Swarq Arquitectos S.A. y miembro del Comité de Arquitectura para la Salud del Colegio de Arquitectos de Chile. “Habemos muchos que estamos enfocados en diseñar establecimientos de salud como agentes de regeneración urbana, donde el desarrollo del proyecto trae consigo una responsabilidad social respecto del lugar/comunidad donde se emplaza, aprovechando la inversión para cubrir brechas, por ejemplo, de espacio público y áreas verdes”, explica.

De hecho, en Chile las obras que ponen la recuperación del paciente en el centro de las decisiones de diseño van en aumento y proliferan también los parques, jardines, espacios y ambientes interiores diseñados “saludablemente” para sus usuarios. En este aspecto, Jaime Sáez destaca el avance que ha experimentado la madera a nivel internacional, gracias a su contribución como material renovable y a la avanzada tecnología que ha abierto sus posibilidades a: construcción en serie, laminación, contrachapado, etc. Esto, según el arquitecto especialista en hospitales, permite proyectar edificaciones públicas con estructura principal de madera, replanteando normativas sísmicas/estructurales y aproximándonos -cada día más- al momento en que se erija el primer hospital chileno diseñado y construido en madera.

¿Qué nos falta para abrirle camino a la industrialización y aprovechar sus ventajas? “Madurar y crecer como sociedad, profundizar y seguir avanzando en la ética empresarial de responsabilidad social que, sin duda, está muy golpeada, pero a la vez en estado de reflexión constante, desde octubre de 2019. Ahora, en lo inmediato, no sería para nada descabellado aumentar el gasto que el Estado genera en I+D, sin desmerecer que se han venido haciendo esfuerzos, pero aún falta mucho”, afirma Sáez.

Y es que, si bien los chilenos somos muy creativos, al menos se necesitan políticas orientadas al desarrollo en vivienda y obras públicas que se planteen desde la metodología de la industrialización en todo el proceso, vale decir, desde la formulación de la idea/requerimiento hasta la materialización de la obra y su operación, concluye el socio de Swarq Arquitectos.

Hospitales modulares

Según Heriberto Hildebrandt, presidente de la Asociación Gremial de Arquitectura y Especialidades Hospitalarias (Aarqhos), la arquitectura hospitalaria está preparada para enfermedades contagiosas individuales. “Recintos de aislación con esclusa, barrera sanitaria, sistema de climatización deprimido, incluso estaciones completas de aislación, todo esto existe y se utiliza para la seguridad del paciente y del personal”, aclara.

No obstante, la aparición del Covid-19 produjo un cambio dramático, por lo masivo de su ataque y sus consecuencias. “Estaciones UTI han debido reestructurarse para aumentar camas críticas UCI; estaciones de hospitalización MQ han debido transformarse para aumentar camas intermedias UTI; otras estaciones han tenido que modificarse como estaciones de aislación, etc. Muchos cambios repentinos en la infraestructura hospitalaria han sido necesarios, incluso, fuera de ella. Estadios como hospital de campaña, centros de exposiciones como modernas salas Nightingale, hoteles como residencias sanitarias y escuelas como centros de salud coadyuvantes”, explica.

En este contexto, Hildebrandt cree que en Chile podríamos aplicar desde ya la coordinación modular en proyectos de infraestructura hospitalaria, duplicar la producción industrial de módulos sanitarios, de fachadas modulares, de redes modulares de piping, de módulos hospitalarios, etc. Podríamos iniciar de una vez la industrialización de la infraestructura hospitalaria, primero de elementos estructurales, luego de componentes no estructurales”, sostiene.

¿Podemos dar soluciones tan eficientes y rápidas como las que dio Wuhan en su momento? Seguro que sí, pero no a la manera china, que en menos de diez días logró coordinar preparación, transporte y montaje. El país asiático tiene un enorme stock de módulos prefabricados, dispuestos como existencia para armar y desarmar según sus requerimientos. Pero, eso no significa que no podamos desarrollar y ejecutar infraestructura hospitalaria modular de emergencia. “Ya hay en Chile licitaciones en desarrollo. Por ejemplo, módulos para 24 y 48 camas críticas en Illapel y La Serena. Pero con plazos muy distintos a los de China”, dice el presidente de Aarqhos.

Asimismo, Jaime Sáez, quien también es parte del gremio de especialidades hospitalarias, cree que en Chile se pueden dar soluciones rápidas a requerimientos urgentes que surgen de la contingencia. “Así me lo ha demostrado el trabajo que han desarrollado múltiples equipos de salud, diversos emprendedores, organizaciones e instituciones, que en el escenario actual han estado a la altura de las expectativas y que, dicho sea de paso, no han contado con la fuerza, los recursos y el apoyo que un país industrializado como China les podría entregar. Lo anterior me obliga a concluir que un Estado robusto y una cultura milenaria poseen un peso específico imposible de comparar en igualdad de condiciones con democracias occidentales y, mucho menos, sudamericanas”, señala.

Alianzas con la academia

Junto con levantar las alarmas, el Covid-19 despertó el espíritu colaborativo que llevó a personas de diversas disciplinas a diseñar y proyectar soluciones. “Al día de hoy hemos consolidado desarrollos de proyectos en alianzas con la academia, el mercado productivo y todo tipo de proveedores, experiencias internacionales, etc. Sin ir más lejos, desarrollamos un modelo de dispositivos de toma de muestras que hemos postulado, con el patrocinio de la Universidad de Talca, a fondos concursables de innovación de Corfo”, destaca Jaime Sáez.

El arquitecto se refiere a unas cabinas que eliminan el contacto físico entre el proveedor de atención médica y el paciente, dejando a un lado la necesidad de cambio de ropa protectora. El test se hace a través de unos guantes de caucho y toma alrededor de seis minutos. En el proyecto participan: el Comité de Arquitecturas para la Salud, el Colegio de Arquitectos de Chile, la Universidad de Talca, Olimpos Consultores Interior Designer y BIM S.A.

Igualmente, movido por la necesidad de protección que generó la pandemia, el constructor civil asociado al Consejo de Construcción Industrializada (CCI), Rafael Garay, combinó las experiencias internacionales, nacionales y la propia, para diseñar el módulo sanitizador MS, que sanitiza personas y objetos y que puede utilizarse en diversos establecimientos, adaptándose a las condiciones de cada lugar.

Destaca también el trabajo conjunto entre el Centro de Innovación en Madera CIM UC Corma y la empresa E2E para el desarrollo de módulos hospitalarios en madera altamente industrializados. Estos fueron diseñados para la estancia de pacientes con Covid-19, tomando en consideración los requerimientos normativos para el diseño de instalaciones UTI, con muros perimetrales con resistencia al fuego F60 y techumbres F30. El proyecto incorpora tabiquerías divisorias entre cubículos (unidad del paciente) y tabiques frontales, permitiendo una visión clara hacia el paciente, pero con divisiones que favorecen la privacidad visual y la aislación acústica a cada módulo. Además, estos módulos cumplen con toda la normativa térmica, por lo que pueden ser instalados en cualquier parte de Chile.

La construcción industrializada en nuestro país está lista para tomar el lugar que le corresponde, según sus promotores. De hecho, una infraestructura hospitalaria funcionaría bien sometida a condiciones sísmicas. “Hoy, por ejemplo, desarrollamos un proyecto en un área urbana próxima a sectores industriales, compuesta de 3.380 losas de 63 m2 (particionables); 5.520 pilares de H = 4,50 m y 8.750 vigas de 8,00 m c/u. Este volumen potencial de elementos industrializados de H.A. permitiría disminuir en un año o más el plazo de construcción del hospital”, detalla Heriberto Hildebrandt, quien lamenta que en Chile no se impulse la infraestructura hospitalaria, como parte de la industria 4.0, con fuerza.

Prototipos para suplir déficit de ventiladores

En otro ámbito, al menos 26 prototipos de ventiladores mecánicos de emergencia buscan dar respuesta al déficit de equipos, a través de la convocatoria liderada por los ministerios de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y de Economía. Las iniciativas son impulsadas por diferentes equipos de emprendedores, instituciones académicas, centros de investigación, empresas y las Fuerzas Armadas, que se inscribieron en la plataforma “Un Respiro para Chile”, impulsada por Sofofa Hub, el BID y Socialab.

“Vemos grupos de trabajo multidisciplinarios que están haciendo esfuerzos para tener un prototipo en muy poco tiempo. Pero también tenemos que vincularlos con el sector público porque estos diseños deben seguir los lineamientos y requerimientos técnicos del ISP y la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva. Luego tenemos que validarlos para finalmente tener una certificación de emergencia del Ministerio de Salud y el ISP. Ahí es donde la coordinación pública se vuelve muy relevante”, explicó el ministro de Ciencia, Andrés Couve.

Gerente de Construye2025 expuso protocolos para afrontar al Covid-19 en webinar internacional

Marcos Brito compartió la experiencia chilena y los lineamientos de la Cámara Chilena de la Construcción, mientras que Felipe Montes, gerente general de E2E, se refirió a las medidas adoptadas en la planta de construcción industrializada que administra.

La industria de la construcción chilena ha adoptado una serie de acciones preventivas en obras, para prevenir la expansión del coronavirus. Parte de estos protocolos los compartió el gerente de Construye2025, Marcos Brito, en el encuentro virtual organizado por la Cámara de Comercio de Bogotá: “Buenas prácticas para afrontar la crisis del Covid-19 en el sector de la construcción”. 

Luego de describir el programa impulsado por Corfo -que busca mejorar la productividad y sustentabilidad de la construcción- el ejecutivo presentó la realidad de la industria constructiva en Chile, compuesta por más de 30 mil empresas, de las cuales el 38% corresponde a pymes.  

“Hubo un impacto muy fuerte en el empleo. En Chile, además, estamos en medio de una crisis social que ya había involucrado una paralización económica importante. Hemos estado bien afectados por esto. Sin duda, que el barómetro de la construcción ha sido golpeado”, señaló Brito. 

No obstante, el gerente de Construye2025, destacó que el programa ha ido apoyando la creación de diversas instancias: dos centros tecnológicos para la construcción, el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), la digitalización de los permisos de obras y los centros de extensionismo. “Hemos sido un referente para hacer frente a la crisis de productividad asociada a la pandemia, ya que veníamos trabajando de antes en este tipo de avances”, explicó. 

El ejemplo de E2E

Enseguida, Brito presentó a Felipe Montes, gerente general de E2E, empresa de soluciones constructivas de alta precisión, que opera en Chile y Brasil, con miras a expandirse a Estados Unidos. “Somos una empresa de construcción un poco distinta a lo que se conoce como construcción industrializada. E2E ofrece un sistema constructivo industrializado en base a paneles fabricados con la más alta tecnología”, detalló. 

En la planta ubicada en la comuna de Maipú, Región Metropolitana, debieron adaptarse a la nueva forma de trabajar, conviviendo con el coronavirus que ha golpeado especialmente a las industrias productivas. “Estamos con 20 personas por turno y pudimos hacer el distanciamiento necesario para ellas. El turno para camarines implica que entra cierta cantidad de gente, luego se sanitiza; vuelve a entrar el próximo turno y se vuelve a sanitizar. La comida -que usualmente se hace en un casino, ahora cada uno la trae desde su casa, para lo cual dimos un bono a los trabajadores”, comentó Felipe Montes.

Otras medidas que debió tomar la empresa de construcción industrializada para continuar operando en medio de la pandemia fueron: eliminar todos los gastos que no son de primera necesidad y aplazar las inversiones en bienes de capital. 

La construcción industrializada en madera -comparada con la tradicional- genera una menor huella de carbono, ya que produce menos desechos y requiere menos movimiento de carga gracias a que la mayor parte del trabajo se realiza en planta. Además, E2E utiliza madera que proviene de bosques renovables certificados y aislación de celulosa proyectada fabricada con papel de diario reciclado.

En pocos días, Chile levantaría módulos hospitalarios para acoger pacientes con COVID-19

El Centro UC de Innovación en Madera y la startup E2E están preparados para ofrecer al Estado módulos flexibles que pueden ser montados rápidamente en todo el país, lo que evitaría que personas de regiones tengan que trasladarse en caso de que la emergencia se complique en invierno. 

El modelo de innovación de triple hélice no sólo puede fomentar el desarrollo económico y social, sino también responder a una crisis sanitaria como la que hoy enfrenta el mundo debido a la expansión del agresivo y contagioso COVID-19. Al igual que China, nuestro país podría levantar módulos hospitalarios que pueden instalarse rápidamente en cualquiera de sus regiones, si fuese necesario.

Mientras en Europa, la pandemia colapsa los recintos de salud, en Chile, ciencia y empresa se unen para diseñar módulos hospitalarios industrializados que podrían ser de gran ayuda para las personas que requieran tratamiento urgente, debido al Coronavirus. “Como E2E creemos que la mejor forma de trabajar es en un ecosistema donde cada uno aporte lo que mejor sabe. Por eso, nos unimos al proyecto del CIM UC, para crear módulos hospitalarios que pueden hacer frente a esta pandemia que está impactando fuertemente a Chile y a todo el mundo”, explica Felipe Montes, gerente general de E2E, convencido de que su sistema constructivo E2E, puede levantar soluciones rápidas y de muy buena calidad y habitabilidad para los pacientes. 

De hecho, la startup ya lo está haciendo con la filial que adquirió recientemente en Brasil, Tecverde, la cual está entregando más de 100 camas en apenas 40 días. Según los especialistas del Centro UC de Innovación en Madera (CIM UC Corma), la flexibilidad de la madera permite utilizar tecnologías mucho más desarrolladas que las que existen para otros materiales de construcción, lo que ha convertido a la industrialización en madera, en una de las tendencias de construcción sostenible a nivel global. 

Gracias a esta moderna técnica constructiva, es posible hacer una mejor planificación de la obra, automatizando las plantas o “módulos”, para llegar a la obra y realizar montajes rápidos y sencillos. Así, CIM UC y E2E podrían cumplir de manera inmediata con los requerimientos normativos para el diseño de instalaciones UTI, usando muros perimetrales con resistencia al fuego y tabiquerías divisorias entre cubículos (unidad del paciente). 

Este tipo de divisiones favorecería la privacidad y aislación acústica en cada módulo y podrían instalarse rápidamente en cualquier zona de nuestro país, como ya se está haciendo en conjuntos habitacionales y edificios. Así pacientes de localidades más pequeñas no necesitarán ser trasladados a centros hospitalarios en otras regiones, lo que al mismo tiempo descongestionaría el sistema. “Como Centro, apuntamos a que estos módulos se distribuyan a lo largo de nuestro territorio nacional y especialmente a localidades con menores recursos, pudiendo ser utilizados en forma posterior a la crisis por estas mismas comunidades, explica Felipe Victorero, subdirector de Transferencia del CIM UC Corma.

Los proyectos hospitalarios industrializados y de alta calidad, como los que Chile podría levantar, incluso, podrían replicarse en otros países que se vean enfrentados a la falta de infraestructura en escenarios de emergencia, gracias a la facilidad con que este tipo de módulos se trasladan por vía terrestre a otros países de la región, como Argentina, Perú o Bolivia.

Se genera en Chile exitosa mezcla de industrializadores y materiales

Baumax y E2E se unieron para trabajar en conjunto en dos proyectos habitacionales de Inmobiliaria Gestión Urbana y constructora Convissa.

Durante la Semana de la Madera 2019, en el Seminario Prefabricación en Madera: desafíos, oportunidades y casos de éxito, Erwin Navarrete, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec), del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), señaló que, a juicio de la cartera, la madera es el material del futuro y esperan que dentro de unos 20 a 40 años más, este sea utilizado en la construcción a nivel nacional. Por ello, hizo un llamado a utilizarla.

Asimismo, en el Tercer Seminario Internacional de Construcción Industrializada, organizado este año por el Consejo de Construcción Industrializada (CCI), Construye2025, programa impulsado por Corfo, y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Navarrete aludió al trabajo que han hecho desde el Minvu para reducir el déficit habitacional, puesto que hoy el foco está en aumentar el estándar de calidad de las viviendas.

Desde el mundo privado, Jacqueline Gálvez, gerente general de la empresa Gestión Urbana, trabaja en esa línea. “La única forma en la que se puede mejorar la calidad de las viviendas es con innovación y con un desarrollo sostenible de estas”, afirma la vicepresidenta del Comité de Vivienda de la CChC.

Es así como esta compañía busca “ser un referente en Chile para la vivienda con subsidio, para lo cual han incorporado fuertemente en sus proyectos conceptos como eficiencia, seguridad, sustentabilidad y calidad”, precisan en la publicación.

Proyectos industrializados
Jacqueline Gálvez inició una búsqueda de otras soluciones para mejorar sus procesos constructivos, disminuir los residuos, mejoras las terminaciones, mitigar el efecto negativo con el medio ambiente y optimizar los tiempos de producción, participando en las giras tecnológicas de la CChC y la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT).

Este camino la llevó a incorporar los prefabricados en sus obras y a trabajar con Baumax, empresa que produce estructuras de hormigón armado preelaboradas de manera robotizada, y E2E, que diseña y produce en forma automatizada paneles con estructuras en madera de gran resistencia estructural y con una excelente aislación acústica y térmica.

De esta manera, Gálvez, de la mano de Baumax y E2E, ha llevado la tecnología e industrialización a proyectos de vivienda social.

En el contexto del Seminario Prefabricación en Madera, Felipe Montes y Salvador Correa, gerente y jefe de Ingeniería y Diseño de E2E, respectivamente, presentaron los dos casos de industrialización de viviendas, que han llevado adelante con la constructora Convissa y Gestión Urbana.

El primero se trataba del proyecto Doña Paula en Santa Cruz, cuyo primer piso era industrializado con Baumax, mientras el segundo era con paneles SIP. “Iban muy bien, pero no le estaban sacando el máximo provecho a la velocidad de la industrialización. Por un lado, el hormigón iba más o menos rápido, pero el panel SIP, uniendo estos paneles de 1,20 x 2,40 m, iba un poco más lento. Y eso estaba afectando a toda la obra y también a Baumax”, precisó Montes.

De esta manera, la Inmobiliaria Gestión Urbana y Baumax, pidieron a E2E incrementar la velocidad y mejorar la coordinación de esta obra. Para ello, E2E realizó un piloto y luego analizó todo el proyecto, con el desafío de hacer 20 viviendas a la semana, de muy buena calidad, logrando que los residuos resultantes entraran en un balde.

Madera en Casablanca
Luego de ello, siguió el proyecto Casablanca, con una fecha de montaje entre julio y diciembre de 2019.

Desde el inicio, dos industrializadores trabajaron juntos: Baumax en el primer piso hecho en hormigón armado prefabricado y E2E con paneles de entramado ligero en madera, para el segundo piso, con un total de 394 viviendas de un proyecto con el Subsidio de Integración Social y Territorial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (DS 19).

“Los paneles que producimos en nuestra planta van cerrados por ambas caras, entonces tienen que llevar todo lo que incluye un panel, desde aislación hasta instalaciones”, precisó Salvador Correa.

Así, trabajaron en el desafío de montar 20 viviendas por semana desde el diseño. “Hay que comenzar a desarrollar en forma colaborativa el proyecto industrializado. Siempre el diseño parte de cómo es la lógica del montaje”, señaló.

E2E trabaja con paneles 2D porque consideran que es más eficiente desde la estructuración, el transporte y el montaje, y a partir de planos pueden generar entregables, los que en este caso llegaron a más de 130 documentos, entre planos y archivos de control numérico, planos de armado, etc.

A ello se suman las personas, las que según Salvador Correa, son lo principal de la Industria 4.0. “En nuestra planta la máquina solo hace lo que requiere precisión y es repetitivo, pero hay muchos trabajos que se tienen que hablar, hay una serie de indicaciones y planos que se tienen que ir armando. Es mucho más difícil generar una instrucción para una persona que para una máquina, y es una expertise que hemos tenido que aprender a hacer, ha sido un desafío súper interesante, para que el armado sea más rápido, para que la disposición de las máquinas sea rápida, para que esas placas sirvan para otro proceso, etc.”, expuso el jefe de Ingeniería y Diseño de E2E.

La manipulación también se debe diseñar, ya que los paneles no se pueden dañar, y tienen altos niveles de terminación.

Desafíos
Para E2E la curva de aprendizaje con el proyecto Casablanca fue bastante rápida y a la quinta semana llegaron a los 2.000 m2 por equipo, aunque Correa reconoció que aún debían subir un poco para llegar a la meta. “Pero se puede crecer muy rápido, hoy estamos cumpliendo con un pareo y medio, es decir, tres viviendas por equipo diariamente, lo que sí está validando el diseño en cuanto a la velocidad de montaje”, agregó.

A partir de esta experiencia también visualizaron varios desafíos, como las definiciones que se requiere asumir tempranamente, antes de la construcción. “Es muy difícil definir todo un proyecto antes de partir, pareciera que todo está pensado para tomar muchas decisiones en terreno”, dijo Correa.

Por otra parte, las actualizaciones se pueden realizar de manera flexible, puesto que “arquitectónicamente el proyecto no cambia nada, sino que se trata del manejo de holguras, velocidades de clavado en la máquina, optimización del uso de la madera, cambios de milímetros en cortes para que se produzcan menos daños, para que el elemento sea más rápido de armar”, entre otros.

Y un tercer aspecto muy relevante es la comunicación. “Por más que Baumax y nosotros trabajemos en un ambiente BIM, en un punto del proyecto -por ejemplo- una viga invertida pasó de ser in situ a ser prefabricada, con lo que creció 4 cm, por lo tanto, ninguno de nuestro de paneles calzaba. Logramos solucionarlo, pero igual fue una lección de cómo comunicarnos”, sostuvo el jefe de Ingeniería.

Con estos dos casos se demuestra, a juicio de Felipe Montes, que la construcción industrializada sí puede ser competitiva con respecto a la tradicional y otras, “siempre cuando haya una muy buena coordinación, puesto que la competitividad y la disminución de tiempos y desechos, se logra a través de estar muy bien coordinados”.

Asimismo, otro aprendizaje fue que sí es posible mezclar distintos industrializadores y materialidades en un mismo proyecto, gracias a la precisión del tipo de construcción.

“Cuando nosotros vemos estas máquinas de control numérico, hay una precisión tal que podemos unirnos a un industrialización de escaleras, a uno que haga el primer piso, otro el segundo piso, tabiquerías, etc. A través de coordinación todo se puede hacer, el BIM es clave también”, concluyó Montes.

 

Fotos gentileza de Gestión Urbana y E2E.

 

 

Día de la Tierra: La industria de la construcción también puede aportar al cuidado del planeta

El Día Internacional de la Madre Tierra busca concientizar sobre la forma en que el hombre ha afectado al planeta y generar soluciones para revertir el daño. Aquí van aportes que hace hoy la industria de la construcción local.

 

 

A nivel mundial, alrededor de un tercio de los desechos sólidos que se generan son producto de la industria de la construcción. Por lo tanto, hay iniciativas como el programa Construye2025, impulsado por Corfo, que busca transformar al sector de la construcción desde la perspectiva de la sustentabilidad y productividad, para lograr un desarrollo nacional con equidad social, económica y medioambiental. Algo en lo que se debe poner especial hincapié en una fecha como el Día de la Tierra, que se celebra cada 22 de abril desde que fuera instituido en 1970 por el senador estadounidense Gaylord Nelson.

El objetivo de Construye2025 es contar con una industria de la construcción sustentable y competitiva a nivel global, líder en la región, comprometida con el desarrollo del país a través de la incorporación de innovación, nuevas tecnologías y fortalecimiento del capital humano, teniendo como foco el bienestar de los usuarios y el impacto a lo largo del ciclo de vida de las edificaciones.

“La sustentabilidad de la construcción tiene por consecuencia una mejor calidad de vida de las personas, tanto desde la perspectiva del confort térmico como del menor impacto al medio ambiente. Además, en lo que se refiere a residuos de obra, tenemos que entenderlos como un indicador de ineficiencia; disminuir el residuo de construcción es prácticamente sinónimo de una mayor productividad del proceso constructivo”, señala Marcos Brito, gerente de Construye2025.

Dichos cambios tienen efectos positivos en el medio ambiente a corto y largo plazo, pero a pesar de ello no son conocidos. Estos son algunos ejemplos de lo que se está haciendo en Chile en etapas como el diseño, la elección de materiales y técnicas de construcción, reutilización y reciclaje de residuos de construcción y demolición, además de concientizando a quienes son parte de la la industria:

1) Por una mejor gestión de residuos en la obra

Un aporte ambiental directo y tangible al planeta es el que hace Recilynk, que ayuda a las empresas constructoras a valorizar residuos de construcción, tales como madera, fierro, pallets y cartón entre otros. “Esto lo hacemos usando tecnología para coordinar la logística y llevar la trazabilidad de las operaciones realizadas”, explica Nicolás Behar, director ejecutivo de Recilynk.

Asimismo, aportan “como base del proceso de valorización y de la gestión de residuos no valorizables, como los escombros, estos los tratamos con empresas de disposición final autorizada (botaderos) y empresas formales de transporte, de esta forma luchamos contra los vertederos ilegales”, añade.

También hay un rol educativo en el trabajo que realizan estos emprendedores, ya que reeducan a la industria de la construcción en sustentabilidad y medioambiente, “un rubro que está muy alejado de estos temas y le falta mucho por recorrer, estamos haciendo un cambio de mentalidad y cultural en la construcción”, precisa Behar. Para ello realizan capacitaciones, asesorías, auditorias, charlas y material educativo en obra.

Hasta el momento, Recilynk cuenta con 3 indicadores principales: la cantidad de materiales valorizados (177.426 kg); la reducción de impacto ambiental equivalente por la valorización de residuos realizada (344 tCO2 equivalente), a lo que se suma que a la fecha “hemos gestionado, además de los residuos valorizables, 752 toneladas de escombro, llevados a disposición final autorizada con sus certificados correspondientes”, comenta el director ejecutivo.

2) Sistema de construcción que no genera desperdicios

E2E es una planta industrializada de viviendas, que aporta en crear un sistema de construcción que prácticamente no genera desperdicios en obra. “Los pocos desechos que se generan son en nuestra fábrica, los que se pueden manejar de forma amigable con el medio ambiente. Por lo tanto, reducimos y reciclamos los desechos. Cabe destacar que un tercio de los residuos generados en Chile provienen de la construcción tradicional”, precisa Felipe Montes, gerente general de E2E.

Además, “nuestras viviendas son con estructura de madera proveniente de bosques renovables, lo que significa que nuestra materia prima principal absorbe CO2 de la atmósfera. La construcción en madera es el sistema constructivo con la más baja huella de carbono”, sostiene.

Adicional a esto, las viviendas industrializadas utilizan mucho menos transporte, debido a que se puede utilizar un solo camión por casa, sin necesidad de camiones con desperdicios. Luego, “cuando la casa está habitada, al ser de madera y tener un excelente comportamiento térmico, necesitará de menor gasto energético en calefaccionarla o en enfriarla”, precisa Montes.

Así por ejemplo, un edificio construido en madera emite mucho menos CO2 que otros materiales: producir 1 ton cemento genera 5 veces más CO2 que una tonelada de madera y el acero son 24 veces más (fuente: www.apawood.org/sustainable-forestry), de acuerdo con el gerente general de E2E.

“La construcción en madera es realmente renovable, por ejemplo con el solo crecimiento que tiene el bosque en Chile por cada minuto se podrían construir ocho casas, esto genera una gran solución a la escasez de viviendas que existe”, agrega.

3) Conciencia sobre consumo responsable de la energía y los recursos naturales

Desde la Constructora Viconsa especifican que los residuos de la construcción se podrían traducir en pérdidas energéticas, producto de múltiples ineficiencias de toda una industria. Por ello, dicen contribuir a la creación de una conciencia colectiva con respecto al consumo responsable de la energía, los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente, a través de una correcta gestión de los residuos de la construcción.

“Estamos midiendo, aprendiendo y  experimentando con nuestros residuos, así transmitimos un mensaje claro con soluciones concretas, a toda la industria: ‘Es posible, necesario y no implican costos adicionales, hacernos responsables de nuestros residuos’, precisa Joaquín Cuevas, jefe del Departamento Manejo de Residuos y Medio Ambiente de Viconsa.

Estiman que por cada 3,85 m2 que construyen generan 1 m3 de residuos, o que en promedio 13% del total de residuos corresponde a madera. “También cuantificamos el aire que transportamos al momento de cargar el escombro y descubrimos que este corresponde en promedio al 30%. Estos parámetros los obtenemos gracias a que semana a semana realizamos las mediciones de nuestros residuos, los cuales cuantificamos y luego utilizamos para saber lo que ahorramos con la gestión de estos y justificar económicamente la viabilidad de avanzar con el proyecto”, dice Cuevas.

4) En la búsqueda constante de industrialización de proyectos

En Echeverría Izquierdo declarar estar en constante búsqueda de industrialización de proyectos, ojalá en etapas tempranas de diseño. “Hoy eso ha sido posible gracias al exitoso trabajo colaborativo entre constructora e inmobiliaria. Esto con el objetivo de generar proyectos más sustentables y soluciones sostenibles en el largo plazo”, comenta Rodrigo Sánchez, gerente de Planificación y Procesos.

Actualmente, ya pueden ver resultados concretos en la etapa constructiva, en cuanto a disminución de escombros pasando “de 0,34 m3/m2 a 0,24 m3/m2 en obras que consideran algún nivel de industrialización”, según Sánchez. Desde el punto de vista inmobiliario, “estamos apostando a buenos indicadores de postventa, lo que sin duda se traduce en menores emisiones durante esta etapa. Y por último, atendiendo necesidades del usuario final, implementamos el primer cargador eléctrico disponible para la comunidad en el proyecto Deja Vu en Providencia”, afirma.