El nuevo perfil del maestro de la construcción

Nuevos procesos y tecnologías están cambiándole la cara al maestro obrero constructor. Hoy la experiencia debe combinarse con la capacidad de adaptarse a herramientas y formas de trabajo que cambian constantemente.

¿Cómo es hoy el maestro de la construcción en Chile? Con la celebración del Día del Maestro Obrero Constructor, cada 19 de marzo, esta pregunta se vuelve necesaria de revisar. Según Rogelio González, presidente del

(OSCL), si bien muchas veces el trabajador cuenta con experiencia y habilidades base, hoy deben desarrollarse destrezas específicas para lograr transformar materiales en productos de calidad. “La incorporación de nuevas tecnologías, en materiales, productos y procesos ha irrumpido con fuerza en algunas especialidades de la construcción”, señala. 

En este sentido, Julián Rodríguez, jefe del Área de Estudios, y Francisca Echeverría, investigadora del Área de Estudios de OTIC CChC, recuerdan el estudio que encargó la Corporación de Capacitación de la Construcción a la Dirección de Estudios Sociales de la Universidad Católica (DESUC), en 2019, para hacer una caracterización del maestro de la construcción desde una perspectiva cuantitativa y cualitativa. “Este arrojó que es diverso, predominando tendencias como que trabajadores más especializados y jóvenes tienen más años de escolaridad”, afirman.

El estudio da cuenta también de la importancia que tiene el sector como generador de movilidad social, considerando que la mayoría de los trabajadores dice ingresar al rubro sin proyecciones, pero una vez dentro muchos hacen carrera. “Además, quienes tienen cargos de mayor responsabilidad sienten mayor cariño por su trabajo ante la sensación de desarrollo laboral”, explican Rodríguez y Echeverría.

Quienes permanecen en el rubro suelen asociarse a personas responsables, trabajadores, principalmente de carácter fuerte y que están dispuestos a enfrentar un trabajo arduo. No obstante, según la investigación de la OTIC CChC, hay un grupo de personas más indecisas, representado por jóvenes y migrantes, quienes suelen estar entrando y saliendo del rubro. Para los primeros, con enseñanza media completa, es más factible encontrar trabajo en otros sectores productivos; mientras que los migrantes se encuentran en búsqueda de oportunidades, lo cual es posibilitado por la oferta laboral de la construcción.

Nuevas tecnologías

Actualmente, hay empresas liderando un cambio en las competencias de los trabajadores, lo que se acentuará debido a las nuevas tecnologías y al escenario laboral que plantea la cuarta revolución industrial. Así lo creen Julián Rodríguez y Francisca Echeverría de la OTIC CChC, que destacan dos aspectos en el cambio de perfil: el fenómeno migratorio y la creciente inserción de la mujer al mercado laboral.

Respecto a la incorporación de trabajadores extranjeros, los desafíos tienen que ver con temáticas que van más allá del aspecto técnico, como por ejemplo comprender las ventajas que la interculturalidad puede traer a los espacios de trabajo, con la comunicación efectiva desde los liderazgos y con hacer frente a posibles situaciones de discriminación en las obras. Frente a la inserción femenina están los estereotipos de género y el reto de que ellas también puedan ocupar cargos de liderazgo.

Muchos procesos constructivos incorporan tecnologías nuevas, principalmente, en las partidas de:

  • Obra gruesa (excavaciones y movimiento de tierra, hormigón, moldajes, andamios y enfierraduras, entre otros).
  • Terminaciones (pintura, yesos, cerámicos, entre otros).
  • Instalaciones (alcantarillado, agua, electricidad, telecomunicaciones).

Lo anterior, según Rogelio González, explica la diferencia entre la cantidad de mano de obra y horas hombre en las distintas partidas, que se ve reflejada en la calidad del producto final, en viviendas, edificios y otros, donde las “no conformidades” están principalmente en las terminaciones e impactan en los procesos de postventa.

“Ahora, los muchachos tienen mucha voz y voto dentro del proceso constructivo, pero la construcción ladrillo sobre ladrillo prácticamente no existe. Hoy todo es más modular, más preciso y más técnico”, añade Raúl Letelier, tesorero de SIMOC, sobre el nuevo perfil del “maestro de la construcción”.

Debido a la velocidad de los cambios tecnológicos, es probable que un trabajador de la construcción sea partícipe, a lo menos dos veces durante su vida laboral, de cambios de paradigma en los procesos constructivos, materiales, herramientas, equipos, afirma Rogelio González, quien enfatiza: “los maestros más exitosos serán los que desarrollen la capacidad de aprender y cambiar, ya sea de modo independiente o a través de cursos de capacitación en el rubro”.

Obras industrializadas

Las faenas de construcción tradicional difieren del trabajo que se ejecuta en obras industrializadas, principalmente, en el grado de control sobre las variables que inciden en los costos, los plazos, la calidad y cuidado al medio ambiente. “En las obras industrializadas, para la transformación de los materiales en productos constructivos, el control de las etapas asegura la calidad y la homogeneidad, entre otras. Lo anterior es más complejo de controlar en una obra tradicional”, explica Rogelio González.

En este sentido, las competencias laborales del maestro en proyectos industrializados son similares a las de un trabajador de la industria fabril, que para transformar los materiales en productos utiliza las nuevas herramientas y tecnología. Por lo tanto, el trabajador tradicional debe poder adaptarse para entrar a los mecanismos industrializados. 

Las grandes empresas se preocupan de capacitar día a día a sus maestros obreros constructores, pero para las pymes, este ítem tan importante en la mejora de la producción, puede hacerse cuesta arriba. Sin embargo, Rogelio González, comenta que existe una amplia oferta de capacitaciones en diversos organismos, disponibles para ellas: Organismo Sectorial, Sence, ChileValora, Corfo, OTIC, ONGs, OTECs, CFTs, IPs y universidades cuentan con planes de formación para los antiguos y nuevos maestros de la construcción, que les ayudan a adaptarse a las nuevas exigencias que trae la industrialización, donde se tiende a estandarizar para mejorar la calidad y la productividad.

El desafío, en este contexto, es la trazabilidad, algo que se complejiza considerando que, en Sence, por ejemplo, existen más de 800 perfiles de construcción distintos, según Raúl Letelier. En cuanto a la seguridad, dice que falta fiscalización en la obra. “La CChC debiera crear observadores en terreno. Eso dio muy buenos resultado en la minería”, concluye el representante de SIMOC.

En tanto, los especialistas de la OTIC CChC rescatan el espacio del Organismo Sectorial de la Construcción (OSCL), instancia tripartita que dio vida al Marco de Cualificación Técnico Profesional, una herramienta estratégica que vincula la educación formal e informal con el mundo del trabajo y que permite que las personas -los trabajadores y trabajadoras de la construcción- puedan transitar por un camino que busca mejorar su formación, empleabilidad y remuneraciones.

Fotografía gentileza E2E.

Instalar el marco de cualificaciones del sector construcción es prioridad

La innovación y la tecnología difícilmente pueden generar mejoras en una obra sin un equipo que conozca cómo se usan y para qué sirven. Por lo tanto, es necesario poner énfasis en la certificación y la capacitación.

Una de las principales labores del programa estratégico Construye2025 es mejorar la productividad. Algo que no sólo va de la mano de la tecnología y la innovación, sino que de una mejora en la preparación del capital humano de una organización.

El desarrollo del capital humano “es la herramienta con la que la empresa puede mejorar la capacidad productiva de sus colaboradores, junto con motivarlos y estimularlos a lograr su mejor rendimiento, sentando el compromiso e interés mutuo en las bases de la relación laboral. Este desarrollo de capacidades para la construcción no ocurre en otros contextos”, dice el coordinador de formación de Construye2025, Joaquín Díaz.

Y es que una empresa se define por sus trabajadores y su capacidad de generar valor, “es la suma de las capacidades de sus equipos”, considera Díaz.

Sin embargo, en la construcción la idea de formar al capital humano no tiene la misma acogida, ya que este no es considerado parte estable de la empresa. “Con una rotación promedio en obra cercana al 10% mensual, la probabilidad de que un empleado permanezca en un proyecto un año completo es muy baja en la mayoría de los casos. Esto, sumado al comportamiento de muchos trabajadores, que dejan un trabajo sin terminar cuando encuentran otro, hace que la sensación de la empresa normalmente sea de que ‘no vale la pena invertir en formar, ya que ese esfuerzo lo capitaliza otro’”, precisa el profesional.

Y esto vuelve a poner relevancia sobre “quién” es el que tiene acceso al uso de los bienes públicos para destinar a formar capital humano.

Por ello, para este 2019 la gran prioridad es instalar el marco de cualificaciones para el sector construcción. Para conseguirlo, Díaz explica que “se definió como estrategia del Comité Gestor Certificación, Capacitación y Registro (CCR) realizar una profundización y actualización del diagnóstico sobre certificación y capacitación en el sector construcción para identificar por qué no se ha avanzado en la instalación del marco de cualificación y desde ahí decidir la forma más efectiva de apoyar su proceso de instalación”.

Dentro de este plan, es importantísimo conseguir el poblamiento e instalación de un marco de cualificación, como sistema de gestión y desarrollo de capital humano, puesto que “esta figura ha dado buenos resultados en diferentes partes del mundo”.

Esto se sumaría a los avances logrados en 2018, como el levantamiento de mapas de procesos que incluyen sistemas industrializados de construcción, para ampliar la mirada a los nuevos perfiles y capital humano que requerirá el sector cuando estos sistemas constructivos se masifiquen, aunque el Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL) del sector construcción mantiene su foco en los procesos tradicionales.