En entrevista con la directora del proyecto Entorno+Circular de Fundación Chile, Cecilia Vidal, conocemos cómo el proyecto Entorno+Circular —antes GEF Construcción Circular— se articula con la Hoja de Ruta RCD, la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025 y con la Red de Economía Circular de la Construcción, en una alianza que busca destrabar brechas y acelerar una transformación sistémica en el sector.
Fundación Chile, junto al liderazgo del Ministerio del Medio Ambiente, implementa uno de los proyectos más ambiciosos para la transición del país hacia una economía circular y descarbonizada en el sector de la construcción. Bajo el nombre “Entorno+Circular: Programa Nacional para una Construcción Resiliente y Regenerativa”, esta iniciativa se enmarca en la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035 y la Estrategia Climática de Largo Plazo 2050, articulándose con la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025.
“El proyecto fue diseñado tomando en consideración las líneas de trabajo y metas de los instrumentos estratégicos indicativos, para apoyar su cumplimiento e implementación”, señala Cecilia Vidal. Agrega que, con la ley de cambio climático y la NDC 2025, muchas de esas metas son hoy exigibles: “Este proyecto viene a colaborar con el cumplimiento de los compromisos de diversos servicios públicos y del país en su conjunto”.
Respecto a la Red de Economía Circular de la Construcción (Red ECC), Vidal reconoce su rol articulador a escala regional. “Claramente se ha contemplado como una de las líneas de trabajo, hacer sinergias para apoyar la continuidad y ampliar el alcance de lo que la Red ECC va a desarrollar para la RM, contribuyendo así al fortalecimiento de la infraestructura necesaria para hacer posible la valorización de los RCD. Dada la escala nacional del Programa Entorno+Circular, lograr el escalamiento de los avances y aprendizajes que la Red ECC desarrollará, será un aporte relevante a todo Chile”.
En su conjunto, el proyecto contempla seis componentes y más de 100 productos, abordando desde el fortalecimiento del marco legal hasta la promoción de entornos circulares y la movilización de financiamiento. Vidal detalla: “Se pretende abordar las principales metas de la Hoja de Ruta RCD y la Estrategia Climática de Largo Plazo, lo que implica ir más allá que el objetivo de reciclar residuos de construcción, sino que abordar fuertemente los ámbitos de diseño y especificación de proyectos”.
En esa línea, resalta oportunidades para movilizar inversión: “Desde lo público, existe una gran oportunidad en el marco del Sistema Nacional de Inversiones a través de la inclusión de criterios de circularidad en la evaluación de proyectos de infraestructura pública. Desde el sector privado, destacamos el rol clave de la banca, especialmente por su capacidad de ofrecer distintos instrumentos financieros que incentiven la inversión en proyectos de economía circular”.
Sobre los componentes críticos para el cambio real, Vidal es clara: “La construcción circular requiere pasar de experiencias piloto aisladas a un cambio estructural del sector, y eso solo es posible con un marco regulatorio moderno, confiable y alineado con los objetivos de descarbonización, eficiencia de recursos y resiliencia climática del país”.
El proyecto no solo apuesta por normativa, también por gobernanza y escalabilidad territorial. Con más de 30 instituciones comprometidas, Fundación Chile implementa un modelo de gobernanza multiescalar: “Incluye instancias de co-construcción público-público y espacios públicos-privados. En el nivel estratégico, dimos inicio a nuestro comité Estratégico en el que participan Ministerio del Medio Ambiente, Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ministerio de Desarrollo Social y Familia, PNUMA y nosotros.
Finalmente, Vidal proyecta el rol de Fundación Chile como un catalizador: “Puede y debe consolidarse como un articulador sistémico del cambio en la transición hacia una construcción circular y descarbonizada, cumpliendo un rol puente entre política pública, sector productivo, territorio y conocimiento técnico”.
Por Joaquín Cuevas, CEO de Obra Limpia
En diciembre de 2024, fuimos testigos del lanzamiento de la Red de Economía Circular de la Construcción (RED-ECC), una Red que se presenta como un modelo pionero para impulsar la sostenibilidad y el desarrollo económico territorial del sector. Financiada por el BID, esta alianza público-privada busca quebrar el paradigma lineal, fomentando la valorización de residuos de construcción y demolición (RCD) y habilitando la inversión verde.
Casi 8 meses después, el MMA presenta el proyecto: ‘Transitando hacia una construcción circular y descarbonizada en Chile”, un ambicioso proyecto que tiene una duración de cuatro años y busca acelerar la Estrategia Climática de Largo Plazo del país, promoviendo la economía circular y la baja en carbono en el sector. Financiado por el GEF con casi US $3 millones.
Frente a este escenario yo me pregunto: DÓNDE ESTÁ LA CRISIS.
Si bien la industria se enfrenta a una contracción sostenida impulsada por el alza de costos en materiales de construcción, la persistente inflación y el encarecimiento del financiamiento, lo que ha frenado el desarrollo de nuevos proyectos. Pareciera ser que la economía circular dentro de la construcción, está adquiriendo una particular importancia para posicionarse como un nuevo modelo a desarrollar en respuesta a una incapacidad del rubro, de ser productivo o eficiente en el uso de los recursos que hoy demanda una nueva visión sobre lo que significa el progreso .
Hoy más que nunca, el desarrollo de la economía circular se está viendo en el sector y está generando buenos dividendos para quienes han apostado y son pioneros en esta área que se consolida y que integra diversos aspectos estratégicos de la construcción. Las razones de este auge son diversas y es que en momentos de crisis, es cuando más necesitamos generar cambios radicales y es por esto que debemos prestar especial atención no a esta nueva tendencia, si no que a una nueva forma de trabajar más consciente de nuestras ineficiencias y de los impactos ambientales que genera la actividad.
Por otra parte es importante destacar que la Hoja de Ruta RCD Economía Circular 2035, desarrollada para el sector, ha sido fundamental para sentar las bases y plasmar una visión en común de este nuevo modelo circular, este ha sido un trabajo serio, profundo y con una mirada al largo plazo, que presenta metas y plazos claros para su implementación y que, a mi parecer, es el gran motor de muchas de las iniciativas que hoy vemos desarrollarse.
A continuación, me gustaría destacar algunas ideas relevantes de estos aspectos mencionados para que se pueda palpar de forma concreta la transformación que estamos viviendo.
Representantes de más de 30 instituciones públicas, privadas y académicas firmaron un compromiso para avanzar en la implementación de la Hoja de Ruta RCD Economía Circular 2035 y la Estrategia de Economía Circular en Construcción. El presidente de Construye2025, Francisco Costabal, fue uno de los actores clave en este hito que da inicio a una nueva etapa de acción colaborativa.
El lanzamiento del proyecto “Transitando hacia una Construcción Circular y Descarbonizada en Chile”, iniciativa financiada por el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF), implementada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), mandatada por el Ministerio del Medio Ambiente de Chile y ejecutada por Fundación Chile, tuvo lugar en una ceremonia histórica, realizada en el Centro Cultural La Moneda, donde se realizó la firma simbólica del compromiso por una construcción circular y descarbonizada en Chile. La actividad reunió a actores estratégicos del sector público, privado, financiero, técnico y académico, quienes sellaron su voluntad de colaborar en la implementación de la Hoja de Ruta RCD Economía Circular 2035 y la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025.
Francisco Costabal, presidente de Construye2025, participó como representante del programa impulsado por Corfo, que desde hace años ha liderado el diseño de políticas, herramientas y articulación público-privada para transformar al sector construcción. Su presencia en la firma refuerza el rol articulador del programa en el cumplimiento de metas concretas para un sector más productivo y sustentable.
“Esta firma no es solo un gesto simbólico: es el punto de partida de un proceso de trabajo colaborativo con impactos reales. Tenemos una hoja de ruta clara, actores comprometidos y metas ambiciosas que debemos cumplir como país”, afirmó Costabal.
Cifras que revelan la urgencia
Durante el evento, la ministra de Medio Ambiente, Maisa Rojas, subrayó el peso ambiental del sector construcción: “A nivel mundial, el sector de la construcción y demolición representa el 35% de los residuos. En Chile estimamos que son al menos 7 millones de toneladas al año, pero podrían llegar a 15 o 20 millones si consideramos toda la cadena de valor. Es decir, generamos tres veces el Cerro Santa Lucía en residuos cada año”.
El impacto también se manifiesta en las emisiones. Según cifras presentadas por el PNUMA y el MMA, el 23% de las emisiones en Chile provienen del ciclo de vida de las construcciones, y el 43% de las emisiones globales vinculadas al uso de energía están relacionadas con este sector. De estas, la mitad corresponde a emisiones embebidas (asociadas a la extracción y producción de materiales) y la otra mitad a emisiones operacionales (calefacción, iluminación, etc.).
El valor económico de una economía circular
Además del impacto ambiental, la economía circular ofrece oportunidades productivas significativas. Según datos compartidos en el evento, en Chile, el valor agregado por cada kilo de material de construcción usado es de apenas $0,56 USD, en tanto que el promedio OCDE es de $2,88 USD/kg, y Países Bajos alcanza los $5,75 USD/kg.
“Esto muestra que en Chile podríamos mejorar 10 veces el valor generado por cada kilo de material si aplicamos principios de circularidad”, explicó Ignacio Simón, experto del GEF y PNUMA.
Un proyecto con componentes concretos
El proyecto “Transitando hacia una construcción circular y descarbonizada en Chile”, financiado por el GEF y liderado por el Ministerio de Medio Ambiente, contempla seis componentes clave:
Apoyo institucional y visión a largo plazo
Durante la ceremonia, Hernán Araneda, gerente general de Fundación Chile, señaló: “Este proyecto no es un diagnóstico más: es un plan de acción. En los próximos cuatro años instalaremos capacidades, desarrollaremos herramientas y avanzaremos en regulación para reducir cientos de miles de toneladas de CO₂ y valorizar millones de toneladas de residuos”.
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de Corfo, José Miguel Benavente, destacó: “La circularidad no es solo ambiental: es una oportunidad de desarrollo productivo, de generación de empleo de calidad y de emprendimiento. Este es un sector con enormes brechas, pero también con un potencial transformador tremendo”, poniendo foco en los avances que se han logrado desde la estatal, a través del programa Transforma Construye2025.
Desde el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, Paula Poblete, subsecretaria de Evaluación Social, enfatizó el rol del Estado en asegurar que las inversiones públicas sean sustentables: “Queremos que cada obra financiada por el Estado tenga una visión de sostenibilidad desde el origen, y que se integre la economía circular para mejorar la calidad de vida de las personas al menor costo ambiental posible”.
Iniciativas innovadoras
Cuatro centros presentaron soluciones concretas que ya están dando forma al cambio:
Un trabajo que recién comienza
La firma simbólica fue solo el primer paso. Más de 100 profesionales y 28 instituciones ya están trabajando coordinadamente bajo esta gobernanza ampliada.
El llamado es claro: pasar del diagnóstico a la acción. Y hacerlo con colaboración, visión sistémica e innovación.
“La economía circular en construcción ya no es una aspiración. Es una realidad que estamos empezando a construir juntos”, concluyó Cecilia Vidal, directora del proyecto desde Fundación Chile.
El lanzamiento está disponible aquí: