Gobierno anuncia más de 8 mil cupos gratuitos para capacitarse como maestras y maestros de construcción

Los ministerios del Trabajo y Previsión Social y de Vivienda y Urbanismo, en conjunto con la Cámara Chilena de la Construcción, implementaron el programa “Maestros/as para viviendas de calidad”, iniciativa público-privada, enfocado en la formación de mano de obra calificada para la construcción de viviendas sociales, en el marco del Plan de Emergencia Habitacional.

Los ministros del Trabajo y Previsión Social, Jeannette Jara, y de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Carlos Montes, en conjunto con el presidente la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Antonio Errázuriz, anunciaron 8.075 becas de capacitación gratuita, enfocada en el sector de la construcción.

“Maestros/as para viviendas de calidad” es el resultado de la alianza entre los ministerios del Trabajo y Previsión Social y de Vivienda y Urbanismo, Sence, ChileValora, y la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y consta de una oferta de cursos de capacitación sin costo que serán implementados a través de la línea sectorial de construcción de los Programas Formación para el Trabajo y Becas Laborales del Sence y estarán disponibles para postulación en todas las regiones del país a partir de la tercera semana de septiembre de 2022 a través del sitio web www.sence.cl.

El ministro Montes indicó que “esperamos que, a través de este programa, tengamos más personas formadas para poder responder a la necesidad de vivienda. Pero no de cualquier vivienda, sino de una de calidad, digna y que responda a las necesidades de las familias chilenas. Estamos muy contentos por este paso, sabemos que esto va a traer repercusión directa en una mejor construcción, de mejor calidad, con mejores maestros, lo que finalmente se va a traducir en lograr las metas del Plan de Emergencia Habitacional”.

Por su parte, la ministra Jara valoró el nuevo programa de capacitación, señalando que “este hito es muy significativo para el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, porque, por un lado, avanzamos en competencia y formación para el trabajo, con un enfoque de género, con una perspectiva en la cual sectores tradicionalmente masculinizados van a formar también en habilidades para el trabajo a muchas mujeres”.

En la actividad también participaron el director nacional (s) del Servicio Nacional de Capacitación y empleo (Sence), Rodrigo Valdivia y la secretaria ejecutiva de ChileValora, Ximena Rivillo.

La iniciativa, que corresponde a una inversión público-privada de $6.972 millones y que se mantendrá vigente hasta el año 2026, se enmarca dentro del Plan de Emergencia Habitacional, estrategia gubernamental que abordará con urgencia el déficit habitacional de Chile, construyendo 260 mil viviendas durante el gobierno del Presidente Gabriel Boric.

“Maestros/as para viviendas de calidad” implica capacitar en oficios relacionados al área de la construcción a mujeres y hombres, quienes podrán adquirir conocimientos, formación y certificación de competencias laborales para trabajar formalmente como mano de obra calificada en los diferentes proyectos del país.

Al respecto, el presidente de la CChC, Antonio Errázuriz, enfatizó que “esta iniciativa es fundamental, porque refuerza el trabajo público y privado. Para cumplir con este anhelo de construir 260.000 nuevas viviendas, necesitamos más trabajadores y trabajadoras en la construcción. Actualmente en nuestra actividad hay un 18% de mujeres trabajando, queremos que esa cifra siga creciendo”.

Perspectiva de género

Esta nueva iniciativa de Gobierno busca eliminar las barreras de género de la que hoy existen en los oficios construcción, asegurando la participación de las mujeres a través de la implementación de un subsidio de cuidado infantil, cuotas de participación femenina de un 20% desde el 2023, implementación de módulos de formación en perspectiva de género y asesorías técnicas a los equipos.

Cursos
Cada curso tendrá una duración de entre 90 y 130 horas e incluirá, además de la formación en el oficio escogido, capacitaciones en habilidades blandas, que permitan un desarrollo laboral más integral de sus egresadas y egresados.

Sus temáticas (2022) serán:

  • Albañil
  • Carpintero/a de Terminaciones
  • Carpintero/a de Obra Gruesa
  • Ceramista
  • Ductero
  • Enfierrador/a
  • Instalaciones Sanitarias
  • Gasfíter Instalador/a Clase 3
  • Mayor Yesero/a
  • Postventa
  • Pintor/a
  • Trazador/a
  • Yesero/a
  • Ayudante instalaciones sanitarias
  • Ayudante de Topografía

Fuente: Minvu

Mayor capacitación sería clave para aumentar la productividad en la Construcción

Un 31% de los usuarios de la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción, www.cdt.cl, indicó que aumentar los planes de formación de los trabajadores representa un factor relevante para mejorar la eficiencia de la Industria.

Mejorar la productividad del sector Construcción ha sido un objetivo que, en el último tiempo, ha movilizado a diversos actores de la Industria. Y es que, de acuerdo a datos del “Estudio de productividad: impulsar la productividad de la industria de la construcción en Chile a estándares mundiales”, realizado por Matrix Consulting (OCDE; análisis Matrix Consulting), entre 2000 y 2018, el incremento de la productividad laboral de la economía chilena aumentó en un 20%, en cambio, la de la construcción prácticamente no experimentó variación.

Este escenario ha obligado a la industria a explorar profundamente diversas soluciones que impliquen estrechar las brechas en términos productivos y elevar su competitividad. Es por ello que la industrialización, las nuevas tecnologías, la innovación, la digitalización, entre otras, se presentan como caminos claves para lograr dicho objetivo.

En este contexto, es que en octubre pasado, la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT, a través de su Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción (www.cdt.cl), realizó un sondeo online que preguntó respecto de cuál sería la mejor estrategia para potenciar la Productividad en el Sector Construcción. Así, con cerca de 500 respuestas, un 31% de los usuarios indicó que una mayor capacitación sería la principal estrategia para elevar y potenciar los índices de productividad en la Industria.

Esta opción coincidiría con una de las nueve palancas que propone el estudio de Matrix en materias de mejoramiento de la productividad. Se trata del “Desarrollo de competencias claves”, que hace referencia al hecho que la creación de un nuevo modelo operativo, más integrado, digital y eficiente, requiere de personas que cuenten con ciertas capacidades técnicas y de gestión que permitan aprovechar su potencial.

Tecnologías y más industrialización

En el segundo lugar de las preferencias, con un 21% se ubicó la adopción y aplicación de nuevas tecnologías. Una alternativa que también se condice con la propuesta de Matrix, pues, en relación a la “adopción de tecnología y desarrollo de proveedores, los esfuerzos a nivel sectorial deben apuntar a acercar a constructoras y mandantes, con proveedores y la Academia, para que estos últimos desarrollen soluciones que se ajusten a los dolores reales de la industria”, se explica en el documento.

La industrialización, por su parte, sigue presente como una de las principales soluciones para fortalecer la productividad en el sector. En esta línea, un 18% se inclinó por esta opción, dando cuenta que esta es una palanca que permitiría obtener más control sobre los procesos, con diversos mecanismos de optimización y ejecución de metodologías que apunten al diseño integrado y colaborativo.

Finalmente, la integración temprana, con un 17% y los contratos colaborativos, con un 13%, se ubicaron en la cuarta y quinta posición, respectivamente. Dos factores relevantes en términos de una participación más entrelazada entre mandantes, diseñadores, contratistas y proveedores. Estas prácticas harían frente al alto nivel de fragmentación de la cadena productiva y, para que sean más efectivas, la integración debe comenzar lo más temprano posible, idealmente, desde la concepción del diseño. Así, se podrían tomar decisiones que, de acuerdo al estudio de Matrix, busquen optimizar “un resultado global, en lugar de maximizar partes independientemente, lo cual limita el potencial de productividad”.

Para más información visita la Plataforma de Gestión del Conocimiento de la Construcción en www.cdt.cl, revisa el contenido y participa de los diversos sondeos que se publican periódicamente.

La certificación para mejorar la productividad y la empleabilidad de los trabajadores del sector

En el Seminario Formación en Construcción se realizó un llamado a las empresas a utilizar la evaluación y la certificación para avanzar en el cierre de brechas de capital humano del sector.

Si bien la construcción representa alrededor de 8% de la fuerza de trabajo del país, sólo 2,4% de la capacitación vía franquicia tributaria es realizada en el área de la construcción. En ese sentido, Patricia Aranda, gerenta del Área Social de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), ve un problema, como señaló en el Seminario Formación en Construcción, organizado por Construye2025, puesto que “no tenemos tanta participación de las empresas en este tipo de herramientas”.

A estas cifras se suman otras, como que en el sector, 70% de los trabajadores no tiene más estudios que enseñanza media, y que en 2018 se registraron 23.356 accidentes, de los cuales 38 fueron fatales, de acuerdo con Claudio Valenzuela, gerente de Competitividad y Redes de Corfo, según datos del Reporte anual de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).

En este marco, las iniciativas que buscan mejorar la competitividad y productividad del rubro se encuentran con que esta realidad es una brecha y un desafío por superar. “El sector privado quiere trabajadores certificados”, afirma Joaquín Díaz, coordinador de Formación de Construye2025.

Precisamente el capital humano es una de las principales brechas que busca cerrar el programa impulsado por Corfo. “Estamos disponibles para colaborar en las cuestiones centrales que una industria como esta se plantea, respecto de la mejora de competitividad, de hacer de este un buen sector para trabajar, porque estamos seguros que el país lo necesita y genera gran impacto desde el empleo y la calidad de vida de los chilenos”, dice Claudio Valenzuela.

Y es que “la participación de diversos actores en este tipo de iniciativas es fundamental: el centro formativo, el Estado y sobre todo, el mundo empresarial, entregando sus necesidades como sector productivo”, asegura Patricia Aranda.

En ese camino y con el entendimiento de que hay una oportunidad permanente para la formación de trabajadores, la CChC lanzó recientemente el Consejo de Formación de Capital Humano para el Sector Construcción, cuyo desafío es articular los distintos esfuerzos del sistema formativo para atraer a los mejores talentos a la industria. “Para ello también requerimos una industria que pueda ofrecer al trabajador buenas rentas, estabilidad y posibilidades reales de movilidad, lo que solo se puede lograr con espacios de formación pertinentes y de calidad, que se asocien a mejor empleabilidad del trabajador y a un crecimiento en sus trayectorias laborales”, comenta Aranda.

Seguridad para la productividad
“La franquicia tributaria para la capacitación es una herramienta que las empresas pueden ir ocupando para formar a sus trabajadores o a sus futuros trabajadores a través de pre contrata, por ejemplo”, señala Ricardo Ruiz de Viñaspre, subdirector del Sence.

La autoridad del Sence también anuncia que el servicio está a pasos de una reforma legal que impactará de manera importante en el uso de las franquicias: “nosotros vemos que los incentivos no están 100% en capacitar, creemos que necesitamos ciertas mejoras legales para así tener un incentivo fuerte por parte de esas OTEC y OTIC para capacitar a los trabajadores del país”.

Y es que “no buscamos la capacitación por un fin en sí mismo, sino como un medio para encontrar empleo o acceder a uno mejor, por eso la conexión que se tenga con el sistema productivo y las empresas es vital, son ellas las que nos pueden ayudar a decidir y evaluar si la capacitación que está en el mercado hoy es de calidad o no”, comenta Ruiz de Viñaspre.

De acuerdo con Martín Contreras, gerente general de SK Capacitación, “la visión del sistema actual es perfectible y proyectable en la medida que ponemos los incentivos correctos y también en la forma que logramos mostrarle a las empresas del rubro, en este caso la construcción, los que van a ser los beneficiarios, el aporte que la formación, capacitación y certificación, representa en las empresas”.

Como ejemplo, cuenta que en 2014 hicieron obligatoria la capacitación en altura básica, porque se dieron cuenta que estaban teniendo una alta tasa de accidentabilidad por caída de distinto nivel. “Desde esa fecha hasta entonces, hemos construido más de 45 millones de horas hombre (HH) y hemos tenido accidentes, pero ninguno de altura. Lo único que cambió fue que en nuestras obras había personal capacitado, es lo que tenemos que mostrar a las empresas, hay una relación directa entre capacitación, accidentabilidad y productividad”, asegura Contreras.

Y es que para el gerente general de SK Capacitación, es necesario hablar de productividad cuando no haya accidentes, “cuando el maestro sepa usar las herramientas, eso es lo que tenemos que mostrar al público”.

A ello añade que tampoco existe una certificación o inspección de calidad para las OTEC, “y las echamos de menos. Existe en el mercado una gran distorsión y desorden respecto de la calidad de las OTEC que prestan servicios de capacitación y si me preguntan, el encargado y quien debería ayudarnos a mejorar y subir la vara son los organismos como el Sence”.

De manera similar opina Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, quien señala que “no hay certificación sin seguridad, no hay productividad sin seguridad y no hay tranquilidad para la familia sin seguridad”. Por ello, a su juicio, si se quiere dar una buena capacitación a los trabajadores, “la primera cosa que debemos tomar en cuenta es que la seguridad es la que permite hacer todas las actividades”.

Y va más allá: “Tomando conciencia de la seguridad a nivel país tendremos mayor productividad, mayor eficiencia, sobre todo hoy que estamos discutiendo una hora más o una hora menos de jornada laboral”.

Certificación y evaluación
Aún falta mucho por trabajar en este anhelo. Por una parte, existe una alta rotación, debido al tipo de contrato característico del sector y, por la otra, en regiones hay escasez de mano de obra más calificada, lo que afecta la productividad, de acuerdo con Patricia Aranda.

Por esta razón, el Consejo de Formación de Capital Humano está priorizando a los trabajadores de obra, que a juicio de gerenta del Área Social de la CChC, son aquellos con empleabilidad general más precaria. “El desafío está en que podamos atraer, retener y desarrollar a nuestros trabajadores. El objetivo es prepararnos para la inclusión de las nuevas tecnologías y los nuevos puestos de trabajo que ello nos generará”, añade.

En ese sentido, “la certificación de competencias laborales, sin duda, es una herramienta muy útil, que bien usada puede contribuir tanto a trabajadores como empleadores, porque este tipo de credenciales ayuda a fortalecer la empleabilidad de los trabajadores y representa una mejora en todos los procesos de reclutamiento y selección de las personas en las empresas”, asegura Aranda.

Y es que, como señala Joaquín Díaz, hace mucho más sentido apoyar la adopción de un sistema que permita accionar el desarrollo del capital humano y “ChileValora entrega la fórmula para avanzar colaborativamente en pos de lograr este desarrollo con un sistema que se basa en los perfiles ocupacionales generados por el sector, a través del Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL) de Construcción, con la participación del gremio, los trabajadores y el sector público”.

En términos simples, este sistema identifica cuál es el quehacer correspondiente al sector y propone, además, una herramienta de evaluación de estos perfiles que permita hacer gestión como uso de herramientas de capacitación, en pos de contribuir a la formación y especialización de los trabajadores, y que todos los conocimientos y aprendizajes puedan ser incorporados e integrados de forma alineada con el Marco de Cualificaciones.

Así, el OSCL, con apoyo de ChileValora, ha logrado levantar y validar 59 perfiles en las principales áreas del sector construcción, como la edificación y la industria, según asegura Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, junto con planes y rutas formativo-laborales, “que son las que alimentan y logran centrar el marco de cualificaciones técnico profesional nacional”.

Hasta el momento, también ChileValora ha logrado evaluar a 125.000 personas y de ellas, 16.000 son del rubro de la construcción y lo ha hecho a través de nueve centros de evaluación y certificación avalados por este organismo.

“La evaluación es la herramienta clave, es la instancia que me permite lograr dos posibles resultados: identificar al trabajador que conoce su empleo para poder certificarlo y saber que esa persona ya sabe un oficio o perfil, o bien, voy a identificar las brechas de aquello que le falta por aprender en relación a ese oficio”, explica Joaquín Díaz.

Por ello, Francisco Silva hace un llamado a que más empresas crean en el sistema de certificación y a que los perfiles y oficios que necesite el sector sean más específicos.

 

La certificación de competencias conduce la capacitación y da pertinencia a la formación laboral

En los últimos dos años, se han certificado más de 6 mil trabajadores en el sector construcción, demostrando el valor real de la herramienta en los sectores productivos.

Los trabajadores de todos los sectores productivos son una pieza clave para el desarrollo y la productividad del país y, por lo tanto, su preparación en el nuevo contexto del mercado laboral es fundamental. “La OIT dice claramente en el Informe de la Comisión Mundial Sobre el Futuro del Trabajo: “Trabajar Para un Futuro Más Prometedor”, que los avances tecnológicos marcados por la automatización y la Robótica generarán nuevos puestos de trabajo y quienes tiene más posibilidades de perder sus trabajos son quienes estén menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades”, señala Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora.

Es por ello que desde ChileValora, “asumimos nuestro rol articulador entre el mundo laboral y el de la formación, recogiendo las necesidades de los sectores productivos y generando estándares que permitan reconocer las competencias de los trabajadores en distintos oficios, detectar brechas y, por tanto, orientar su capacitación para reforzar aquellas habilidades que realmente se requieren, promoviendo la formación a lo largo de la vida”, comenta el secretario ejecutivo.

En ese sentido, la certificación y capacitación se han vuelto cada vez más importantes para las empresas y los trabajadores y así lo demuestran las cifras. Si en 2010 se lograron poco más de 550 certificaciones, solo en los últimos dos años se han certificado más de 6 mil trabajadores en el sector construcción, según cifras de ChileValora. “Y eso nos indica que existe una real valoración por el certificado, particularmente en los subsectores de edificación e instalaciones eléctricas, de gas y climatización”, dice Francisco Silva.

Y agrega: “La participación de ChileValora en el programa Construye2025, impulsado por Corfo, ha permitido poner a disposición nuestra metodología, para el levantamiento de perfiles, planes formativos, mapas de procesos y para la nivelación en base al Marco de Cualificaciones Técnico Profesional, entre otros aspectos”.

¿Cómo evaluaría usted los avances de la certificación en el sector?
Hay señales muy importantes que nos permiten asegurar que la formación a los trabajadores del sector es un tema relevante para la industria. En primer lugar, el compromiso y trabajo permanente del Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL), constituido en el 2012, conformado por representantes de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), de sindicatos, empresas y de la academia del sector, que no solo han sido parte de los proyectos de levantamiento de perfiles ocupacionales de la construcción, sino que además, han promovido e impulsado procesos de evaluación y certificación de trabajadores.

En este sentido, la CChC, a través de la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC), ha ejecutado un Plan de Formación en Oficios que permite optar a la certificación de competencias laborales y, por otra parte, la Corporación Educacional de la Construcción (COREDUC), ha impulsado la certificación de técnicos egresados de sus liceos y ha comprometido para los próximos años ampliar las especialidades de certificación.

Debemos considerar también nuestra participación en Construye2025, que es una muestra de la relevancia que la certificación tiene para el sector construcción. A través de esta instancia, hemos logrado articular el uso de los perfiles ocupacionales, planes formativos y rutas formativo laboral con las que cuenta el sistema en el cierre de brecha de capital humano, identificadas en la hoja de ruta del programa.

¿Cuáles son los beneficios y ganancias de usar el marco de cualificación y la certificación?
La certificación de competencias no solo permite reconocer las habilidades, conocimientos y conductas de los trabajadores, sino que constituye una herramienta importante para conducir la capacitación y darle pertinencia a la formación laboral.

Un marco de cualificaciones organiza los aprendizajes en niveles, de acuerdo a su complejidad y autonomía, de manera que el trabajador puede ir avanzando de nivel en la medida en que se prepara para ello, esto facilita el desarrollo de trayectorias laborales de las personas y puede promover el reconocimiento de aprendizajes previos a través de la certificación de competencias.

Por ejemplo, en el caso del Marco de Cualificaciones Técnico Profesional recientemente lanzado por el Ministerio de Educación, se entrega información importante a los sectores productivos respecto de los tipos de competencias que se encuentran disponibles en el mundo del trabajo y la oferta de las instituciones formativas, la que, a su vez, debiera estar más sintonizada a las necesidades sectoriales. En el mismo sentido, el Consejo de Competencias Laborales para la Construcción anunciado este año, orientará su quehacer en articular a los actores relevantes del mundo público y privado para promover la formación de trabajadores en lo que la industria requiere, tomando en consideración los cambios tecnológicos que se están produciendo.

Seminario Formación en Construcción
Para presentar el sistema formativo basado en los perfiles ocupacionales identificados por el sector (catálogo ChileValora), alineado con el Marco de Cualificación Técnico Profesional, Construye2025, en conjunto con ChileValora y Sence, invita al Seminario “Formación en Construcción”, patrocinado por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).
La evaluación de competencias da pertinencia a la capacitación para el cierre de brechas y permite reconocer a los trabajadores competentes con la certificación en oficios, favoreciendo así la especialización de los trabajadores en uno o más oficios y aumentando la capacidad productiva del sector.

El Seminario Formación en Construcción contará con la participación de la CChC; Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora; Juan Manuel Santa Cruz, director de Sence; Martín Contreras, gerente general de Sigdo Koppers Capacitación, y Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad. En la moderación, estará Gabriela Navarro, directora del Programa de Formación Técnico Profesional de Fundación Chile.

La actividad se llevará a cabo el miércoles de septiembre, en el Auditorio de la CChC (Av. Apoquindo 6750, Las Condes), a partir de las 8:30 horas. Los interesados pueden inscribirse en este link: https://forms.gle/KwTKvc1FKqjgf7B67

 

 

La certificación como herramienta para empresas y trabajadores

Implementar un sistema de certificación que se adapte a la realidad nacional y represente a los trabajadores de la construcción es un desafío pendiente a juicio de Miguel Frías.

Comprender los beneficios que entrega la certificación, más allá de los conocimientos que adquieren los maestros de la construcción, es una tarea pendiente de las empresas, así lo manifiesta Miguel Frías, director del Centro de Evaluación de Certificación de Competencias Laborales de SIMOC.

De la misma manera, para Frías es imperante fortalecer el rol de los organismos sectoriales, para potenciar las certificaciones, ya que como representantes de trabajadores y empleadores pueden trabajar para eliminar las barreras que existen en relación con la disminución de productividad durante las horas de certificación, migración de los trabajadores de la empresa luego de ser certificados y aumento de remuneraciones por contar con trabajadores certificados.

¿Cómo cree que la herramienta de la certificación podría favorecer una mejor relación con la empresa?
La certificación es la única herramienta con la que cuenta el trabajador para demostrar que sabe hacer cierto trabajo, por lo que debería ser un puente para tener una relación armónica entre trabajadores y empleadores, permitiendo que se fortalezcan las confianzas y se establezcan alianzas entre las partes. En este sentido, me parece fundamental que el empleador reconozca y fortalezca los conocimientos de los trabajadores, de modo que se cree un sentido de pertinencia propiciado por la evaluación y certificación de competencias laborales.
¿Por qué cree que al sector privado le ha costado utilizar más masivamente la herramienta de la certificación?
Existe desconocimiento del funcionamiento del Sistema Nacional de Evaluación y Certificación de Competencias Laborales, en ámbitos laborales y empresariales. Por tanto, se requieren mayores esfuerzos referidos al posicionamiento de ChileValora, con objeto de proporcionar confianza a los interesados en obtener la certificación.

¿Cómo beneficia la certificación a los trabajadores de la construcción?
Los trabajadores son principalmente beneficiados en su movilidad laboral y reconocimiento de su saber hacer por parte de los empleadores, ya que, por medio de la certificación, el dinamismo propio del rubro deja de ser un obstáculo, puesto que los trabajadores pueden demostrar sus competencias en todo el territorio nacional, sin distinguir la obra constructiva en la cual se vayan a desempeñar.
De la misma manera, los empleadores son beneficiados por la confianza en la productividad y calidad de los trabajadores que ejecutan las labores constructivas, debido a que existe mayor certeza respecto al cumplimiento de metas y plazos comprometidos durante el proceso constructivo.

Desde su visión, ¿qué habría que mejorar para que la certificación sea más atractiva para los trabajadores y las empresas?
Los aumentos de productividad y la capacidad para innovar desarrollando y transfiriendo nuevas tecnologías se ven fuertemente condicionados por las destrezas, aptitudes y habilidades de la fuerza laboral. Conocido, difundido y conscientes de esto es que la certificación debe tomar la fuerza necesaria para hacerla atractiva.
Actualmente, si un trabajador quiere acceder a la certificación de forma particular, el financiamiento resulta elevado si se considera el sueldo que éste recibe, razón por la cual automáticamente disminuye el interés por acceder a ella.
Por parte de las empresas, existiría mayor interés si el financiamiento de la certificación vía franquicia tributaria cubriera el 100% del valor UCL determinado por SENCE. Además, es importante que este valor incorpore el factor de complejidad del subsector que se está evaluando, ya que actualmente la franquicia tributaria no contempla este aspecto.

¿Cuáles serían, a su juicio, los casos de éxito de certificación que se podrían replicar en el país? ¿De qué modelos tenemos que aprender?
Es importante implementar un sistema de certificación que contemple la realidad nacional, ya que históricamente existe un sinnúmero de casos donde se replica un modelo extranjero que no resuelve las problemáticas propias de nuestro país. Por tanto, bajo mi perspectiva, considero fundamental fortalecer el rol de los organismos sectoriales, ya que como representantes de trabajadores y empleadores pueden trabajar para eliminar creencias y prejuicios relacionados con la “disminución de productividad durante las horas de certificación”, “migración de los trabajadores de la empresa luego de ser certificados”, y “aumento de remuneraciones por contar con trabajadores certificados”.

 

 

Certificación en el sector construcción, una tarea pendiente

Por Raúl Letelier, gerente técnico de Centro de Evaluación y Certificación de Competencias Laborales (CECC SIMOC).

El llamado es a aunar esfuerzos para certificar al “viejito” que ya está en obra, pero que aún es joven; aquellos que ya tienen familia y les quedan largos 35 años para jubilar, ahí hay que poner las fichas, como dicen los viejos de la “constru”, porque ellos ya están cautivos y ninguno ha recibido formación para el trabajo y mucho menos una certificación. Y si los hay, son los menos. 

Sin embargo, hoy estamos frente a un escenario poco optimista cuando hablamos de certificación para los maestros de la construcción, ya que debido al bajo porcentaje de maestros certificados, hoy no es un beneficio a la hora de emplearse. También hay desconocimiento por parte de las empresas sobre el sistema de capacitación y evaluación de competencias laborales y, en especial, de la ley 20.267 que es la que crea y da forma al sistema.

El trabajador certificado tiene la seguridad de que la labor que está desempeñando la sabe hacer y la hace bien. Pero por ahora no existe ninguna trazabilidad para identificar si con ese conocimiento tendrá más movilidad laboral, mejores expectativas económicas y, por último, si es más productivo o no. Todas estas interrogantes las tenemos a casi siete años de instalado el sistema.

Si avanzamos hacia la implementación de un sistema de formación basado en la certificación, los nuevos trabajadores contarían con conocimientos adquiridos en seguridad, materiales y maquinarias usadas en los diferentes perfiles ocupacionales. De esta manera, los tiempos de inducción y adaptación en obra serían mucho más acotados, más simple y la capacitación sería más técnica y dirigida, solo para marcar y cerrar brechas de conocimientos.

Para llegar a esto, es importante identificar cuál es el mejor proceso de aprendizaje. Hoy se han perdido los oficios de la construcción, en especial los de edificación que se aprendían en obras y, por lo general, eran transmitidos en forma verbal por los padres a hijos y familiares, o algún maestro con años de experiencia, así el trabajador aprendía lo bueno y lo malo de estos clanes o cuadrillas en las que le tocaba trabajar. Los oficios aún se aprenden en obra, aunque ya no de forma tan familiar. También existen Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales que imparten carreras relacionadas a la construcción, pero no vemos los cursos básicos, como carpinteros, enfierradores y albañiles, que a pesar de los avances tecnológicos, nunca dejarán de existir en el rubro. Es difícil visualizar que a través de una formación en aula, podremos sacar a un maestro competente y listo para una obra actualmente, por las diferentes condiciones y variables que tienen las diferentes obras o faenas.

Debemos destacar que todo esfuerzo que se haga a favor de los obreros en capacitación y certificación es gratificante y que reconozcan tu trabajo nos devuelve la dignidad y así nosotros podemos entregar un trabajo de calidad a la primera. Como organización sindical estamos seguros de que este es el camino a seguir, para dar a nuestro trabajo la dignidad y reconocimiento que merecemos como parte integral del rubro construcción.

Con un sistema de certificación, esperamos que los maestros obtengan lo que sugiere la ley: mayor movilidad, dignidad y, con ello, un aumento en sus remuneraciones, y la seguridad de mejorar la productividad del sector. La sistematización en un futuro nos permitirá contar con trabajadores capacitados y tecnificados de acuerdo a los nuevos tiempos y tecnologías que ya están apareciendo en el mercado, es decir, el paradigma de la construcción de ladrillo sobre ladrillo ya está en retirada y, para eso hay que adecuar la forma en que hoy se imparte la capacitación y enfocarse en la nueva materialidad y trabajabilidad de los mismos.

Capacitación y especialización: Desafíos en formación en edificación chilena

La capacitación se presenta como la pieza clave para avanzar hacia la especialización y productividad de los trabajadores: permite identificar lo que cada trabajador domina y lo que necesita aprender, dando pertinencia a la capacitación.

Marcos Brito, gerente de Construye2025

“Hacer lo mismo esperando resultados distintos”, fue descrito por Einstein como una “mala estrategia”. Ha llegado el momento de intentar un camino distinto en formación para mejorar la productividad.

No hay duda de que existe voluntad de avanzar en productividad y sustentabilidad. Prueba de esto es la existencia de Construye2025, programa estratégico impulsado por Corfo para enfrentar los desafíos del sector en productividad y sustentabilidad.

El Día del Maestro Obrero Constructor es una excelente instancia para presentar los avances en desarrollo de capital humano. En este contexto, ChileValora, creada por los ministerios de Educación y Trabajo, ha desarrollado un marco de cualificación para el sector construcción con la participación activa de la asociación gremial (CChC).

La certificación se presenta como la pieza clave para avanzar hacia la especialización y productividad de los trabajadores: permite identificar lo que cada trabajador domina y lo que necesita aprender, dando pertinencia a la capacitación. Así se optimizan los recursos enseñando sólo lo que cada uno necesita aprender.

Hoy se está certificando trabajadores en oficios, midiendo las brechas por capacitar, y se está desarrollando una oferta formativa orientada al cierre de las mismas, liderados por la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC) de la CChC, con su Escuela de Oficios y su Programa de Formación en Obra.

Este sistema no es un invento local, sino que ya demostró ser muy exitoso en países desarrollados. Han sido años de trabajo conjunto entre trabajadores, sector público y sector privado, identificando mapas de procesos y validando con mesas técnicas, para llegar a poblar el catálogo de ChileValora con perfiles que ya dan cuenta de la mayoría de los oficios del sector construcción.

El desafío es dar el paso a un nuevo sistema y usar la certificación primero y la capacitación después, cuando se necesite. Entender que la certificación no es simplemente el diploma al cierre de un curso, sino la mayor herramienta de gestión de capital humano.

Seguros del potencial de esta herramienta, tanto en optimizar recursos de formación como en promover especialización y mejoras en productividad, es que invitamos a todas las empresas del sector y a todos los trabajadores a que se informen y se sumen a este sistema.

La construcción requiere especialistas y el cambio de paradigma en formación está siendo efectivo en prepararlos. El compromiso con la certificación seguramente será recordada como una decisión estratégica de alto impacto en esta década para mejorar la productividad sectorial.