Por Paola Molina y Felipe Ossio, Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción.

Todos ya hemos percibido el innegable cambio climático que nos afecta y hemos podido vislumbrar como no solo deberemos trabajar desde todos los sectores de desarrollo en mitigar sus consecuencias, sino también en planificar y desarrollar la adaptación para generar un futuro posible a través de un desarrollo sostenible en que sea viable una sana convivencia entre el ser humano y el medio ambiente que lo rodea de manera que se facilite nuestra existencia.

Frente a estos y otros desafíos, el sector de la construcción tiene mucho que repensar, actuar y aportar.

De lo primero que debemos tomar conciencia es que no podemos seguir con el desarrollo de un modelo lineal, en que extraemos, procesamos, usamos, demolemos y por último botamos los desechos a un vertedero (ojalá legal). Esto no es viable en un sistema finito como nuestro planeta en que estamos agotando los recursos y afectando gravemente al ecosistema y su capacidad de regeneración, lo que ya nos comienza a afectar en el desarrollo de nuestro sector.

La solución está en un cambio de paradigma pasando de un modelo lineal a uno sistémico donde se mantienen los recursos circulando a su máximo valor el mayor tiempo posible.

Este cambio de paradigma no es solo una idea novedosa y creativa, sino que es una propuesta eficiente, rentable y realmente viable. El no comenzar a migrar a una transición hacia un modelo circular puede ser un costo muy alto para pagar en el futuro, no solo por el planeta sino también por la propia empresa u organización.

Al abordar la economía circular en su organización, esta le permitirá disminuir los costos de producción, permitiéndole acceder a nuevas fuentes de ingresos y generar nuevos modelos de negocio.

También le permitirá estar preparado frente a un inminente aumento futuro de la demanda y el consumo de recursos. La velocidad de aumento de la demanda y las frecuentes fluctuaciones de precio a corto plazo (del acero, por ejemplo), podrían llevar a precios más altos a largo plazo y a una mayor inseguridad del suministro. Esta pandemia nos dejó ver una pequeña ventana de lo que esto implica en el futuro.

El beneficio de la circularidad radica justamente en la seguridad mejorada del suministro de recursos y energía, permitiendo a las organizaciones una resiliencia mayor en momentos de crisis.

Además de lo anterior, la economía circular genera:

  • Más productividad y competitividad, permite a las empresas reducir sus costos operativos y de consumo de energía, buscar nuevas fuentes de ingresos y generar nuevos modelos de negocio que mejoren su competitividad, como, por ejemplo: suministro de recursos circulares, valorización de recursos, extensión de la vida útil, plataformas de intercambio de productos, y productos como servicios entre muchas otras. Un estudio de Accenture Strategy estima que la transición a una economía circular podría aportar hasta 4,5 billones de dólares a la economía global en 2030, dando lugar a un crecimiento del PIB mundial y contribuyendo a aumentar la capacidad de recuperación de las economías mundiales.
  • Más generación de empleo: El desarrollo de nuevos modelos de negocios, basados en el ecodiseño, la reutilización, el consumo colaborativo, entre otros, tiene un alto potencial de creación de nuevos puestos de trabajo. El European Environmental Bureau estima que se crearán 860.000 puestos de trabajo para 2030 en relación con la economía circular.
  • Clientes y redes colaborativas: Aparecen nuevas maneras de interactuar con los clientes y proveedores generando nuevos modelos de negocio como Product as a Service, donde se ofrece acceso al producto y se retiene la propiedad, fortaleciendo la relación con los clientes extendiéndose a lo largo de toda la vida útil del producto o del servicio.
  • Más seguridad y resiliencia: La economía circular influye positivamente en la seguridad del suministro de recursos y energía debido al menor uso de recursos vírgenes y energía, además de que propicia la diversificación de oferta local de productos, reduciéndose la variabilidad de precios.

Como se aprecia, la economía circular en el sector construcción tiene un gran potencial; a lo anterior además debemos agregar que según proyecciones de Global Status Report (GABC) el parque construido a nivel mundial se duplicará al 2060, por lo que hay una gran responsabilidad del sector de asumir estos desafíos a la brevedad, para minimizar los impactos de la construcción.

La economía circular ya comenzó a desarrollarse en nuestro país y cada uno debe sumarse y empezar, preguntándose ¿cómo podríamos hacer hoy más circulares nuestras empresas, diseños y construcciones?