Tras años de abandono, el inmueble que albergó a Ladeco y la Junji será completamente remodelado y reconvertido en 72 departamentos. La inmobiliaria Flipeame! aplica la técnica del ‘flipping’, enfocada en aumentar la plusvalía a través de una gestión integral de rescate y transformación.
A pocos metros de Plaza Italia se alza un edificio con una rica historia y un presente marcado por el deterioro. Este inmueble, que durante años funcionó como sede de la antigua aerolínea Ladeco y de organismos estatales como la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji), hoy se encuentra en desuso tras haber sufrido daños en el marco del estallido social. Sin embargo, su destino está a punto de cambiar gracias a una propuesta de la inmobiliaria Flipeame!, que promete convertirlo en un nuevo referente de la renovación urbana y la sostenibilidad. El proyecto, denominado Santiago Bueras, busca remodelar completamente los 3.900 metros cuadrados distribuidos en ocho pisos y dos subterráneos. El ambicioso plan es transformar el espacio de oficinas a un moderno edificio multifamily con 72 unidades habitacionales, integrando un enfoque de economía circular y financiera de alto impacto.
El arte del flipping inmobiliario
Flipeame! toma su nombre de la práctica del flipping, una tendencia originada en Estados Unidos que consiste en rescatar y dar una nueva vida a construcciones en mal estado o infravaloradas. El objetivo principal de esta estrategia de inversión es comprar una propiedad a un valor reducido, ejecutar mejoras o remodelaciones significativas en el menor tiempo posible, y luego venderla o arrendarla a un precio más alto, beneficiándose de la plusvalía forzada.
Para este histórico inmueble, el concepto se aplica a través de un proceso integral que abarca desde la adquisición y la búsqueda de financiamiento (que se estima en una inversión de 190 mil UF, cerca de $7.000 millones de pesos), hasta el diseño y la ejecución de la obra.
El gerente de Construcción de Flipeame!, Gonzalo Pacheco, explica que con el proyecto “buscamos recuperar espacios para aportar a la ciudad, adaptándolos a las necesidades actuales de las familias. La idea es transformarlos en lugares modernos, con estándares acordes a los requerimientos de hoy, considerando, por ejemplo, grupos familiares más pequeños”. Para Santiago Bueras, en concreto, se contemplan los siguientes aspectos:
Un desafío de reingeniería: De oficina a residencial
Una de las principales ventajas de este proyecto es que el edificio fue “diseñado originalmente como oficina”. Gonzalo Pacheco destaca que esto es una “gran ventaja, ya que fue concebido bajo estándares más exigentes en términos de densidad de ocupación (personas por m²), por lo que cuenta con alturas piso-cielo más atractivas, escaleras amplias y otras características propias de edificaciones de mayor categoría”, entre las que se cuentan:
La economía circular y el reciclaje de vidrio
El proyecto Santiago Bueras no solo es notable por su innovación financiera y su impacto en la recuperación de un inmueble dañado, sino también por su marcado compromiso con la sostenibilidad y la economía circular.
Un elemento central es la participación de la empresa Recyglass, cuya misión es implementar el reciclaje de vidrio a partir de residuos industriales. Recyglass, con plantas en la Región Metropolitana y Biobío, se enfoca en recolectar y generar valor agregado a los desechos de vidrio que provienen del mercado de vidrios planos para la construcción.
El papel clave de Recyglass en la construcción sostenible destaca por las siguientes características:
Además del reciclaje de materiales, la reutilización del esqueleto estructural del edificio supone en sí misma un acto de sostenibilidad. El inmueble fue originalmente diseñado para soportar el alto flujo de personas que marca el uso de oficinas. Esta solidez estructural resulta ventajosa, ya que el uso residencial que se le dará ahora supone una menor exigencia para la estructura, haciendo más expedito el uso de ascensores, alcantarillado y el sistema eléctrico.
Desde Recyglass, Alejandro Flores, gerente general; y Claudia López, gerenta de Desarrollo Comercial, explican que su trabajo complementa la visión de conservar la estructura, ya que “así como se preserva el esqueleto del edificio, nosotros ayudamos a preservar los recursos que lo componen”. Además, la empresa busca intervenir antes de la demolición para retirar el vidrio “cuando aún está íntegro o parcialmente íntegro, separado de cualquier material distinto al vidrio, para un fácil tratamiento y valorización”.
Así, el proyecto Santiago Bueras se posiciona como un modelo ejemplar de reconversión urbana, demostrando cómo la innovación financiera del flipping puede alinearse estratégicamente con los principios de la economía circular para revitalizar los centros urbanos y recuperar la arquitectura histórica dañada. Tanto Flipeame! como Recyglass están convencidos de que esta alianza establece una nueva hoja de ruta para la reconversión de edificios en la RM.
Lecciones para el sector
Los desarrolladores del proyecto esperan que Santiago Bueras establezca un precedente en la industria. Gonzalo Pacheco comenta que Flipeame! es una empresa que “busca la innovación y que identifica oportunidades donde otros no las ven” , ocupando “con fuerza ese nicho intermedio” que resulta “demasiado pequeño para las grandes inmobiliarias y demasiado grande para constructoras tradicionales”.
Por su parte, el equipo de Recyglass resume la principal lección en la siguiente idea: “La circularidad no empieza en la demolición; empieza en la planificación”. Ambos actores esperan que este proyecto “marcará un antes y un después en la reconversión de espacios urbanos” al demostrar que, “con voluntad y planificación, es posible recuperar valor, evitar emisiones y avanzar hacia una construcción más responsable”.