Durante tres días, especialistas de 19 países avanzaron en el desarrollo de la tercera versión del CMS. Todas las sesiones fueron transmitidas en vivo, alcanzando más de 2.600 visualizaciones. La próxima sede será Costa Rica, en julio de 2026.
San Salvador fue sede de la 8ª Jornada del Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe (CMS), un encuentro técnico que congregó a autoridades, profesionales y académicos de 19 países, y que durante tres días cumplió exitosamente su ambicioso programa de trabajo, reafirmando el compromiso regional por la actualización normativa y el diseño sismorresistente.
El evento, que tuvo lugar entre el 8 y el 10 de octubre en la Biblioteca Nacional de El Salvador (BINAES), fue coorganizado por el Ministerio de Obras Públicas de El Salvador y la Comisión Permanente del CMS, con el apoyo del Grupo Banco Mundial, Naciones Unidas El Salvador, MIDAS, el Banco Interamericano de Desarrollo y KINEMETRICS.
La Jornada fue transmitida en vivo a través del canal de YouTube del Instituto de la Construcción, alcanzando más de 2.600 visualizaciones durante los tres días del evento.
“El Código de Modelo Sísmico para Latinoamérica y el Caribe es un ejemplo de trabajo conjunto entre expertos de diversos países, que ya sienta un resultado sin precedentes para futuros trabajos de carácter solidario, para estar así mejor preparados ante catástrofes asociadas a sismos, e incluso otras posibles situaciones derivadas del cambio climático, por ejemplo. Que Chile haya liderado hasta aquí esta importante iniciativa, nos posiciona como referentes en cuanto a resiliencia estructural ante sismos, lo que nos proyecta además para poder ampliar este trabajo hacia otras latitudes y culturas”, precisa Marcos Brito, director ejecutivo del Instituto de la Construcción, entidad a cargo de la Secretaría General de la iniciativa.
Trabajo técnico y avances del CMS
Durante las sesiones, se desarrollaron todas las actividades establecidas en el programa oficial, incluyendo las sesiones de trabajo de los subcomités técnicos, permitiendo avanzar de manera significativa en la elaboración de la versión 3 del Código Modelo Sísmico.
En la inauguración, el Ministro de Obras Públicas de El Salvador, Romeo Rodríguez, señaló: “Este es un hito importante para nuestro país, una oportunidad para compartir conocimientos actualizados sobre ingeniería estructural y sismorresistente, fundamentales para el desarrollo de una infraestructura más resiliente”.
Por su parte, el presidente del CMS, Rodolfo Saragoni, recordó que: “El Código Modelo Sísmico es un documento referencial y colaborativo, elaborado por más de 120 profesionales de 19 países, que incorpora las realidades sísmicas, técnicas y económicas de la región”.
Segunda y tercera jornada: innovación y memoria sísmica
La segunda jornada destacó por su enfoque en tecnologías aplicadas a la ingeniería sísmica, con exposiciones sobre monitoreo estructural, geotecnia, Eurocódigo, resiliencia hospitalaria e inteligencia artificial. El ingeniero Jorge Crempien (Chile), expuso sobre “Simulación de tsunamis y aplicación de inteligencia artificial” afirmando que: “La inteligencia artificial permite optimizar la estimación de fuentes sísmicas y mejorar los tiempos de alerta temprana”.
El cierre de la jornada, el 10 de octubre, estuvo marcado por la memoria del terremoto de 1986 en San Salvador y la reflexión técnica. El especialista Ginés Suárez (BID) indicó que: “Los códigos de construcción son una herramienta fundamental para la gestión del riesgo de desastres. Cada país debe tropicalizar los parámetros de diseño según sus sistemas constructivos propios”.
Conclusiones y acuerdos
Se llevaron a cabo todas las sesiones de trabajo del CMS, incluyendo aquellas de los subcomités sobre vivienda vulnerable, filosofía de diseño, amenaza sísmica, patrimonio y desempeño estructural, con valiosos aportes técnicos que fortalecen el proceso de revisión del código.
“La 8ª Jornada del Código Modelo Sísmico para América Latina y el Caribe fue una instancia extraordinaria de encuentro técnico y humano. Contamos con la participación de más de 30 expositores provenientes de 17 países, quienes compartieron ponencias magistrales y talleres de alto nivel sobre sismología, diseño estructural, normativa y resiliencia. Asimismo, durante las sesiones de trabajo, logramos avances sustantivos en la versión 3 del Código Modelo Sísmico, la cual se encuentra muy bien encaminada para su aprobación antes de la 9ª Jornada, que se desarrollará en Costa Rica en julio de 2025”, detalló Rodrigo Narvaez, secretario ejecutivo del IC.
En ese sentido, Narvaez cree que “la Jornada de San Salvador consolida al CMS como una herramienta viva de integración regional, impulsada desde el Instituto de la Construcción de Chile, en su rol de Secretaría General, con el propósito de fortalecer la seguridad sísmica y promover la armonización normativa en toda América Latina y el Caribe”.
Durante la jornada, se amplió la red de instituciones participantes, incluyendo nuevas invitaciones a organismos técnicos de la región para integrarse como Colaboradores o Miembros del CMS.
Además, se recibió oficialmente la invitación del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos de Costa Rica para que San José sea la sede de la 9ª Jornada del CMS, a realizarse en julio de 2026 en el marco de la reunión anual de UPADI: “El Código es una plataforma estratégica para fomentar el desarrollo de códigos sísmicos robustos y colaborativos en nuestra región”, expresó Daniel Ureña Muñoz, presidente del Colegio de Ingenieros Civiles de Costa Rica.
Reconocimientos
Desde la Comisión Permanente del CMS se agradeció especialmente al Ministerio de Obras Públicas de El Salvador por su destacada coorganización y financiamiento del evento.
“La Jornada se desarrolló con una impecable organización, una participación amplia de delegaciones internacionales y un espíritu de colaboración que permitió consolidar la red de profesionales e instituciones comprometidas con la seguridad estructural y la resiliencia de nuestras ciudades”, expresaron sus vicepresidentes en carta oficial.
Asimismo, se reconoció el respaldo de Naciones Unidas El Salvador, Grupo Banco Mundial, BID, MIDAS y Kinemetrics por su valiosa contribución técnica y financiera.

Expertos y representantes del mundo público y privado trabajan en un sistema que se integrará a las certificaciones existentes (CES y CVS), considerando todas las emisiones de gases de efecto invernadero, en el ciclo de vida completo de la edificación.
Hace casi un año se instauró la Mesa Huella de Carbono Sector Construcción, gracias al convenio de colaboración entre el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Instituto de la Construcción, con la secretaria ejecutiva de Construcción Sustentable del Minvu, Paola Valencia, a la cabeza. En primera instancia, un comité conformado por expertos de carácter técnico y representantes directivos del sector público y privado, definió ciertos aspectos básicos, previos al desarrollo de una estrategia nacional, tales como objetivos, alcance, actividades necesarias, plazos disponibles, actores, posibles fuentes de financiamiento y resultados esperados.
Esa primera fase terminó a fines de abril de este año, con significativos avances, según Rodrigo Narváez Sotomayor, secretario ejecutivo del Instituto de la Construcción, quien explicó que la mesa organizó a las instituciones públicas y privadas, buscando consensos en favor de la creación, desarrollo y fortalecimiento de una base de datos, línea base, calculadora simplificada de huella de carbono y metodología de monitoreo, revisión y verificación, para el ciclo de vida completo de la edificación, en línea con normativas internacionales.
Paola Valencia, encargada de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentabie del Minvu, enfatiza que “el trabajo de levantamiento de información sobre los impactos del sector que se desarrolla a través de este comité es crucial, ya que hay escases de estos datos en el país y, por sobre todo, porque sabemos que gestionar la huella nos va a permitir reducir impactos ambientales, hacer más eficientes los procesos y utilizar menos recursos naturales, lo que traerá, además, beneficios para productividad del sector, el medioambiente y la calidad de vida de las personas”.
El trabajo mancomunado permitió establecer un plan de trabajo a tres años para el proyecto “Estrategia Nacional de Huella de Carbono Sector Construcción”. En esta etapa, el grupo definió las bases técnicas para el estudio sobre estado del arte nacional e internacional de alternativas metodológicas para levantamiento de datos, monitoreo, reporte y verificación y calculadoras de huella de carbono.
“A partir del trabajo desarrollado por el comité, en 2019, se definieron lineamientos básicos para la Estrategia Nacional de Huella de Carbono para el sector construcción. Esta deberá ser profundizada y terminada durante 2020 en el comité constituido en el Instituto de la Construcción por mandato del Minvu”, explica Rodrigo Narváez.
Carbono neutralidad 2050
Para que el sector construcción tienda a la carbono neutralidad, con miras a 2050, se identificaron tres niveles de trabajo:
a) Sectorial: información de utilidad para actores como el gobierno y la academia. Se consideran los requerimientos de diferentes ministerios y la identificación de la calidad de información necesaria para satisfacer sus requerimientos.
b) Edificación (Certificaciones): información de utilidad para los actores relacionados con acciones de planificación, diseño, construcción, operación y ocupación de edificaciones (residenciales, no residenciales) e infraestructura. El sector tiene requerimientos de información asociados al alcance de certificaciones de edificios y esquemas para demostrar la sustentabilidad de los proyectos en su ciclo completo o parcial. De esta manera, se espera que se integre con CES y CVS, fortaleciendo la línea de huella de carbono en las certificaciones nacionales.
c) Productos (Ecodiseño): la huella de carbono de los materiales, productos, equipos y sistemas utilizados en el sector construcción afecta directamente el carbono incorporado a las construcciones.
Finalmente, se establecieron tres ejes de trabajo:
a. Levantamiento de base de datos de huella para el ciclo completo de la edificación, definiendo sistemas constructivos y tipologías de edificios a evaluar.
b. Una metodología de monitoreo, reporte y verificación de huella de carbono para el ciclo de vida completo de la edificación.
c. Definición de una metodología para calculadora de huella de carbono para estimar impactos desde la etapa de diseño.
Según el secretario ejecutivo del Instituto de la Construcción, la construcción es clave en la reducción de la huella de carbono del país, en alianza con otros sectores económicos. Sin embargo, no existe hasta ahora un sistema de certificación de huella de carbono de productos (incluyendo edificios) que considere todas las emisiones de gases de efecto invernadero en el ciclo de vida completo de la edificación, que permita levantar información sobre la huella del sector.
Por eso, a nivel macro, los sistemas para la medición de la huella de carbono cubiertos en esta revisión conjunta tienen dos grandes objetivos: el análisis de las decisiones de diseño para apoyar el diseño más sustentable de edificaciones y la certificación del desempeño ambiental de un producto de construcción o una edificación en su ciclo completo o parte de él.
Hoja de ruta
Para gestionar de forma efectiva la huella de carbono en el ciclo de vida de la edificación e infraestructura nacional, la mesa de trabajo propuso ocho acciones críticas:
Entre las instituciones participantes en la mesa se cuentan: el Minvu, el MOP, el Ministerio de Energía, el Ministerio de Medio Ambiente, Chile Green Building Council, ADDERE – International EPD System, la Asociación Chilena del Vidrio y Aluminio, la Cámara Chilena de la Construcción, Certificación Edificio Sustentable, la Corporación Chilena de la Madera, la consultora ECOEd, EDGE Chile, el Instituto del Cemento y del Hormigón, la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Andrés Bello, la Universidad de Chile, Volcán, WSP Chile y, por supuesto, el Instituto de la Construcción.
Fuente: CES