Construye2025, la CChC y el Instituto de la Construcción lanzan Estrategia de Economía Circular a tres años

El trabajo colaborativo permitió establecer seis ejes para una estrategia que guiará el tránsito de la industria de la construcción hacia una nueva cultura, más sostenible tanto en los aspectos económicos como en los sociales y ambientales.

Con la facilitación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), el programa Construye2025, la Cámara Chilena de la Construcción y el Instituto de la Construcción lanzaron la “Estrategia de Economía Circular 2025”, que promoverá el desarrollo social, ambiental y económico de la industria. Todo esto, con la visión de establecer una cultura de economía circular.

En el proceso de co-construcción participaron más de 800 profesionales que identificaron las iniciativas prioritarias a 2025. De esta manera, nació una estrategia basada en seis ejes que generará herramientas habilitantes para la innovación, el avance en la reducción de impactos ambientales y la mejora en la productividad.

“Esta es una poderosa aliada, que abre múltiples oportunidades de innovación y nuevos modelos de negocio para todos los sectores productivos, permitiendo un uso más eficaz de los recursos y minimizando los residuos e impactos ambientales”, comentó Pedro Plaza, vicepresidente de la CChC y presidente del Consejo de Sostenibilidad del gremio, quien agregó que la sostenibilidad es “creación de valor”.

En tanto, el presidente del Instituto de la Construcción (IC), Ricardo Fernández, recordó que al firmarse el convenio para iniciar la elaboración de la estrategia -en agosto de 2020- se planteó el desafío de utilizar los recursos de manera más eficiente y de validar la circularidad como principio de diseño. “La transformación desde una economía lineal a una circular requiere inversiones, cambios regulatorios y conductuales y el convencimiento de que es imprescindible el cuidado y buen uso de los recursos naturales”, afirmó.

En este ámbito, Ricardo Fernández, destacó también el trabajo del Instituto de la Construcción en la elaboración, implementación y administración de la Certificación Edificio Sustentable (CES); y la colaboración con Certificación Vivienda Sustentable (CVS).

“Estamos frente a una oportunidad única para impulsar un cambio en la industria, que favorezca el mejoramiento de los procesos de producción, hacia una circularidad en nuestras obras y un manejo responsable de residuos durante la operación y demolición de edificios”, enfatizó el presidente del IC.

Impacto medioambiental

Por su parte, el presidente de Construye2025, Pablo Ivelic, afirmó que obtener una ganancia no puede significar un impacto negativo en el entorno. Por el contrario, hizo hincapié en que “debe convivir el beneficio económico con el beneficio social y medioambiental”.

Además, el máximo representante del programa impulsado por Corfo hizo una dura observación: el rubro se comporta mal. “El 40% de las materias primas que se generan son consumidas por la industria de la construcción y, al mismo tiempo, el 35% de los residuos que se generan a nivel mundial provienen de la construcción y demolición de infraestructura. En adición, el 30% de los gases de efecto invernadero son producidos por nuestra industria”, sostuvo.

Por lo anterior, Pablo Ivelic, llamó a transformar a la industria para llevarla a pasar desde la economía lineal hacia la economía circular. “A partir de hoy tenemos una hoja de ruta para esta transición”, dijo.

Enseguida, la coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, Alejandra Tapia, se refirió al rol del programa en la aceleración de la transformación de la construcción. “Para ello hemos trabajado promoviendo la innovación, acercando soluciones circulares a las empresas para facilitar la incorporación de nuevos modelos de negocios, lo que se hizo a través de un estudio que desarrolló tres modelos con su factibilidad económica y técnica”, afirmó.

Además, la ejecutiva recordó que Corfo hizo un gran esfuerzo al apoyar la economía circular en construcción llamando a un reto al sector a disminuir la pérdida de recursos a través de soluciones tecnológicas, en una convocatoria donde resultaron ganadores ocho proyectos. Junto con ello, adelantó que se está trabajando en un reglamento al alero de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 para generar un marco jurídico con énfasis en valorización y foco en economía circular.

Finalmente, Paola Molina, presidenta del Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, recordó que la estrategia incluye a todo el ecosistema de la industria de la construcción. “Mientras más representantes tengamos, tendremos una visión más amplia para levantar todas estas acciones. En el comité hemos podido ver cómo el trabajo colaborativo genera el impulso para poder desarrollar esto de manera acelerada y poder responder a todos los desafíos que tenemos por delante”, dijo.

Los ejes de la estrategia

  • Colaboración: crear espacios de encuentro, intercambio de conocimientos, colaboración y construcción de confianza para producir sinergia entre los distintos actores de la cadena de valor de la construcción e industrias relacionadas.
  • Formación: contar con profesionales, técnicos y operarios capacitados para realizar proyectos que incorporen la economía circular en el sector construcción.
  • Marco Normativo: resolver asimetrías de información respecto al marco normativo y fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para el desarrollo normativo.
  • Benchmarking y Difusión: disponibilizar casos, datos e indicadores para fomentar la incorporación de conceptos de Economía Circular tanto en la cadena de suministros/ aprovisionamiento, como en etapas tempranas de diseño, construcción y operación.
  • Innovación: generar instancias de vinculación entre empresas, academia y ecosistema emprendedor para favorecer la innovación en economía circular.
  • Incentivos: generar incentivos que permitan promover que el sector privado cultive una cultura de Economía Circular.

La Estrategia de Economía Circular en Construcción está disponible para su descarga AQUÍ.

 

Industria de la construcción: primer sector que define Estrategia de Economía Circular al 2025 

En el marco de la hoja de ruta nacional definida por el Ministerio de Medio Ambiente, la construcción lidera las acciones del sector privado promoviendo cambios que servirán de referencia para otros sectores y gremios.

La Cámara Chilena de la Construcción, el Instituto de la Construcción y el programa Construye2025 de Corfo, guiados por la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), lanzaron hoy la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que presenta los lineamientos para el tránsito hacia una nueva cultura del sector.

El propósito es avanzar hacia el desarrollo sostenible, social, ambiental y económico de la industria, a través del apoyo a iniciativas que involucran a los sectores público, privado y académico.

En el lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, el ministro de Medio Ambiente Javier Naranjo relevó que el sector de la construcción es uno de los de mayor potencial para la circularidad. Felicitó la iniciativa e invitó al trabajo colaborativo para avanzar en innovación y nuevos modelos de negocio para la reactivación verde.

Pedro Plaza, vicepresidente de la CChC y presidente del Consejo de Sostenibilidad del gremio, destacó que esta Estrategia es “una poderosa aliada, que abre múltiples oportunidades de innovación y nuevos modelos de negocio para todos los sectores productivos, permitiendo un uso más eficaz de los recursos y minimizando los residuos e impactos ambientales”.

Pedro Plaza dijo que el país es pionero en el mundo al contar con una Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040. Señaló que la economía circular y la reducción de residuos de construcción son el foco del pilar Medio Ambiente de la estrategia que promueve el Consejo de Sostenibilidad Empresarial de la CChC. 

En tanto, Pablo Ivelic, presidente del Consejo Directivo de Construye2025, destacó que si al realizar una actividad se obtiene una ganancia, esta no puede ser a expensas de generar un impacto negativo en el entorno. Por ello, apuntó a la necesidad del desarrollo sostenible, en el que debe convivir el beneficio económico con el beneficio social y medioambiental. “Es bueno preguntarse cómo se comporta nuestro rubro y la respuesta es mal: el 40% de las materias primas que se generan son consumidas por la industria de la construcción y, al mismo tiempo, el 35% de los residuos que se generan a nivel mundial provienen de la construcción y demolición de infraestructura. En adición, el 30% de los gases de efecto invernadero son producidos por nuestra industria”, sostuvo.

Por eso, hizo un llamado a “transformar nuestra industria desde la economía lineal hacia una economía circular y a partir de hoy tenemos una hoja de ruta para esta transición”.

Ricardo Fernández, presidente del Instituto de la Construcción, señaló que la transformación desde una economía lineal a una circular requiere inversiones, cambios regulatorios y conductuales y el convencimiento de que es imprescindible el cuidado y buen uso de los recursos naturales.

“Quiero destacar el gran trabajo que ha hecho y está haciendo el Subcomité de Economía Circular del Instituto, conformado en noviembre de 2020. A la fecha, son 29 las instituciones que participan activamente en este Subcomité, que ha trabajado durante este primer año, en generar bajadas concretas dentro de las 37 acciones planteadas por la estrategia, para que las instituciones participantes puedan proponer y concretar acciones libremente y de acuerdo con sus capacidades”.

Asimismo, agregó que “estamos frente a una oportunidad única para impulsar un cambio en la industria, que favorezca el mejoramiento de los procesos de producción, hacia una circularidad en nuestras obras y un manejo responsable de residuos durante la operación y demolición de edificios. Los instamos a seguir trabajando para su implementación y desarrollo, lo que sin duda traerá innumerables y beneficios para toda la sociedad”.

Ejes de la estrategia

En la actividad participaron también Miguel Pérez, líder del Pilar de Medio Ambiente del Consejo de Sostenibilidad CChC y la subgerenta de Desarrollo de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), Katherine Martínez; y, quienes dieron a conocer el detalle de la Estrategia, que consta de seis ejes:

Colaboración: Crear espacios de encuentro, intercambio de conocimientos, colaboración y construcción de confianza para producir sinergia entre los distintos actores de la cadena de valor de la construcción e industrias relacionadas.

Formación: Contar con profesionales, técnicos y operarios capacitados para realizar proyectos que incorporen la economía circular en el sector construcción.

Marco Normativo: Resolver asimetrías de información respecto al marco normativo y fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para el desarrollo normativo.

Benchmarking y Difusión: Disponibilizar casos, datos e indicadores para fomentar la incorporación de conceptos de Economía Circular tanto en la cadena de suministros/ aprovisionamiento, como en etapas tempranas de diseño, construcción y operación.

Innovación: Generar instancias de vinculación entre empresas, academia y ecosistema emprendedor para favorecer la innovación en economía circular.

Incentivos: Generar incentivos que permitan promover que el sector privado cultive una cultura de Economía Circular.

“Hoy, junto con presentar la Estrategia, damos a conocer los frutos tempranos y el despliegue territorial que la CChC ha iniciado, donde destacamos el Acuerdo de Producción Limpia de la región de Valparaíso, y la creación de una mesa interregional para que esta iniciativa exista en el norte y sur de Chile”, mencionó Katherine Martínez, subgerenta de Desarrollo de la CDT.

Por su parte, Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, explicó que esta estrategia ha sido el fruto de un gran trabajo colaborativo de distintas personas e instituciones “donde hemos tenido que coordinar y alinear muchos focos de trabajo”. 

A su vez, especificó que “como Construye2025, estamos para colaborar en acelerar la transformación de la construcción y para ello hemos trabajado promoviendo la innovación, acercando soluciones circulares a las empresas para facilitar la incorporación de nuevos modelos de negocios, lo que se hizo a través de un estudio que desarrolló tres modelos con su factibilidad económica y técnica y también Corfo realizó un tremendo esfuerzo en apoyar la economía circular en construcción al llamar al sector a disminuir la pérdida de recursos a través de soluciones tecnológicas, donde ganaron ocho proyectos”. 

A ello se suma un segundo ámbito de colaboración, para generar las capacidades para que se desarrollen estos modelos de negocios y mercados circulares. “Para esto nos encontramos trabajando en un reglamento al alero de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 para generar un marco jurídico con énfasis en valorización y foco en economía circular”, precisó.

Finalmente, Paola Molina, presidenta del Subcomité de Economía Circular del Instituto de la Construcción, indicó que hay una gran esperanza puesta en esta estrategia porque generará un impulso para avanzar de manera temprana hacia una economía circular.

“Esta estrategia incluye a todo el ecosistema de la industria de la construcción. Mientras más representantes tengamos, tendremos una visión más amplia para levantar todas estas acciones. En el comité hemos podido ver cómo el trabajo colaborativo genera el impulso para poder desarrollar esto de manera acelerada y poder responder a todos los desafíos que tenemos por delante”, dijo.

Descargar Estrategia: https://construye2025.cl/documentos/estudios/

Sitio: https://economiacircularconstruccion.cl/

Economía circular en la construcción: enorme oportunidad

Por Guillermo González, jefe Oficina de Economía Circular del MMA

La crisis climática es el mayor desafío que enfrentamos como humanidad y nos obliga a tomar acciones urgentes, cambiando cómo hacemos las cosas. Nuestro planeta ya no resiste la lógica lineal de extraer, producir y desechar, necesitamos dar un giro. ¿Qué hacer? La respuesta es avanzar hacia una economía circular, en donde la basura no exista, los materiales se mantengan en el ciclo de producción y la forma que producimos hasta tenga una capacidad de regenerar ecosistemas dañados.

Por eso lideramos un amplio proceso participativo que generó la Hoja de Ruta para un Chile Circular al 2040, plan maestro que contiene metas y acciones concretas para que el país avance hacia la economía circular, una que sea regenerativa e impulse a Chile hacia un desarrollo sostenible.

Imaginamos un país donde nada se desperdicia y todo se transforma para el cuidado de la vida. Si somos capaces de concretar este plan y llevar la visión circular a los distintos ámbitos de nuestra sociedad, podremos mejorar la calidad de vida de las personas en sus territorios, cuidar y regenerar los ecosistemas de nuestro país y abrir múltiples nuevas alternativas de crecimiento verde.

La construcción jugará un rol fundamental en esta transformación y quienes opten primero por esta nueva mirada, verán los beneficios que trae para el país, pero también para sus negocios.

Se estima que cerca del 35% de los residuos a nivel mundial proviene de la construcción y demolición (RCD). En Chile, la generación de estos alcanza 7,1 millones de toneladas al año, solo por edificaciones autorizadas, lo que es más que el total de los residuos municipales, algo así como tres cerros Santa Lucía. A eso hay que agregarle las obras de infraestructura, lo que se genera en catástrofes naturales y las edificaciones informales.

Asimismo, la construcción representa 7,1% del PIB de Chile, siendo un motor importante de la reactivación que necesitamos impulsar, y un consumidor de millones de toneladas de materiales.

Con la incorporación de economía circular al sector construcción se abren innumerables posibilidades de ahorro y optimización, además nuevas oportunidades de negocios.  Pasar de enterrar materiales a darles una segunda vida útil es un cambio necesario, y en el sector construcción significa valorizar millones de toneladas de áridos, maderas y otros materiales, lo que es al mismo tiempo una oportunidad, y eso la industria ya lo está explorando. Según un estudio de la Universidad Católica, las pérdidas económicas por materiales desperdiciados son de US$315 millones al año. Sin embargo, los RCD son altamente aprovechables, pudiendo alcanzar tasas de 95%.

La industria de la construcción está conociendo las ventajas de incorporar la economía circular en sus procesos productivos y en su oferta.  Hoy el gremio de la construcción es consciente de que tiene un rol importante para lograr ciudades sostenibles y mejorar el desempeño ambiental en nuestro país.

Así lo refleja la alta y positiva participación de la Cámara Chilena de la Construcción y de muchas empresas constructoras y proveedoras de materiales que participaron activamente, en todo Chile, de la confección de la hoja de ruta antes mencionada. También el hecho de que el sector ya está trabajando en la elaboración de su estrategia hacia la economía circular.

Las empresas que han implementado medidas ya han demostrado que resulta económicamente atractivo optimizar los diseños, mejorar el manejo de materiales en obra, disminuir la generación de residuos. Seguir el camino de la sustentabilidad en la construcción no es más costoso, porque la economía circular ofrece optimizar los procesos productivos mejorando la productividad de los materiales.

Nosotros proyectamos que al 2040 la economía circular esté instalada con fuerza en la cultura del país, generando hábitos de uso y consumo y patrones de producción más sostenibles. Asimismo, que las prácticas circulares hayan impulsado la regeneración de la naturaleza; que se aproveche al máximo el potencial de la innovación; que se promueva el desarrollo local sostenible. Para ello, el impulso del sector construcción es fundamental.

Fuente: Instituto de la Construcción

Estrategia de economía circular en la construcción: cambiando el paradigma

Tras el lanzamiento de la “Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción”, y la “Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular”, en desarrollo, la industria se comprometió a realizar acciones concretas para cambiar la forma en que desarrolla nuevos negocios.

La Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Instituto de la Construcción (IC) y el programa Construye2025, impulsado por Corfo, con la facilitación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), iniciaron su proceso colaborativo para generar un plan de acción público-privado. Con miras a 2025, se lanzó la “Estrategia de Economía Circular en Construcción” que busca dar continuidad a la “Hoja de Ruta RCD  y Economía Circular en Construcción 2035” y en concordancia con la “Hoja de Ruta Nacional de Economía Circular 2040” liderada por el Ministerio de Medio Ambiente.

  En una jornada a la que asistió la ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, los principales actores de la industria hicieron hincapié en el trabajo articulado y colaborativo para impulsar medidas orientadas a disminuir el uso de recursos, minimizar el impacto ambiental y proteger el patrimonio natural. “A nivel global, la industria de la construcción genera prácticamente el 40% de los gases de efecto invernadero y el 40% de los consumos de materia prima”, recordó Juan Carlos León, director del proyecto de Estrategia Economía Circular y gerente de la CDT.

  Por eso, al abrir el encuentro, el ejecutivo destacó la necesidad de hacerse cargo de los impactos que genera la industria. “La pandemia ha significado tener que llevar adelante algunas iniciativas de cambio como la transformación digital, pero también tenemos que pensar cómo vamos a recuperarnos y cuál va a ser la nueva economía que vamos a desarrollar. La resiliencia va a estar muy ligada a la economía circular”, dijo.

En agosto de este año Construye2025 junto a los ministerios de Medio Ambiente, Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas y Corfo, lanzó la “Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción”, sin embargo se hacía necesaria una bajada específica para iniciativas aún más concretas desde el sector privado. “Queremos ser el primer sector económico que -de manera potente y con un compromiso completo- pueda avanzar en la manera de pensar la forma en que desarrolla nuevos negocios”, añadió Juan Carlos León.

Un compromiso de todos

Por su parte, el vicepresidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), Carlos Zeppelin, llamó a avanzar rápido y con fuerza por una cultura de construcción circular, que permita nuestro desarrollo sostenible en la industria a largo plazo. “Esa es la razón porque estamos impulsando en conjunto esta iniciativa multisectorial que establece nuestro compromiso como industria de articularnos frente a un desafío común y transformador, que implica construir pensando futuro, aumentar la productividad del sector, reducir la dependencia de los recursos naturales, controlar la cantidad de residuos generados y generar mayor crecimiento en la economía, así como también en los ámbitos social y ambiental”, explicó.

Esta tarea de largo aliento requiere de una colaboración permanente y de la articulación de los esfuerzos de la cadena de valor, en torno a una estrategia sectorial de economía circular en nuestra industria. “Es fundamental cambiar el paradigma de cómo construimos. Buscamos poder visualizar oportunidades y desafíos, consensuar una visión compartida para crear acciones y difundir e inspirar el compromiso de todos: sector público, sector privado, academia y ciudadanía”, comentó Zeppelin.

En tanto, el presidente del Instituto de la Construcción (IC), Miguel Pérez, hizo hincapié en que esta fue la primera actividad que hace público el trabajo que están realizando el Instituto de la Construcción, la Cámara Chilena de la Construcción y el programa Construye2025. “Realizar una estrategia sectorial de economía circular en construcción es, sin duda, un tremendo desafío que convoca a todos quienes formamos parte de la cadena de valor de la industria”, afirmó.

En este sentido, el titular del IC, recalcó la importante misión que significa coordinar y articular esfuerzos públicos y privados para colaborar en el desarrollo de la sustentabilidad, calidad y productividad de la construcción, fomentando políticas, normas y mejores prácticas. “Nuestro desafío es que todos contribuyan con una amplia diversidad de ideas, opiniones y enfoques que nos permitan pasar de una economía lineal a una economía circular. Estableciendo así el carácter colaborativo y global que implica esta propuesta de economía circular en la que cada sector es importante para la materialización de un desarrollo sustentable efectivo”, argumentó.

Derribando mitos

Durante el encuentro, la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, celebró que la construcción sea la primera industria en generar una estrategia sectorial en el marco de la “Hoja de Ruta Nacional”. Según la autoridad medioambiental, el gobierno ha buscado derribar el mito de que el cuidado del medioambiente y el crecimiento económico se oponen. “Esto no es así: un desarrollo sustentable e inclusivo potencia nuestro crecimiento y abre enormes oportunidades para el desarrollo de nuestro país y desde el ministerio estamos trabajando para que, en conjunto con el sector privado, podamos avanzar hacia la economía circular”, puntualizó.

El sector de la construcción no es solo el principal consumidor de materias primas a nivel global, sino que genera más del 35% de los residuos que actualmente se producen en nuestro país. “Se estima que, en Chile, se generan pérdidas del orden de US$315 millones anuales por mermas en materiales. Estos residuos son altamente aprovechables pero terminan en residuos o escombros”, afirmó la ministra Schmidt. 

En este contexto, con la incorporación de la economía circular en el mundo de la construcción se abrirían innumerables posibilidades para la optimización y el ahorro de recursos, así como también para la innovación y el emprendimiento. “Por ello, en conjunto con los ministerios de Obras Públicas y de Vivienda y el programa Construye2025, presentamos la ‘Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción’, que fue desarrollada con una amplia participación ciudadana. Este documento será la guía para desarrollar las políticas, acciones y metas hacia un desarrollo circular y sostenible”, recordó la secretaria de Estado.

A continuación, la coordinadora de Sustentabilidad del Programa Construye2025 de Corfo, Alejandra Tapia, llamó a las personas a liderar el cambio, empujando e implementando acciones que nos ayuden a avanzar hacia una construcción más circular y sostenible. Finalmente, el presidente de la CChC de Punta Arenas, Carlos Braun, invitó a los actores clave de la industria a trabajar de forma colaborativa y responder a las preguntas más complejas sobre nuestro futuro, abriendo un proceso histórico de innovación para la industria.

“Esta estrategia es la oportunidad que tiene la construcción para inspirar al país y a otras industrias, asumiendo un compromiso basado en la acción. Esta invitación es a ser parte de la reinvención de nuestra industria, dejando un legado que enorgullezca a Chile”, indicó Braun. Para cerrar, el representante del gremio en la ciudad más austral de Chile, se refirió a la nueva estrategia de economía circular en la construcción como una oportunidad para generar una reactivación económica verde posterior al COVID-19 y también para cuidar las bases de nuestro desarrollo.

Chile presenta nueva NDC alineada con Agenda 2030 de la ONU y adelanta peak de emisiones a 2025 y compromete máximas a 2030

Compromiso de mitigación y adaptación de Chile para cumplir Acuerdo de París incorpora de forma inédita un “Pilar social de transición justa-Desarrollo sostenible” como un componente estructurante para enfrentar el cambio climático. Además, en adaptación se pone foco en recursos hídricos y los reconoce como áreas de mayor urgencia, así como la incorporación de restauración de la naturaleza y su provisión de bienes y servicios. Se incrementa protección de océanos y se duplican metas forestales respecto de 2015. Ministra de Medio Ambiente señaló que los NDC “son las guías que deben marcar el rumbo para la recuperación sustentable de la crisis socioeconómica post COVID-19”.

La ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, entregó hoy formalmente a la presidenta de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa, el Compromiso Determinado a nivel Nacional (NDC) de mitigación y adaptación de Chile -así como las medidas e instrumentos concretos para su implementación- en el marco de las obligaciones establecidas en el Acuerdo de París, el que fue definido como una meta intermedia en el camino a alcanzar la carbono neutralidad del país al año 2050.

En materia de mitigación, Chile se compromete a alcanzar un peak máximo de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) al año 2025, y alcanzar un nivel de emisiones absolutas de 95 millones de toneladas de CO2 equivalente al año 2030. Ambos compromisos implican una reducción respecto de la propuesta original que fue sometida a consulta pública, donde el peak de emisiones se había establecido en 2027 y las emisiones absolutas en 97 millones de toneladas de CO2 eq a 2030.

A esto se suma un presupuesto de carbono para el período 2020-2030 de 1.100 millones de toneladas de CO2 eq, y el compromiso de reducción de al menos un 25% de las emisiones de carbono negro al año 2030, con base a 2016.

La actualización de la NDC nacional, tras el proceso de consulta pública que fue “abierto a escuchar y cambiar, lo que permitió mejorarla fuertemente” -señaló la ministra Schmidt-, incorporó algunas de las 1.573 observaciones provenientes de la sociedad, la academia, el sector productivo y financiero, así como el aporte entregado por el Comité Científico de la COP25 a través de sus siete mesas temáticas.

Así, se incorporó de forma inédita lo que se denominó “Pilar social de transición justa-Desarrollo sostenible” como un componente estructurante en los compromisos de Chile para enfrentar el cambio climático, y dar cumplimiento al Acuerdo de París, teniendo como orientador principales a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que componen la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

“Este pilar permea a los anteriores, y es tremendamente fundamental porque le da un foco a la NDC en las personas en sus territorios. Este pilar social establece un proceso de transición justa para la descarbonización, así como el aporte de cada compromiso adquirido a los ODS, con especial foco en género, superación de la pobreza, agua y saneamiento, energías limpias y no contaminantes, entre otros”, dijo la ministra Schmidt.

El foco de los compromisos establecidos en la NDC, agrego la titular del Ministerio del Medio Ambiente, está determinado por la transformación de Chile hacia un desarrollo bajo en emisiones y resiliente al clima, enfocado en mejorar la calidad de vida de las personas en sus territorios.

“Son las guías -agregó- que deben marcar el rumbo para la recuperación sustentable de la crisis socioeconómica post COVID-19. Es por esto que Chile, como presidencia de la COP25, hace un especial llamado a los países a presentar la actualización de la NDC con mayor ambición y mayor transparencia durante este año 2020”.

Según indicó el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet -quien también estuvo en la presentación de la NDC junto al ministro de Ciencias, Andrés Couve-, la contribución de cada uno de los sectores en las medidas necesarias para alcanzar la carbono neutralidad al año 2050 -de la que la NDC es un punto intermedio- serán de un 25% por parte de la industria sostenible, un 21% por el uso de hidrógeno verde en reemplazo del diésel en la minería e industria, un 17% de la electromovilidad, otro 17% de la edificación sostenible y un 13% del retiro de centrales de generación a carbón, y un 7% corresponde a la eficiencia energética.

Todas estas medidas se calcularon en términos de costo-beneficio incluyendo todos los sectores -energía, forestal y otros-, lo que determinó que el costo de alcanzar la carbono neutralidad al año 2050 requiere de una inversión inicial de US$ 41.300 millones, las que van a generar un ahorro en el tiempo de US$ 78.400 millones.

“Por lo tanto -agregó-, en el neto este plan de carbono neutralidad va a generar beneficios de más de US$ 27.000 millones para la economía chilena, y esto sin incluir los co beneficios por reducción de emisiones locales, en el cuidado de la salud de las personas y otros. Por tanto, ese número que ya es positivo está subestimando los beneficios de estas medidas”.

Por su parte, el ministro Couve destacó el que “por primera vez la comunidad científica nacional participó activamente para aportar con evidencia en la actualización de la NDC. Esta participación se materializó a través del Comité Científico COP25, donde más de 600 científicos nacionales organizados en siete mesas de trabajo aportaron con evidencia que permitió contextualizar qué significa incorporar el presupuesto de carbono en la realidad chilena y, junto con ello, establecer con claridad una meta y un año peak en materia de emisiones de Gases Efecto Invernadero”.

Cuatro áreas de integración

En materia de integración, un aspecto que fue considerado por primera vez en esta NDC y que incluye compromisos que implican componentes de mitigación ya adaptación, se establecieron metas específicas para cuatro pilares: océanos y humedales costeros, turberas, bosques y economía circular.

“La incorporación de los océanos es un compromiso muy relevante para Chile. La COP Azul (como fue denominada la COP25) permitió incorporar a los océanos en la acción climática, y Chile está promulgando que se incorporen compromisos específicos de los océanos en la NDC. Por lo tanto, por primera vez nuestro país está estableciendo compromisos específico en materia de océanos”, dijo la ministra Schmidt.

En este aspecto, se establece una meta específica de proteger al menos el 10% de la Zona Económica Exclusiva en aquellas regiones sub-representadas, principalmente en la zona centro-norte del país. Junto con ello, todas las Áreas Marinas Protegidas (AMP) creadas al año 2020 contarán con planes de manejo y se encontrarán en implementación, y se evaluaran sus co-beneficios en mitigación y adaptación. La gestión de estas áreas marinas deberá realizarse con comunidades locales para el desarrollo sustentable de la actividad pesquera y de comunidades vulnerables.

Para los humedales costeros, se establecen metas específicas: la protección de 20 humedales costeros a 2025, y otros 10 adicionales al año 2030. En cuanto a las turberas, el compromiso establece la ceración de un inventario nacional de estas a 2025, y para 2030 el desarrollo de indicadores para la evaluación de la capacidad de adaptación y mitigación de las turberas. Adicionalmente, se implementarán acciones para potenciar estos co-beneficios en cinco áreas protegidas públicas o privadas del país.

En materia de bosques, Chile se compromete al manejo sustentable y recuperación de 200 mil hectáreas de bosques nativos sin condiciones a 2030 (el doble que la NDC de 2015), lo que permitirá capturas de hasta 1,2 millones de toneladas de CO2 eq anuales. Esto considerará una planificación a largo plazo y el cumplimiento de parámetros de rendimiento (corta que garantice crecimiento).

Según señaló la ministra Schmidt, la NDC busca establecer “la relevancia de los bosques para la mitigación y la adaptación. Chile es un país forestal con gran capacidad de captura de carbono, que debemos potenciar de manera sustentable, particularmente haciendo relevancia en la adaptación”.

Adicionalmente, la NDC establece que se forestarán 200 mil hectáreas (también duplica la meta de la NDC de 2015), de las cuales el 50% corresponderá a cubierta forestal permanente -con al menos 70 mil ha de especies nativas- al año 2030, lo que permitirá capturas de hasta 3,4 millones de toneladas de CO2eq anuales. Tras la consulta pública, se especificaron requerimientos para esta medida: se realizará en suelos sin vegetación y de aptitud forestal, promover el uso de especies nativas, favorecer áreas que ayuden a protección de suelos, humedales y cabeceras de cuencas), y la elaboración de un reporte bianual de avances por parte de Conaf al Congreso y al Consejo de Ministros para la Sustentabilidad.

Adicionalmente, se establece una meta de reducción de emisiones del sector forestal por degradación y deforestación del bosque nativo en un 25% al 2030, considerando las emisiones promedio entre el periodo 2001-2013. Esto implica la realización de acciones como la gestión para la prevención de incendios, para compatibilizar la actividad ganadera y fortalecer la protección fitosanitaria en recursos nativos.

También se incorpora a la naturaleza y su rol en la provisión de bienes y servicios, a través de un mecanismo de restauración a escala de paisajes, el que no estaba considerado ni en la NDC de 2015 ni en la propuesta original, sino que se incorporó a partir del proceso de participación ciudadana. Esto considera la elaboración de un Plan Nacional de Restauración a Escala de Paisajes, y la incorporación de un millón de hectáreas al proceso de restauración de paisajes a 2030, priorizando aquellos con mayor vulnerabilidad social, económica y ambiental.

Finalmente, en economía circular es establece la creación de una Estrategia Nacional de Residuos Orgánicos y de una Hoja de Ruta de Economía Circular 2020-2040 durante este año, así como la generación de métricas e indicadores de circularidad al año 2022 para monitorear los avances del país en esta materia.

Compromisos de adaptación: foco en recursos hídricos

En materia de adaptación, se mantiene el compromiso de actualización del Plan Nacional y de los planes sectoriales en esta materia, así como el desarrollo de planes de acción regionales para la adaptación, y la creación de mapas de vulnerabilidad a nivel comunal. A esto se agrega la determinación de los costos de la inacción en esta materia, y al evaluación de riesgo para grupos más vulnerables con enfoque de género.

Pero uno de los focos más importantes se encuentra en materia de agua y saneamiento, el que no estaba especificado en la NDC de 2015. La nueva propuesta de Chile reconoce a los recursos hídricos como el área de mayor urgencia, y compromete la elaboración de planes estratégicos en todas las cuencas del país (101 cuencas), la definición de un indicador de riesgo hídrico, y la creación de un programa de gestión del consumo de agua a través de Huella del Agua, en el marco del programa Huella Chile.

Tras la consulta, se incorporaron además compromisos de saneamiento, y la obligación para toda nueva infraestructura hídrica (embalses) de considerar en su evaluación el proteger a la población y atender de forma prioritaria el consumo humano en situaciones de riesgo, así como la implementación de la Política Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres.

 

Fuente: País Circular

El impulso de estrategias de economía circular garantiza la sustentabilidad en la construcción

Rubén González, del MMA, señala que el Estado y el sector privado tienen una gran oportunidad de mejorar la eficiencia de la construcción incorporando economía circular.

La sustentabilidad ha ido abarcando diferentes sectores productivos de Chile. Es así como hoy es posible observar el desarrollo de diferentes iniciativas tendientes a conseguir un país más sostenible y productivo. Y en la industria de la construcción, también hay preocupación por la materia.

“El mundo de la construcción se ha dado cuenta de que la aplicación de sustentabilidad en construcción puede ser una forma de aumentar o mejorar la productividad y rentabilidad de esa industria”, señala Rubén González, encargado de RCD de la Oficina de Economía Circular en el Ministerio del Medio Ambiente.

Si bien a juicio de González, “la sustentabilidad es un concepto amplio, de variada discusión y sobre el que existen muchas definiciones, una manera de dar bajada práctica a ello es a través el concepto de economía circular”.

En el Convenio Interministerial de Construcción Sustentable en el que participa la cartera ambiental, se señala que la construcción sustentable es: “un modo de concebir el diseño arquitectónico y urbanístico, que se refiere a la incorporación del concepto de sustentabilidad en el proceso de planificación, diseño, construcción y operación de las edificaciones y su entorno, que busca optimizar los recursos naturales y los sistemas de edificación, de tal modo que minimicen el impacto sobre el medio ambiente y la salud de las personas”.

Desde la mirada del MMA, la sustentabilidad en la construcción “supone todo el ámbito de mejoras en la edificación e infraestructura que permita elevar los estándares ambientales de las obras, reduciendo su impacto y maximizando los beneficios ambientales y sociales de la actividad de construcción, para los ciudadanos y las ciudades, y que a la vez incorpora un enfoque de economía circular”, este último es “un enfoque y tendencia que promueve principios que permiten hacer más sustentable las actividades económicas, con el objetivo de reducir el consumo de recursos naturales, garantizar la perdurabilidad de su uso en los ciclos de la economía, garantizando su productividad como recursos; desde el diseño de los materiales, de los productos u obras, de los procesos productivos, mediante nuevos modelos de negocios, inclusive reconceptualizando los bienes como servicios”.

Gestión sustentable de materiales y residuos

Rubén González reconoce que entre los desafíos a enfrentar, “uno de los principales, es la gestión sustentable de los residuos de construcción y demolición (RCD) y su incorporación como recursos a los ciclos de la economía”.

González considera que en la actualidad se hace necesario “mejorar procedimientos en obra y coordinar a los agentes en el mercado, pero también mejorar los instrumentos normativos para que sea más simple la valorización de los residuos de construcción y para que se regule ámbitos que no están regulados”. A ello se suma otro desafío, que “es erradicar los pasivos ambientales que estos residuos dejan cuando son dispuestos en bienes nacionales administrados por municipios; mitigar sus impactos y eliminar, mediante fiscalización, las prácticas que conducen a esas situaciones”, un punto de partida sería “cuantificar el gasto público actualmente destinado a estas materias por los municipios, pero también por otros servicios públicos”.

Y agrega: “En la actualidad los RCD, cuando no son bien manejados generan impactos importantes al medio ambiente, alterando cauces de ríos, desviando quebradas, rellenando humedales, causando problemas sanitarios cuando forman vertederos ilegales o basurales, provocando riesgos aluvionales, inundaciones, afectando infraestructuras, generando afectaciones al patrimonio arqueológico, paisajístico, a la flora y fauna de los sectores afectados, entre muchas otros efectos. Teniendo eso en vista, es fundamental reducir la generación de RCD (prevención), fomentar su valorización y hacer una buena disposición final, si es que no hay opción de mantenerlos en el ciclo de la economía”.

Desafíos pendientes

Para el ejecutivo, “el impulso de estrategias de economía circular en construcción garantizaría un aporte importante a la sustentabilidad del rubro, de la mano con un aumento en su productividad y economía. El medio construido es, además, en un mundo urbanizado, la escuela civilizatoria de nuestras sociedades, por tanto la construcción de edificios e infraestructura es un espacio que tiene mucho que aportar a la construcción de un mundo sustentable”.

Desde las oportunidades, “otro desafío es abordar el enorme espacio que, el mundo de la construcción tiene, para la industria del reciclaje de materiales originados en otros sectores económicos”, analiza González. Entre ellos, menciona al plástico generado como residuo de envases y embalajes o juguetes, que puede ser utilizado para la fabricación de pinturas, ventanas, productos de terminaciones, distanciadores para procedimientos de obras, madera plástica para el desarrollo de herramientas, entre muchos otros usos. “El reciclaje de metales con origen en electrodomésticos, automóviles y maquinaria, ya se usa para fabricar barras o perfiles de acero para construcción; los neumáticos para aislación acústica, a la vibración, césped sintético, entre otros muchos ejemplos”, menciona.

A ello se suma que “la economía circular aplicada al sector de la construcción es una oportunidad tremenda para dar durabilidad al uso de los materiales, puesto que el ciclo de vida de edificios e infraestructuras es largo. Bajo el concepto de “obras como bancos de materiales” se tiene la oportunidad de utilizar a las ciudades y sus infraestructuras como reservas de materiales para el futuro”, sostiene el profesional.

 

Construye2025 participa de seminario sobre Economía circular y sustentabilidad de DuocUC

El encuentro cuenta entre los expositores al Ministerio de Medio Ambiente y al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, CDT, Axis, Recilynk, Altius, Chile Green Building Council, Viconsa y la Municipalidad de Maipú.

El próximo 9 de mayo será una oportunidad para que quienes se interesan en temas relacionados con la construcción y medio ambiente puedan ampliar su conocimientos. Esto, debido a que en esa fecha se llevará a cabo en la sede DuocUC de Maipú el Encuentro de la Escuela de Construcción y Recursos Naturales.

El evento, que se desarrollará bajo el lema “Construir sin Destruir, Desafíos y Oportunidades”, tendrá expositores al Ministerio de Medio Ambiente y al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, CDT, Axis, Recilynk, Viconsa, Altius, Chile Green Building Council y la Municipalidad de Maipú, además de contar con una charla de la directora técnica de Construye2025,  Alejandra Tapia.

Desde DuocUC explican que el objetivo de este encuentro es concientizar a la comunidad sobre los impactos en el medio ambiente que genera la industria de la construcción en un sistema de economía lineal, donde se extrae recursos, los que luego se utilizan y posteriormente se desechan. Con esto, buscan un cambio de paradigma hacia una economía circular, que aprovecha los residuos como materias primas secundarias que se incorporan en nuevos ciclos y procesos productivos.

Para conseguir esto, esperan crear una comunidad de alumnos pertenecientes a las escuelas afines al tema que están preocupados por la sustentabilidad y el medio ambiente, además de presentar a la comunidad las empresas e instituciones que incorporan la sustentabilidad y cómo esto puede ser aplicado en la práctica.

Si bien el encuentro está enfocado en alumnos DuocUC de las carreras Ingeniería en Construcción, Ingeniería en Medio Ambiente, Técnico en Construcción, Técnico Topógrafo, Dibujo y Modelamiento Arquitectónico y Estructuras, Técnico En Prevención de Riesgos, es abierto a estudiantes de otros planteles y carreras, además de personas y profesionales del rubro, como representantes de empresas constructoras, de diseño y sector público como municipalidades que se inscriban en este link https://forms.gle/q9bPVbHSAPRtztpBA.

FUENTE: DuocUC

 

Construye2025 aparece por partida doble en especial de sustentabilidad de Medios Regionales de El Mercurio

El programa impulsado por Corfo fue parte de la publicación dada a conocer en diarios de Iquique, Antofagasta, Calama, Atacama, Valparaíso, Concepción, Temuco y Puerto Montt.

Una columna de opinión de la coordinadora técnica de Construye2025, Alejandra Tapia, y la participación como una de las fuentes consultada en un reportaje dedicado a cómo la industria de la construcción puede respetar el medio ambiente. Ese es el positivo saldo que dejó la doble participación de Construye2025 en una serie de publicaciones de sustentabilidad empresarial desarrollado por Ediciones Especiales de Medios Regionales de El Mercurio.

En la columna “Economía Circular: hacia la gestión sustentable de los residuos de construcción y demolición”, Tapia consigna los principales desafíos que Construye2025 ha identificado tras realizar un profundo análisis respecto de la industria de la construcción.

“Tras los estudios realizados y las conclusiones de las mesa de trabajo, hubo una reflexión más profunda realizada por los participantes del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ministerio de Medio Ambiente y Corfo, en torno a las brechas del sector público, y se determinó que había que actuar en forma estratégica e integral”, comentó para luego agregar: “La infraestructura para la valorización y eliminación de los residuos de construcción y demolición (RCD) y su indefinición jurídica, así como falencias en el cumplimiento del marco regulatorio, fueron algunos de los temas de preocupación del sector público”.

Por su parte, en el reportaje “Edificación sustentable: vivir mejor respetando al medio ambiente”, Brito explicó: “Desde hace algunos años, hemos llegado a considerar el análisis de ciclo de vida en estos procesos, lo que abrió toda una perspectiva en cuanto al valor de una edificación, dado que no solo se tiene en cuenta el costo del proceso de construcción, sino que también la operación del inmueble y su futura deconstrucción. Todo ello, asociado al concepto de economía circular, trae consigo una visión holística del proceso de planificar, edificar, utilizar y reutilizar”

Los textos completos se pueden encontrar en las versiones impresas y online de La Estrella de Iquique, El Mercurio de Antofagasta, El Mercurio de Calama, El Diario de Atacama, El Mercurio de Valparaíso, El Sur de Concepción, El Austral de la Araucanía y Llanquihue de Puerto Montt.