Socios de ICH reciben certificación de APL por Cero Residuos a relleno sanitario

AZA Acero Sostenible, CAP, CBB, Polpaico y Melón cumplieron con el 100% de las metas y acciones de este primer acuerdo voluntario liderado por Acción Empresas junto con la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, con apoyo de los ministerios de Salud y Medio Ambiente y el Servicio Agrícola y Ganadero.

Con la meta de minimizar la generación de residuos sólidos y aumentar su valorización entre los años 2018 y 2021, se llevó a cabo una iniciativa público-privada liderada por Acción Empresas en conjunto con la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y los ministerios de Salud y Medio Ambiente. Esta alianza, denominada Acuerdo de Producción Limpia (APL), estableció metas a las compañías participantes para certificar a quienes las cumplieran en un 100%

42 empresas de distintos rubros adhirieron voluntariamente el APL, certificando un total de 72 instalaciones. Entre nuestros socios, se sumaron a la iniciativa AZA Acero SostenibleCAPCBBPolpaico y Melón, quienes participaron en la ceremonia de certificación realizada de forma telemática el pasado 24 de enero y que contó con la participación de Marcela Bravo, gerenta general de Acción Empresas, Giovanni Calderón, director ejecutivo de la ASCC, además de los representantes de las compañías certificadas.

La importancia de la certificación de APL para los socios de ICH

Para Carolina Zúñiga, subgerente de Medio Ambiente y Sostenibilidad de Cbb, la obtención de este sello “reconoce el compromiso de Cbb con la sostenibilidad y el crecimiento responsable, en beneficio de las comunidades y sociedad en general” y agregó que “como empresa, llevamos más de 60 años innovando y desarrollando iniciativas que generan valor agregado a nuestros distintos públicos de interés, a través de nuevos productos, servicios y mejoras en nuestros procesos”.

“Además, desde nuestros inicios estamos trabajando con el concepto de economía circular, y recibir esta certificación es un paso importante para nosotros, y para este 2022 participaremos en un nuevo APL de Economía Circular para nuestras plantas de Hormigones de Chuquicamata y planta de Cal de Copiapó”, adelantó. En el caso de CBB, se certificaron la planta de cementos en Teno y el edificio corporativo de la firma.

Desde Polpaico, mostraron su emoción por el cumplimiento del 100% de las metas establecidas en el APL. “Nuestro compromiso con la economía circular ha significado un gran cambio cultural en Polpaico BSA, permitiéndonos, entre otros logros, reducir en un 50% los residuos dispuestos en rellenos sanitarios en las plantas de Mejillones y Coronel, y un 26% en Cerro Blanco. ¡Seguimos adelante por Una Vida Mejor!”

En AZA Acero Sostenible, por su parte, destacaron la implementación de “una serie de medidas, entre ellas la elaboración de un compromiso firmado, la creación de un diagnóstico de la situación de sus residuos, la definición de acciones y metas a cumplir, además de una constante medición y monitoreo” que les permitió certificar a sus plantas ubicadas en las comunas de Colina y Renca.

Los otros socios de ICH que participaron en esta iniciativa fueron CAP, que certificó las instalaciones de su planta en Maipú, y Melón, que realizó el mismo proceso para las instalaciones de su planta de cemento en La Calera.

Para conocer más detalles de la importancia de esta certificación y su impacto en los sectores productivos, revisen AQUÍ.

Fuente: ICH

El impulso de estrategias de economía circular garantiza la sustentabilidad en la construcción

Rubén González, del MMA, señala que el Estado y el sector privado tienen una gran oportunidad de mejorar la eficiencia de la construcción incorporando economía circular.

La sustentabilidad ha ido abarcando diferentes sectores productivos de Chile. Es así como hoy es posible observar el desarrollo de diferentes iniciativas tendientes a conseguir un país más sostenible y productivo. Y en la industria de la construcción, también hay preocupación por la materia.

“El mundo de la construcción se ha dado cuenta de que la aplicación de sustentabilidad en construcción puede ser una forma de aumentar o mejorar la productividad y rentabilidad de esa industria”, señala Rubén González, encargado de RCD de la Oficina de Economía Circular en el Ministerio del Medio Ambiente.

Si bien a juicio de González, “la sustentabilidad es un concepto amplio, de variada discusión y sobre el que existen muchas definiciones, una manera de dar bajada práctica a ello es a través el concepto de economía circular”.

En el Convenio Interministerial de Construcción Sustentable en el que participa la cartera ambiental, se señala que la construcción sustentable es: “un modo de concebir el diseño arquitectónico y urbanístico, que se refiere a la incorporación del concepto de sustentabilidad en el proceso de planificación, diseño, construcción y operación de las edificaciones y su entorno, que busca optimizar los recursos naturales y los sistemas de edificación, de tal modo que minimicen el impacto sobre el medio ambiente y la salud de las personas”.

Desde la mirada del MMA, la sustentabilidad en la construcción “supone todo el ámbito de mejoras en la edificación e infraestructura que permita elevar los estándares ambientales de las obras, reduciendo su impacto y maximizando los beneficios ambientales y sociales de la actividad de construcción, para los ciudadanos y las ciudades, y que a la vez incorpora un enfoque de economía circular”, este último es “un enfoque y tendencia que promueve principios que permiten hacer más sustentable las actividades económicas, con el objetivo de reducir el consumo de recursos naturales, garantizar la perdurabilidad de su uso en los ciclos de la economía, garantizando su productividad como recursos; desde el diseño de los materiales, de los productos u obras, de los procesos productivos, mediante nuevos modelos de negocios, inclusive reconceptualizando los bienes como servicios”.

Gestión sustentable de materiales y residuos

Rubén González reconoce que entre los desafíos a enfrentar, “uno de los principales, es la gestión sustentable de los residuos de construcción y demolición (RCD) y su incorporación como recursos a los ciclos de la economía”.

González considera que en la actualidad se hace necesario “mejorar procedimientos en obra y coordinar a los agentes en el mercado, pero también mejorar los instrumentos normativos para que sea más simple la valorización de los residuos de construcción y para que se regule ámbitos que no están regulados”. A ello se suma otro desafío, que “es erradicar los pasivos ambientales que estos residuos dejan cuando son dispuestos en bienes nacionales administrados por municipios; mitigar sus impactos y eliminar, mediante fiscalización, las prácticas que conducen a esas situaciones”, un punto de partida sería “cuantificar el gasto público actualmente destinado a estas materias por los municipios, pero también por otros servicios públicos”.

Y agrega: “En la actualidad los RCD, cuando no son bien manejados generan impactos importantes al medio ambiente, alterando cauces de ríos, desviando quebradas, rellenando humedales, causando problemas sanitarios cuando forman vertederos ilegales o basurales, provocando riesgos aluvionales, inundaciones, afectando infraestructuras, generando afectaciones al patrimonio arqueológico, paisajístico, a la flora y fauna de los sectores afectados, entre muchas otros efectos. Teniendo eso en vista, es fundamental reducir la generación de RCD (prevención), fomentar su valorización y hacer una buena disposición final, si es que no hay opción de mantenerlos en el ciclo de la economía”.

Desafíos pendientes

Para el ejecutivo, “el impulso de estrategias de economía circular en construcción garantizaría un aporte importante a la sustentabilidad del rubro, de la mano con un aumento en su productividad y economía. El medio construido es, además, en un mundo urbanizado, la escuela civilizatoria de nuestras sociedades, por tanto la construcción de edificios e infraestructura es un espacio que tiene mucho que aportar a la construcción de un mundo sustentable”.

Desde las oportunidades, “otro desafío es abordar el enorme espacio que, el mundo de la construcción tiene, para la industria del reciclaje de materiales originados en otros sectores económicos”, analiza González. Entre ellos, menciona al plástico generado como residuo de envases y embalajes o juguetes, que puede ser utilizado para la fabricación de pinturas, ventanas, productos de terminaciones, distanciadores para procedimientos de obras, madera plástica para el desarrollo de herramientas, entre muchos otros usos. “El reciclaje de metales con origen en electrodomésticos, automóviles y maquinaria, ya se usa para fabricar barras o perfiles de acero para construcción; los neumáticos para aislación acústica, a la vibración, césped sintético, entre otros muchos ejemplos”, menciona.

A ello se suma que “la economía circular aplicada al sector de la construcción es una oportunidad tremenda para dar durabilidad al uso de los materiales, puesto que el ciclo de vida de edificios e infraestructuras es largo. Bajo el concepto de “obras como bancos de materiales” se tiene la oportunidad de utilizar a las ciudades y sus infraestructuras como reservas de materiales para el futuro”, sostiene el profesional.

 

Abordan Gestión de Residuos de Construcción y Demolición en jornada de Construcción Sustentable

Con los nuevos desafíos país, vinculados a un desarrollo más sustentable y equitativo, se propiciará que el sector de la construcción pase de un sistema de producción lineal a un modelo de economía circular, tanto en diseño, edificación de infraestructura, donde se integre la gestión sustentable de los residuos durante el proceso de construcción.

El Seremi del Medio Ambiente de la Región del Maule, Pablo Sepúlveda junto a su par de Vivienda y Urbanismo, Gonzalo Montero, encabezaron la jornada regional de “Construcción Sustentable”, evento en el que se trató en profundidad la temática de Gestión de Residuos de Construcción y Demolición (RCD).

En el taller participaron representantes del sector público, privado y municipal, con el fin de dialogar sobre la problemática de residuos de construcción sus causas y efectos, ya que la alta generación de RCD, -en su mayoría-, son dispuestos en áreas no adecuadas, ni autorizadas, provocando impactos ambientales, sociales y económicos importantes, como la formación de vertederos ilegales, dañando ciudades, ecosistemas naturales, paisajes, patrimonio, salud y la calidad de vida de las habitantes de la región del Maule.

Los Residuos de Construcción y Demolición (RCD), provienen principalmente del desarrollo de proyectos nuevos, de la rehabilitación, reparación y reacondicionamiento de obras existentes; y de los procesos de preparación de terrenos y de la demolición de obras. Muchos de los RCD, pueden ser manejados correctamente y recuperados. Lo que brinda una oportunidad de negocio para aprovechar estos recursos, fomentar una economía circular y reducir el impacto ambiental provocado por estos residuos.

En la ocasión el representante del Ministerio del Medio Ambiente, señaló ante los presentes que “la construcción de ciudades más sustentables, eficientes, equitativas y más justas es una temática relevante para nuestro gobierno y para toda la sociedad, por lo tanto esta jornada de construcción sustentable nos tiene que permitir enfocar nuestros esfuerzos por desarrollar una estrategia hacia el futuro con equidad social, que englobe a la sociedad civil, las empresas privadas y el gobierno”, indicó Pablo Sepúlveda.

En tanto, el Seremi de Vivienda y Urbanismo, Gonzalo Montero, enfatizó que “debemos generar cambios, desde el mundo privado y también como funcionarios públicos por el cuidado del medio ambiente y tenemos que conversar sobre la construcción sustentable y el manejo de los residuos, sumar tecnologías y cumplir con los estándares”, expresó la autoridad regional.

En la jornada se resaltó la necesidad de promover una normativa sobre disposición de residuos que fomente el uso de materiales y residuos posibles de reutilizar; para generar que la industria sea más productiva, aumente en un 20% las edificaciones sustentables y disminuya en un 30% las emisiones de dióxido de carbono (CO2) al 2030 ocasionadas por la industria a la construcción.

En este sentido, se trabajan en cinco ejes estratégicos: el ordenamiento y planificación sustentable del territorio; la coordinación y articulación pública; la cadena de valor sustentable y circular; la necesidad de desarrollar y fortalecer plataformas de datos que entreguen información para el diseño de políticas públicas y creación de nuevos mercados en torno a la economía circular en construcción; y la remediación ambiental de los resultados de la extracción de áridos y disposición inadecuada de los RCD.

Para finalizar, en la instancia se invitó a participar en el proceso de consulta pública de la “Hoja de Ruta para la Gestión Sustentable de los recursos y residuos, RCD, para una Economía Circular en Construcción”, el que estará abierto hasta el 21 de noviembre de 2019, y donde los interesados podrán entregar su opinión y/o sugerencias en el siguiente link: http://construye2025.cl/rcd/hoja-de-ruta/

Fuente: Ministerio de Medio Ambiente