Estrategias de Diseño Circular se presentaron en la segunda charla de inspiración en Economía Circular en Construcción

Cerca de 100 profesionales del sector se conectaron a esta instancia técnica con el objetivo de conocer y conceptualizar de qué forma concebir los proyectos de construcción con una mirada puesta en la sostenibilidad desde su diseño. 

El interés por el desarrollo de proyectos cada vez más responsables con el entorno y con las generaciones futuras, provocó que cerca de 100 profesionales del sector construcción se reunieran de manera virtual en la segunda charla abierta de inspiración sobre Estrategias de Diseño Circular que se realizó el pasado martes 5 de enero, como parte de los objetivos de la Estrategia Economía Circular en Construcción, iniciativa promovida por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), el Instituto de la Construcción (IC) y el programa Construye2025 de Corfo, y que cuenta la facilitación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT.

Mirada arquitectónica

La jornada comenzó con la presentación de Ignacio Hernández, Past President de la Asociación de Oficinas de Arquitectos, AOA, quien realizó una introducción respecto de la relevancia de cambiar el paradigma actual y migrar hacia uno más circular. “Toda la evidencia nos dice que este modelo de economía de extracción, producción y desecho está agotado y tenemos que modificarlo, incorporando al ecosistema dentro de nuestra ecuación industrial”, señaló.

Junto con ello, invitó a centrar la mirada en las nuevas generaciones, pues todo lo que hoy se desarrolle, repercutirá en ellos. “El desarrollo que satisface las necesidades del presente, no puede ni debe comprometer la habilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Y esto que parece de Perogrullo, no lo estamos haciendo. Está creciendo esta conciencia, pero a una velocidad mucho menor de lo que aumenta el deterioro de nuestro ambiente”, comentó.

Finalmente, destacó el rol que cumple la digitalización y la industrialización en el desarrollo de proyectos con una mirada de circularidad, modelos que poco a poco se van asimilando en el sector, pero que requiere un convencimiento del profesional. “Es la conciencia del diseñador la que puede hacer la gran diferencia en cómo disponemos y esta estrategia tiene que ver con lo factible, con lo viable, lo deseable y  especialmente con lo sostenible. Tenemos que extraer menos, construir menos y reciclar más y eso nos va a facilitar y permitir alcanzar un equilibrio, pues hoy estamos trabajando en desequilibrio”, concluyó.

No más basura

Luego, fue el turno de Macarena Guajardo, directora ejecutiva de Fundación Basura, quien comentó la experiencia de su institución en relación al tratamiento de los residuos y cómo desarrollar proyectos que consideren  cero residuos. “Partimos de la premisa de que ‘la basura no existe’ y es que el ser humano decidió crear el concepto de basura, de algo que no sirve, que no quiero tener más en mi cercanía y lo voy alejar lo más posible de mí y no me voy a preocupar de que pasará después con eso. Es uno de los acuerdos sociales más grandes que hemos tomado como humanidad. Y si nos damos cuenta que no existe realmente, tenemos todas las oportunidades para dejar de generarla”, explicó.

De este modo, desarrollan su iniciativa “Basura Cero”, “un paradigma sociopolítico que entiende que todos los actores de la sociedad tienen una responsabilidad compartida en cuanto a residuos se refiere. Y apunta a no seguir con las metas de reciclaje, sino que a no generar más basura. ¡Llegar a basura cero! No es necesario quemarla, por ejemplo, sino que desde el inicio, desde las políticas públicas, empezar a regular, establecer las políticas que permitan que  el sector productivo deje de comercializar basura, o generar productos que no se pueden reciclar o compostar”, comentó Macarena Guajardo.

Finalmente, la ejecutiva invitó a estrechar mucho más los lazos de cooperación en esta materia, pues, a su juicio, sería el único modo de dar pasos concretos. “Hay una cantidad de estrategias para avanzar hacia la economía circular, pero tenemos que hacerlo con pasos seguros y de manera conjunta. Y eso es lo que nos ha demostrado el proceso social que estamos viviendo hoy en Chile y este tipo de espacios que nos permiten conocernos y poder fortalecer lazos, porque solos, solas, no vamos a lograr ningún tipo de solución impactante”, argumentó.

Próxima charla

El programa de Charlas de inspiración de la Estrategia Economía Circular en Construcción concluirá el próximo 12 de enero de 2021, con el tema: “residuos como recursos”. Ambas instancias se realizarán de manera virtual a través de ZOOM. Las inscripciones se pueden realizar en el siguiente link: http://bit.ly/3oqaTem

 Para más información e inscripciones a este ciclo de charlas, contactarse a economiacircular@cdt.cl  /  www.economiacircularconstruccion.cl

¿Puede la industrialización paliar el déficit de viviendas en Chile?

Dada su velocidad de respuesta, los sistemas constructivos industrializados podrían mejorar la eficiencia y competitividad del sector. Además, estas técnicas revolucionarias optimizarían el uso de materiales, la mano de obra y los tiempos de entrega. 

Plantas industriales con la última tecnología para la fabricación de viviendas, materiales de alta tecnología y un mejor diseño de ingeniería le están cambiando la cara a la construcción chilena. Según Marcos Brito, gerente de Construye2025, programa impulsado por Corfo, existen varios casos de éxito que reflejan las ventajas que ofrece la industrialización para la edificación. Y es que el país ha ido avanzando en su aprendizaje, “gracias a los esfuerzos conjuntos entre quienes tienen más experiencia, quienes están invirtiendo y quienes se están transformando hacia este nuevo paradigma”, señala.

Del mismo modo, el jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), Erwin Navarrete, cree que la industrialización ha despertado especial atención en el sector construcción, que ha ido reconociendo beneficios como: mejoras en la calidad de la construcción al incorporar procesos repetitivos con equipos y mano de obra especializada; optimización en la velocidad de construcción y montaje; y, principalmente, en la sustentabilidad de los proyectos, gracias a la disminución en la generación de residuos. “Incluso considerando el escenario actual a nivel mundial respecto de la pandemia, donde es aún más relevante el cuidado y control en la interacción de los trabajadores, cobra más sentido pensar en esta forma de llevar adelante la construcción”, explica.

Según Jacqueline Gálvez, presidenta interina del Comité de Vivienda de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), como país hemos avanzado mucho en los últimos años, ya que han ido en aumento las empresas que están utilizando industrialización, tanto en vivienda pública como en privada, aún cuando representan una pequeña parte del mercado. Pero, ese es el desafío: “seguir avanzado en su utilización de forma masiva. Esto requiere un trabajo mancomunado de empresas, proveedores de estos sistemas y sector público”, sostiene. 

Además, para la representante de la CChC es importante capacitar a los trabajadores y apoyarlos en el proceso para que no se queden atrás. También destaca el rol de la academia en la educación de los distintos profesionales que intervienen en el sector construcción, que se van a enfrentar a los avances asociados a la industrialización. En opinión del gerente de Construye2025, se trata de integrar toda la cadena de valor, actuando con un mayor nivel de coordinación entre los actores que intervienen, sumando tecnología y planificando en forma industrial, para maximizar eficiencia y calidad, mientras se minimizan los errores.

  En este sentido, Ignacio Hernández, past president de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) tiene la convicción de que, al igual que otras tendencias que se han visto reforzadas y aceleradas producto de la pandemia, como el teletrabajo y economía digital, se acelerará también la penetración de la industrialización en la construcción. 

La madera se abre paso

La prefabricación en hormigón, que incluye paneles pretensados, postensados, módulos prearmados, así como paneles simples y dobles, ya tiene su historia. Pero, en madera también existen sistemas constructivos marco-plataforma, módulos estructurales prefabricados y elementos en CLT (Cross Laminated Timber). Este material, según Hernández, está avanzando muy fuertemente y con ventaja, puesto que Chile tiene industria maderera de clase mundial, una masa de bosques muy abundantes en relación a nuestra población, e ingeniería y arquitectura de excelencia. 

Igualmente, en Chile han aparecido sistemas constructivos no tradicionales, que ya en su génesis han incorporado la industrialización. “Dentro de ellos podemos mencionar los distintos tipos de paneles SIP (Structural Insulation Panel), algunos sistemas de ferrocemento o los sistemas de madera contralaminada”, comenta el jefe de la Ditec, Erwin Navarrete. 

¿Es la industrialización el camino para enfrentar el déficit de viviendas? Según el Past President de la AOA, definitivamente sí. Incluso, Ignacio Hernández, cree posible una industrialización “personalizada”, que no implique renunciar a la identidad de cada barrio y características de los usuarios. Además, ésta podría hacer un aporte significativo en calidad y sostenibilidad, pero también en términos de volumen y plazos, lo cual es urgente debido a los déficits habitacionales crecientes. 

De hecho, en Canadá, potencia forestal al igual que Chile, se propusieron solucionar el déficit habitacional social basado íntegramente en madera. “Creo que Chile, por su diversidad climática y geográfica, puede hacer lo mismo con la suma de las alternativas disponibles, pero con la condición de reforzar fuertemente la capacidad industrial instalada de madera, hormigón y estructuras metálicas, puesto que son todas perfectamente combinables todas entre sí”, señala Hernández. 

Por su parte, la presidenta interina del Comité de Vivienda de la CChC, Jacqueline Gálvez, cree necesario repensar la construcción a partir de las nuevas tecnologías más allá del sistema constructivo: “desde su diseño; financiamiento; normativas aplicables; programas de vivienda, en el caso de vivienda pública; que internalicen estos procesos”, afirma.

Para el jefe de la Ditec, Erwin Navarrete, el déficit de vivienda exige sumar y, en este aspecto, reconoce el aporte que los sistemas de construcción in situ han hecho a la disminución del déficit. “La industrialización llega como una buena alternativa que presenta excelentes atributos para ser competitiva en el mercado de la edificación. Es importante destacar la posibilidad de que la industrialización, no sólo permite de forma eficiente resolver los problemas de déficit presentes en condiciones normales, sino que, dada su velocidad de respuesta, permite resolver déficits generados frente a distintos tipos de catástrofes naturales, permitiendo enfrentar más rápidamente los procesos de reconstrucción de viviendas”, sostiene. 

Casos de éxito

Los socios del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) han desarrollado los siguientes proyectos de viviendas:

  1. Viviendas E2E+BauMax

  E2E ha llevado adelante dos proyectos con la constructora Convissa y Gestión Urbana. El primero, “Doña Paula” en Santa Cruz, cuyo primer piso fue industrializado con Baumax y, el segundo, con paneles SIP. “El hormigón iba más o menos rápido, pero el panel SIP, uniendo estos paneles de 1,20×1,20 m2, iba un poco más lento. Y eso estaba afectando a toda la obra y también a Baumax”, precisa Felipe Montes, gerente general de E2E Chile. De esta manera, la Inmobiliaria Gestión Urbana y Baumax, pidieron a E2E incrementar la velocidad y mejorar la coordinación de esta obra. 

Luego de cumplir con los desafíos propuestos en el piloto de “Doña Paula”, siguió el proyecto “Casablanca”. Desde el inicio, dos industrializadores trabajaron juntos: Baumax en el primer piso, hecho en hormigón armado prefabricado y E2E con estructura industrializada en madera para el segundo piso, con un total de 394 viviendas de un proyecto con el Subsidio de Integración Social y Territorial del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (DS19).

2. Viviendas RC Tecnova 

RC Tecnova combina materiales de alta calidad técnica, como el acero galvanizado y el poliestireno expandido (EPS), para el desarrollo de sus paneles modulares, además, crea revestimientos sostenibles, como morteros elastómeros y corcho proyectado orgánico para fachadas y techo. La combinación de estos materiales es el “Metalpol”, producto que ofrece una mayor resistencia, menor peso y que no tiene puentes térmicos. Con él se fabrican paneles para muros, losas y techos, con los que se pueden realizar ampliaciones, construir casas, conjuntos habitacionales e incluso, tabiques y fachadas para edificios de gran altura.

En el proyecto Valle Noble de Concepción, se entregaron 184 casas prefabricadas en dos meses, las que -gracias a este material- son 80% más eficientes energéticamente si se comparan con las que levanta el sistema constructivo tradicional. La “receta” del Metalpol y las máquinas de RC Tecnova se exportaron a Ecuador y, próximamente, la empresa podrían llegar con sus soluciones a Perú y Colombia.

3. Obras DS19 de BauMax 

Baumax es responsable de 180 departamentos DS19 distribuidos en 11 torres de 3, 4 y 5 pisos, en Rancagua, cuyo plazo de ejecución de obra estaba estimado en 5,8 meses. Con su sistema constructivo, la programación bajó a 3,7 meses, esto es, casi un 35% menos de tiempo en obra gruesa. La obra incorporó, por primera vez, la aislación térmica directamente en los muros. 

En Talca, en tanto, 11 torres de 5 pisos debían ser montadas en 7,5 meses, solo con una grúa y un equipo de montaje compuesto por 4 montajistas más un coordinador, un prevencionista y un Ito. La empresa pudo montar un promedio de 1.100 m2 a la semana.

La empresa destaca también las estaciones de bombeo de Icafal, en Ovalle, un proyecto con muros de más de 3 mts de altura. Las restricciones de acceso a la obra eran tan altas que el montaje lo ejecutó la constructora con el apoyo de un coordinador en obra. 

4.E2E en media-altura

  La búsqueda de una solución rápida de construcción para edificios de mediana altura, llevó al mandante del proyecto “Horizonte del Pacífico” de la Región del Biobío, a optar por la industrialización. E2E tenía que lograr departamentos de excelente comportamiento térmico, evitando instalar EIFS (sistema de aislamiento térmico exterior). Éstos debían ser sustentables y rápidos de construir, sin faenas húmedas dentro de la obra. Fueron, de hecho, los primeros edificios habitacionales en madera construidos en Chile de manera industrializada, en un proyecto de 80 departamentos distribuidos en 5 edificios de cuatro pisos.

 

5. Fourcade & Co, Los Naranjos

Este es un innovador proyecto inmobiliario adjudicado bajo el DS19, que combina distintos materiales aprovechando sus virtudes e introduciendo la construcción industrializada a la vivienda en altura. Acero y hormigón para la parte estructural, una piel de madera en los muros perimetrales, para controlar humedad y temperatura, y hormigón en divisiones entre departamentos, con beneficios acústicos, de fuego y control de temperatura interior (masividad térmica). 

Con una arquitectura de vanguardia, que no sólo entrega luz natural a los departamentos por ambos costados, sino que además tiene baños y cocinas con ventilación natural y control pasivo de temperaturas por medio de ventilación cruzada.

Los edificios están compuestos por vigas y pilares de acero rellenos en hormigón + losas colaborantes en su estructura de obra gruesa. Las partes y piezas llegan prefabricadas a terreno, listas para montar. 

El muro perimetral exterior se fabrica bajo un proceso industrial seriado en terreno que culmina con el proceso de montaje, evitando acopio y traslados innecesarios. Duración de producción y montaje: 1 mes, 15 hombres por edificio. 

6. Martabid Empresas + Canada House

En el holding están convencidos de que la construcción industrializada es el camino para generar rápidamente una vivienda óptima, en base a control de calidad en fábrica y montaje mecanizado. “Durante la emergencia por COVID-19, junto al Minvu, el Serviu y cada municipalidad, hemos acelerado la entrega de conjuntos habitacionales en varias comunas, lo que viene a descomprimir en parte el hacinamiento de miles de personas”, afirma José Miguel Martabid Razazi, director ejecutivo de Martabid Empresas.

Los cambios que la pandemia aceleró en los procesos constructivos

Cuando la cuarentena termine, el mundo no será el mismo. En la industria de la construcción lo tienen muy claro: industrialización y estandarización irán de la mano, para dirigirnos hacia un camino más productivo, con menos errores y plazos conocidos.

Solo en el área de viviendas, más de 800 proyectos se han visto paralizados debido al confinamiento, poniendo en jaque la rentabilidad de las empresas. El escenario es incierto, pues el coronavirus no parece ir en retirada. Frente a ello, muchos actores de la industria pusieron el pie en el acelerador, impulsando cambios en diversas áreas: en temas comunicacionales, tecnológicos, de conectividad y automatización de procesos, que sin esta condición habrían tomado décadas en implementarse, según Carolina Tapia, subgerente de Gestión de Proyectos de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

La pandemia puso a prueba la creatividad, la flexibilidad y la rapidez para abordar nuevos modelos de negocio, especialmente, porque parte relevante del proceso constructivo viene definido por el diseño de los proyectos, donde no se considera estandarización ni modulación de unidades. “No están pensados para la prefabricación de elementos o partes del proceso y, actualmente, son intensivos en uso de mano de obra directa en la faena”, explica Carolina Tapia.

Sin embargo, Luis Bass, representante de la CChC en el Comité Ejecutivo de Construye2025, cree que esta es una gran oportunidad para las empresas, ya que al estar paralizadas han podido hacer una pausa para planificar mejor el futuro. “En este sentido, todas las herramientas tecnológicas de integración temprana como el BIM son una oportunidad si la empresa junto con el ecosistema de contratistas y proveedores las adoptan y empiezan a provocar un cambio cultural en la industria”, señala.

Según el ejecutivo, intensificar un trabajo de diseño más detallado permitirá incorporar elementos prefabricados o industriales que impactan directamente en la productividad y disminución de residuos. “Todas las obras en etapa de diseño, tienen espacio para evaluar nuevos sistemas constructivos, que son factibles de incorporar en etapas tempranas. Hay en ese espacio, una oportunidad para replantear la utilización de sistemas industrializados, prefabricados y modulares, que permitirían aumentar la productividad de la industria. Orquestar estos elementos digitalmente puede ser un camino para articular una rápida reactivación de la economía”, enfatiza Luis Bass.

Procesos más eficientes

Y aunque las inmobiliarias que vendieron unidades en verde no podrán modificar las especificaciones de la edificación de ningún modo, sí podrán hacer ajustes en algunos procesos. Por ejemplo, incorporando preensamblado o prefabricación de elementos como escaleras, muebles u otros, pero sin modificar las características de la unidad como las adquirió el cliente final, comenta Carolina Tapia. “En el caso de los proyectos que se encuentran en diseño, es altamente probable que sean analizados para considerar procesos más eficientes, de menor plazo de ejecución y que requieran menor cantidad de trabajadores interviniendo en el proceso constructivo, lo cual fomentará la prefabricación o industrialización de procesos”, añade la ejecutiva.

En la integración temprana de proyectos, gran parte del mundo nos lleva la delantera. Diseñadores (arquitectura, cálculo y especialidades), constructores, proveedores y todos aquéllos que intervienen en el proceso desde el diseño hasta la puesta en marcha del proyecto han cambiado el foco hacia el “diseño para manufactura”, planificando los procesos y la logística para montaje en sitio.

Por su parte, Yves Besançon, Past President de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA) y representante en el Consejo Directivo de Construye2025, la emergencia sanitaria nos llevará a optimizar al máximo todo lo concerniente a manejo de residuos y velocidad en la construcción. “Además de lo anterior, la industrialización asegurará la capacitación de mano de obra especializada para la construcción, lo que es fundamental para mejorar la productividad en el rubro que es el menos eficiente, productivamente hablando”, afirma.

Otro efecto que la pandemia podría producir en la arquitectura es la consolidación de la madera como un material sofisticado para edificación en mediana y gran altura que, según Ignacio Hernández, Past President de la AOA, tiene un enorme potencial en Chile. “Pero, también el acero y el hormigón tienen grandes espacios para progresar en la alta industrialización y tenemos profesionales e industria avanzando en esa dirección”, agrega.

La digitalización también tendrá un rol trascendental en el mundo pospandemia, especialmente, en aspectos como revisión, modelación y coordinación a distancia, según el representante de la CChC en Construye2025, Luis Bass.

Junto a la construcción industrializada, la economía circular irá abriéndose camino. “Los volúmenes de desperdicios que produce una obra tradicional; el bajo control de calidad que supone construir en ambientes no controlados y sus consecuentes problemas de post venta; la contaminación ambiental; el manejo de plazos y costos más controlados; y la eficiente explotación y operación de estos proyectos son muy elocuentes al acreditar que una mayor industrialización en esta industria es necesaria y urgente”, enfatiza Ignacio Hernández.

Ventajas de la industrialización

La subgerente de Gestión de Proyectos de la Corporación de Desarrollo Tecnológico de la CChC, Carolina Tapia, resume las ventajas que la construcción industrializada ofrece, en desmedro de la tradicional: 

  • Reducción de variabilidad y, como consecuencia de ello, de errores de procesos.
  • Optimización del uso de recursos. 
  • Disminución de los plazos de ejecución. 
  • Baja en los costos de ejecución, al modelar previamente el proyecto y optimizarlo.
  • Disminución de los residuos generados por el proceso productivo. 
  • Mejora de las condiciones de seguridad para los trabajadores, al trasladarlos a planta y con procesos repetitivos.
  • Reducción del impacto frente a los vecinos y, en general, en todo el entorno del proyecto (menos ruido, polvo).
  • Disminución del espacio necesario para el proceso constructivo.
  • Incorporación de tecnologías para diseño y coordinación de proyectos, como el BIM, o automatización y robótica para ejecución de procesos.

El plan de reactivación de la CChC

La Cámara Chilena de la Construcción presentó su “Plan de Empleo y Reactivación”, que implica la creación de 600.000 puestos de trabajo directos e indirectos en un período de tres años. Su propuesta busca satisfacer demandas sociales asociadas a vivienda, equipamiento urbano e infraestructura básica y abordar problemáticas urgentes, como la crisis hídrica. Todo esto a través de un impulso a la inversión y un estrecho trabajo colaborativo entre el sector público y el privado.

Adicionalmente, el gremio planteó la necesidad de asegurar la continuidad de los proyectos en ejecución y de crear un Plan Nacional de Infraestructura para la Reactivación, así como la urgencia de impulsar el sistema de concesiones, que es clave en el actual escenario. La propuesta en infraestructura considera una inversión total de US$ 13.000 millones, con US$ 4.810 millones de inversión privada y US$ 8.190 millones de inversión pública.

En este sentido, la directiva de la CChC destacó la importancia de la política pública para reducir la insolvencia de las empresas, el perfeccionamiento de las relaciones contractuales, la certeza jurídica para el desarrollo de inversiones, la eliminación de trabas regulatorias y de burocracia, una política de estímulos a la inversión privada y a la contratación. Pero, también la elaboración de una “Agenda Digital” y un plan de retorno para iniciar la reactivación basado en protocolos sanitarios, como el que ya ha puesto en marcha la industria de la construcción.

 

Fotogragías gentileza de Empresas Martabid, Icafal y E2E.

Opinión: Certezas e incertidumbres

Por Ignacio Hernández, presidente de la Asociación de Oficinas de Arquitectos (AOA)

Crisis tan extremas y globales como el COVID-19, nos sumergen en una incontrolable e inmanejable cantidad de información, que nos presentan muchas hipótesis y dudas, aunque también nos otorgará muchas certezas.

La ciudad, el presente y especialmente el futuro de nuestra especie seguirá siendo fundamentalmente de carácter urbano, aunque esta pandemia de seguro dejará huellas en nuestra conducta y forma de interactuar en las ciudades.

La gigantesca cantidad de datos que maneja hoy la inteligencia artificial y la coordinación internacional para procesar y difundir en tiempo real, las estadísticas de esta pandemia, sin duda nos pone de manifiesto que el manejo coordinado y virtuoso de una enorme cantidad de información disponible al servicio de los ciudadanos, las denominadas Smart Cities, tendrán cada vez mayor relevancia. Estas serán mejores ciudades, las que elegirán las futuras generaciones para desarrollar sus vidas.

La ciudad nunca ha sido “un problema” a lo largo de la historia, pues ha sido virtuosa en proveer mejores condiciones de salubridad a la población; los sistemas de recolección y tratamiento de aguas servidas, redes de potabilización y distribución de agua, distribución eléctrica, de datos, de energía, todos son ejemplos de la virtud de vivir en ciudad. Es en las ciudades donde se concentra también la mejor red hospitalaria y los centros de formación de los especialistas de la salud y los centros de investigación de todas las especialidades.

Esto no significa que la ciudad no genera dificultades y problemas potencialmente nocivos para la salud: la contaminación atmosférica, acústica, el hacinamiento e inequidad territorial, todos aspectos que tenemos presentes en nuestro quehacer cotidiano los arquitectos y urbanistas, son temas que seguirán siendo relevantes, pero algunas certezas se pueden aventurar.

El acceso y la distancia a parques, plazas y espacios abiertos de calidad, suele ser abundante en los barrios de mejor estándar y mejores ingresos, en circunstancia que debiera ser más abundante para los segmentos de la población menos privilegiados, pero confiamos en que se corregirá rápidamente en el futuro. Equidad territorial e integración social, ambos temas muy conocidos por quienes planificamos las ciudades siempre han sido imperativos; ya el estallido social nos hablaba de ello, pero esta pandemia lo denuncia con más elocuencia.

La mejora en calidad y extensión de los sistemas de transporte público también será imperativo en el futuro post crisis.

Otro tanto ocurrirá con los edificios residenciales, de servicios o comerciales, aunque concentra personas en mucho menor grado respecto del transporte público, pero que resulta ser igualmente relevante. Los proyectos hiperdensos, que literalmente aglomeran a sus habitantes en ascensores y pasillos, en ocasiones tanto o más que el metro, van a desaparecer; pero ello no debe llevarnos a demonizar la densificación, la edificación en altura y la proliferación de proyectos mixtos, en los que la vivienda, el trabajo y el comercio cohabiten armónicamente, pues todos ellos son parte de la solución, no del problema.

Tenemos la convicción de que muchas cosas cambiarán a consecuencia de esta crisis epidémica, pero tenemos también la confianza en que todas las voces expertas serán mejor escuchadas y valoradas, de tal modo que la ciencia y las disciplinas saldrán fortalecidas; los científicos y expertos del entorno de la salud evidentemente, pues sabemos que esta no será la última epidemia que nos afecte.

El desarrollo de los sistemas digitales y tecnológicos seguirá potenciando el teletrabajo, la educación a distancia, el comercio electrónico a niveles difíciles de predecir hoy, pero nunca reemplazará el reunirnos y congregarnos.

Los urbanistas y arquitectos también seremos mejor escuchados y valorados, lo que nos alienta a permear con más fuerza en la planificación de nuestras ciudades, interactuando con las autoridades para mejorar las políticas, leyes y reglamentos que definen la ciudad y el territorio cotidianamente, además de la contribución específica que cada proyecto nos demanda.

La ciudad nace a la  historia como el lugar en el que por la aglomeración de personas, se fomenta el intercambio y con ello, crece la interacción intelectual, se fomenta y sostiene el progreso material y espiritual de la humanidad, así como las economías de escala y localización. La ciudad, su concentración y extensión, está para quedarse.

El desafío del desarrollo urbano ha sido siempre el mismo: construir sistemas de residencia, trabajo, recreación, seguridad e intercambio, con buenos niveles de calidad ambiental, de acceso a oportunidades y, en particular hoy, de sanidad y mutuo cuidado.