Construye2025, Axis DC, Viconsa y Suksa impulsan certificación para trabajadores en el manejo de residuos de la construcción

A través de un proyecto colaborativo presentado a ChileValora, buscan desarrollar perfiles para trabajadores y dar herramientas para el manejo de los residuos de la construcción que definan un adecuado desempeño en su quehacer. 

Ante el desafío climático global, la industria de la construcción en Chile está trabajando hace varios años en una transformación cultural. Tras los lanzamientos de la Hoja de Ruta RCD y Economía Circular en Construcción 2035 y la Estrategia de Economía Circular en Construcción 2025, se hizo necesario fortalecer un ecosistema para el desarrollo de la economía circular y el manejo de residuos de la construcción y demolición.

Una de las formas es contribuir a generar capacidades en el sector, para lo cual Construye2025, con el apoyo del Instituto de la Construcción, junto con las empresas constructoras Axis DC, Viconsa y Suksa se adjudicaron un proyecto cofinanciado por ChileValora, que tiene por objetivo desarrollar perfiles laborales y planes de formativos que definan el desempeño adecuado de trabajadores en actividades relacionadas al manejo de los residuos de la construcción.

El proyecto denominado “Nuevos perfiles ocupacionales y planes formativos para trabajadores en el manejo de residuos de la construcción”, ha visualizado tres perfiles relacionados a este manejo en obras e instalaciones: perfil maestro manipulador, capataz y encargado de bodega y logística para manejo de residuos de la construcción.

“Hemos tenido un importante avance con el reciente lanzamiento de la Estrategia de Economía Circular en Construcción, que se sumó a la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción 2035, por lo que los desafíos para este año son promover tanto la valorización de los residuos como generar las capacidades para la gestión”, explica Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025. La profesional también destaca “la importancia de avanzar en distintos frentes en el sector, a través del apoyo a las distintas iniciativas, como es el caso del Acuerdo de Producción Limpia de Economía Circular en Construcción de la Región de Valparaíso, que entre sus acciones y metas busca promover la capacitación en todos los niveles.

Beneficios para la industria

“Esperamos que una vez aprobados los perfiles, mucha gente de obra se capacite y certifique, con los beneficios que tiene para las empresas contar con gente cuyas competencias están certificadas, y para los trabajadores contar con una certificación de sus aprendizajes y competencias, que sin duda los posiciona y fortalece”, declara José Pedro Campos, director ejecutivo del Instituto de la Construcción.

Así también lo esperan desde el sector privado. Empresas como Viconsa, Axis DC y Suksa han apostado por este proyecto, por los beneficios que implica para ellas y sus equipos. 

A juicio de Lucas Bracho, jefe del Departamento de Medio Ambiente de Constructora Viconsa, “este proyecto es fundamental para avanzar en el correcto uso de nuestros recursos”. Y es que “los perfiles de cargo que se están desarrollando están enfocados a disminuir el impacto ambiental que se genera en todo el ciclo del proyecto de construcción, desde la llegada de los materiales, la optimización de estos y el adecuado manejo de los residuos basada en una jerarquía de residuos”, precisa.

Por ello, Bracho resalta “la importancia de las personas, de cada integrante del equipo, para que se sientan parte de estos cambios que son de suma urgencia. Hacemos un llamado al rubro a tomar las medidas necesarias para disminuir el impacto ambiental de sus proyectos y a unirse a esta nueva forma de construir”.

Y esto también repercute en la productividad de las constructoras. “A la construcción entran personas sin conocimientos y con esto, la empresa puede estar mucho más tranquila de que sus trabajadores van a ser más productivos. Por otra parte, el trabajador puede ser reconocido por su capacitación formal”, dice Joaquín Cuevas, especialista en gestión de residuos. 

El cambio cultural es un punto clave para Axis DC, empresa que lleva un par de años trabajando en gestión de residuos. Por ello, “tener estos nuevos perfiles o competencias es un tremendo plus para la gestión de residuos y buscamos que cada vez más profesionales y trabajadores de la obra manejen estos conceptos, porque mientras más personas adquieran estos conceptos, va a ser mejor para la industria”, cree Mikel Fuentes, líder de Innovación de Axis DC. 

En Axis DC tienen altas expectativas una vez que se publiquen estos perfiles, porque “sí o sí el rubro va a avanzar hacia allá”, a juicio de Fuentes, quien también destaca la colaboración de este proyecto. “Ha sido una experiencia súper enriquecedora, entre el ámbito privado y público, con distintas miradas”, precisa Fuentes. 

Luego de seis años implementando gestión de residuos, desde Constructora Suksa se manifiestan muy contentos de ser parte de este proyecto. “Constantemente estamos capacitando a nuestros trabajadores, pero hoy cobra relevancia poder avanzar hacia competencias formales para nuestros colaboradores, que son quienes, finalmente, llevan a cabo los planes para lograr los objetivos ambientales, para cumplir con nuestro compromiso ambiental respecto a la reducción de nuestras emisiones”, comenta Victoria Leiva, jefa de procesos del Grupo BIBA.

Por qué certificar

“La capacitación y certificación de competencias laborales ha sido uno de los temas que ha estado en la agenda del Instituto de la Construcción desde sus inicios, hace ya más de 20 años, oportunidad en que hicimos un diagnóstico y propuestas al respecto. Posteriormente, en el marco de una colaboración entre países del sur de América, este tema saltó con fuerza, mirando las experiencias de países vecinos, especialmente la de Argentina”, precisa José Pedro Campos.

Por ello, “haber colaborado en la presentación y haber logrado la aprobación por parte de ChileValora de la elaboración de tres perfiles de competencias laborales en un ámbito tan importante y vigente, como es el manejo de residuos de construcción y demolición en obra, nos es muy satisfactorio”, añade.

En tanto, Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, comenta que “el Certificado de Competencias Laborales que otorga ChileValora implica un reconocimiento del Estado a las habilidades y conocimientos que cuenta una persona para ejercer un oficio y, por tanto, constituye un importante instrumento de empleabilidad y un aporte significativo al sector. Estos nuevos perfiles y planes formativos serán una herramienta fundamental para impulsar trayectorias formativas y laborales en los trabajadores y trabajadoras de la construcción, abriendo así un camino de desarrollo profesional y personal para ellos”.

Finalmente, cabe resaltar que la formación de estas capacidades contribuirá a la implementación del “Reglamento Sanitario para el manejo de residuos de las actividades de construcción y demolición”, el que se espera que entre en vigencia a principios del 2023, y que regulará toda la cadena de manejo de residuos.

Fotos gentileza Viconsa.

La certificación para mejorar la productividad y la empleabilidad de los trabajadores del sector

En el Seminario Formación en Construcción se realizó un llamado a las empresas a utilizar la evaluación y la certificación para avanzar en el cierre de brechas de capital humano del sector.

Si bien la construcción representa alrededor de 8% de la fuerza de trabajo del país, sólo 2,4% de la capacitación vía franquicia tributaria es realizada en el área de la construcción. En ese sentido, Patricia Aranda, gerenta del Área Social de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC), ve un problema, como señaló en el Seminario Formación en Construcción, organizado por Construye2025, puesto que “no tenemos tanta participación de las empresas en este tipo de herramientas”.

A estas cifras se suman otras, como que en el sector, 70% de los trabajadores no tiene más estudios que enseñanza media, y que en 2018 se registraron 23.356 accidentes, de los cuales 38 fueron fatales, de acuerdo con Claudio Valenzuela, gerente de Competitividad y Redes de Corfo, según datos del Reporte anual de la Superintendencia de Seguridad Social (Suseso).

En este marco, las iniciativas que buscan mejorar la competitividad y productividad del rubro se encuentran con que esta realidad es una brecha y un desafío por superar. “El sector privado quiere trabajadores certificados”, afirma Joaquín Díaz, coordinador de Formación de Construye2025.

Precisamente el capital humano es una de las principales brechas que busca cerrar el programa impulsado por Corfo. “Estamos disponibles para colaborar en las cuestiones centrales que una industria como esta se plantea, respecto de la mejora de competitividad, de hacer de este un buen sector para trabajar, porque estamos seguros que el país lo necesita y genera gran impacto desde el empleo y la calidad de vida de los chilenos”, dice Claudio Valenzuela.

Y es que “la participación de diversos actores en este tipo de iniciativas es fundamental: el centro formativo, el Estado y sobre todo, el mundo empresarial, entregando sus necesidades como sector productivo”, asegura Patricia Aranda.

En ese camino y con el entendimiento de que hay una oportunidad permanente para la formación de trabajadores, la CChC lanzó recientemente el Consejo de Formación de Capital Humano para el Sector Construcción, cuyo desafío es articular los distintos esfuerzos del sistema formativo para atraer a los mejores talentos a la industria. “Para ello también requerimos una industria que pueda ofrecer al trabajador buenas rentas, estabilidad y posibilidades reales de movilidad, lo que solo se puede lograr con espacios de formación pertinentes y de calidad, que se asocien a mejor empleabilidad del trabajador y a un crecimiento en sus trayectorias laborales”, comenta Aranda.

Seguridad para la productividad
“La franquicia tributaria para la capacitación es una herramienta que las empresas pueden ir ocupando para formar a sus trabajadores o a sus futuros trabajadores a través de pre contrata, por ejemplo”, señala Ricardo Ruiz de Viñaspre, subdirector del Sence.

La autoridad del Sence también anuncia que el servicio está a pasos de una reforma legal que impactará de manera importante en el uso de las franquicias: “nosotros vemos que los incentivos no están 100% en capacitar, creemos que necesitamos ciertas mejoras legales para así tener un incentivo fuerte por parte de esas OTEC y OTIC para capacitar a los trabajadores del país”.

Y es que “no buscamos la capacitación por un fin en sí mismo, sino como un medio para encontrar empleo o acceder a uno mejor, por eso la conexión que se tenga con el sistema productivo y las empresas es vital, son ellas las que nos pueden ayudar a decidir y evaluar si la capacitación que está en el mercado hoy es de calidad o no”, comenta Ruiz de Viñaspre.

De acuerdo con Martín Contreras, gerente general de SK Capacitación, “la visión del sistema actual es perfectible y proyectable en la medida que ponemos los incentivos correctos y también en la forma que logramos mostrarle a las empresas del rubro, en este caso la construcción, los que van a ser los beneficiarios, el aporte que la formación, capacitación y certificación, representa en las empresas”.

Como ejemplo, cuenta que en 2014 hicieron obligatoria la capacitación en altura básica, porque se dieron cuenta que estaban teniendo una alta tasa de accidentabilidad por caída de distinto nivel. “Desde esa fecha hasta entonces, hemos construido más de 45 millones de horas hombre (HH) y hemos tenido accidentes, pero ninguno de altura. Lo único que cambió fue que en nuestras obras había personal capacitado, es lo que tenemos que mostrar a las empresas, hay una relación directa entre capacitación, accidentabilidad y productividad”, asegura Contreras.

Y es que para el gerente general de SK Capacitación, es necesario hablar de productividad cuando no haya accidentes, “cuando el maestro sepa usar las herramientas, eso es lo que tenemos que mostrar al público”.

A ello añade que tampoco existe una certificación o inspección de calidad para las OTEC, “y las echamos de menos. Existe en el mercado una gran distorsión y desorden respecto de la calidad de las OTEC que prestan servicios de capacitación y si me preguntan, el encargado y quien debería ayudarnos a mejorar y subir la vara son los organismos como el Sence”.

De manera similar opina Lorenzo Constans, presidente de la Mutual de Seguridad, quien señala que “no hay certificación sin seguridad, no hay productividad sin seguridad y no hay tranquilidad para la familia sin seguridad”. Por ello, a su juicio, si se quiere dar una buena capacitación a los trabajadores, “la primera cosa que debemos tomar en cuenta es que la seguridad es la que permite hacer todas las actividades”.

Y va más allá: “Tomando conciencia de la seguridad a nivel país tendremos mayor productividad, mayor eficiencia, sobre todo hoy que estamos discutiendo una hora más o una hora menos de jornada laboral”.

Certificación y evaluación
Aún falta mucho por trabajar en este anhelo. Por una parte, existe una alta rotación, debido al tipo de contrato característico del sector y, por la otra, en regiones hay escasez de mano de obra más calificada, lo que afecta la productividad, de acuerdo con Patricia Aranda.

Por esta razón, el Consejo de Formación de Capital Humano está priorizando a los trabajadores de obra, que a juicio de gerenta del Área Social de la CChC, son aquellos con empleabilidad general más precaria. “El desafío está en que podamos atraer, retener y desarrollar a nuestros trabajadores. El objetivo es prepararnos para la inclusión de las nuevas tecnologías y los nuevos puestos de trabajo que ello nos generará”, añade.

En ese sentido, “la certificación de competencias laborales, sin duda, es una herramienta muy útil, que bien usada puede contribuir tanto a trabajadores como empleadores, porque este tipo de credenciales ayuda a fortalecer la empleabilidad de los trabajadores y representa una mejora en todos los procesos de reclutamiento y selección de las personas en las empresas”, asegura Aranda.

Y es que, como señala Joaquín Díaz, hace mucho más sentido apoyar la adopción de un sistema que permita accionar el desarrollo del capital humano y “ChileValora entrega la fórmula para avanzar colaborativamente en pos de lograr este desarrollo con un sistema que se basa en los perfiles ocupacionales generados por el sector, a través del Organismo Sectorial de Competencias Laborales (OSCL) de Construcción, con la participación del gremio, los trabajadores y el sector público”.

En términos simples, este sistema identifica cuál es el quehacer correspondiente al sector y propone, además, una herramienta de evaluación de estos perfiles que permita hacer gestión como uso de herramientas de capacitación, en pos de contribuir a la formación y especialización de los trabajadores, y que todos los conocimientos y aprendizajes puedan ser incorporados e integrados de forma alineada con el Marco de Cualificaciones.

Así, el OSCL, con apoyo de ChileValora, ha logrado levantar y validar 59 perfiles en las principales áreas del sector construcción, como la edificación y la industria, según asegura Francisco Silva, secretario ejecutivo de ChileValora, junto con planes y rutas formativo-laborales, “que son las que alimentan y logran centrar el marco de cualificaciones técnico profesional nacional”.

Hasta el momento, también ChileValora ha logrado evaluar a 125.000 personas y de ellas, 16.000 son del rubro de la construcción y lo ha hecho a través de nueve centros de evaluación y certificación avalados por este organismo.

“La evaluación es la herramienta clave, es la instancia que me permite lograr dos posibles resultados: identificar al trabajador que conoce su empleo para poder certificarlo y saber que esa persona ya sabe un oficio o perfil, o bien, voy a identificar las brechas de aquello que le falta por aprender en relación a ese oficio”, explica Joaquín Díaz.

Por ello, Francisco Silva hace un llamado a que más empresas crean en el sistema de certificación y a que los perfiles y oficios que necesite el sector sean más específicos.

 

Certificación en el sector construcción, una tarea pendiente

Por Raúl Letelier, gerente técnico de Centro de Evaluación y Certificación de Competencias Laborales (CECC SIMOC).

El llamado es a aunar esfuerzos para certificar al “viejito” que ya está en obra, pero que aún es joven; aquellos que ya tienen familia y les quedan largos 35 años para jubilar, ahí hay que poner las fichas, como dicen los viejos de la “constru”, porque ellos ya están cautivos y ninguno ha recibido formación para el trabajo y mucho menos una certificación. Y si los hay, son los menos. 

Sin embargo, hoy estamos frente a un escenario poco optimista cuando hablamos de certificación para los maestros de la construcción, ya que debido al bajo porcentaje de maestros certificados, hoy no es un beneficio a la hora de emplearse. También hay desconocimiento por parte de las empresas sobre el sistema de capacitación y evaluación de competencias laborales y, en especial, de la ley 20.267 que es la que crea y da forma al sistema.

El trabajador certificado tiene la seguridad de que la labor que está desempeñando la sabe hacer y la hace bien. Pero por ahora no existe ninguna trazabilidad para identificar si con ese conocimiento tendrá más movilidad laboral, mejores expectativas económicas y, por último, si es más productivo o no. Todas estas interrogantes las tenemos a casi siete años de instalado el sistema.

Si avanzamos hacia la implementación de un sistema de formación basado en la certificación, los nuevos trabajadores contarían con conocimientos adquiridos en seguridad, materiales y maquinarias usadas en los diferentes perfiles ocupacionales. De esta manera, los tiempos de inducción y adaptación en obra serían mucho más acotados, más simple y la capacitación sería más técnica y dirigida, solo para marcar y cerrar brechas de conocimientos.

Para llegar a esto, es importante identificar cuál es el mejor proceso de aprendizaje. Hoy se han perdido los oficios de la construcción, en especial los de edificación que se aprendían en obras y, por lo general, eran transmitidos en forma verbal por los padres a hijos y familiares, o algún maestro con años de experiencia, así el trabajador aprendía lo bueno y lo malo de estos clanes o cuadrillas en las que le tocaba trabajar. Los oficios aún se aprenden en obra, aunque ya no de forma tan familiar. También existen Centros de Formación Técnica e Institutos Profesionales que imparten carreras relacionadas a la construcción, pero no vemos los cursos básicos, como carpinteros, enfierradores y albañiles, que a pesar de los avances tecnológicos, nunca dejarán de existir en el rubro. Es difícil visualizar que a través de una formación en aula, podremos sacar a un maestro competente y listo para una obra actualmente, por las diferentes condiciones y variables que tienen las diferentes obras o faenas.

Debemos destacar que todo esfuerzo que se haga a favor de los obreros en capacitación y certificación es gratificante y que reconozcan tu trabajo nos devuelve la dignidad y así nosotros podemos entregar un trabajo de calidad a la primera. Como organización sindical estamos seguros de que este es el camino a seguir, para dar a nuestro trabajo la dignidad y reconocimiento que merecemos como parte integral del rubro construcción.

Con un sistema de certificación, esperamos que los maestros obtengan lo que sugiere la ley: mayor movilidad, dignidad y, con ello, un aumento en sus remuneraciones, y la seguridad de mejorar la productividad del sector. La sistematización en un futuro nos permitirá contar con trabajadores capacitados y tecnificados de acuerdo a los nuevos tiempos y tecnologías que ya están apareciendo en el mercado, es decir, el paradigma de la construcción de ladrillo sobre ladrillo ya está en retirada y, para eso hay que adecuar la forma en que hoy se imparte la capacitación y enfocarse en la nueva materialidad y trabajabilidad de los mismos.

Capacitación y especialización: Desafíos en formación en edificación chilena

La capacitación se presenta como la pieza clave para avanzar hacia la especialización y productividad de los trabajadores: permite identificar lo que cada trabajador domina y lo que necesita aprender, dando pertinencia a la capacitación.

Marcos Brito, gerente de Construye2025

“Hacer lo mismo esperando resultados distintos”, fue descrito por Einstein como una “mala estrategia”. Ha llegado el momento de intentar un camino distinto en formación para mejorar la productividad.

No hay duda de que existe voluntad de avanzar en productividad y sustentabilidad. Prueba de esto es la existencia de Construye2025, programa estratégico impulsado por Corfo para enfrentar los desafíos del sector en productividad y sustentabilidad.

El Día del Maestro Obrero Constructor es una excelente instancia para presentar los avances en desarrollo de capital humano. En este contexto, ChileValora, creada por los ministerios de Educación y Trabajo, ha desarrollado un marco de cualificación para el sector construcción con la participación activa de la asociación gremial (CChC).

La certificación se presenta como la pieza clave para avanzar hacia la especialización y productividad de los trabajadores: permite identificar lo que cada trabajador domina y lo que necesita aprender, dando pertinencia a la capacitación. Así se optimizan los recursos enseñando sólo lo que cada uno necesita aprender.

Hoy se está certificando trabajadores en oficios, midiendo las brechas por capacitar, y se está desarrollando una oferta formativa orientada al cierre de las mismas, liderados por la Escuela Tecnológica de la Construcción (ETC) de la CChC, con su Escuela de Oficios y su Programa de Formación en Obra.

Este sistema no es un invento local, sino que ya demostró ser muy exitoso en países desarrollados. Han sido años de trabajo conjunto entre trabajadores, sector público y sector privado, identificando mapas de procesos y validando con mesas técnicas, para llegar a poblar el catálogo de ChileValora con perfiles que ya dan cuenta de la mayoría de los oficios del sector construcción.

El desafío es dar el paso a un nuevo sistema y usar la certificación primero y la capacitación después, cuando se necesite. Entender que la certificación no es simplemente el diploma al cierre de un curso, sino la mayor herramienta de gestión de capital humano.

Seguros del potencial de esta herramienta, tanto en optimizar recursos de formación como en promover especialización y mejoras en productividad, es que invitamos a todas las empresas del sector y a todos los trabajadores a que se informen y se sumen a este sistema.

La construcción requiere especialistas y el cambio de paradigma en formación está siendo efectivo en prepararlos. El compromiso con la certificación seguramente será recordada como una decisión estratégica de alto impacto en esta década para mejorar la productividad sectorial.

Marco de cualificación: los maestros vuelven a ocupar un rol clave

Por Joaquín Díaz, coordinador de Formación Programa Construye2025.

En Chile se construye distinto. De todo el mundo vienen a aprender por qué este país sigue en pie después de los terremotos. Hemos aprendido a considerar en el diseño de los proyectos y la normativa, las características y calidad que necesitan las edificaciones en Chile. Pero en productividad el aprendizaje no ha sido el mismo.

El oficio de construcción se ha aprendido por transmisión directa informal, de alguien que lo conoce -a quien llamaremos “maestro”- a alguien que no lo domina -a quien denominaremos “aprendiz” o “ayudante”-. Común era ver a  familias completas dedicadas a un mismo oficio, como tradición familiar, alcanzando altos niveles de especialización.

La capacitación formal falló en su rol de apoyar a este proceso en el sector construcción y tampoco ha funcionado como una alternativa a este sistema informal, capaz de preparar especialistas.

La buena noticia es que hoy está disponible en Chile el Marco de Cualificación, desarrollado por ChileValora en colaboración con representantes de los trabajadores, del sector público y del sector privado, con un catálogo de perfiles laborales que dan cuenta de la mayoría de los oficios del sector.

El primer paso es la evaluación, distinguir a los trabajadores competentes (que reciben su certificación) de los “aún no competentes” (a quienes se les identifica las brechas) para luego capacitar solo lo que necesita aprender y cerrar así las brechas.

La certificación “da pertinencia” a la capacitación. Identifica la demanda por cursos y la alinea con la oferta formativa. Permite el desarrollo de sistemas complejos como la formación dual y el reconocimiento de aprendizajes previos, para atraer el talento a un sector que ofrece desarrollo de carreras.

Y lo más importante: identifica a nuestros maestros, quienes vuelven a ocupar un rol clave en todos estos procesos formativos.

El Marco de Cualificación ya está disponible. ¡Demos otro paso a la productividad!