41 proyectos ya iniciaron el proceso para obtener la Certificación de Vivienda Sustentable

Gran interés ha generado en los desarrolladores inmobiliarios la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS), lanzada en mayo por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu), con el propósito de poner a disposición de la industria de la construcción una herramienta que permita elevar los estándares constructivos de la vivienda residencial en Chile.

Si bien hay múltiples certificaciones internacionales consolidadas en el mercado, existía una necesidad por contar con un modelo nacional enfocado exclusivamente en las construcciones residenciales, que permitiera reflejar las distintas realidades constructivas, climáticas y contextos de la industria chilena a lo largo del territorio.

En palabras de Erwin Navarrete, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional del Minvu, la CVS es un paso crucial en materia de sustentabilidad en la construcción pues “gracias la colaboración de importantes actores del sector, hemos logrado implementar una herramienta que permitirá evaluar la sostenibilidad de lo construido y que nos pone en una posición de liderazgo en estas materias en Latinoamérica. Seguiremos trabajando porque los beneficios de la sustentabilidad lleguen a todos los sectores, en especial a los más vulnerables, pues es un buen camino para mejorar su calidad de vida”.

Actualmente la CVS cuenta con 41 proyectos registrados, tanto para precertificación como certificación, alcanzando con ello una cobertura de 462.626 m2 a lo largo de Chile. Las viviendas registradas en www.cvschile.cl están, principalmente, emplazadas en la Región Metropolitana, sin embargo, hay que destacar el trabajo desarrollado por el resto de las regiones, las que están fuertemente comprometidas por sumar más proyectos. Tal es el caso de la Región de los Lagos, que es la segunda zona con más proyectos inscritos, seguida por la Región de La Araucanía. En cuanto a las características de los proyectos, un 92% de ellos son viviendas en extensión y altura, y un 8% corresponde a viviendas unifamiliares.

Goycolea 100, de Inmobiliaria Tarragona, ubicado en la Comuna de La Cisterna, se convirtió en el primer proyecto en precertificarse, alcanzando la categoría más alta del sistema, correspondiente al nivel sobresaliente. Gracias a las estrategias de sustentabilidad implementadas por Inmobiliaria Tarragona, en términos de eficiencia energética e hídrica, entre otros aspectos, el proyecto logra un ahorro promedio de un dividendo al año, el cual va en directo beneficio del usuario final.

Para Natalia Reyes, Jefa de Sustentabilidad del Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción, entidad que está a cargo de la administración de la certificación “desde nuestras labores de administración del sistema hemos podido constatar el gran interés que ha suscitado la Certificación de Vivienda Sustentable, tanto a nivel de profesionales consultores en sustentabilidad y eficiencia energética, como entre los desarrolladores inmobiliarios. Es así como a la fecha, ya se cuenta con 142 profesionales acreditados como Asesores CVS y hemos visto entre los desarrolladores, que además de poner en valor los atributos sustentables de sus proyectos, buscan insertar el pilar de la sustentabilidad a nivel integral en sus propias operaciones”.

Gracias a herramientas como la CVS, se incentiva al mercado inmobiliario a redoblar sus esfuerzos para avanzar hacia un modelo más sustentable y amigable con el medioambiente y, de esta manera, movilizar, tanto la oferta como la demanda por este tipo de construcciones.

Fernando Colchero, Asesor de la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Chile (ADI) e integrante del Comité Directivo de la CVS complementa “la creación de la CVS constituye un hito relevante en el camino para profundizar la penetración de la sustentabilidad en proyectos de vivienda. La CVS permite al comprador tomar una decisión más informada respecto al nivel de sustentabilidad de su vivienda, así como también, permite al desarrollador planificar de forma más precisa cuáles son las medidas de sustentabilidad que permiten alcanzar cada nivel de certificación”.

Desafío de los próximos años

Para complementar y potenciar todas las iniciativas que se están desarrollando para incorporar estrategias de sustentabilidad en el mercado inmobiliario nacional, es indispensable contar con instrumentos de fomento para promover este tipo de iniciativas. Tal es el caso de Banco Estado, que recientemente lanzó su plataforma “Mundo Verde”, la que agrupa, tanto a productos de inversión, como de financiamiento, cuyo objetivo es apoyar la reactivación económica de forma sostenible. Entre estos productos se destaca el crédito hipotecario denominado Ecovivienda, que consiste en un préstamo destinado a la adquisición de viviendas nuevas que cuenten con calificación energética con letra D o superior (A-B-C). Este dispondrá de una tasa del 1,79% anual, con un financiamiento del 80% y a 20 años plazo.

Beneficios para el desarrollador

Una vivienda con atributos de sustentabilidad, según la experiencia internacional, aporta un gran valor al activo inmobiliario desde el punto de vista de su comercialización. Junto con mejorar la imagen de la empresa posicionándola como un actor preocupado por los actuales desafíos medioambientales que enfrenta la sociedad y demuestra un uso eficiente de los recursos, tanto en su construcción como posterior operación.

Beneficios para el usuario

La CVS permite al usuario mejorar su calidad de vida, pues transparenta la información sobre el estándar de una vivienda en términos de habitabilidad, confort interior, gasto de energía y agua. Contar con viviendas certificadas permite aportar al cuidado del medioambiente, ya que en éstas se han utilizado métodos y materiales amigables con el entorno, lo que reduce la huella de carbono de la vivienda.

Acerca de la Certificación de Vivienda Sustentable

Cabe recordar que la CVS es una herramienta que evalúa y valora, de manera objetiva, el estándar de viviendas en etapa de diseño y construcción, considerando criterios ambientales, sociales y económicos. A través de esta certificación es posible evaluar la correcta implementación de más de setenta estrategias o requerimientos de sustentabilidad, las cuales se encuentran agrupadas en seis categorías: salud y bienestar, energía, agua, materiales y residuos, impacto ambiental y entorno inmediato.

La CVS cuenta con dos etapas de certificación; por un lado, está la Precertificación, la cual se puede obtener en la fase de diseño, una vez que se ha obtenido el respectivo permiso de edificación, con el propósito de que el proyecto pueda comercializarse dando a conocer este atributo. Por otro lado, está la Certificación, la cual se obtiene luego de la recepción final de las obras, pues esta evalúa el proyecto ya construido.  Y por otra parte, la CVS cuenta con tres niveles de certificación denominados el más básico es “Vivienda Sustentable certificada”, el segundo nivel es “Vivienda sustentable destacada” y el tercer nivel y el más exigente es “Vivienda Sustentable Sobresaliente” según el puntaje que acumula el proyecto en el cumplimiento de los requerimientos de la certificación.

Su creación y desarrollo ha sido liderado por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, con apoyo de los ministerios de Energía y del Medio Ambiente, además de la colaboración del Colegio de Arquitectos, la Asociación de Oficinas de Arquitectura, el Instituto de la Construcción, la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, la Corporación de Desarrollo Tecnológico, la Cámara Chilena de la Construcción y el Centro Tecnológico para la Innovación en la Construcción, entre otras entidades públicas y privadas. Esta última institución, será la encargada de administrar el sistema, durante los próximos diez años.

Las brechas que aún debemos resolver

Si bien el confinamiento nos ha obligado a trabajar de manera remota, desde nuestras casas, con mucho apoyo de plataformas digitales, la gestión de nuestro plan de acción ha sido exitosa, por cuanto hemos podido ganar una cierta agilidad en los procesos de coordinación, reunión y seguimiento de compromisos, al disminuir tiempos de traslados y la coordinación de reuniones presenciales.

Por otra parte, este contexto nos ha impuesto diversos y grandes desafíos, especialmente desde la productividad y sustentabilidad, que son los dos grandes objetivos estratégicos de Construye2025.

Mira la columna de opinión de Marcos Brito, gerente de Construye2025, en la revista Negocio&Construcción AQUÍ.

Encuentro: Tecnologías digitales en la industria de la construcción

Manejo de realidad virtual, drones, internet de las cosas (IoT) y big data, no son solo el futuro, sino que son tecnologías que están siendo ocupadas en la actualidad por inmobiliarias y constructoras chilenas en proyectos en nuestro país.

Son esos los temas que abordaremos en un nuevo Encuentro de Industria de Chilecreativo, en alianza con el programa Construye2025, impulsado por Corfo.

Conversaremos con Agustín Soto (gerente de Innovación de Territoria) y Julio Barrales (gerente comercial y socio de DRS Ingeniería y Gestión) sobre la incorporación de nuevas tecnologías digitales en el sector de la construcción y su intersección con empresas y profesionales de las industrias creativas como videojuegos, arquitectura, diseño y multimedia. Veremos casos concretos de aplicaciones en proyectos de gran escala como el Mercado Urbano Tobalaba (MUT) de Territoria y la construcción del nuevo Hospital de Quellón (DRS).

Modera: Katherina Martínez, Secretaria Ejecutiva del Consejo de Construcción Industrializada.

En la actividad, se abordarán tecnologías aplicadas por oficinas que saltaron a su aplicación en obras y conoceremos qué están haciendo, cómo lo hicieron, recomendaciones y experiencias con la construcción 4.0.

Coordenadas:

Viernes 30 de octubre / 11 hrs.

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Startup que transforma los desechos de vidrio ganó el concurso Construye Futuro 2020

Con su producto sin huella de carbono, Ecomobiliario se quedó con el primer lugar del torneo de emprendimiento e innovación organizado por la Escuela de Ingeniería de la PUCV.

Más de cien postulantes, tres meses de trabajo con mentores y desarrollo de prototipos dieron forma al primer torneo de emprendimiento e innovación “Construye Futuro”, que organizó la Escuela de Ingeniería en Construcción de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV). Seis grupos llegaron a la fase final -en la que Ignacio Peña, profesional de apoyo de Construye2025 fue parte del jurado-, con desafíos ligados a la transformación digital y la economía circular, en la que Ecomobiliario resultó ganador.

El equipo liderado por Sebastián Quiroz creó un nuevo material de construcción con fragmentos de botellas de vidrio, gracias a investigaciones y ensayos de laboratorio, logrando que fuera resistente, duradero, amigable con el medio ambiente y de alto impacto. “Puede ser utilizado en mezclas de hormigón y morteros para reparaciones en muros, revestimientos, rellenos, drenajes pero también en la fabricación de bancas, basureros, escaños y macetas”, explicó el estudiante de ingeniería en construcción de la PUCV. 

La ventaja comparativa de Ecomobiliario, frente a otros productos similares, es que la materia prima es donada por las personas, a través de un programa de recolección de botellas, siguiendo así con los lineamientos de la construcción sustentable y economía circular. 

El segundo lugar del concurso fue para Edgardo Aguilera y Felipe Madariaga con su sistema de construcción expansivo, que busca solucionar el exceso de desechos que deja la construcción. Su diseño modular elaborado con 70% madera y 30% de polipropileno reciclado implica un ahorro de 30% en los costos de construcción, diseño modular para mayor rapidez de montaje y mayor resistencia al fuego, humedad y termitas. 

El tercer lugar fue para Upcycling que, según su cofundador, Ignacio Narvaez, combina residuos plásticos y diseño con un modelo de gestión con compromiso de compra de ecotiles para mejorar la reputación de las empresas, bajar los costos totales y aumentar la tasa de revalorización de residuos y diseño. 

Finalmente, el cuarto puesto fue para Blyke, proyecto presentado por Franco Ovalle, que ofrece una plataforma para el estacionamiento de bicicletas, donde la llave es el propio celular. Este modelo se adapta a los espacios públicos para llevar la tecnología a otras ciudades con menos costos de administración. 

Normativa de construcción industrializada permitirá importantes avances en el sector

El Instituto de la Construcción formó recientemente, el comité “Anteproyecto de norma industrialización”, que tendrá como misión establecer una mirada común respecto a los términos y definiciones de construcción industrializada.

Mayor productividad, precisión y optimización, aseguramiento de la calidad, disminución en los plazos de construcción y menores costos generales de una obra, son algunas de las ventajas de la construcción industrializada.

Se trata de que en una obra se usen métodos más definidos de ejecución de las actividades programadas, permitiendo un trabajo continuo, que evite los vacíos, los tiempos muertos y por ende reduzca en forma significativa las mermas y pérdidas.

“La construcción industrializada permite una mirada integral en un proyecto, comprometiendo a toda la cadena de valor, desde los que diseñan hasta los que desarrollan y ejecutan la obra”, señala Francis Pfenniger, director del Instituto de la Construcción y académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile.

Sin embargo, para que la construcción industrializada tenga un desarrollo efectivo, es fundamental contar con una normativa que establezca estándares mínimos para el funcionamiento de los sistemas constructivos.

Para ello, el Instituto de la Construcción formó recientemente, el comité “Anteproyecto de norma industrialización” que tendrá como misión establecer una mirada común respecto a los términos y definiciones de construcción industrializada.

Este trabajo surge luego de que el Consejo de Construcción Industrializada conformara, a principios de este año, el grupo técnico denominado “Brechas, Normativa y Regulación CCI”, en el que se identificó la necesidad de una norma chilena.

“Aún hay mucha confusión en el uso de los términos, por ejemplo, se confunde industrialización con prefabricación, por lo tanto, debemos trabajar para que todos estemos de acuerdo en cómo nos vamos a referir a las partes que componen una construcción industrializada”, comenta Francis Pfenniger, presidente de este comité.

Y agrega que “nuestro desafío es tener a fin de año el anteproyecto de norma terminado. Tenemos un comité extraordinariamente masivo, formado por representantes de la academia, constructoras, asociaciones, proveedores y servicios públicos, donde todos hacen muy buenos aportes”.

Sin duda que una norma es el soporte técnico de entendimiento común entre los actores que participan en la industria, por lo tanto contar con un anteproyecto de norma es fundamental para el desarrollo normativo.
“El Instituto de la Construcción es la entidad más idónea para llevar a cabo este trabajo, no solo por su experiencia en el desarrollo de documentos técnicos y su capacidad articuladora, sino también porque es una entidad transversal que reúne a la academia, los colegios profesionales, empresas privadas, asociaciones gremiales y los ministerios”, señala Francis Pfenniger.

Desafío “Ven, prueba tu tecnología y prepárate para escalar”

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) invita al mundo privado a presentar ideas para mejorar la infraestructura pública, hasta el 16 de octubre.

La colaboración estatal con empresas y entidades con capacidades y propuestas innovadoras en la construcción de nuevas soluciones para los desafíos que hoy enfrenta la industria es lo que busca el MOP, a través del desafío “Ven, prueba tu tecnología y prepárate para innovar” de CL URBAN LAB.

Quienes asuman el reto podrán contar con una serie de facilidades por parte del ministerio, para prototipar sus promisoria soluciones. El plazo para presentar las propuestas vence el próximo viernes 16 de octubre y éstas serán recibidas en el siguiente correo:  dgop.innovacion@mop.gov.cl

CL URBAN LAB es una plataforma especializada en innovación abierta aplicada a la infraestructura pública. Sus herramientas permiten el desarrollo de modelos de gestión de alto valor para gobiernos, concesionarias de infraestructura y servicios públicos, así como para instituciones y organizaciones interesadas en mejorar la calidad de vida de las personas a través de la infraestructura vial, eléctrica, hídrica, logística y/o de telecomunicaciones.  

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Eficiencia y sostenibilidad en la infraestructura educacional

Elaborado en conjunto por Camila Vergara, profesional Línea Edificación; David Cabieles, profesional Línea Edificación, y Guillermo Soto, jefe Línea Edificación de la AgenciaSE.

A través de un trabajo intersectorial entre el Ministerio de Educación (Mineduc) y el Ministerio de Energía, se incorporó en la Ruta Energética 2018 – 2022 un “Programa de Mejoramiento Energético de la Infraestructura Escolar Pública”, que tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de los estudiantes interviniendo al menos 200 establecimientos educacionales, reducir el consumo de energía y promover el desarrollo de un mercado de proveedores con soluciones de eficiencia energética.

En este contexto y como primera etapa, la Agencia de Sostenibilidad Energética (Agencia SE), en el año 2019 desarrolló 40 diagnósticos energéticos con foco en acondicionamiento térmico en recintos educacionales públicos, lo que permitió identificar y caracterizar las condiciones ambientales al interior de las salas de clase, además de conocer sus respectivos consumos energéticos, para luego, proponer y estandarizar medidas de eficiencia energética, como por ejemplo, el mejoramiento de la envolvente térmica, la instalación de quipos de ventilación, climatización, iluminación, y en algunos casos, la incorporación de energías renovables.

Producto de este trabajo de diagnóstico, el Ministerio de Energía encargó a la Agencia SE la implementación de dos proyectos piloto en el Liceo Enrique Molina Garmendia de Concepción y el Liceo Rahue de Osorno con una inversión de 365 millones. Este plan piloto beneficiará a más de 2.500 usuarios directos entre estudiantes, profesores y administrativos. Estos proyectos, que actualmente se encuentran en etapa final de construcción, reducirán el consumo de energía térmica en aproximadamente un 40% y generarán ahorros del orden 8,7 millones de pesos anuales. Adicionalmente y producto del recambio de equipos de climatización y la instalación de sistemas fotovoltaicos, se estima que se evitarán 55 toneladas de CO2 al año.

 

En paralelo y bajo el mismo programa, la Agencia SE, también por encargo del Ministerio de Energía, ha desarrollado una línea de trabajo para asesoramiento de Establecimientos Educacionales Municipales, brindando apoyo técnico a sus sostenedores en siete regiones del país y beneficiando 106 establecimientos distribuidos en 60 comunas. Dicho apoyo consistió en la elaboración de proyectos de eficiencia energética y acondicionamiento térmico, en conjunto con los equipos municipales y consultores, con el fin de generar proyectos factibles y elegibles para presentarlos a la convocatoria de “Proyectos de Conservación” del Fondo de Infraestructura Educacional para el año 2020 del Ministerio de Educación, lo que finalmente se tradujo en el financiamiento 26 proyectos por alrededor de MM$6.000 de pesos, para la implementación de MEE. Paralelamente, se realizó un taller de capacitación intensivo dirigido a los equipos técnicos y administrativos de los municipios por parte de profesionales de la Agencia SE enfocado en la revisión de proceso licitatorios vinculados a la implementación de MEE y difusión de buenas prácticas durante la ejecución de proyectos.

Como segunda etapa, entre el 2020 y 2021 la Agencia SE tiene proyectado el levantamiento de 100 proyectos nuevos, tanto en Establecimientos Educacionales Municipales como en Servicios Locales de Educación, y la implementación de dos nuevos proyectos Piloto, correspondientes a la Escuela Rural Carretera Austral de Aysén y la Escuela de Cruzaco en la Araucanía, lo que valida y reafirma nuestro compromiso por mejorar la calidad de vida de los estudiantes, contribuyendo a mejorar el desempeño de los alumnos en el proceso de aprendizaje, así como también en la transformación de la productividad y sustentabilidad en el sector de la construcción.

Por último, es importante considerar que estos proyectos buscan potenciar la innovación y consolidar los métodos establecidos en nuestras primeras experiencias de implementación, incorporando el levantamiento y desarrollo de proyectos en plataformas BIM, junto a las exigencias en el buen uso, disposición y valorización de los residuos durante las etapas de construcción.

Los grandes logros de Construye2025 y el avance de la industrialización en Chile

A pesar de la pandemia, el programa que impulsa la productividad y la sustentabilidad en la construcción presenta, a la fecha, un positivo balance. La articulación, la vinculación y la digitalización se han abierto paso, mientras que el compromiso de públicos y privados se ha fortalecido.

Una inesperada pandemia quiso poner en jaque muchas cosas. Pero Chile, está saliendo adelante y Construye2025 no se ha quedado atrás. Con más fuerza que nunca ha impulsado la digitalización, la articulación y la vinculación entre todos los actores que se relacionan con la industria de la construcción, apoyando así la reactivación. “La construcción es un sector relevante para los gobiernos y para reactivar la economía, dado que es intensiva en mano de obra y genera muchos empleos. Por lo tanto, la apuesta contra cíclica es impulsar licitaciones públicas para infraestructura y edificación”, explica Helen Ipinza, sectorialista de Construcción y Economía Circular de la Gerencia de Capacidades Tecnológica de Corfo.

A pesar del confinamiento, el equipo de Construye2025 ha continuado trabajando con la misma pasión, apoyado en plataformas digitales. De hecho, según su gerente, Marcos Brito, han podido ganar una cierta agilidad en los procesos de coordinación, reunión y seguimiento de compromisos, al disminuir tiempos de traslados y la coordinación de reuniones presenciales. “Se ha logrado adaptar el trabajo a esta nueva realidad y mantener los objetivos programados para el año, efectuando pequeños ajustes que han permitido trasladar actividades presenciales a virtuales, dando cumplimiento -en la medida de lo posible- a los resultados comprometidos”, complementa Gustavo Cortés, jefe de Proyecto de Construye2025.

Al igual que Marcos Brito, la coordinadora de Sustentabilidad del programa, Alejandra Tapia, valora el fortalecimiento de la articulación y la coordinación pública y privada. “Las gestiones realizadas se han visto favorecidas con una mayor participación, y las actividades desarrolladas, entre las que destaca el Summit de Construcción Circular, en el que se llevó a cabo el lanzamiento de la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción, han sido beneficiadas a través de una mayor participación con representación desde las distintas regiones del país”, sostiene.

El avance de la industrialización

En el ámbito operacional, el programa ha logrado importantes avances junto al Consejo de Construcción Industrializada (CCI), la Hoja de Ruta de RCD y Economía Circular en Construcción y el nuevo Comité Gestor de I+D. “Con respecto al CCI, este ha demostrado un crecimiento más rápido de lo que pensábamos en cuanto a la incorporación de miembros, lo que ha permitido contar con más casos y una visión más amplia de cómo está cambiando la construcción en Chile”, detalla Marcos Brito. En efecto, el CCI cuenta con tres grupos de trabajo que, coordinados por la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT), han ido masificando la industrialización en la edificación pública.

“El hito más significativo del año ha sido el lanzamiento de la Hoja de Ruta de RCD, producto de un gran esfuerzo conjunto de nuestro programa con el Convenio Interministerial de Construcción Sustentable y su Comité Consultivo Público de RCD. Con este hito se sienta un importante precedente que, además, se vio reforzado por el convenio entre la CChC, el IC y Construye2025, para trabajar en una estrategia de largo plazo de economía circular en el sector”, afirma Brito, refiriéndose a la Estrategia Sectorial de Economía Circular en Construcción 2040, la cual será desarrollada por la CDT como entidad facilitadora.

Además, un nuevo grupo de trabajo está articulando iniciativas de desarrollo tecnológico, junto a los Centros CTeC y CIPYCS, para dar una mayor velocidad a iniciativas de I+D para la construcción. “El mayor dinamismo en cuanto a la interacción con personas, reuniones y presentaciones masivas, sin duda, ha contribuido a poder aumentar la frecuencia y flexibilidad de estas actividades, con lo que se ha podido lograr un mejor posicionamiento del programa. En cuanto a otras iniciativas, con gobernanzas propias, como Centros Tecnológicos, DOM en Línea, Planbim, también las comunicaciones han sido bastante fluidas en este esquema virtual”, dice el gerente de Construye2025.

En tanto, Helen Ipinza, destaca el firme avance de DOM en Línea y que la pandemia no ha hecho más que demostrar lo primordial de la digitalización en la tramitación de permisos y recepciones de obra. Planbim, por su parte, se ha hecho notar incentivando la inclusión de la metodología de trabajo BIM. “Y cómo el CCI ha avanzado en posicionar los temas de industrialización de las obras y la coordinación temprana de actores, con la participación del sector público y vemos con optimismo que la licitación de Villa Panamericana da un puntaje adicional, para sistemas constructivos industrializados”, dice Ipinza.

Acortando brechas

El equipo de Construye2025 identificó una brecha en productividad relacionada con la eficiencia de los procesos productivos que, ahora más que nunca, es necesario acortar. “La pandemia nos ha forzado a que aumentemos la productividad de las obras al máximo, ya que ni siquiera tenemos una certeza cierta de cuándo poder trabajar en obra y cuándo no. Se requiere contar con procesos mucho más eficientes, rápidos y limpios a la vez, para avanzar aceleradamente en tiempos de desconfinamiento, disminuir al máximo las probabilidades de contagio (y accidentabilidad en general)”, enfatiza Marcos Brito.

De ahí la urgencia de tramitar permisos en forma remota y digital; coordinar elementos de diseño y obra en forma virtual y remota; incorporar sistemas constructivos prefabricados en plantas industriales; disminuir la generación de RCD; y gestionar en forma experta la disposición de RCD.

Lo que viene

En los siguientes meses, Helen Ipinza espera aprovechar el poder de compra del Estado para posicionar los temas de industrialización y BIM. Igualmente, aspira al desarrollo de la Estrategia de Economía Circular que está impulsando la CChC, basándose en la Hoja de Ruta RCD Economía Circular en Construcción.

Respecto a dicha línea de trabajo, la coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, Alejandra Tapia, rescata el compromiso del Ministerio de Vivienda y Urbanismo con la implementación, a través del oficio n°193 dirigido al presidente del programa, firmado por el ministro Felipe Ward y el jefe de la Ditec, Erwin Navarrete. Además, destaca el compromiso anunciado por el Ministerio de Obras Públicas, en relación con la incorporación de materiales reciclados en las próximas licitaciones. “Estos compromisos constituyen un logro para el programa, en el posicionamiento de sus iniciativas para el cierre de brechas y su validación sectorial”, señala.

En lo que resta del año se ejecutarán cuatro consultorías que recogerán información para compartir y articular iniciativas de fortalecimiento para el sector. Además, nos esperan el Encuentro Anual de Construcción Industrializada y varios talleres relacionados con desarrollo I+D en Construcción. Eso, sin contar la participación de Construye2025 en la Estrategia Sectorial de Economía Circular en Construcción 2040 y en el comité de anteproyecto de norma para construcción industrializada.

Como desafío pendiente, el gerente de Construye2025, Marcos Brito apunta a fortalecer la gobernanza. “En esto, el propio Instituto de la Construcción nos está ayudando, buscando alternativas para robustecer las instancias directivas y ejecutivas del programa, con una mirada experimentada en este ámbito”, comenta.

Mientras que la coordinadora de Sustentabilidad, Alejandra Tapia, añade el reto de fomentar, articular y coordinar liderazgos para generar alianzas conducentes a proyectos concretos, que impulsen la innovación en economía circular, industrialización y transformación digital en el sector construcción.

Habiendo visto los frutos de Construye2025, la sectorialista de Corfo, Helen Ipinza, destaca la madurez alcanzada y el liderazgo del programa en la resolución de desafíos. “El que hoy esté alojado en el Instituto de la Construcción, le ha dado mayor robustez y nos ha permitido avanzar con más rapidez, de la mano de esta gran organización”, concluye.

Corfo apoya a Construye2025 desde hace cinco años, pero este tipo de programas requieren ser fortalecidos con recursos frescos, que le permitan no solo continuar, sino también crecer al alero de una institución. “En nuestro caso, la más indicada es el Instituto de la Construcción, con el que compartimos objetivos y estructura, el que nos acompaña como entidad administrativa y con el que estamos en proceso de estrechar lazos, tanto en lo operacional como en lo humano”, comenta Brito.

Estos recursos son indispensables, para que actividades como el Summit de Construcción Circular en el que se lanzó Hoja de Ruta RCD puedan ejecutarse y continuar articulando, vinculando y promoviendo los beneficios de la industrialización, tanto en la productividad como en la sustentabilidad de la industria.

 

Desafíos para la productividad en la construcción

Por Rodrigo Krell, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Productividad (CNP).

La actividad de la construcción puede afectar, en distintas dimensiones, la vida de las personas: la asequibilidad y calidad de la vivienda, disponibilidad de infraestructura pública adecuada, integración urbana, sustentabilidad en la construcción y uso de las obras, son algunos de los aspectos más importantes del desempeño de esta industria de cara a la ciudadanía. Por ello, las políticas públicas que tienen efectos sobre el sector, deben ser examinadas con evidencia dura y desde diversos puntos de vista. 

Uno de los ángulos desde donde se puede examinar el desempeño de los actores involucrados, detectar problemas y proponer soluciones para esta industria, es la productividad. Durante los últimos 11 meses, la Comisión Nacional de Productividad (CNP) ha estado investigando en profundidad al sector de la construcción, poniendo foco en la búsqueda de políticas que permitirían mejorar el uso de los recursos productivos, tanto en el sector público como en el privado. Si bien la conexión entre políticas y resultados es más directa, probablemente, cuando se trata del desempeño de nuestro sistema de obras públicas, encontramos problemas sistémicos, que clasificamos en seis categorías:

  1. Falta de planificación y priorización en la adjudicación de obras públicas: Desde que se concibe una obra hasta que esta se comienza a utilizar, suelen pasar largos períodos de “tiempos muertos”, que prolongan innecesariamente los plazos e introducen complejidades políticas adicionales.
  2. Ineficiencias del sistema de obras públicas: Chile se compara desfavorablemente con el contexto internacional, en cuanto a los sobrecostos y los incumplimientos de plazos de sus obras de infraestructura. Deficiencias en las bases de licitación y los contratos llevan a múltiples modificaciones, lo que genera demoras innecesarias con elevados costos.
  3. Deficiencias en regulación requerida para desarrollo de proyectos: La ejecución de obras debe lidiar con procesos ineficientes de expropiación, cambios de servicios y de manejo de hallazgos no previstos, entre otros. Además, existe incertidumbre respecto de la estabilidad de los permisos de construcción, a gran costo para los involucrados.
  4. Bajos niveles de sostenibilidad: Se estima que el sector de la construcción genera 4,8 millones de metros cúbicos de residuos. Un porcentaje ínfimo de éstos son posteriormente valorizados.
  5. Deficiente formación de los trabajadores: La fuerza de trabajo de la construcción chilena es, en comparación con estándares internacionales, poco capacitada y especializada. Esto denota deficiencias que ya han sido detectadas en nuestro sistema de generación de competencias laborales.
  6. Mala gestión y escasa adopción tecnológica: No han penetrado en Chile tecnologías y herramientas de gestión, que sí han generado importantes ganancias de productividad en otros países. En este sentido, destacan la construcción industrializada, y uso de metodología BIM, proceso de generación y gestión de datos del proyecto durante su ciclo de vida, utilizando software dinámico de modelado en tres dimensiones y en tiempo real, para disminuir la pérdida de tiempo y recursos en el diseño y la construcción.

Dentro de los próximos meses, la CNP publicará el informe final de este estudio, describiendo en detalle cada uno de los hallazgos y recomendando una serie de medidas para hacerse cargo de los desafíos enumerados.