Son varias las iniciativas que se han concretado en los últimos siete años para hacer de la construcción nacional un sector más sustentable. Y aún quedan muchos esfuerzos por hacer.

La sustentabilidad dejó de ser un tema de nuevas tendencias. Por el contrario, se volvió una necesidad urgente: la de salvaguardar los recursos y el cuidado del medio ambiente para las futuras generaciones.

Y la construcción sustentable ha tenido una evolución importante en Chile. Si bien hay avances considerables en eficiencia energética, la incorporación de energías limpias en la matriz energética, hoy los desafíos están marcados por el cambio climático, la reducción de la huella de carbono y la incorporación de la economía circular en los sectores productivos, de acuerdo con Alejandra Tapia, coordinadora de Sustentabilidad de Construye2025, programa impulsado por Corfo.

Esto se ve reflejado en los datos, ya que a nivel global, el sector “es responsable del orden del 7% de las emisiones de CO2 solo dentro del proceso de construcción. Si uno lo lleva a toda la vida útil de un proyecto, es responsable de prácticamente el 40% de las emisiones, según cifras agregadas internacionales, y del 30% de la demanda de energía. En tanto, las personas habitamos el 90% de nuestro tiempo la infraestructura”, señala Carlos Bascou, presidente del Consejo de Productividad, Innovación y Construcción Sustentable (CPICS) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC).

El representante de la CChC coincide con que hay sustentabilidad en el sector, puesto que efectivamente “ya hay iniciativas u obras que están debidamente certificadas, o que están ya con una conciencia de sustentabilidad, minimizando los impactos en huella de carbono o de agua”, aunque advierte que “Chile tiene muchísimo que avanzar y el sector construcción tiene mucho por hacer”.

Es así como la llegada de la 25ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2019 plantea también una serie de transformaciones a nivel país. A juicio de Bascou, esta es una tremenda oportunidad para el país y el sector construcción, porque “Chile es un país económicamente abierto al mundo y estará inmerso en esta tendencia global, donde las personas empiezan a valorar cada vez más o a tener más conciencia de la huella de carbono, en cualquiera de sus hábitos, desde lo que uno compra en el supermercado, lo que uno come hasta donde uno vive”.

Además, se podrá desmitificar el tema del costo, ya que “con las tecnologías existentes no necesariamente es más caro sumarse a esta tendencia y desde el punto de vista de la vida útil, no solamente es positivo, sino que puede ser más económico, ya que es posible ahorrar costos en calefacción o en consumo de agua, y es ahí donde las empresas pueden dar su gran aporte, poniendo en práctica los conocimientos que hoy existen y poniendo en valor la conciencia que hoy la demanda y la regulación van a activar”, afirma el presidente del CPICS de la CChC.

Clara evolución
El año 2012 marcó un hito para la construcción en Chile en esta materia. “Las primeras iniciativas surgieron de la temática de la eficiencia energética, bajo la necesidad de desacoplar el aumento significativo del consumo de energía respecto al crecimiento del PIB”, explica Alejandra Tapia.

De esta manera, se sentaron las primeras bases de la construcción sustentable en el país, lo que vino acompañado por el desarrollo de energías limpias y renovables y la habitabilidad y confort ambiental. Sin embargo, “los límites de los temas que involucra son bastante dinámicos y hace unos años se entendía por construcción sustentable la eficiencia energética y la calidad del ambiente para los usuarios (confort), pero se ha expandido y, actualmente, se incluye con énfasis aspectos asociados la generación de gases de efecto invernadero, eficiencia en el uso de agua y materiales. La economía circular es, tal vez, el más reciente aspecto que ha comenzado a incorporarse”, afirma Hernán Madrid, jefe de Certificación Edificio Sustentable (CES).

Y es que “tanto la infraestructura pública como la construcción sustentable, cumplen un papel crítico respecto de cómo las ciudades se adaptan al cambio climático. En estos casos, elementos como nuevos diseños constructivos y uso de nuevos materiales son herramientas claves que contribuyen a adaptar las ciudades para que quienes viven en ella mejoren su calidad de vida”, complementa Victoria Paz, directora de Estrategia y Sustentabilidad de Corfo.

En qué está el sector
El 2012, para hacer frente a las nuevas necesidades, nacieron varias iniciativas a nivel público: el Convenio Interministerial y su Estrategia de Construcción Sustentable (2012 y 2013), que reunió a los ministerios de Vivienda y Urbanismo, Obras Públicas, Energía y Medio Ambiente, así como la hoja de ruta y posterior Política Energética de Chile. En iniciativas público-privadas, destaca el desarrollo e implementación de la Certificación Edificio Sustentable, con aporte económico de Innova Chile de Corfo.

También a través de ese instrumento, fue financiado el Programa Innovación y Construcción Sustentable (PICS 2013), el que dio origen posteriormente a Construye2025, que aborda tanto la productividad como la sustentabilidad, incorporando también la innovación y el uso de tecnologías.

Desde hace siete años, han sido numerosos los desafíos e iniciativas que se han detonado bajo el paraguas de la sustentabilidad en el país, lo que “no hubiese sido posible sin el trabajo de actores de las distintas áreas vinculadas a la construcción, tanto del sector público como del privado y la academia”, asegura Erwin Navarrete Saldivia, jefe de la División Técnica de Estudio y Fomento Habitacional (Ditec) del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu).

Hoy, el sector es más prolífico en sustentabilidad y hay diversas iniciativas en desarrollo, entre las que se cuentan:

  • Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable

El desafío de articular la red de trabajo intersectorial llevó a la creación de la Secretaría Ejecutiva de Construcción Sustentable (SECS), bajo el alero del Minvu. A través de ella, se han implementado y desarrollado numerosos proyectos sustentables, en materia de vivienda, barrio y ciudad, “en los que se han comprometido las voluntades y recursos de diversas organizaciones, como la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC); el Centro Tecnológico para la Innovación (CTeC) y el IDIEM de la Universidad de Chile; Corfo, Chile GBC, AIEP, y Construye2025, sólo por nombrar a algunas”, enumera Navarrete.

Asimismo, a este trabajo colaborativo interministerial se sumaron las carteras de Economía, Fomento y Turismo y de Desarrollo Social, a partir de 2018. Por otra parte, se crearon las Comisiones Regionales de Construcción Sustentable, las cuales sesionan en las 16 regiones del país, con la finalidad de acercar y reconocer oportunidades de sustentabilidad en la edificación e infraestructura con visión local.

En el ámbito normativo, han desarrollado y actualizado en diversos ámbitos, especialmente para incorporar en las viviendas criterios sustentables vinculados, por ejemplo, al uso de energías renovables, a los itemizados técnicos para la instalación de sistemas solares térmicos y fotovoltaicos, a través de subsidios del Minvu; al mejoramiento de la calidad térmica de la edificación de viviendas, mediante la actualización de la Reglamentación Térmica, y el programa de acondicionamiento térmico de viviendas, en el contexto de los PDA y el Programa Hogar Mejor, y la Calificación Energética de Viviendas.

“Estas iniciativas están contribuyendo a mejorar la calidad de vida para la población, reduciendo la contaminación y aumentando la durabilidad de la vivienda (más salud, mayor confort térmico y habitabilidad)”, explica el jefe de la Ditec.

También el Minvu está próximo a lanzar la Certificación de Vivienda Sustentable (CVS). Como señala Erwin Navarrete, esperan poner esta herramienta a disposición del mercado durante el último trimestre de 2019, para impulsar una certificación voluntaria de sustentabilidad en viviendas. Y por otra parte, la cartera trabaja en superar las brechas normativas que permitan hacer de la madera un material constructivo más competitivo, “tanto para la construcción de viviendas sociales como para la edificación en media altura, destacando sus atributos sustentables”.

  • Certificación Edificio Sustentable

Desde el punto de vista de las certificaciones, el aporte de CES ha sido entregar una herramienta adaptada a la realidad climática de Chile y “con priorización a los temas que para el país son relevantes de abordar en esta etapa, que permita abordar, evaluar y calificar las estrategias de construcción sustentable”, enfatiza Madrid.

Y el sector público ha tenido un rol relevante, liderando la incorporación de la herramienta nacional en los proyectos mandatados por los ministerios de Obras Públicas, de Educación, de Salud y del Deporte.

En ese sentido, es el sector privado el que está al debe: “principalmente quienes desarrollan oficinas para mandantes internacionales; las oficinas y viviendas para venta son las áreas que falta incentivar”, asegura el jefe de CES.

  • Construye2025

Actualmente, este programa está trabajando en una hoja de ruta para la gestión sustentable de los recursos y los residuos (RCD) para una economía circular en construcción, en conjunto con los ministerios que participan del Convenio Interministerial, y con un importante rol en la articulación pública y privada para el cierre de brechas e impulsar cambios relevantes en el sector.

  • Corfo

Hoy se sabe que un 80% de los residuos son explicados por errores en las fases de ideación de los productos y procesos. Asimismo, el sector de la construcción explica un 34% de los residuos industriales. ¿Es posible reutilizarlos? ¿O reducir su participación mediante nuevos procesos con menor uso de recursos? “Estas son algunas de las interrogantes que se abordan en el diálogo de Construye2025 junto con la industria”, responde Victoria Paz.

Y agrega que a través de esta línea de trabajo ya se han realizado diferentes iniciativas que apuntan a mejorar la productividad de las empresas de la construcción y facilitan que estas se adapten a las tendencias emergentes.

“Hoy estamos trabajando en una Hoja de Ruta para la Gestión de Residuos de la Construcción y Demolición. A partir de las diferentes mesas de trabajo ya se ha planteado una visión inicial y cinco ejes de trabajo, por lo que nuestra primera invitación es sumarse a la consulta pública durante este 2019 y ser parte de las actividades que se están impulsando”, especifica la directora de Estrategia y Sustentabilidad de Corfo.

Asimismo, Paz invita a las empresas a repensar y demandar soluciones: “Hoy los dos Centros de Innovación para la Construcción apoyados por Corfo entregan servicios de pilotaje, prototipaje y validación tecnológica para la industria. Además, están los esfuerzos de Construye 2025 y la Hoja de Ruta en Gestión de Residuos, y muy importante, contamos con una Ley de I+D que al establecer un incentivo tributario permite a las empresas rebajar hasta un 35% de los gastos en investigación y desarrollo. La innovación abre una posibilidad cierta para alcanzar soluciones a los desafíos de la industria y de manera sostenible”.

Victoria Paz también menciona el Centro de Economía Circular en Iquique que Corfo está apoyando a conformar, el que “estará generando nuevos negocios asociados al almacenamiento de energía, pero también promoviendo los servicios de laboratorio para validación y certificación internacional”.

Asimismo, a través del Programa Súmate a Innovar en Economía Circular “buscamos potenciar el desarrollo de soluciones innovadoras que permitan resolver desafíos de productividad de las empresas, pero a través de mecanismos de colaboración con entidades especializadas. La política de fomento viene a facilitar la conexión entre oferta y demanda por innovación”, enfatiza.

Desafíos pendientes

Desde los distintos ámbitos, hay conciencia de que aún queda mucho por hacer. Si bien para el Minvu hay varios frentes de acción que seguir, se avocarán a la actualización de la Estrategia Nacional de Construcción Sustentable, para definir lineamientos y compromisos respecto de cómo seguir avanzando en la mitigación y adaptación al cambio climático.

Y a esto se deben sumar las obligaciones internacionales adquiridas por los acuerdos, como el de París, que Chile ha suscrito. “Las empresas van a tener que ir adaptándose a las nuevas exigencias legales, está la ley de cambio climático, la ley de eficiencia energética. También que Chile haya firmado el compromiso de Naciones Unidas puede ser visto como un tratado que finalmente llegará a la regulación”, sostiene Carlos Bascou.

También el Minvu tiene planes de impulsar un concepto de sustentabilidad que considere el desarrollo de proyectos para vivienda, barrios y ciudades, “incorporando atributos sustentables vinculados eficiencia energética e hídrica, al tratamiento de residuos de la construcción, al mejoramiento de las costumbres de uso de la ciudadanía durante la etapa de operación de las viviendas, como también al aprovechamiento del espacio público para crear entornos saludables”, asegura Navarrete.

Para el jefe de Certificación CES, el principal desafío que tiene hoy el sector es sumar a los mandantes privados que desarrollan edificios o viviendas para venta. En tanto, “respecto a las metodologías técnicas y asesores capacitados, siempre se puede mejorar, pero en general es un tema que se encuentra bastante resuelto”, agrega.

Por ello y “como estamos en un mundo de cambio vertiginoso, las empresas que sobrevivan serán las que tomen esto como oportunidad y con el debido valor, incorporándolo a su cartera de proyectos, de negocios y desafíos”, analiza Carlos Bascou.